DESARROLLO – PARTE
7. Signos y Objetos en el desarrollo temprano del bebé Premisas de una perspectiva semiótico pragmática.
7.1. La polisemia del signo Condiciones múltiples más allá del lenguaje.
Como se ha visto anteriormente, con base en los desarrollos de la escuela de Ginebra, fundada por Piaget, la línea de investigación de Rodríguez defiende que el pensamiento surge de “lo que ha ocurrido ahí afuera”, y en este sentido el significado es concebido como resultado de una construcción a partir de la acción del niño sobre la realidad, con lo cual se rechaza de plano su posible carácter innato. No obstante, en la obra de Piaget el conocimiento queda escindido de los actos de comunicación, lo que explica, de alguna manera, que este teórico no precise recurrir a la lectura de las interacciones de los tres elementos (i.e. niño-objetos-adulto) que se incluyen en las escenas que observa con extremo detalle en la trilogía dedicada al sensoriomotor, sino que a la hora de analizar el desarrollo de la inteligencia se enfoque principalmente en dos: la interacción niño-objeto.
En este contexto, la teoría de Vygotski se constituye en clave para el estudio de la unidad de análisis que proponen Rodríguez & Moro (1999), atendiendo especialmente al valor que atribuye la escuela sociocultural a la mediación en la construcción del pensamiento (como ha sido tratado en el Cap. 5). No obstante, en los estudios de Vygotski el signo por excelencia se termina por circunscribir básicamente al lenguaje. En palabras del autor “la conciencia se
refleja en el lenguaje como el sol en una gotita de agua” (Vygotski, Pensamiento y Lenguaje, en Moro y Rodríguez, 1999, p.37).
Al respecto, las autoras proponen una variación motivada en la intención de volver a situar la mediación semiótica en el corazón de la convergencia entre pensamiento y comunicación, tal como se expresa en la versión que recrean del enunciado vygotskiano “la conciencia (el pensamiento) se refleja en los signos como el sol en una gotita de agua” (Rodríguez &Moro,
1999, p.37). Esta reinterpretación se explica en el contexto de la investigación con niños pequeños, que aún cuando no hablen sí utilizan otras herramientas semióticas –signos- de doble orientación (como describe Vygotski: externa e interna).
Con este movimiento unitario las autoras pretenden disolver la escisión de los dos mundos, cognitivo y comunicativo, y recuperar la riqueza del signo en su expresión contextualizada en el entramado de las interacciones triádicas.
7.1. 1. El objeto en la dicotomía: Mundo físico – Mundo Social. Propuesta antidualista para una Pragmática del Objeto.
El dualismo epistemológico que atraviesa en gran medida la investigación del campo de la psicología evolutiva, se ha caracterizado por una cosmovisión dicotómica: mundo físico, ligado a los objetos, y mundo social, vinculado a las personas. Por tanto, el desarrollo humano ha sido
consecuentemente escindido, para su estudio, en “cognitivo” y “social”. El primero como
resultante de la interacción solitaria del niño con los objetos, y el segundo fruto de la interacción y comunicación del niño con las personas (Palacios, 2009).
En la década del ’70 el Groupe de Stratégies et Résolution de Problèmes, de la Escuela de Ginebra, amplió la visión del estatus del objeto ubicándolo en el lugar de la acción y transformación, como hecho necesario para comprender el desarrollo psicológico con el que se
opera lo que se podría denominar un “giro semántico al objeto” en relación a la visión “sintáctica” que tenía Piaget del objeto como realidad “física”.
También en esa época, Jerome Bruner, influenciado por Peirce, Mead y Vygotski, introdujo la
perspectiva pragmática al estudio de la adquisición del lenguaje, considerando que “los signos comunicativos se entienden por su función”; proceso que recibió el nombre de “giro pragmático”. Ahora bien, Rodríguez (2010) señala que este movimiento preocupado por los usos del lenguaje, y no sólo por sus aspectos formales, debía comprender también al objeto, lo
que se refleja en la premisa básica que recorre sus investigaciones: “los signos comunicativos
se entienden por su función, a condición de que los objetos también se consideren por su
función” (ibíd, p.1). Por tanto, la pragmática del objeto, planteada desde esta perspectiva, considera que los objetos se deben analizar desde sus múltiples usos y funciones en la vida cotidiana incluidas las situaciones comunicativas en las que con frecuencia se encuentran. Desde este enfoque se pretende superar la concepción dicotómica del sujeto: cognición- comunicación, planteando estos dos aspectos como un continuo dimensional, que permita lograr una comprensión relacional del desarrollo del sujeto y de sus alteraciones.
En palabras de Palacios (2009), la perspectiva pragmática y semiótica considera al objeto como una entidad polisémica, donde se con-funden las características materiales con las sociales de sus usos.
Con apoyo en esta concepción, Rodríguez (2010) señala la necesidad de realizar un “doble
movimiento: interesarse por sus funciones, por sus usos, y analizar qué sistemas semióticos van apareciendo cuando los sujetos se comunican acerca de, con los objetos”.
Los usos que se hacen de éstos no vienen dado con el objeto per se (i.e. el objeto no dice para qué sirve), sino que nace de los usos que las personas convienen en determinados escenarios del orden social (Rodríguez & Moro, 1999). Por ello en el uso de los objetos confluyen tanto lo que sus componentes físicos posibilitan (poseen sustancia, forma, color, tamaño, textura, etc.), como sus aspectos funcionales y pragmáticos sometidos a reglas públicas. Esta dimensión cultural no se confunde sin más con las propiedades físicas de los objetos. Los niños pueden ir accediendo progresivamente a los significados públicos de los objetos, a través de la transmisión del uso que hacen los adultos en las variadas y ricas situaciones comunicativas de acción conjunta adulto-bebé.
A continuación se consideran algunas claves de la teoría acuñada por Peirce. Nuevamente aquí los desarrollos de este teórico y sus estudiosos32 nos asisten en la comprensión de lo expuesto sobre la perspectiva semiótico-pragmática del desarrollo temprano del niño. Esta aproximación teórica permitirá al lector contar con más elementos para la interpretación de los usos de los objetos como proceso de construcción de conocimiento.