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Prendiendo una ve#a a cada santo

In document sociologia (página 35-127)

La posible mediación de la :glesia fue bien recibida, tanto en Argentina como en Jruguay. El obispo de 8ualeguaych7 y el que tiene =urisdicción en Cray Hentos reconocieron contactos.

El conicto con las papeleras a nivel gobierno entró en un punto de difícil retorno. La propuesta Raparentemente avalada por el presidente ?stor irchnerR para que el sector eclesi;stico ayude a recomponer los la"os entre Argentina y Jruguay, fue bien recibida a ambos lados del )ío de la <lata. Qanto obispos argentinos como uruguayos aceptaron la posibilidad de intervenir como mediadores y se mostraron dispuestos a incentivar las conversaciones entre ambos gobiernos. e esta forma, mientras el di;logo entre los gobiernos sigue interrumpido, la :glesia adquiere cada ve" mayor participación en las negociaciones para una salida en el conicto por la instalación de las papeleras. Jno de los m;s entusiastas fue el obispo de 8ualeguaych7, Torge Lo"ano, quien se mostró dispuesto a adoptar todas las medidas que sean necesarias para que 4este conicto no nos lleve a un distanciamiento con las ciudades del otro lado del río Jruguay5. ?o es la primera ve" que Lo"ano se pronuncia sobre el tema. Si bien siempre se resistió a hablar de una mediación, en ocasiones anteriores el obispo entrerriano había planteado la posibilidad de que la :glesia abra otros canales de di;logo e incluso reconoció haber tenido, durante los 7ltimos días, contactos con el presidente de la !onferencia Episcopal de Jruguay, el obispo <ablo 8alimberti, y el titular de la diócesis que abarca la ciudad uruguaya de Cray Hentos, !arlos !olla"i.

4Aunque hoy no se percibe un distanciamiento porque hay un intercambio muy familiar y frecuente, todo lo que podamos hacer para acercar voluntades y favorecer el di;logo, bienvenido sea5, rati6có ayer tras la se&al de aprobación dada desde la !asa )osada ante una posible intervención del sector.

La idea cobró fuer"a durante los 7ltimos días, luego de que el ar"obispo de *ontevideo, ?icol;s !otugno, reconoció haber dialogado sobre el tema con el cardenal de Huenos Aires, Torge Hergoglio. %asta el momento, la :glesia tuvo contadas apariciones en el conicto. La 7ltima intervención fue hace poco m;s de un mes, cuando las !onferencias Episcopales de ambos países les pidieron a irchner y a Qabar U;"que" 4un gesto de grande"a5 para que se pudiera avan"ar en las negociaciones. ías despus, los presidentes concretaron en Santiago de !hile un principio de acuerdo que contemplaba la parali"ación de las construcciones y el levantamiento de los cortes en el lado argentino. Sin embargo, el recha"o de la empresa Hotnia para frenar las obras frustró el acercamiento y llevó las negociaciones a un punto muerto.

En este conte$to, los representantes de la :glesia uruguaya tambin se mostraron interesados en brindar su apoyo para encau"ar las relaciones entre ambos países. 4Estamos m;s que disponibles para ser instrumentos de di;logo, porque en el di;logo est; basada la comunión de nuestro pueblo5, e$presó ayer el obispo del departamento de *ercedes, Torge !olla"i, al mismo tiempo que destacó la 4e$celente5 relación que e$iste entre los obispados de las localidades a ambos lados del río Jruguay. %asta ahora, el 7nico que no se pronunció sobre la posible intervención de la :glesia fue el gobierno uruguayo. urante el 6n de

semana, pr;cticamente no hubo comentarios en el entorno de U;"que". Sólo quebró el silencio el ministro de *edio Ambiente uruguayo, *ariano Arana, al considerar que el 7ltimo informe del Hanco *undial 4resultó altamente satisfactorio5 y 4rati6ca que las alarmas p7blicas que se han generado carecen de fundamento5.

@ $ágina 56, G de abril de +0.

