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PolINIZADoreS Y PolINIZACIóN Como SerVICIo eCoSISTÉmICo eN lAS PolÍTICAS

De CoNSerVACIóN Y USo SoSTeNIBle De lA

BIoDIVerSIDAD

Brigitte Baptiste1 m. Sc., rodrigo moreno2, ricardo Claro2 m. Sc.

1 Directora general Instituto de Investigación de Recursos Biológicos “Alexander von Humboldt”.

Bogotá, Colombia. [email protected]

2 Investigadores Instituto de Investigación de Recursos Biológicos “Alexander von Humboldt”,

Bogotá – Colombia.

“¿Podemos vivir sin polinizadores? quizás… Los reemplazaremos por nanorobots o seguiremos empleando mujeres de manos pequeñas y hábitos cuidadosos…”

A

tendiendo los actuales desarrollos tecnológicos, algunas alternativas de ciencia ficción podrían ser una opción que no se encuentran lejos de la realidad. En China se utiliza polinización manual para cultivos de manzana, en el llano colombiano, para palma de aceite. La opción de polinización mecánica a partir de un polinizador robotizado se ha desarrollado en el laboratorio de microrrobótica de la Universidad de Harvard. Pero cualquier alternativa similar implica costos o externalidades no calculadas, que tendrán implicación en el bienestar humano por el alto valor que probablemente deberán asumir los consumidores para la adquisición de los productos obtenidos de estos procesos de po- linización artificial, si acaso la población tiene cómo pagarlos o está dispuesta a hacerlo.

Otra es la mirada de la situación desde el bienestar natural o enfoque por ecosiste- mas: quizás esas alternativas de polinización manual o robotizada sean las peores. Por un lado los polinizadores hacen parte de redes tróficas en los ecosistemas y definitivamente no pueden ser remplazados por humanos o polímeros programados. Por otro lado, el servicio que proveen los polinizadores desempeña un papel fundamental al mantener la estructura y función de los ecosistemas, prestando el servicio requerido para la reproduc- ción y por ende, la evolución de muchas plantas, las cuales además producen alimento en forma de frutas y semillas para la vida silvestre.

Es necesario considerar que la diversidad de polinizadores y sistemas de polinización son sorprendentes. La mayoría de las cerca de 20.000 especies de abejas (Hymenoptera: Apidae) son polinizadores eficaces, y junto con las polillas, moscas, avispas, coleópteros

y mariposas, polinizan la mayoría de las especies de plantas florales. Entre los polinizado- res vertebrados se incluyen los murciélagos, los mamíferos que no vuelan (varias especies de monos, roedores, lémures, ardillas, olingos y cusumbos) y las aves (colibríes, pájaros sol y algunas especies de loros).

Sin polinizadores muchas de las plantas no podrían producir semillas ni reproducirse: sin plantas que provean polen, néctar y otras “recompensas”, muchas poblaciones ani- males disminuirían con consecuencias para otras especies. De las 352.000 plantas con flores estimadas en el planeta, el 85% son polinizadas por animales (78% de las especies en zonas estacionales y 94% en zonas tropicales), destacándose el papel desempeñado por las abejas, de las cuales se obtiene al menos el 30% de los alimentos consumidos por humanos. Se calcula que sin los polinizadores perderíamos uno de cada tres bocados de comida que consumimos (Coro-Arizmendi, 2009). Por tanto, mantener la diversidad de plantas y polinizadores también significa mantener la diversidad de alimento de con- sumo humano, incluso la carne, puesto que forrajes como el trébol y otras leguminosas también requieren polinización para producir semillas (Dias-B et al., 1999).

El aporte del servicio de polinización animal a la producción de cultivos agrícolas usados directamente para alimento humano se estima en 153 billones de euros a nivel global, lo cual representa alrededor del 9,5% del valor total de la producción de alimen- tos alrededor del mundo. Para suplir la demanda alimenticia futura, de acuerdo con el crecimiento estimado de la población, se requerirá para el 2050 un aumento del 70% en la producción de alimentos, que si se hace a costa de aumentar el número de hec- táreas destinadas a la agricultura generará mayor escasez de hábitat silvestre apto para las poblaciones de polinizadores, incrementando la crisis. Durante los últimos 45 años se ha incrementado en más del 300% el área de cultivos para la producción de frutas o semillas que requieren polinización animal, pero aún no se entiende que la conservación de bosques en paisajes agropecuarios es parte del paquete productivo.

