Capítulo 2: Marco teórico 25
2.2. Tipos de evaluación 27
2.3.6. Prácticas alrededor de la evaluación formativa en la educación superior 54
La universidad es el espacio donde se busca la construcción de conocimiento a través de la indagación, la autonomía y por ende del autoconocimiento guiado por un maestro o docente para garantizar la calidad y pertinencia de lo que se aprende en función de una transformación social, política, económica y científica entre otras, por ello, el proceso evaluativo se debe considerar como un método guía o rector para
favorecer ese aprendizaje que responda a las expectativas del alumno, el docente y todos aquellos involucrados en las situaciones de enseñanza aprendizaje a nivel universitario.
Por lo tanto de acuerdo a Pinilla (2003), la evaluación en educación superior debe dar respuesta a los procesos requeridos para la formación integral del profesional como miembro de una comunidad, donde debe solucionar problemas del individuo como tal y de un colectivo en un mundo real. Conforme a lo anterior Cabrales (2008) presenta que el rol de la universidad es el de crear “profesionales reflexivos” pp 146 competentes para
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una sociedad cambiante a través del desarrollo de habilidades de aprendizaje ajustadas a la realidad de una sociedad que rodean el ambiente del estudiante y la sociedad actual.
Según Villardón (2006), la evaluación en la formación universitaria cumple con dos funciones primordiales: la certificación de los aprendizajes exigidos por la
institución y la sociedad entre otras y la de favorecer el logro de dichos aprendizajes a través de la evaluación formativa, enfoques que a su vez son complementarios y necesarios en la evaluación de los aprendizajes que conducen a una concepción global de lo que debe ser evaluado en la universidad.
2.3.6.1. Vinculación prácticas propias de la evaluación formativa con objetivos de aprendizaje.
El planteamiento de objetivos de aprendizaje es un medio que facilita el desarrollo de los procesos enseñanza aprendizaje y la evaluación de la tarea educativa, por ende busca establecer el grado de congruencia existente entre los objetivos propuestos y los resultados obtenidos, a través de determinar el éxito de una actividad.
El realizar la evaluación desde la perspectiva formativa implica que el profesor tenga en cuenta los objetivos del aprendizaje que se han trazado como metas a cumplir en el diseño de los instrumentos y los productos a solicitar como fruto del acto de aprendizaje. La coherencia entre los objetivos de aprendizaje y los objetivos de evaluación promueven el aprendizaje del estudiante, dentro de la cultura de la evaluación para el aprendizaje.
En Arteta (1996), la evaluación brinda al docente información sobre los objetivos cumplidos, las deficiencias en el logro de las metas y en cuanto a las dificultades particulares del estudiante o del grupo general. El direccionar la evaluación con los
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objetivos de aprendizaje permite orientar de mejor manera el progreso individual y colectivo de los estudiantes y debe trascender a la superación de las dificultades y solución de problemas desde un punto de reflexión y crítica.
La articulación entre los métodos de evaluación y los objetivos de aprendizaje apunta a considerar más el proceso de aprendizaje que el producto obtenido; esta estrategia incluye además la posibilidad de ir recuperando durante el mismo proceso aquellas actividades que se han presentado deficientes y fortalecerlas, a su vez el estudiante puede hacer seguimiento a su propio aprendizaje y alcanzar
satisfactoriamente los objetivos propuestos.
Por ende, la evaluación debe reflejar los objetivos que alcanzó el estudiante, considerando siempre en igual medida, el producto y el proceso utilizado en su
construcción, donde se ponen en juego los conocimientos y habilidades del estudiante, los objetivos estipulados, los tiempos y condiciones para la entrega del producto.
La evaluación ligada a objetivos específicos y puntuales para el desarrollo de las actividades de aprendizaje son herramientas útiles para hacer un seguimiento del proceso de aprendizaje, donde se confrontan los objetivos con lo que se quiere aprender haciendo de la evaluación un instrumento útil en la construcción del conocimiento, pues el estudiante comprende lo que requiere para aprender.