#os autores 'ue )emos venido presentando )an sido testigos de las consecuencias tanto de la Revolución 4rancesa como de los cambios tecnológicos englobados en las dos Revoluciones -ndustriales" Pero las consecuencias sociales de esta 0doble revolución1 fueron percibidas de un modo contradictorio y esto se plasmó en sus teorías" Por una parte3 descreen de la posibilidad de un retorno al mundo religioso con sus dogmas incuestionables y por lo tanto se muestran optimistas respecto del papel 'ue la ciencia puede desempeGar= pero a la ve53 )ay en su lectura de la realidad una profunda nostalgia del orden perdido3 la idea de 'ue )ay 0algo 'ue se )a roto1 desencadenando una situación caótica difícil de manejar y reencau5ar"

OP;-.-.O @O;A#M-A

Confian5a en por el orden perdido

 la ciencia

Hay3 asimismo3 un intento de dar cuenta de la realidad 0realmente e$istente1" !s decir3 suponen 'ue su trabajo como sociólogos consistiría en 0descubrir1 leyes de funcionamiento de la sociedad y así describir los )ec)os tal como suceden en la realidad" !sto los llevar* a asimilar el m(todo de las ciencias naturales para e$plicar los fenómenos sociales y es por ello 'ue3 retomando lo visto al inicio de la unidad3 diremos 'ue se trata de una sociología  positi"ista"

er* )acia fines del siglo D-D cuando se produ5ca una definitiva ruptura en la imagen de la sociedad )asta ese momento marcada por esta tensión entre la visión optimista del progreso y el pesimismo conservador 'ue ideali5aba la armonía de (pocas anteriores"

!l escenario de las últimas d(cadas del siglo D-D presenta ante todo un nuevo protagonista: las masas de obreros industriales de las ciudades" &espla5adas )acia las urbes buscando trabajo en las nuevas f*bricas3 en duras condiciones de pobre5a y marginalidad3 comen5ar*n a encontrar )acia fines del siglo3 nuevas formas organi5ativas como los sindicatos y los partidos socialistas"

!sta creciente organi5ación del incipiente movimiento obrero permitir*3 por una parte3 mediante sus órganos de difusión3 como periódicos3 informes y otras publicaciones3 )acer públicas y visibles sus duras condiciones de vida= y a la ve53 profundi5ar*n un clima de conflictividad social signado por las movili5aciones3 paros y protestas"

!s esta conflictividad social la 'ue ser* la contracara del industrialismo y de la disolución de los vínculos tradicionales" #as esperan5as del avance tecnológico y de la revolución francesa parecían desmoronarse ante una realidad 'ue3 )acia finales del siglo D-D3 ya no podía comprenderse ni solucionarse con las recetas anteriores:%Cómo e$plicar 'ue el avance en las comunicaciones o el aumento de la productividad gracias a las transformaciones tecnológicas no )ubiesen traído aparejado un mejoramiento de las condiciones de vida sino una mayor  desigualdad social+ %Cómo entender 'ue tras la &eclaración de los &erec)os del Hombre y del Ciudadano no se )ubiese arribado a una sociedad armoniosa gobernada por la ra5ón3 sino a una en permanente conflicto+

#os autores 'ue veremos en la 9nidad 3 los llamados 0cl*sicos1 de la sociología 6y enseguida sabremos por 'u(7 emergen de este conte$to" !n ellos3 el intento de conceptualizar los nuevos problemas no significar*3 como )emos visto )asta a)ora3 a'uella mirada nost*lgica del pasado perdido3 sino 'ue se propondr*n comprenderlos y desde allí tra5ar perspectivas para su resolución"

!',I/I&!& >

Recurra al .ódulo de Historia .undial Contempor*nea y realice en su carpeta un breve listado de las problem*ticas 'ue surgen )acia fines del siglo D--- a partir de las Revoluciones 4rancesa e -ndustrial" ;enga en cuenta ese listado e imagine y plantee algunas preguntas 'ue podría formularse un sociólogo en a'uel momento" Consulte sobre su trabajo en el encuentro de tutoría"