En los últimos años se ha documentado un acelerado declive del servicio de polinización silvestre, gratuito y espontáneo, con el riesgo de alcanzar una crisis de polinización a nivel global. Científicos, políticos y el público en general han mostrado su preocupación al respecto (Aizen y Harder 2009) e incluso instancias globales como el Ipbes (Intergovernmental Plat- form on Biodiversity and Ecosystem Services) ha lanzado una evaluación urgente al respecto, que deberá entregar resultados en febrero de 2016. Los factores conductores que amenazan a los polinizadores y el servicio ecosistémico que prestan, atañen principalmente a la abeja europea Apis mellifera distribuida hoy en todos los continentes excepto la Antártida, y a los abejorros del género Bombus, que han sido introducidos en más de 11 países en Sur y Norte América, Australasia y Asia (Stout y Morales, 2009). Esos factores incluyen la pérdida y fragmentación de hábitat naturales, como se mencionó antes, los disturbios causados por el incremento en el uso de pesticidas y herbicidas, predominio de monocultivos que sacrifican diversidad floral, la propagación de patógenos, virus y parásitos por prácticas productivas y comerciales, la introducción de polinizadores y plantas no nativos que generan competencia desfavorable, y finalmente, el cambio climático (Lautenbach et al., 2012).

Obviamente, ningún factor por sí solo es responsable del descenso general en la po- blación mundial de polinizadores o del empeoramiento de su salud.: no hay duda de que este declive es el producto de la sinergia negativa de varios factores, algunos conocidos y otros no. La complejidad social y biológica de los sistemas de producción hace imposible un solo diagnóstico y tratamiento de la amenaza (Tirado et al., 2013).

La polinización, entonces, no es solamente un servicio ecosistémico sino también un insumo esencial en la producción agrícola al lado de otros más convencionales como los fertilizantes y el agua. Si no lo garantizamos, lo más seguro es que observaremos cada vez con mayor frecuencia efectos directos e indirectos en la agricultura y la producción de alimentos (Lautenbach et al., 2012). Las eventuales “alternativas tecnológicas” son inviables, pues las plantas requieren interactuar con la variabilidad genética de los po- linizadores (coevolución, se llama este proceso vital), cosa que de no lograrse deriva en endogamia y pérdida de la salud de las poblaciones cultivadas.

Si los polinizadores siguen disminuyendo drásticamente, como a la fecha se ha evi- denciado, perderemos una proporción sustancial de la flora mundial (Ollerton et al., 2011), lo cual hace urgente y prioritario que se definan e implementen alternativas via- bles para la gestión de los polinizadores y del servicio ecosistémico de polinización. Esta noción de gestión (pngibse, 2012) se debe traducir en acciones de conservación y manejo dentro de las políticas e instrumentos políticos sectoriales, es decir, más en los agrope- cuarios y forestales que en las abstracciones del comando y control ambiental.

En el ámbito internacional, a partir del reconocimiento de la importancia estratégica de polinizadores y polinización y de las evidencias globales sobre su disminución y decli- ve con las consecuentes repercusiones sobre el bienestar de la humanidad, se han venido adelantando diferentes iniciativas que permiten derivar en normas de gran escala. Se destacan entre éstas la Iniciativa Internacional para la Conservación y Utilización Soste- nible de los Polinizadores (Ipi), la Iniciativa Africana de Polinizadores (Api), la Campa- ña Norte Americana de Protección a Polinizadores (NAPPC), la Iniciativa Europea de Polinizadores (EPI), la Iniciativa Brasilera de Polinizadores (BPI), la Iniciativa Oceánica de Polinizadores (Opi), la Iniciativa de Polinización Canadiense (NSERC- Canpolin) y la Iniciativa de Insectos Polinizadores del Reino Unido (UK Ipi).