De acuerdo a Esquivel (2011), la evaluación de los aprendizajes se realiza
recolectando información con base en los objetivos o intenciones de aprendizaje que se deben alcanzar en un determinado período de tiempo por los estudiantes, los cuales deben cumplir con las siguientes características:
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9 Estar claramente definidos a través de criterios específicos que le permitan al estudiante demostrar los aprendizajes adquiridos.
9 Ser explícitos para docentes y estudiantes que den lugar a que se de y reciba una retroalimentación con pertinencia y calidad.
9 Apropiarse por parte de docentes y estudiantes y estar sujetos a discusión para dar oportunidad al estudiante de la reflexión sobre su propio aprendizaje y al profesor de facilitar las mediaciones y retroalimentaciones propias del proceso de enseñanza aprendizaje.
2.3.6.2. Productos solicitados.
La utilización de las tareas de aprendizaje como evidencia para la evaluación, según Villardón (2006) facilitan la integración y coherencia entre el proceso de aprendizaje y la evaluación y no sólo de los resultados expresado en unos productos. Estas dan lugar a la valoración de lo que el estudiante es capaz de hacer en una
determinada situación de enseñanza aprendizaje, siempre y cuando se le expongan los criterios de lo que debe hacer y cómo.
Según Conalep (2008), los productos son evidencias tangibles resultado de la ejecución de una acción que aportan información para verificar el grado de
cumplimiento de objetivos de acuerdo a unos criterios de desempeño. Por lo tanto, los productos pueden definirse como instrumentos de evaluación formativa, pues dan cuenta del aprendizaje de cada estudiante a lo largo del proceso, proveyendo información sobre el proceso de adquisición de los saberes, entonces los productos solicitados deben
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reorientar el proceso de aprendizaje con base en los aciertos y errores detectados y volverse oportunidades para el aprendizaje.
Esquivel (2011), menciona que la evaluación de los aprendizajes está
condicionada por las muestras observables en las tareas realizadas por los estudiantes y son consideradas como pruebas de los logros de estos, posterior a la aplicación de escalas y rúbricas, para luego emitir un juicio de valor sobre la adquisición de los aprendizajes como evidencia de participación en el proceso de aprendizaje y para la toma de diferentes tipos de decisiones con la información generada.
Según Arteta (1996), los productos solicitados deben convertirse en centros de interés para los alumnos, donde promuevan la actividad intelectual y afectiva de los mismos, logrando en ellos desarrollar autonomía, creatividad y cualidades relacionadas con la solidaridad y responsabilidad.
Por ende, deben permitir mostrar los logros alcanzados en el dominio de las destrezas, prácticas, habilidades y estrategias cognitivas y actitudinales del estudiante, posibilitando la detección de los avances o dificultades en el proceso de aprendizaje.
El estudiante debe elaborar un producto a partir de instrucciones dadas por el docente, teniendo en cuenta los objetivos de aprendizaje, los conocimientos previos sobre determinado tema o los nuevos por adquirir, utilizar una secuencia lógica de ejecución de complejidad creciente para que el estudiante utilice las habilidades desarrolladas en las tareas anteriores y a su vez tenga un referente para supervisar su propio trabajo.
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Así mismo, las tareas deben estructurarse de tal manera que requieran Así mismo, las tareas del estudiante un esfuerzo y dedicación continua que impliquen un aprendizaje profundo y no superficial.
Para Shepard (2006), los productos solicitados para verificación del aprendizaje deben ser vistos desde la perspectiva de:
9 Estar acordes a los objetivos o intenciones de aprendizaje 9 Plantearse de acuerdo a una serie de criterios de evaluación comprensibles para estudiantes y docentes.
9 Ser congruentes con las situaciones o actividades de enseñanza y que ejemplifiquen los objetivos de aprendizaje.
9 Permitir al estudiante realizar procesos mentales retadores acordes con su nivel académico.
Por lo tanto, cuanto más explícitos y claros sean los productos a solicitar y sus criterios de evaluación, el estudiante podrá desarrollar con éxito la tarea, y a su vez el profesor podrá realizar una evaluación más objetiva.
