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78 PRESTIDIGIT ACIÓN Si la carta tocada es la que corresponde a la derecha de arri­

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ba, la ponéis así (F ig. 78).

Así seguirá procediéndose para las demás cartas. < ^ A l instante de entrar el sujeto en escena, se fija en el sitió en que se haya colocado la baraja, compara mentalmente el lugar que corresponde con la carta designada y puede indicarla en seguida.

(Fig 7 7 ).__Colocación de la baraja (Fio. 78). — Colocación de la baraja cuando Ü carta tocada es la del cuando la earta tocada ce la derecha

centro

La carta forzada

Obliga a un espectador que elija de una baraja completa, el naipe que convenga al prestidigitador; en esto consiste el juego.

Para realizar el juego, empezad por colocar el naipe en^ cues­ tión encima de todos los del juego. Eft el acto de cortar el juego. ■ pasa a la mitad del mismo, cuidando de tener constantemente el dedo pequeño entre los dos paquetes. ‘

En este momento se presenta la baraja a un espectador para que tome un naipe. Mientras elige, hay que seguir atentamente su mirada y esperar que su mano se coloque encima del juego para escoger. Llegado este momento, abrid el juego en abanico, hacien­ do pasar unos cuantos naipes a los ojos del mismo antes de llegar al que debe tomar y dejad un poco más de vacío, encima del naipe forzado, en el momento en que el espectador abre los dedos para tomarlo, e invariablemente, siempre lp tomará (F ig. 79).

Para efectuar el juego con una sola mano, puede hacerse, pre­ sentando el juego en forma de abanico y completamente simé­

E I L U S I O N I S M O 79

trico. E l juego así presentado de una manera regular, debe de­ jarse solamente un poquito más de espacio sobre la carta que de­ be ser escogida.

En este juego es condición indispensable de tener la baraja fuertemente apretada, a excepción del naipe forzado, que debe permanecer flojo.

Algunas veces se ha presentado con éxito, agrupando las car­ tas o naipes encima de una mesa y en montones iguales, dejando que saliera un poco más la forzada y casi siempre ha sido la esco­ gida por el espectador.

(Fio. 79). — Disposición de la baraja para obligar a tomar la

carta forzada

_ Cuando en vez de cambiar una carta nos proponemos cambiar varias de las que forman la baraja, en vez de proceder como ya hemos enseñado, adoptaremos otro medio mucho más fácil.

Se toma la carta que debe cambiarse con los dedos índice y corazón de la mano derecha, tomándola por uno de los ángulos inferiores. La mano izquierda sostendrá el resto de la baraja con los dedos pulgar e índice. Entrará bien los restantes dedos dejan­ do un espacio entre los dedos índice y corazón, espacio en el cual ha de entrar la carta cambiada o cambiadas.

Para que el juego resulte más fácil, la carta que ocupa la par­ te superior de la baraja o sea la que está muda al dedo pulgar y que es la que debe cambiarse, se tendrá algo adelantada con res­ pecto a las demás. (F ig. 80).

(Fio. 80). — Disposición de las manos para cambiar la carta

80 Pr e s t i d ig it a c ió n A sí preparadas las cosas, entreteniendo al público con relacio­ nes o cuentos, se hace el cambio que consiste en tomar con los de­ dos pulgar e índice de la mano derecha, la carta avanzada que le presenta la mano izquierda, al mismo tiempo que se deja entre los dedos índice y de corazón de la mano izquierda la carta que toma­ mos en la derecha, o sea, la que hemos presentado al público y que una vez cambiada viene a colocarse sobre la baraja (F ig. 81).

Cuando en lugar de una tratamos de cambiar varias cartas, procedemos de una manera idéntica, esto es, tomando entre los dos dedos de ‘corazón e índice de. la mano derecha el grupo de cartas que hemos de cambiar, y que al efectuar el cambio deben quedar entre los dedos índice y de corazón de la mano izquierda.

Escamoteo

N o es posible comprender el prestidigitador sin el escamoteo, y no es posible, comprenderlo porque no existe ni puede existir. L a fama de un buen ejecutor de juegos de manos, ya sea en

(F io . 8 1 ).Disposición de la baraja (Pro, 82). — Movim iento de la al cambiar la carta carta que se ha de escamotear

un teatro, ya en un salón, ya en la plaza pública, depende de la mayor o menor limpieza con que ejecute el escamoteo. Escamo­ tear: he ahí lo primero que debe saber un artista en juegos de

prestidigitación. De la facilidad con que se escamotea, dependerá del buen o mal resultado de los juegos.

Vamos a tratar aquí el escamoteo de cartas, operación que podrá hacerse de varios modos, cualquiera de los cuales puede adoptarse.

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Prim ero: empleando las falanges de los dedos índice, cora­ zón, anular y meñique.

Para realizar este juego que, cuando se ejecuta bien es.de muy buen efecto, tomamos la baraja con la mano izquierda, teniendo cuidado de dar a la carta que pretendemos escamotear cierta incli­ nación separándola algo de las demás hacia la derecha (F ig. 82). A sí dispuesta la baraja, colocamos la mano derecha sobre la baraja, y con las últimas falanges de los cuatro dedos dichos nos apoderamos de la carta, para lo cual tenemos necesidad de doblar algo la mano dándole una posición nada natural que el artista di­ simulará tomando algún objeto (F ig. 83).

Cuando la práctica para sostener la carta escamoteada es grande, podremos, sosteniendo la carta entre las falanges, dar la

( Fig. 83). — Actitud de la mano (Fig. 84). — Modo de sujetar la con la carta escamoteada carta con el pulgar y el meñique

baraja con la misma mano, para que la mezclen, podremos cortar, etcétera.

De la práctica que tenga el artista, depende, que en vez de una, puedan ser varias las cartas escamoteadas.

Otro medio consiste en emplear en vez de las falanges de los dedos mayores, los dedos pulgar y meñique de la mano derecha, con los cuales se toma la carta al colocar la mano sobre la bara­ ja. P or este medio, la mano derecha permanece extendida, siendo más fácil el ocultar ]a carta (F ig. 84).

P or un tercer sistema podremos ejecutar el escamoteo de una o varias cartas, sistema que ofrece la ventaja de no tener que em-

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