Comercio Exterior Argentino (1963-1966) en millones de U$S-
6. La política territorial
En la política territorial se observa también un lineamiento autonomista por la forma en que fueron tratados tanto las declaraciones sobre el mar territorial, la plataforma continental y epicontinental, como los conflictos limítrofes con Chile y Uruguay, y la disputa por la soberanía en Malvinas.
La búsqueda de la complementación económica llevó al gobierno radical a promover la solución de los problemas limítrofes pendientes por medios pacíficos, aspectos que forman parte de este último nudo temático del análisis de la política exterior de la gestión de Illia.
6.1. La plataforma continental y epicontinental
Desde fines de la Segunda Guerra Mundial, la Argentina y varios países latinoamericanos:
(...) declararon unilateralmente soberanía o jurisdicción sobre diversos espacios marítimos, por lo general doce millas para el mar territorial, toda la plataforma y
doscientas millas en la superficie. [DE LA GUARDIA, 1995, 497]
El gobierno de Illia envió al Parlamento un proyecto de ley para que declarase que: 1) el mar territorial se extiende por doce millas; 2) que la soberanía exclusiva sobre la plataforma continental es hasta 200 metros de profundidad o hasta que la profundidad de las aguas permitiese la exploración de recursos nacionales; y 3) que la soberanía sobre el mar epicontinental no debe afectar la libre navegación. Pero la caída del gobierno y el cierre del Congreso impidieron “su tratamiento.” [Ibidem, 504]
6.2. Los problemas de límites con Uruguay: el Río de la Plata
La resolución de la delimitación del Río de la Plata era un tema relevante. Para el Canciller Zavala Ortiz, el Plata era:
(...) Un río donde no hay ni habrá otras jurisdicciones que las que Uruguay y Argentina, respectivamente han ejercido y ejercen. Desde luego no nos conformamos con que el río sea un espejo donde sólo se mire nuestro orgullo, sino que se pretende condicionarlo para que tengan vigencia plena las magníficas posibilidades de navegación, actualmente reducida por los sedimentos que a través de los años han venido acumulándose en su fondo y por la ignorancia de datos esenciales. [ZAVALA ORTIZ, 1976a, 6]
Estas ideas se vieron plasmadas en el Acta de Montevideo, que establecía para el estuario un dominio compartido, aspecto con el que no coincidían los sectores golpistas.121
Pero como todos los intentos anteriores, éste también fracasó “porque los negociadores argentinos y uruguayos siempre intentaban aplicar al Río de la Plata las soluciones que ofrecían las doctrinas jurídicas clásicas.” [LANUS, II, 169]
6.3. Los problemas de límites con Chile: la zona del Río Encuentro y el canal de Beagle
119 ZAVALA ORTIZ, Miguel Ángel. “Discurso del Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la República
Argentina, Dr. Miguel Ángel Zavala Ortiz pronunciado en la Quinta Sesión Plenaria de la OEA celebrada el 5 de marzo de 1964” [FAI, Documento N° 5], 104.
120 Dada su relevancia, el tema de las islas Malvinas será tratado a parte en el capítulo séptimo de este trabajo. 121 Primera Plana, N° 133, Buenos Aires, 25 de mayo de 1965, 11.
Dos problemas limítrofes estuvieron presentes en la relación con Chile en estos tiempos: el conflicto por la zona del Río Encuentro y la cuestión del Beagle. Para Zavala Ortiz, “toda cuestión territorial como cualquier otra que se suscite debe ser resuelta por los canales amistosos que las partes escojan de común acuerdo.” [ZAVALA ORTIZ, 1967?, 33]
La primera cuestión estuvo marcada por los incidentes fronterizos que se produjeron en 1964.
(...) La gendarmería nacional repelió un ataque en jurisdicción de la provincia de Santa Cruz y un oficial chileno de carabineros resultó muerto.
La gravedad de los hechos fue admitida por ambos países y el gobierno argentino, para aliviar la tensión, ofreció a Chile los restos del oficial abatido, al herido y a los prisioneros tomados en el incidente, al tiempo que detenía el desplazamiento de refuerzos
hacia la zona de conflicto. [SANCHEZ, 1983, 121]
Estos sucesos generaron un clima hostil entre los sectores chauvinistas de ambos países, como lo manifestó el mismo Canciller Zavala Ortiz:
(...) Dentro de ese clima de afirmar nuestra política amistosa y pacífica, como era nuestra voluntad y disposición, hubo necesidad de grandes esfuerzos, de suprema paciencia, tanto más cuando que los provocadores tenían mejor receptividad en la opinión
pública que la que teníamos los pacificadores. [ZAVALA ORTIZ, 1976ª, 5]
Estas tendencias extremistas reconocen su origen en la formación de mitos territoriales, reforzados por la educación, tanto en Argentina como en Chile, producto de la pretorización del Estado.122
De allí que, en nuestro país, la utilización de estos mecanismos llevó a los voceros habituales de las Fuerzas Armadas a señalar que en ellos existían “graves concesiones y falta de firmeza” ante los reclamos chilenos. 123 A pesar de este clima adverso, la buena
relación entre Frei e Illia permitió superar la situación, mediante la elección como árbitro de su Majestad Británica.124
A su vez, la cuestión del canal de Beagle está relacionada con los Pactos del Sesenta firmados por Frondizi, con los cuales ni la administración democratacristiana chilena ni la radical argentina estaban de acuerdo.
Con respecto a esta situación, Chile había empezado a plantear el tema de la costa seca para el litoral fueguino lindante con el canal. Por este tema se consultó a prestigiosos abogados especializados en derecho internacional para que analizaran la viabilidad jurídica de nuestros reclamos: “Su dictamen fue optimista en lo que respecta a la parte interna del
canal, pero no en cuanto a las islas e islotes de la desembocadura.” [LANUS, 1984, II,
228]
Por eso Zavala Ortiz declaró en su texto de 1976:
(...) llegamos excepcionalmente a que se hiciese a un lado el Tratado de Arbitraje, que nos sometía al juicio de la Corte de Inglaterra, que nosotros teníamos y tenemos motivo para desconfiar, y fuésemos a la Corte Internacional de Justicia. Ello sin perjuicio
de una solución directa que buscamos hasta último momento. [ZAVALA ORTIZ, 1976ª, 5]
Aunque el presidente chileno Frei retiró del tratamiento parlamentario el acuerdo, luego decidió recurrir unilateralmente a la mediación británica, lo que la Argentina aceptó. Sin embargo, no se resignó a buscar una solución bilateral.
122 Para una mayor explicación sobre este fenómeno en este período, véase [LACOSTE, 2003, 355-380]. 123 Primera Plana, N° 133, Buenos Aires, 25 de mayo de 1965, 11.