CAPÍTULO 1: MARCO TEÓRICO Y CONCEPTUAL 10
1.3 La traducción 38
1.3.4 La pragmática en la traducción 50
En la sección 1.2 se trató con detalle el concepto de la pragmática y se resaltó su importancia como un factor determinante en el aspecto comunicativo de la lingüística. Siguiendo la misma evolución de la teoría expuesta, ahora se analizará la relevancia de algunos postulados de la pragmática, pero con un enfoque en el bilingüismo y en la comunicación intercultural, que son el eje de la traducción y de la interpretación como actividades profesionales.
Más allá de la semántica y de la necesidad de trasladar un significado de una lengua a otra, es la pragmática, el considerar y comprender al contexto que rodea al texto, lo que define la intención y el sentido que otorga el emisor a su enunciado, sea oral o escrito. “Pero no traducimos palabras aisladas, sino palabras más o menos —y a veces menos que más, pero siempre algo— condicionadas por sus contextos sintáctico, colocacional, situacional, cultural e idiolecto- individual.” (Newmark 105).
La referencia a la pragmática se relaciona con todos los elementos que otorgan el significado que se debe traducir, con las implicaturas, con la intención y con el sentido. De aquí la necesidad del dominio de la disciplina pragmática: provee a los traductores e intérpretes un bagaje cognitivo que nos permite pensar, discernir, explorar, buscar y encontrar equivalencias semánticas más allá de la simple denotación de los enunciados que nos corresponde escuchar e interpretar, o leer y traducir.
1.3.4.1 Cohesión y coherencia al traducir
En la sección 1.2.3 se definió a la cohesión como la secuencia de palabras y normas gramaticales que permiten que un texto sea inteligible para su lector. Con el fin de lograr
que las ideas y frases otorguen claridad al enunciado, Halliday y Hasan propusieron en su modelo de cohesión el uso de cinco elementos lingüísticos: referencias, sustitución, elipsis, conjunción y cohesión léxica, (Baker 180). La cohesión es una relación superficial, a nivel de sintaxis, pero no es suficiente para transmitir el significado de una idea, sino que es la coherencia, la sucesión de frases dotadas de sentido, y consistentes unas con otras en todos sus significados literales, funcionales y culturales, la que cumple con el fin comunicativo de un texto (Bell 41).
Si bien la cohesión es objetiva, pues se refiere a las normas léxicas y gramaticales que rigen para la construcción de un texto, la coherencia, subyacente al texto, existe en función de las expectativas, experiencias e inferencia del receptor. En este juego comunicativo tienen también una participación importante las presuposiciones del emisor respecto a los conocimientos lingüísticos y metalingüísticos del receptor.
La subjetividad de la coherencia, sujeta a los conocimientos y expectativas del traductor, es un punto de atención a considerarse al construir y trasladar un mensaje bajo las normas de cohesión de una lengua terminal, y dentro del marco lingüístico y cultural del público receptor. Se hace necesaria la competencia discursiva (como una de las competencias pragmáticas) para inferir a través de las normas gramaticales, léxicas y sintácticas de la lengua original el significado del mensaje oral, y para tener la capacidad de producirlo en la lengua de destino con la misma coherencia semántica del original.
1.3.4.2 La traducción de las implicaturas conversacionales
Como se mencionó en la sección 1.2.6, las implicaturas conversacionales son aquellas ideas cuyo significado no está contenido en la sintaxis del mensaje del emisor, sino que el receptor, a fin de inferir el sentido del mismo, debe recurrir a los factores contextuales o situacionales en que se enunció dicho mensaje. Adicionalmente, el emisor de un enunciado basa sus implicaturas en su presuposición sobre los conocimientos lingüísticos y metalingüísticos que pudiera poseer el receptor del mensaje (Baker 259).
Por otra parte, el principio de cooperación de Grice propone regular el acto comunicativo entre el emisor y el receptor mediante la observación de cuatro máximas: cantidad, cualidad, relación y modalidad, que se asume que los interlocutores cumplen como una obligación social. Sin embargo, el incumplimiento intencional de las máximas con un
objetivo determinado por parte del emisor crea una implicatura conversacional.
En cuanto a la mecánica de la traducción y de la interpretación simultánea, la actividad comunicativa ya no consta únicamente de dos interlocutores (un emisor y un público receptor), sino que existen tres participantes: los dos antes mencionados y un traductor o intérprete como intermediario lingüístico y cultural entre los dos primeros. Esto otorga al traductor o intérprete un rol dual: como receptor (del mensaje original) y como emisor (del significado del mensaje en una lengua terminal); es decir, el traductor o intérprete debe inferir la implicatura contenida en el mensaje del orador y, haciendo una presuposición válida sobre los conocimientos lingüísticos y metalingüísticos del público receptor, debe crear un mensaje de igual significado y que además se ajuste a la realidad sociolingüística y cultural de ese público.
Sin embargo, a criterio del autor de la tesis, en lo que se relaciona con las implicaturas conversacionales la relevancia de las competencias pragmáticas15 es mucho mayor en la interpretación simultánea que en la traducción de textos. La naturaleza oral e instantánea de la primera exige del practicante un nivel alto de conocimientos y destrezas que le permitan una transmisión precisa del significado que imprime el orador en su mensaje; en el caso de la traducción se tiene a favor el recurso del tiempo para revisar y verificar el contexto y la implicatura del enunciado del autor en la lengua de origen.
1.3.4.3 La pragmática en el modelo de traducción de Bell
El modelo lingüístico y psicolingüístico de Bell, presentado en la sección 1.3.2.2, tiene dos grandes etapas: una de análisis frase por frase del texto en la lengua original, y otra de síntesis, que desarrolla el proceso de traslado del significado de cada frase a una lengua terminal. Cada etapa se compone a su vez de tres áreas de operación: sintáctica, semántica y pragmática (Bell 43-60). La propuesta de Bell es de un análisis y una síntesis de la cláusula que se va a traducir en tres niveles lingüísticos.
El análisis pragmático se efectúa mediante una verificación del registro y sus componentes característicos: el campo (qué es lo que se dice, y con qué propósito); el tenor (quién comunica, y a quién comunica); y el modo (el medio de comunicación y la estructura temática e informativa). El modelo crea luego una representación semántica de la frase que
15 Según se analizaron en la sección 1.2.7.
contiene la información pragmática, además de la información sintáctica.
De lo expuesto se puede concluir que este modelo presenta una limitación importante al establecer como unidad de traducción a una frase individual. No se puede, solamente a partir de una frase, comprender el contenido semántico del mensaje completo (el querer decir) en la lengua original; se necesita conocer el contexto sociolingüístico y cultural en que fue enunciado para luego sintetizar el mensaje apropiadamente en la lengua terminal. El tratamiento del aspecto pragmático, muy reducido y circunscrito al tema del registro en el modelo de Bell, requiere de un enfoque mucho más amplio respecto a los entornos en que se crean los mensajes y de los receptores a quienes están dirigidos.