:::.. A&e u= ?ablamos cuando ?ablamos de clásicosB

#os autores presentados )asta el momento 6Comte3 aint imon3 pencer y ;onnies7 pueden ser considerados los 0padres fundadores1 de la sociología" .*s all* de las diferencias metodológicas 'ue )oy nos distancien de ellos3 podemos reconocerlos como 'uienes formularon las primeras preguntas sociológicas en el sentido de )aber vislumbrado la necesidad de comprender la sociedad por fuera de e$plicaciones religiosas3 morales o económicas" Había allí3 en la propia vida

social3 un 0algo1 'ue re'uería ser e$plicado a partir del an*lisis de sus propios movimientos y no por voluntad divina3 0naturale5a )umana1 u otros"

!l intento de distinguir este 0algo1 en la realidad3 es decir3 la sociedad como un elemento separable y 'ue podía estudiarse de modo autónomo3 coincide y se superpone al momento de surgimiento de la sociología como disciplina científica diferenciada de otras como la política3 la economía o el derec)o" Hoy3 tal como concluíamos previamente3 se plantea una distinción menos

estricta y m*s móvil entre las ciencias sociales y así3 0las preguntas sociológicas1 se complementan y trabajan en conjunto con las de otras disciplinas"

!s en este sentido 'ue3 luego de presentar a los 0padres fundadores de la sociología1 nos interesa adentrarnos en el estudio de los cl*sicos" #os autores a los 'ue en la siguiente unidad presentamos como cl*sicos3 tambi(n podrían ingresar en la categoría de padres fundadores3 ya 'ue ambos t(rminos 6padres fundadores y cl*sicos7 a veces se confunden"

in embargo3 a'uí preferiremos )acer una distinción"

Un clásico es aquel autor o teoría que, aun habiendo escrito en y para una realidad distinta y alejada de la nuestra, nos habla de algo que aún se considera actual y pertinente.

!',I/I&!& @

 A partir de la definición de clásico le proponemos 'ue )aga un breve listado de autores 'ue consideraría como tales en algún campo de su inter(s 6música3 pintura3 cineB o incluso gastronomía o fútbol7" 8us'ue información sobre la vida y obra de los autores seleccionados y a partir de allí3 justifi'ue por 'u( ingresaría en la categoría de cl*sico"

#os padres fundadores3 tal como seGala el sociólogo Ant)ony Middens3 6#ondres3 J>Y7 forman parte de los 0mitos de origen1 de cual'uier disciplina científica3 de una )istoria 'ue construye un pasado común a una disciplina y le sirve para autolegitimarse como tal" !n cambio3 la relectura de un cl*sico implica no simplemente la 0visita a un museo de antigQedades1 sino fundamentalmente la posibilidad de encontrar en esa relectura un foco de refle$ión sobre los problemas y las cuestiones de actualidad"

Paradójicamente3 veremos 'ue entre los tres autores considerados cl*sicos de la sociología no todos se llamaban a sí mismos sociólogos" !mile &ur,)eim sí lo )acía3 pero no podemos decir lo mismo de .a$ 2eber o <arl .ar$: el segundo lo )i5o sólo en la última etapa de su vida y .ar$ 6'ue jam*s se definió como sociólogo7 reci(n fue aceptado como un cl*sico alrededor de JLK3 y no sin reticencias" Por lo tanto3 lo 'ue los )ace cl*sicos de la sociología no es su adscripción personal a esta disciplina"

 A la ve53 posiblemente3 usted encuentre estos mismos autores en otras disciplinas y m*s aún""" como cl*sicosS" !s probable 'ue )aya conocido a .ar$ en !conomía3 a 'uien tambi(n puede ubic*rselo dentro del pensamiento filosófico" 2eber se considera uno de los fundadores de la ciencia política moderna y a &ur,)eim puede )aberlo conocido estudiando una de las escuelas del &erec)o"

A+s todo esto una gran confusiónB.

 @o3 lo 'ue esta constatación nos permite ver es 'ue estos tres autores son retomados por distintas disciplinas sociales precisamente por'ue formulan preguntas relevantes para cada una de ellas" &e allí 'ue:

Un clásico de la sociología  es aquel que, aun habiendo escrito en y para una realidad distinta y alejada de la nuestra, sigue formulando preguntas relevantes para nuestro análisis sociológico actual.