2.3.6.3. Formas de trabajo alrededor de los productos.
El trabajar los productos es establecer un procedimiento de aprendizaje didáctico de carácter activo, donde el estudiante utilice el razonamiento, la reflexión en función de sugerir soluciones conforme a las situaciones de enseñanza aprendizaje propuestas.
Los diferentes productos solicitados deben permitir la existencia de una relación de interdependencia productiva entre docente estudiante, sacando al estudiante de una posición de recepción pasiva y más bien que lo capacite para la toma de decisiones, emitir juicios y a asumir la responsabilidad de su propio aprendizaje.
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Los productos deben permitir oportunidades de profundización, de recuperación y al mismo tiempo un mejor conocimiento del desarrollo del alumno dentro del contexto educativo, siendo un medio para acompañar al estudiante en su desarrollo integral.
A cada uno de los productos se le puede someter a debate y dar aportaciones desde diferentes puntos de vista; el docente, los compañeros de equipo o de aula de clase enriqueciendo el trabajo final, en función de ampliarlo, completarlo o rehacerlo.
Los trabajos pueden someterse a la autoevaluación del estudiante, de los
compañeros y reflexionen sobre el producto con base en un proceso de metacognición y así el docente tiene otras herramientas para dar una nota final y la respectiva
retroalimentación destacando las fortalezas, las debilidades y las posibilidades de mejora en la próxima actividad.
Villardón (2006). El docente debe ofrecer al estudiante información previa sobre el sistema de evaluación de los productos solicitados en relación a los criterios, momentos en los cuales se van a evaluar, entre otros, e igualmente dar información durante la construcción del producto como se está dando la actividad de aprendizaje y cuáles aspectos del mismo deben irse mejorando, justificando la retroalimentación que se realiza y contando a su vez con las opiniones u objeciones del estudiante a las informes del docente para establecer acuerdos, para al final del proceso, el profesor comunicar al estudiante el resultado de la evaluación final, teniendo en cuenta a su vez las parciales realizadas en diferentes momentos.
61 2.3.6.4. Resultados obtenidos.
La evaluación es utilizada para la comprensión del proceso llevado a cabo, comprometerse con el proceso de enseñanza aprendizaje y además para perfeccionar o recapitular un proceso asegurando el perfeccionamiento y la calidad de lo que se hace.
Por ende, los resultados de la evaluación son consecuencia de la interpretación de la información obtenida y la emisión de una retroalimentación acompañada de una nota de carácter cualitativo o cuantitativa, los resultados son así fruto de una reflexión crítica sobre todo el proceso y sus resultados hecha por el profesor y en muchas ocasiones por el alumno y sus pares.
Los resultados permiten ajustar los procesos de construcción del conocimiento que hacen los estudiantes sobre los contenidos programados en el plan curricular a través de la interpretación de los datos arrojados por la evaluación para entender y valorar dicho proceso.
El análisis de los resultados brinda argumentos suficientes para proponer
correcciones y mejoras sobre el proceso evaluativo y los problemas u obstáculos que se susciten o la perturben, malogrando el desempeño del estudiante, a partir del análisis el docente debería poder verificar si el estudiante ha logrado apropiarse positivamente de los saberes propuestos.
La información consecuente a los resultados permite tomar decisiones
concernientes al refuerzo de algún tema, a la modificación de los contenidos futuros, cambios en las estrategias, para adaptar las siguientes tareas a fin de resolver problemas específicos de aprendizaje.
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Según Cabrales (2008), los resultados de la evaluación permiten la toma de decisiones en cuanto a cómo están aprendiendo los estudiantes y cómo se les está enseñando, el cumplimiento de los objetivos de aprendizaje programados e igualmente cuáles son los aspectos que se deben mejorar o intervenir, dando lugar así a que se emitan juicios críticos en el acontecer evaluativo.
