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Capítulo II: Marco teórico

2.3 Ideología

2.3.1 Althusser

2.3.1.1 Prácticas y abstracciones

Althusser, en Iniciación a la filosofía para los no filósofos del año 1977 (Althusser, 2015), presenta una síntesis de su perspectiva pos autocrítica. Allí toma a las abstracciones como hilo conductor para pensar las prácticas6. Afirma que las abstracciones son parte constitutiva de las prácticas, no existen prácticas sin

abstracciones. Más aún, los seres humanos vivimos en la abstracción regidos por relaciones abstractas que nos determinan (Althusser, 2015, pág. 76). Entonces, existen sólo prácticas. Éstas no son actos ni simples actividades (lo que implicaría un sujeto del acto), sino “(…) procesos; vale decir, (…) conjunto de elementos

materiales, ideológicos, teóricos y humanos (los agentes) suficientemente adaptados unos a otros para que

su acción recíproca produzca un resultado que modifique los datos de partida” (Althusser, 2015, pág. 103). ”Llamaremos entonces práctica a un proceso social que pone a agentes en contacto activo con lo real y

produce resultados de utilidad social” (Althusser, 2015, pág. 103). Estos procesos son “procesos sin sujeto”, es decir, no responden a la voluntad, estrategia o dirección de individuo alguno. Son procesos de producción complejos e históricos. Althusser presenta aquí las prácticas en su pluralidad y todas en un mismo nivel (no las jerarquiza): prácticas productivas, sexuales, estéticas, ideológicas, analíticas, políticas, teóricas. Todas implican abstracciones y éstas suponen relaciones. Las abstracciones son relaciones entre cosas materiales; el lenguaje, por ejemplo, es un conjunto de relaciones entre ruidos (naturales) articulados y las cosas materiales (naturales). La lengua es esa abstracción que permite otras abstracciones o relaciones (lo que no

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Aclaremos que la manera de Althusser de hacer filosofía no es una “filosofía de la praxis” donde la práctica funciona como un principio hermenéutico (como en Lukacs o Gramsci), es decir, no se ocupa del carácter concreto de la práctica en oposición a las abstracciones de la teoría.

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significa que esas relaciones sean sólo lingüísticas). Las abstracciones son relaciones que logran una

generalización cualquiera (un conocimiento) sobre una actividad cualquiera: desde la recolección, la caza, la pintura rupestre o la reproducción de la especie (cuando incluye la prohibición del incesto) hasta el conocimiento técnico o la ciencia. No son necesariamente conscientes, son saberes no necesariamente sabidos, pueden ser relaciones muy silenciosas. Se trata de uniones, ligazones (aunque sean elementales) entre cosas materiales, generalizaciones que se van complejizando mientras más se pretende atrapar lo concreto7. Esta necesidad de apropiación de lo concreto es una voluntad que no se realiza sólo con el

lenguaje sino también con el cuerpo: trabajar sobre un objeto concreto, consumir, comer, el acto sexual, la violencia física, son formas de apropiarse de lo concreto sin pronunciar una palabra (Althusser, 2015, pág. 73).

Toda práctica produce su abstracción propia o ideología local. Los campesinos trabajando la tierra producen su abstracción, es decir, un conocimiento del suelo que es explicación de los procesos de siembra y cosecha, y al mismo tiempo un saber vivir de la tierra que implica un “deber ser” del campesino, un comportarse con respecto a la tierra, etc.; los pescadores, los herreros, los criadores de ganado, cada práctica produce su conocimiento práctico y al mismo tiempo su ideología local. Estas ideologías locales hacen trama con las ideologías regionales (los mitos, las religiones, las morales, etc.). Un saber hacer que al mismo tiempo es un “deber hacer” y que incluye formas ideales de vida. Son abstracciones, relaciones, representaciones que se van tejiendo en el silencio de la práctica de generaciones y generaciones de hombres y mujeres que ni siquiera hablaban demasiado, un saber que va surgiendo en el silencio de la historia concreta de seres humanos concretos confrontados con problemas concretos. Hablamos del trabajo del animal humano que produce transformaciones, o sea, que obtiene un producto a partir de una cierta

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No hay que pasar por alto el hecho de que Althusser presenta a las prácticas y a las abstracciones como motivadas por “la necesidad de apropiación de lo concreto” (Althusser, 2015, pág. 75), algo que suena muy parecido a la voluntad de poder nietzscheana puesto que incluye al conocimiento entre sus formas o modos y también, como en Nietzsche no es una voluntad individual ni dirigida por una razón subjetiva.

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materia prima utilizando herramientas de trabajo en el seno de un saber práctico. Sin embargo este proceso

de trabajo –que implica dos términos “el hombre y su producto”- no está completo si no se considera un tercer término: las relaciones de producción. Las abstracciones que rigen las prácticas están ajustadas a las relaciones de clase y a la lucha de clases. Considerar estas relaciones da lugar a considerar el proceso de producción. Esto último es fundamental, estas relaciones, abstracciones, saberes, son producidas en el medio del campo de lucha –digamos- del “campo magnético” de las relaciones de clase, que necesariamente “inclinan”, aglutinan, condensan la producción de conocimiento, las abstracciones, las ideologías locales o regionales en relación a una ideología dominante. Se trata de “un todo complejo articulado según una estructura a dominante”. Una totalidad social, una estructura de estructuras sin centro cuya causa está ausente, o mejor dicho, cuya causa es inmanente. Esta idea de totalidad social es fundamental y Althusser la va a diferenciar de la totalidad hegeliana (totalidad expresiva de una esencia).

Estas relaciones (abstracciones) son materiales en el sentido de que sólo existen en las prácticas, son reales en las prácticas, no existen en ningún “mundo de las ideas”. Son abstractas sólo porque se pueden objetivar (hablar de ellas) a partir del trabajo analítico (que usa categorías y conceptos) pero no porque tengan una existencia evanescente, etérea o espiritual. Realizando una práctica teórica sobre las prácticas sociales, se puede aislar estas abstracciones que son como precipitados de una solución (la situación o práctica concreta) a la que se le aplica un reactivo (el trabajo analítico o práctica teórica).