:::.. La sociología en !rgentina

#o invitamos a)ora a 'ue recorra parte de la )istoria de la disciplina sociológica en Argentina a partir de la versión de una de sus testigos y protagonistas: -n(s -5aguirre" A trav(s de esta entrevista podr* conocer algunas figuras importantes del pensamiento social de nuestro país3 sus posicionamientos y contradicciones y algunas discusiones sostenidas durante la )istoria de esta disciplina"

Recuerde 'ue para obtener información 'ue complemente la entrevista puede 0tener a mano1 el .ódulo de Historia Argentina y #ationamericana" !so le permitir* vincular el recorrido de la sociología argentina con el devenir político y social de nuestro país"

Entrevista a :ns :"aguirreV

Vocente e :nvestigadora :nstituto de :nvestigaciones 8ino 8ermani, Cacultad de !iencias Sociales, JHA.

)ónde situar(a #os or('enes de #a socio#o'(a en #a Ar'entina* Sus nombres+ ,'uras+ caracter(sticas y #a tem-tica a #a .ue est-n asociados/  %ablar de los orígenes de una disciplina tiene sus di6cultades, en primer lugar porque hay que estudiar   los orígenes para hablar de ellos. 2>3 7na orma de registrar el origen de algo es se8alar los hitos de su institucionali0ación. Sabemos que sta es siempre un punto de llegada. !uando algo se institucionali"a es porque hay ya un creciente consenso intelectual acerca de su e$istencia. N la c;tedra de Sociología Argentina data de DFD en nuestra querida Cacultad de Cilosofía y Letras 2en la 7ni(ersidad de -uenos #ires+. Es indudable que en Argentina había pensamiento social desde el siglo pasado. !ómo llamaríamos si no a los escritos de Echeverría, Alberdi , Sarmiento, y tantos otros, con sus im;genes polmicas del país real y del país deseadoM !ómo negar la inuencia de los anarquistas y de los socialistas espa&oles, franceses, alemanes, que huían de las persecuciones de las clases dominantes del primer mundo, y fundaron ac; tantas asociaciones, clubes, periódicos, bibliotecas>M

!ómo olvidar al ingeniero francs Hialet *ass, que hi"o en FW el primer informe descriptivo estadístico de la clase obrera argentina, encargado por el gobierno nacional, un autntico informe sociológico, e$celente incluso para nuestros criterios actuales.M

 Jn segundo hito institucional es la creación del :nstituto de Sociología Argentina en octubre de F+G, tambin en Cilosofía y Letras, =unto con otros institutos que la harían famosa, el de 6losofía, el de literatura cl;sica, el de historia antigua y medieval 2>3.

Levene 2el títular del Instituto de sociología en la dcada del 9:; 3 invita a formar parte del :nstituto como 4adscriptos5 a persona=es ideológica y profesionalmente muy disímiles 2>3. Esta pluralidad puede leerse como una huella R ciertamente dbil hasta entonces  de los efectos de la )eforma Jniversitaria en la Cacultad de Cilosofía y Letras de nuestra Jniversidad.

En FW+ aparece el Holetín ?o.+ del :nstituto, donde ya encontramos un estudio 4preliminar5 sobre la clase media de Huenos Aires, escrito por 8ino 8ermani, un  =oven e$iliado italiano que había llegado al país en F/W, cuando tenía +/ a&os,

luego de permanecer preso por antifascista entre F/ y F/. 8ermani, que era hi=o de un militante socialista, traía una buena formación en economía, y en Huenos Aires se había inscripto como estudiante de 6losofía. Sus brillantes colaboraciones aparecen reconocidas por Levene en las actas de las reuniones del :nstituto. Los Holetines , con esa calidad de impresión que tenían entonces nuestros libros universitarios, ree=an esa tensión que 8ermani se encargaría m;s adelante de destacar, entre los distintos enfoques de la disciplina# la