2.3.6.5. Retroalimentación.
La retroalimentación dada durante el acto evaluativo, es un proceso de
comunicación entre docente y estudiante, busca alimentar la comprensión del proceso de aprendizaje y asegurar el mejoramiento del mismo, a través de la reflexión sobre el compromiso y la participación que tiene el sujeto que lo realiza. Parra (2002).
La evaluación formativa generalmente está acompañada de una retroalimentación que brinda elementos para que el estudiante sepa si su aprendizaje ha sido significativo o no y proseguir su proceso de formación, la retroalimentación lo ayuda a alcanzar cada uno de los niveles u objetivos trazados, Shepard (2006) afirma que el maestro por ende, debe establecer un clima de confianza donde la relación profesor estudiante sea de confianza para dar espacio a la crítica constructiva con la finalidad que la
retroalimentación ayude al aprendizaje, donde la calificación se deja en un segundo término.
La retroalimentación constructiva brinda al estudiante la oportunidad de conocer la forma como está llevando a cabo el proceso en el que está involucrado y a su vez
generar interés en mejorar el mismo, por lo tanto busca proporcionar información acerca de las actividades que se desarrollan, a fin de retroalimentar el desempeño de lo que se está evaluando (Morán, 2010).
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La retroalimentación permite que se implementen medidas que ayudan a corregir las deficiencias identificadas en pro de que el estudiante madure sus técnicas de
aprendizaje y de evaluación; en síntesis, busca, promover el progreso de las actividades que se están ejecutando, suministrar información sobre el avance que se tiene de las mismas y servir de base para planificar su mejora en torno a dificultades y/o progresos de estas.
En Esquivel (2011), se menciona que la retroalimentación acerca de la evaluación brinda al profesor la oportunidad para que resuelva dudas, conceptos y a su vez analice cuales temas no quedaron aprendidos, deben reforzarse o volverse a explicar y al estudiante conocer los conceptos que debe aprender, profundizar dando lugar a que comprendan las dificultades presentes, sus posibles causas y formas de solucionarlo.
Por lo tanto, la retroalimentación no debe limitarse sólo a mostrar logros y
dificultades, sino proporcionar al estudiante unas pautas de mejoramiento continuo y una explicación clara sobre por qué acertó o no en la resolución de la tarea propuesta y entender cuáles fueron las dificultades presentadas en el trabajo realizado.
La retroalimentación al igual que la construcción y aplicación de las diversas pruebas requiere de un tiempo para ejecutarse, pues ella debe acoger las mismas fases que se utilizaron para generar y exponer la prueba (tiempo, interpretación, valores asignados, explicación de respuestas, acciones correctivas, entre otras), siendo entonces una etapa clave del proceso evaluativo.
Nicol y Michigan (2006) considera que una buena retroalimentación debe cubrir las siguientes características:
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9 Brindar al estudiante oportunidad de mejora en cuanto a las deficiencias planteadas al momento de presentar avances de sus productos y no sobre calificaciones, con base en los propósitos de la tarea y los criterios establecidos.
9 Fortificar la autoestima y motivación del estudiante al ofrecerle
información en la forma en que se está desarrollando su proceso de aprendizaje, siempre asociada a una retroalimentación de buena calidad (tiempos, nivel del estudiante,
lenguaje utilizado).
9 Guiar el camino en pro del cumplimiento de los objetivos de aprendizaje al establecer de forma clara y concisa como se están acatando los criterios prestablecidos de evaluación.
9 Proveer de espacios para que el estudiante realice procesos de reflexión y análisis del propio trabajo, bajo la tutela docente (discusiones en clase).
9 Permite y favorece la comunicación docente, bajo parámetros prestablecidos y con un objetivo claro, el mejorar el proceso de aprendizaje.
9 Permitir al proceso observar y evidenciar la forma en la cual el estudiante está desarrollando el proceso y poder intervenir de forma adecuada.
