LIMA COMO ESCENARIO DE LA INSERCIÓN DE LOS INMIGRANTES CHINOS
1.6.2 La práctica de la medicina y los herbolarios chinos
Los inicios de la medicina tradicional china en el Perú se remontan a la década de 1860 cuando empezaron a llegar las nuevas generaciones de inmigrantes y entre ellas los primeros herbolarios que establecieron sus consultorios en los alrededores del Barrio chino como Chaulon en la calle Romero, Cetupen en la calle San Pedro, Changunk en la calle Núñez, Changiu en la calle Puno y P. Pun en la calle Zavala.200 No obstante, debemos mencionar que la práctica de la medicina en China era una actividad muy popularizada entre la población y es muy posible que esta se haya desarrollado en el Perú desde los inicios de la llegada de los chinos culíes y especialmente en el espacio rural.
La práctica de la medicina por parte de los herbolarios chinos en Lima se realizó inicialmente al margen de regulación alguna, sin embargo, esta situación cambió en 1879 cuando el Estado estableció condiciones específicas para el adecuado funcionamiento de las boticas chinas. Estas medidas destinadas a la venta de las hierbas, no obstante, no abordaban el ejercicio en sí de la medicina por parte de los herbolarios, más bien estipularon que los negocios debían tener licencia para la apertura del establecimiento, que debían efectuar el pago de la patente correspondiente y sujetarse a la inspección de las comisiones de los Concejos Municipales y de la Facultad de Medicina.201 Con estas disposiciones la venta de hierbas medicinales chinas se convirtió en una actividad regulada de la misma forma que las droguerías limeñas:
199
El origen de esta denominación, según señala Humberto Rodríguez Pastor, nace de la expresión china «chifan», que significa ir a comer arroz, o simplemente un llamado para acercarse a la mesa a merendar. Rodríguez Pastor, Humberto «La pasión por el “chifa”», p. 84.
200
Estos consultorios estaban en actividad en 1871.
201
Mayer, Dora, La China silenciosa y elocuente, Editorial Renovación, Lima, 1924, pp. 104- 105.
Atendiendo a que los establecimientos mercantiles de hierbas asiáticas constituyen ya un ramo de industria, cuyo ejercicio no puede impedirse sin atacar intereses particulares, apoyados en la constitución y leyes y que la numerosa colonia asiática está acostumbrada al uso de las hierbas de sus país y prefiere medicinarse con ellas; que la venta pública de sustancias no venenosas o sean vegetales, animales o minerales es un comercio lícito que no debe restringirse sino reglamentarse para garantizar al comprador la buena calidad de sus sustancias, se declara que la venta pública de hierbas asiáticas es libre y pueden existir establecimientos que comercien con ellas…202
La actividad médica continúo desarrollándose en los años siguientes, incrementándose, en 1885, el número de herbolarios a ocho. Los consultorios para entonces se habían diversificado en tres diferentes categorías, existiendo de 1era, 2da y 3era categoría, con sus respectivos precios: S/. 50, S/. 25 y S/.15. Los nombres de los herbolarios que atendían para entonces eran Changini, Lon Jing, León José, Lujón, Agustín, Voton, Jan y Achon.203 Dos años después, en 1887, la cantidad de «consultorios» chinos en Lima y Callao se incrementó a más de 10: de Changún en jirón Camaná, de León José en jirón Huallaga, de Van Jon Yeng en jirón Urubamba, de Anchón N., de Jon Choy, de Chan, de Ching Jan, de Lay Sang, de Len Min y de Zango Agustín en jirón Ucayali y de Chan Jin Pedro y de Sena Juan en el puerto del Callao.204
La actividad de los herbolarios, no obstante, no siempre fue bien vista por la sociedad limeña, por el contrario, muchas veces los métodos utilizados por los herbolarios, a base del empleo de alfileres, hierbas y pastillas205 generaron la desconfianza de las autoridades sanitarias y la prensa.206 Así, fue frecuente la identificación de los herbolarios como farsantes que se aprovechaban de las personas que acudían a ellos en busca de soluciones a sus males.
En agosto de 1888 el Estado emitió un conjunto de normas con el objeto de regular esta actividad. Estas normas establecían entre otras cosas, que las herboristerías chinas, a partir de la fecha, serían consideradas droguerías en
202
Resolución del 3 octubre de 1879.
203
Hu de Hart, Evelyn, «Chinos comerciantes en el Perú. Breve y preliminar bosquejo histórico 1869-1924», p. 135.
204
Castro Nue, Carlos, «Médicos Chinos en Lima antigua» en El Diario, 4 de diciembre de 1983.
205
El Nacional, 12 de mayo de 1868.