sociología especulati(a, con artículos que hacían a6rmaciones 6losó6cas sobre problemas generales de la sociedad y de la disciplina, los estudios so%re las ideas sociales de pensadores argentinos, como Tos *. )amos *e=ía, Tos :ngenieros o Tuan H. Qer;n y los primeros estudios sociológicos con base empírica y metodológica sobre problemas del país# qu problemas debería resolver el !enso general de población que se estaba proyectando, o cu;les eran los descriptores de nuestras capas medias# las ocupaciones, el nivel de estudios, el origen nacional, las edades y el n7mero de hi=os. En el Holetín del a&o FW/ encontramos lo que sería qui";s el primer esbo"o de la futura !structura social de la #rgentina, 2Huenos Aires, )aigal,F--3 un libro fundacional de lo que el propio 8ermani consideraba que debía ser la sociología científca, fundada en el uso riguroso de los datos como requisito metodológico. Es una recopilación de datos hecha por 8ermani, Datos so%re la realidad social argentina que iban desde F- a FW+, una verdadera síntesisespe=o del país de esos a&os, sin pretensión e$plicativa, pero con una concepción tan abarcadora de lo que constituía nuestra 4realidad social5 que nos produce admiración# e(olución de las tasas demográfcas, con sus gr;6cos clarísimos y su comparación entre provincias y ciudades, evolución de las migraciones e$ternas en comparación con la población total, datos económicos  R importaciones y e$portaciones, volumen físico de la producción, ocupación en la industria, consumos de energía, cargas transportadas, evolución burs;til, niveles de precios, dinero circulante, prstamos bancarios, depósitos, deuda p7blica, costo de vida R y datos sociales , de los que hoy carecemos de registros completos# conictos, concurrencia a las reuniones sindicales, suicidios y criminalidad, datos de la cultura y la educación por niveles y por tipo de estudios, edición de libros argentinos y e$tran=eros clasi6cados por

tema, e$portación de libros...

entro de #os a&os 0% y 1% se desarro##ó un 2uerte ensayismo socia# .ue siempre 2ue motivo de po#émica/ !ómo va#ora esos aportes y esas obras*

 Tunto con esta confrontación acadmica al interior del :nstituto de Sociología en los a&os previos al peronismo, que se silencia durante su gobierno, se había desarrollado en Argentina, como prolongación de una línea de pensamiento social latinoamericano representada por *artí, Sandino y *ari;tegui, una nutrida producción ensayística nacional cuyos representantes m;s conspicuos eran Scalabrini Xrti", *artíne" Estrada, %ern;nde" Arregui y Tauretche. Qodos ensayistas políticos que en el campo literario estuvieron acompa&ados por escritores como Lugones o Leopoldo *a rechal.

Uarios de ellos anticipan en el plano cultural, y habrían de acompa&ar en lo político, la emergencia del peronismo, coincidente con el reclamo de autoa6rmación nacionalista posterior a F/ de varias burguesías en el capitalismo central# Alemania, :talia, Espa&a, pero tambin Estados Jnidos y  Tapón. e todos ellos, el que m;s me impresionó siempre fue Scalabrini Xrti",

por la fuer"a moral de sus convicciones y la b7squeda investigativa que las sustentaba.

!ómo los veo hoyM Qodos ellos con6guraron una respuesta cultural plena de fuer"a ante el poder disolvente de la gran crisis capitalista mundial de los a&os /, que nos seguía sumiendo, como todas las crisis, en la corrupción política y el cambalache social. Huceaban en nuestra identidad. <ero fue un movimiento

e$terno a la Academia, a la Jniversidad, dominada por otras elites, y donde tambin había grupos que luchaban por construir un proyecto propio de ciencia de alta calidad, sobre todo en medicina, como la Escuela de Cisiología de Hernardo %oussay o el :nstituto de <atología )egional de Salvador *a""a.

En #os a&os 1% se 2undó #a !arrera de Socio#o'(a en Buenos Aires/ A cinco décadas+ cómo va#orar(a sus #o'ros y sus de,ciencias*

El 6n de la guerra mundial marca la emergencia del peronismo en Argentina, un movimiento de masas acaudillado por un coronel perteneciente a una fracción del e=rcito que venía de dar un golpe nacionalista. La lucha ideológica entre fascismo y liberalismo 2que se había dado en Europa3 se trasladó a la Argentina sin matices, y se dio con virulencia tanto entre las distintas fracciones de las

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