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El presidente Turbay es elegido

4. CONFLICTOS BAJO EL GOBIERNO TURBAY AYALA

4.1. El presidente Turbay es elegido

La designación del candidato del partido Liberal a las elecciones de 1978 se realizó en un ambiente agitado y de división en la colectividad. Por un lado estaba el sector encabezado por el ex presidente Carlos Lleras Restrepo y el del líder político Julio César Turbay Ayala. Lleras Restrepo buscaba obtener la reelección presidencial, pero Turbay había logrado hacerse con la jefatura única del partido en la Convención de 1973. Desde su posición, Turbay dio apoyo al presidente López Michelsen especialmente en los momentos de crisis del gobierno mientras que Lleras Restrepo no apoyó al presidente López en esos mismos momentos y se unió a la oposición ospino- pastranista. Tampoco fue Lleras Restrepo capaz de atraer los votos liberales, por lo que en la convención liberal Turbay fue elegido candidato sin mayores dificultades (Cinep, 1981, pp. 9-12).

Los rivales de Julio César Turbay en la contienda electoral fueron Belisario Betancur, quien contaba de manera parcial con el apoyo del Partido Conservador, en especial del sector Ospino-Pastranista y el general Álvaro Valencia Tovar quien se postuló por el Movimiento de Renovación Nacional. Por otro lado la izquierda presentó tres candidatos Julio César Pernía de la Unión nacional de Oposición (UNO), Jaime Piedrahita del Frente por la Unidad del Pueblo (FUP) y Socorro Ramírez del Movimiento de Unidad Obrera UNIOS, sin embargo estas facciones se caracterizaron por encontrarse en permanente discusión interna, por lo que no pudieron diseñar una atrayente plataforma política. Turbay contó con el gran apoyo del ex presidente Alberto

Lleras Camargo, asimismo logró establecer apoyos de los caciques regionales gracias a sus habilidades clientelares. Del mismo modo el haber ejercido funciones de embajador y ministro en gobiernos anteriores le había brindado apoyo en los sectores políticos. El eje de su campaña fue “seguridad, producción y empleo”, pero hizo especial énfasis en torno a la seguridad, la cual lograba ser justificada por la situación social del país a fines del período López Michelsen (Bermúdez, 1982, pp. 210-211).

Las elecciones se llevaron a cabo con una considerable cifra de abstención, pues apenas hicieron uso de su derecho al sufragio un 41.2 % del electorado. En estas elecciones Turbay tuvo una reñida competencia pero ganó los comicios con 49.5% de la votación, por encima del 46.8% de Belisario Betancur, mientras que los partidos de izquierda apenas alcanzaron un 2.4% y el general Valencia Tovar un 1.3% (Hartlyn, 1993, p. 198). Sin embargo el liberalismo no logró una mayoría en el Congreso, por lo que Turbay tuvo que llevar a cabo acercamientos con el Partido Conservador. El llamado de apoyo del presidente fue respondido favorablemente por el sector de esta colectividad que dirigía Álvaro Gómez Hurtado (Hartlyn, p. 266). Por tanto, al igual que en la administración López, el gobierno del presidente Turbay continuó con el modelo político Frente Nacionalista porque siguió la estrategia de repartición de cuotas burocráticas para garantizar apoyo político. Los conservadores lograron imponerse en el gabinete presidencial con los Ministerios de Justicia y de Defensa, y otros ministros si bien estaban en el Partido Liberal sus ideas eran de corte conservador (Bermúdez, 1982, pp. 212-213).

De esta manera, el que parecía un gobierno claramente impopular en poco tiempo logró un importante respaldo parlamentario y la prensa que lo criticaba antes de su campaña ahora lo apoyaba y respaldaba. El gobierno prácticamente no tuvo forma alguna de oposición pues el congreso estaba con el presidente en su mayoría. Sin embargo las tensiones sociales que habían sacudido el gobierno López no habían cesado. Las huelgas y movilizaciones continuaron aunque en menor medida debido a que aumentaron los actos represivos contra estas. El respaldo al gobierno de Turbay no solo provino de las fuerzas políticas sino también de las Fuerzas Armadas, pues el nuevo presidente no tenía la visión antimilitarista del presidente López. Por el contrario, a lo largo de su carrera política el presidente Turbay construyó una buena relación con las Fuerzas Armadas, la cual empezó cuando fue Ministro de la Junta Militar y durante su

gestión parlamentaria defendió los intereses de los militares en el congreso, lo que le granjeó gran confianza por parte del sector castrense (Leal, 2002, pp. 57-58).

Como lo afirma Francisco Leal Buitrago (2002, p. 67), el presidente Turbay no tenía un proyecto político definido en materia militar por lo que dejó a las Fuerzas Armadas en libertad para su acción. Desde el inicio de su mandato, el presidente Turbay manifestó que había en el país una permanente perturbación del orden público, lo cual estrecho aún más sus lazos con las Fuerzas Armadas, que encontraron en esta idea presidencial una justificación a sus acciones. Sin embargo poco a poco esta libertad fue dando paso poco a poco a una modificación de la propia estructura del Estado que fue siendo acomodada a los intereses de los militares. De esta manera se presentó una “ocupación parcial” del poder político por parte de las fuerzas castrenses que seguían los parámetros de la Doctrina de la Seguridad Nacional.

En estas condiciones, el presidente Turbay quien sentía un gran respeto por el escalafón castrense nombró como Ministro de Defensa al general Luis Carlos Camacho Leyva quien se desempeñaba como comandante general de las Fuerzas Armadas. El general Camacho Leyva, al igual que el presidente Turbay había tenido una carrera en la que fue ascendiendo poco gracias a su habilidad en los manejos burocráticos (Leal, 1994, p. 103).17 Su personalidad y actitudes le permitieron ganar poder tanto en la institución castrense como en el propio gobierno. Incluso se le llegó a considerar “como el poder detrás del trono, como el hombre que con su poder dentro de las fuerzas armadas, esta pisoteando la Constitución y las leyes de la República” (Bermúdez, 1982, pp. 284-285). Esta afirmación fue negada por el resto del gobierno, sin embargo el presidente Turbay tuvo una presencia importante en los debates donde se ponía en tela de juicio la acción de los militares.