206
las que no podrían despacharse recetas y que para su funcionamiento deberían tener licencia municipal. La norma establecía también que, los herbolarios en adelante, solo podrían vender las hierbas y que si querían ejercer más funciones, como las de médicos, tendrían que obtener un diploma profesional de la Facultad de Medicina conforme a su reglamento.207
A pesar de estas disposiciones, la actividad médica continuó desarrollándose hasta inicios del siglo XX. En 1908 existían varios herbolarios en actividad como Pun Luy On en la calle Zavala 167, Chang Kien Pac en la calle de la Universidad 285, Lay Fon en la calle de la Concepción 511, Won Siu Kiy en la calle de Lechugal 788, Wuan Chay Jan en la calle de la Universidad 287, Lee Kay Pen en la plazuela de la Inquisición 536, Jon Jao Man en la calle Concepción 533, A. M. Chion Len en la calle de la Inquisición 91, Chung Oy San en la calle Zavala 155 y Kocquey Yon en la calle Juan de la Coba 164.208
Sin embargo, este ejercicio de la medicina a cargo de los herbolarios chinos, finalmente fue prescrito para satisfacción del gremio obrero y otros sectores de la sociedad en 1916 cuando se tomaron medidas para clausurar las boticas chinas y prohibir el ejercicio médico de los herbolarios.209 Esta decisión frente a la medicina y a los herbolarios chinos se mantuvo durante la década de 1920 y 1930. Durante esos años, las opiniones en contra de los herbolarios se plasmaron en la prensa a través de anuncios como «no pierda un tiempo precioso en manos de herbolarios curanderos y charlatanes» que fueron comunes en revistas como Variedades.210 En junio de 1922 se promulgó una ley que clausuraba las boticas chinas y más adelante, en 1930, esta prohibición fue ratificada mediante Decreto Supremo.211 Las boticas chinas fueron cerradas bajo el argumento de que no existía reglamentación alguna para que siguieran funcionando, y el comercio de las hierbas medicinales, en consecuencia, fue considerado un negocio ilegal por las autoridades, como la
207
Rodríguez Pastor, Humberto, Hijos del celeste imperio en el Perú, 1850-1900, Segunda Edición, p. 219. El Peruano, 1 de agosto de 1888.
208
La Prensa, enero-febrero de 1908.
209
Ilustración Obrera, Año I, N.º 20, 15 de julio 1916.
210
Variedades, 26 de noviembre de 1921.
211
Aduana que decomisaba las hierbas medicinales chinas que ingresaban al país.
La medicina tradicional fue una práctica muy popular entre los inmigrantes chinos quienes eran conocedores de este tipo de tratamientos, sin embargo, a pesar de esta propensión a atenderse con este tipo de tratamientos, los inmigrantes no siempre pudieron acceder a estos. Estando expuestos a una serie de enfermedades, y especialmente en las coyunturas epidémicas, estos inmigrantes tuvieron la necesidad de recurrir a la medicina hospitalaria. Así, tuvieron que adaptarse a ser atendidos en los hospitales peruanos, a pesar de que algunos de estos se negaban a atenderlos. La presión por recurrir a la medicina hospitalaria también fue producto de la visión que se tenía en el Perú sobre la medicina tradicional china y sobre los herbolarios quienes no eran considerados como profesionales de la salud. Esto, sin embargo, no significó que los inmigrantes dejaron de recurrir a su medicina tradicional como una vía de atender sus dolencias, por el contrario, los herbolarios y en general la práctica de la medicina continuó desarrollándose en la capital. El mismo cuerpo diplomático chino establecido en Lima a inicios de siglo XX tenía su propio médico para atenderlos.212
La medicina china también llamó la atención de los sectores populares limeños quienes en su anhelo por evitar operaciones y solucionar casos irremediables, veían en ella la posibilidad de remediar sus males.213 Así, la actividad de los herbolarios chinos no solo se circunscribió a la comunidad china sino también se extendió hacia algunos estratos de la sociedad limeña.
Para llevar a cabo la difusión entre los limeños, de sus métodos curativos y de la medicina china en general, los herbolarios se valieron de algunas estrategias haciendo uso especialmente de la prensa. En efecto, fue común que los mismos herbolarios colocaran anuncios para atraer a limeños señalando la formación profesional de cada uno de ellos y el tipo de males que podían tratar. Así, observamos al herbolario Pun Luy On que ofrecía sus servicios en el diario La Prensa promocionando:
212
La Prensa, 27 de febrero de 1908.
213
… las infalibles píldoras de la China. Importadas directamente por él para curar, con el más completo éxito, la epilepsia y toda debilidad de los nervios. A la vez fortifican los órganos genitales, el cerebro, los riñones, los huesos y la sangre, quitan toda clase de cansancio y sirven para engordar. Precio: 1 sol / 50 centavos el frasco. El mismo doctor ha recibido, por los últimos vapores yerbas medicinales frescas de la China para curar toda clase de enfermedades por antiguas, graves o complicadas que sean.214
Asimismo, otros herbolarios como Chang Kien Pac promocionaban sus servicios profesionales indicando ser especialistas en enfermedades de mujeres:
Chang Kien Pac. Herbolario diplomado. Recientemente llegado de China a esta culta capital tiene a honra ofrecer sus conocimientos profesionales a la humanidad doliente. Para lo cual ha traído un surtido completo de hierbas medicinales con las que garantiza la cura de cualquier enfermedad por crónica que sea. Especialista en enfermedades de señoras.215
Igualmente, otro medio a través del cual los herbolarios chinos intentaron ganar credibilidad y popularidad entre los limeños fue mediante la publicación de «gratitudes», agradecimientos públicos que los pacientes recuperados publicaban en los diarios, señalando el tipo de curaciones efectuadas:
Gratitud al Dr. Lee Kay Pen: Me es muy grato el manifestar al público, mi más vivo agradecimiento por la curación hecha en mi persona por el Dr. Lee Kay Pen de un reumatismo agudo que venía padeciendo hace algunos años. Clara Hernández, calle Apurímac 139.216
La medicina china, requerida tanto por los chinos como por los limeños finalmente fue duramente reprimida por el Estado y algunos estratos de la sociedad. Similar suerte corrieron los herbolarios quienes al no contar con la formación académica universitaria no pudieron continuar ejerciendo la práctica médica. A pesar de las estrategias de los herbolarios por presentarse y promocionarse como efectivos profesionales en la prensa, varios sectores de la sociedad peruana condenaron finalmente sin vacilaciones la actividad de los herbolarios chinos. 214 La Prensa, 9 de enero de 1908. 215 La Prensa, 9 de enero de 1908. 216 La Prensa, 27 de febrero de 1909.