La Iniciativa Internacional para la Conservación y Utilización Sostenible de los Po- linizadores (Ipi, por sus siglas en inglés), una de las principales, fue establecida en 2000 en la quinta Conferencia de las Partes del Convenio sobre la diversidad biológica (CoP5 Decisión V/5), como una iniciativa transversal que se desarrolla en el contexto del Pro- grama de Trabajo en Biodiversidad Agrícola e interactua con otros programas temáticos de trabajo, particularmente los de diversidad biológica forestal, biodiversidad de tierras áridas y subhúmedas, y en especial relevancia con la iniciativa mundial sobre taxonomía y el trabajo en especies exóticas invasivas.

La Ipi se estableció para promover coordinadamente acciones mundiales para: (a) mo- nitorear la disminución de polinizadores, sus causas y sus impactos en los servicios de poli- nización, (b) direccionar la falta de información taxonómica de polinizadores, (c) evaluar el valor económico de la polinización y el impacto de la disminución de los servicios de polinización; (d) promover la conservación, la restauración y el uso de la diversidad de polinizadores en la agricultura y ecosistemas relacionados. Es de destacar que la Ipi con- templa, como uno de sus elementos básicos, prestar apoyo a las partes en la elaboración de planes o estrategias nacionales para la conservación y utilización sostenible de la diver- sidad de polinizadores, así como para fomentar su incorporación e integración en planes y programas sectoriales e intersectoriales. En el 2008 en la novena reunión de las partes del convenio sobre la diversidad biológica (CoP9), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (Fao) preparó el documento Rapid Assessment of Pollinators’ status como una contribución a la implementación de la Ipi. En el 2012 la mis- ma Fao para la CoP11 reportó nuevamente el progreso de la implementación de la Ipi, del cual se han extraído numerosas cifras y ejemplos en este mismo texto.

Así mismo es de destacar la reciente decisión de la Comisión Europea de prohibir en países miembros de la comunidad, el uso de tres insecticidas neonicotinoides (clotianidi- na, tiametoxam e imidacloprid), frecuentes en la siembra del girasol, la colza, el algodón y el maíz, una vez que se evidenció que la exposición crónica de abejas a esos pesticidas en concentraciones aproximadas a nivel de campo, impide su comportamiento forrajero natural e incrementa la mortalidad de obreras, conduciendo a una reducción significati- va en el desarrollo de cría y éxito de la colonia (Henry et al., 2012).

En el contexto del escenario nacional y bajo un análisis de los instrumentos políticos, normativos y administrativos existentes en el país para la conservación y uso sostenible de la biodiversidad, se encuentra que en ninguno de ellos se establece o vislumbra la gestión de polinizadores y del servicio ecosistémico de la polinización. El mismo Código Nacional de los Recursos Naturales Renovables y de Protección al Medio Ambiente (Decreto Ley 2811 de 1974) y sus decretos reglamentarios, la Política Nacional de Bio- diversidad de 1995, o la Política para la Gestión Ambiental de la Fauna Silvestre en Co- lombia, no contemplan la inclusión de estas especificidades para el manejo de la fauna, y menos aún el enfoque del manejo integral de los servicios ecosistémicos.

No obstante, considerando que Colombia ratificó mediante la Ley 165 de 1994 el Convenio de Diversidad Biológica, el país debe dar cumplimiento a los mandatos y com- promisos derivados de este acuerdo internacional, a efecto de lo cual y refiriéndonos al tema de polinizadores y servicio de polinización, es necesario el diseño e implementación de una estrategia y plan nacional para su conservación y uso sostenible. Para ello, una importante oportunidad se encuentra en la implementación de la recientemente expe- dida “Política Nacional para la Gestión Integral de las Biodiversidad y sus Servicios Eco- sistémicos” (pngibse), la cual “reconoce el carácter estratégico de la biodiversidad como fuente principal, base y garantía del suministro de servicios ecosistémicos, indispensables para el desarrollo del país, como base de competitividad y como parte fundamental del bienestar de la sociedad colombiana”.