Finalmente, Cabrales (2008) menciona “la aplicación de una prueba no tiene sentido si ella no genera una acción posterior de corrección en el proceso de aprendizaje, ya que su propósito último es la generación de decisiones para mejorar el rendimiento de los alumnos” pp. 151
2.3.6.6. Difusión de los resultados.
La difusión de los resultados se relaciona con la socialización de la información acerca de cómo se está dando el proceso evaluativo y va especialmente dirigida al
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estudiante como primer beneficiado, al docente, la familia y al personal directivo, en función de dar cuenta sobre cuáles fueron las dificultades y progresos de los estudiantes. Conalep (2008).
Es así como los resultados de la evaluación se pone en conocimiento de las personas implicadas en la misma, preservando el derecho a la intimidad y comunicando no sólo los resultados, sino de las medidas de apoyo, problemas detectados y propuestas de mejora, con el fin de que el estudiante enfoque sus esfuerzos a la consecución de aquellos logros inconclusos.
Los resultados de las diferentes pruebas a las que son sometidos los estudiantes, de acuerdo a Cabrales ( 2008), deben ser útiles, claros, evidentes y perceptibles para
maestros y especialmente para los estudiantes, por lo tanto debe no solo acompañarse de una nota de tipo cuantitativa , sino de una retroalimentación que indique cómo está exactamente ese proceso de aprendizaje y las acciones a seguir; el autor menciona al igual que en muchas ocasiones estos resultados se informan a más profundidad a directivas u otras instancias y al estudiante de forma superficial, olvidando que es en él donde recaen las repercusiones de la misma desde diferentes aspectos sociales,
culturales, personales, familiares, entre otros; y a su vez quien tiene la responsabilidad directa de informarse sobre sus falencias, debilidades y fortalezas para superar los obstáculos y superar con éxito su proceso educativo.
2.3.6.7. Toma de decisiones en torno a la didáctica.
La evaluación formativa permite a los profesores y estudiantes reflexionar durante y después de la actividad educativa acerca de lo realizado en cuanto a éxitos y fracasos del proceso de enseñanza y aprendizaje utilizado y el ritmo de trabajo, entre otros,
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permitiendo establecer así los cambios pertinentes al inicio, durante y al final del proceso enseñanza aprendizaje.
Esquivel (2011) promulga que los resultados obtenidos deben emplearse para retroalimentar a los estudiantes, modificar o mejorar la enseñanza, verificar el logro de los aprendizajes mediante indicadores o criterios observables en los productos (tareas.
Mientras que Vicente, Cornejo y Barbero (2006), mencionan que la evaluación formativa favorece la toma de decisiones y de conciencia de los procesos dados a nivel intra e interpersonales y grupales ya que implica la participación de todos y cada uno de los miembros del equipo, logrando así una mejor asimilación de los aprendizajes
significativos realizados por el estudiante.
Arteta(1996), menciona que la evaluación debe usarse como un estímulo que promueva en el docente el conocimiento sobre la realidad escolar y a partir de esta adecuar las metodologías para lograr así un aprendizaje significativo de conceptos, comprometer al estudiante con su propio aprendizaje, lograr la apropiación de valores y finalmente el mejoramiento de la calidad educativa.
Es conveniente desde la didáctica utilizar la evaluación para explicar procesos y logros de enseñanza aprendizaje insertas en un contexto determinado, para la
autorregulación del modelo, conocer y comprender los acontecimientos dados dentro del aula de clase.
A su vez debe prever la construcción de instrumentos y estrategias de seguimiento coherentes con los propósitos de formación, competencias a desarrollar y el grado de aprehensión del conocimiento.
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De acuerdo a Cabrales (2008), la retroalimentación brindad a los estudiantes, también sirve para que el docente evidencie sus propias fallas en cuanto a construcción de las pruebas de evaluación o la subvaloración de los resultados de los estudiantes, la orientación de la propuesta de alguna temática o el refuerzo de la misma; sirve para mostrándole al docente que no es infalible al momento de evaluación y el recanalizar esfuerzos para mejorar el proceso.
En Conalep (2008) se menciona que la evaluación tiene una función reguladora a partir de la cual se puede o no desarrollar procesos de acompañamiento con estrategias pedagógicas y ejercicios didácticos acordes a las características o condiciones del