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El precio de un niño

7 de marzo de 2005

Más allá del escándalo, el caso del dúplex de 600 metros cuadrados de los Gaymard a 14 000 euros por mes (¡168 000 euros por año!) tuvo el mérito de poner en evidencia uno de los más antiguos

problemas de la denominada política familiar.31 ¿Todos los niños va-

len lo mismo? ¿El valor de los servicios y las prestaciones concedidos por el Estado debe ser el mismo para todos los niños, cualquiera sea el ingreso de sus padres? ¿O bien el Estado debe procurar mantener el nivel de vida de los padres que eligen tener una familia numerosa, y al mismo nivel que las parejas sin hijos pero con el mismo ingreso (en cuyo caso el monto de las compensaciones que el Estado destina a cada niño debe crecer necesariamente en relación con el ingreso de los padres)? No sorprende entonces que este debate entre lógicas de solidaridad vertical y de equidad horizontal provoque enfrenta- mientos políticos violentos desde hace más de un siglo.

El ex ministro de Finanzas se ubica sin rodeos en la segunda lógica: los Gaymard consideraron que sus 240 metros cuadrados en el bulevar Saint-Michel ya no les permitían “tener una vida familiar normal y vivir con [sus] niños” (lo que quiere decir: en las condiciones de confort conformes a su nuevo estatus y a sus nuevos ingresos), y como no son tan “burgueses” como para po- seer 600 metros cuadrados en el distrito VIII de París, les pareció justificado que los contribuyentes los compensaran por la pérdi-

31 En febrero de 2005, un artículo del semanario Le Canard Enchaîné reveló que el ministro de Economía, Finanzas e Industria, Hervé Gaymard, su esposa y sus ocho hijos vivían en un dúplex de 600 m2, en uno de los barrios más lujosos de

París, cuyo alquiler de 14 400 euros mensuales pagaba el Estado. Por otra parte, la pareja percibía un alquiler por el departamento que poseía a pocos metros de distancia, donde había vivido hasta unos meses antes. El escándalo generado por la noticia finalizó con la renuncia de Gaymard, diez días más tarde. [N. de T.]

102 La crisis del capital en el siglo XXI

da de nivel de vida que sus ocho hijos podrían ocasionar. En este caso, la ayudita del contribuyente ascendía a alrededor de 2000 euros por mes y por hijo. Para poner estas cifras en perspecti- va, resulta útil compararlas con aquellas de la política familiar convencional.

La primera lógica es sobre todo la de las asignaciones familiares. En la actualidad, ningún hogar recibe dinero mensual por el pri- mer hijo, pero sí alrededor de 115 euros por mes por dos hijos, 260 euros por mes por tres hijos, y 145 euros por hijo suplementario. Con ocho hijos, los Gaymard recibirían pues 985 euros por mes, es decir 12 000 por año, el mismo monto que cualquier Fulano y familia. Para estos últimos, se trata de un complemento de ingreso sustancial, pero no para los Gaymard (el salario del ex ministro era de 200 000 euros por año, teniendo en cuenta la parte no imponi- ble, y su esposa debía de ganar al menos lo mismo, sin contar los ingresos adicionales).

La segunda lógica es la del cociente familiar (CF), sistema úni- co en el mundo, que se lanzó en Francia en 1945 para conjurar el espectro de la derrota y de la disminución de la natalidad en las familias acomodadas. El principio es simple. Cada hogar dispone de cierto número de partes: 2 para una pareja casada sin hijos; 2,5 para una pareja con un hijo; 3, con dos hijos; 4, con tres hijos; y luego una parte suplementaria por hijo. Hasta 1953, las parejas des- cendían de 2 a 1,5 partes si no tenían hijos luego de tres años de ca- sados, ¡vaya prueba de imaginación del legislador fiscal en materia de natalidad! Se divide a continuación el ingreso por el número de partes, se calcula el impuesto que corresponde, luego se remulti- plica por el número de partes. La división por el número de partes permite escapar de las franjas más elevadas del impuesto, y aún más si el ingreso es más importante.

Concretamente, con ocho niños (es decir, nueve partes), Fula- no y familia no son imponibles, y ya era el caso sin duda con dos partes, por lo tanto el CF les reporta cero euros: deben contentar- se con los subsidios familiares. Con un ingreso anual de 100 000 euros, un hogar con ocho hijos se beneficia con una reducción de impuestos de alrededor de 20 000 euros, que siempre es bue- no tomar en cuenta. En cuanto a los Gaymard, con un ingreso anual del orden de los 400 000 euros (para darnos una idea), la aplicación estricta del CF les reportaría cerca de 70  000, y más

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de 80 000 si agregamos los subsidios. Estamos lejos todavía de los 168 000 euros del dúplex en cuestión, pero vemos que los órdenes de magnitud no son incomparables. El departamento del ministro fue finalmente un súper CF.

Al juzgar excesivo este beneficio, los socialistas decidieron en 1981 que la reducción de impuestos sería limitada (medida más que com- pensada, en 1986, por la atribución de partes completas más allá del tercer niño). En la actualidad, la reducción no puede superar 4200 euros por parte, aunque los ocho niños de los Gaymard reporten sólo 30 000 euros (y no 70 000). En cierta medida, la regla que fijó el primer ministro Raffarin para salir de la crisis (cada ministro tiene derecho, además de su salario, a 80 metros cuadrados, más 20 por niño, es decir, 240 metros cuadrados por ocho hijos) vuelve a supri- mir la limitación de los efectos del CF sólo para los hogares de los ministros. Instaurando a las apuradas este nuevo derecho de aloja- miento familiar de los ministros (que ningún texto prevé), luego de haber duplicado en 2002 sus salarios de manera poco transparente, el primer ministro Jean-Pierre Raffarin contribuye una vez más a poner al gobierno fuera del derecho.