La pngibse establece seis ejes estratégicos que brindan un escenario propicio para incorporar el manejo y conservación del servicio de la polinización en instrumentos am- bientales de gestión (políticas, normas, planes, programas y proyectos), específicamente aquellos que hacen referencia a la necesidad de adelantar acciones de conservación in situ y ex situ, tanto en áreas silvestres (protegidas o no) como en paisajes transformados, de manera que se mantengan poblaciones viables de flora y fauna, se logre mayor resi- liencia de los sistemas socioecológicos y se sustente el suministro de servicios ecosistémi- cos a escalas nacional, regional, local y transfronteriza, permitiendo también incorporar la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos desde la participación y la corresponsabi- lidad en las acciones de conservación. Todo esto conllevará a que el mantenimiento de la biodiversidad en contextos socio-ecosistémicos explícitos sea asumido y percibido socialmente como un beneficio irremplazable que mantiene y mejora la calidad de vida a escalas nacional, regional y local.

De otra parte, un escenario también propicio para la incorporación efectiva de la ges- tión sostenible de los polinizadores y del servicio de polinización, se encuentra en la formu- lación de los Planes Nacionales de Desarrollo, teniendo en cuenta que en estos últimos (y esperando que así sea el próximo PND 2014 - 2018), se admitió el imperativo de conservar la biodiversidad y la prestación de los servicios ecosistémicos, en pro de asegurar el creci- miento y la competitividad nacional principalmente del sector agropecuario, lo cual gene- ra un importante espacio para que se posicione el manejo y conservación del servicio de la polinización. Todo eso teniendo en cuenta los beneficios que para el sector representan en cuanto a disponibilidad, calidad y variedad de alimentos y productos de consumo hu- mano. De tal manera que la mejor forma para la inserción de los polinizadores en políticas sectoriales, es la participación activa en cualquier tipo de escenario y actividad que desde los ministerios y sus entidades adscritas se generen como parte de los compromisos que adquieren para dar cumplimiento al Plan Nacional de Desarrollo.

reFereNCIAS

Aizen MA, Harder LD. The global stock of domesticated honeybees is growing slower than agricultural demand for pollination. Curr Biol. 2009; 19(11): 915-918. DOI: 10.1016/j. cub.2009.03.071.

Coro-Arizmendi M. La crisis de los polinizadores. Biodiversitas. 2009; 85:1-5.

Dias-B SF, Raw A, Imperatriz–Fonseca VL. International pollinators initiative: The São Paulo declaration on pollinators. Report on the recommendations of the workshop on the Con- servation and Sustainable Use of Pollinators in Agriculture with Emphasis on Bee. Brazilian Ministry of the Environment. 1999. Brasilia. 79 pp.

pngibse, Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible. Política Nacional para la Gestión In-

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Henry M, Béguin M, Requier F, Rollin O, Odoux JF, Aupinel P, Aptel J, Tchamitchian S, De- courtye A. A Common Pesticide Decreases Foraging Success and Survival in Honey Bees. Science 2012; 336 6079): 348-350. DOI: 10.1126/science.1215039

Lautenbach S, Seppelt R, Liebscher J, Dormann CF. Spatial and temporal trends of global pollina- tion benefit. PLoSONE. 2012; 7(4): e35954. DOI: 10.1371/journal.pone.0035954

Ollerton J, Winfree R, Tarrant S. How many flowering plants are pollinated by animals? Oikos. 2011; 120(3): 321–326. DOI: 10.1111/j.1600-0706.2010.18644.x

Stout JC, Morales CL. Ecological impacts of invasive alien species on bees. Apidologie. 2009; 40(3): 388-409. Doi:10.1051/apido/2009023

Tirado R, Simon G, Johnston P. El declive de las abejas: Peligros para los polinizadores y la agri- cultura de Europa. Unidad Científica de Greenpeace, Universidad de Exeter, Reino Unido. 2013. 46 p.

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