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Sus primeros años en la música

Capítulo II: Biografía de Beethoven

2.2 Vida del Compositor

2.2.2 Sus primeros años en la música

Después de la muerte del abuelo y Beethoven con cuatro años de edad demuestra ciertas aptitudes para la música, es entonces cuando su padre Johann decide formarlo en la música como el abuelo y el bisabuelo lo habían hecho, haciéndole tocar las teclas del piano, le enseñaba las cuerdas del violín, después las cuerdas de la viola y mostrándole el mecanismo del órgano de la iglesia, una formación un tanto dura que este le imponía. El cada vez más resignado músico de la corte de Bonn, se empeñaba con la esperanza de hacer del pequeño Beethoven el próximo

Mozart; para entonces Mozart ya era el joven de dieciocho años consentido y genio de su época muy admirado y mimado por la realeza. Su padre había ganado bastante dinero y honor con su talento y la fama que se extendía por todo el mundo, fue esto lo que motivó al padre de

Beethoven para empeñarse en convertir a su hijo en un niño prodigio y de esa forma asegurarse una fortuna; pero tanto era el alcoholismo que después de sus borracheras llegaba a su casa y levantaba al niño en la noche para ponerlo a practicar, con el tratado musical que había publicado el padre de Mozart, Leopol Mozart. El padre del pequeño Beethoven no veía con agrado la improvisación, tenía que resignarse a seguir el modelo y las partituras al pie de la letra, de hecho esto era recriminado y castigado; sin embargo para la suerte de Mozart la improvisación era fomentada y aplaudida por sus padres, era clara la diferencia en cuanto a la educación que recibieron estos dos compositores, que pronto quedarán marcadas también en la vida y el carácter de Beethoven.

A los siete años Beethoven ya estaba tocando la clave y ganándose la reputación como un niño prometedor, tocaba el piano todo el día, quedaba la incertidumbre si el niño poseería tanto talento como Mozart que a sus diez años ya había compuesto sinfonías. Era 1778 cuando hace su primera aparición ante el púbico en Colonia, pero debido al poco talento del padre en la

pedagogía para su formación comienza a recibir clases con otros tutores. Es entonces cuando desarrolla mejor sus habilidades hasta 1782, cuando publica uno de sus maestros, en una revista de música, afirmando que si Beethoven sigue así es seguro que se convertirá en el próximo Mozart.

Christian Gottlob Neefe es quien configuró decisivamente la musicalidad de Beethoven, al mismo tiempo que su educación; pues lo encontró en el momento en que todavía no había empezado a fluir hacia fuera las bullentes masas que se agitaban en su interior. (Ludwig, 1942, p. 614).

Christian Gottlob Neefe ve el talento de Beethoven y es en quien decide volcar todos sus conocimientos en música y composición, también es con él donde Beethoven aprende a tocar de manera correcta el piano y a componer sus primeras piezas musicales. Después de publicar su primera composición “Nueve variaciones sobre una marcha de Ernst Christoph Dressler”, al año siguiente Beethoven es contratado como intérprete de viola instrumento que aprendió con mucha facilidad en la orquesta del príncipe elector de la corte de Colonia. Es después de que el antiguo director se ausentara Beethoven muestra su talento en un ensayo de orquesta donde le ponen al piano, tocó las partituras a la primera lectura, había llegado a ser una figura entre los músicos asignado con el número catorce, fue bajando al número ocho.

(…) se lee bajo el número catorce: “un hijo de Beethoven: número ocho, no tiene sueldo, pero en ausencia de director de orquesta ha atendido el órgano; es de buenas aptitudes, todavía joven, de suave y buena ejecución, y pobre”. (Ludwig, 1942, p. 613).

Al leer el príncipe elector estas conmovedoras líneas que hacían referencia al estado en que se encontraba uno de sus músicos, el joven de doce años Beethoven es asignado con un

sueldo de cien talentos al año, pero la sombría situación con el alcoholismo del padre de

Beethoven, marcaban cada vez más su tierno corazón, cada vez el padre se gastaba la mitad de su sueldo en las tabernas, dinero que hacía falta en casa y la esposa con un trabajo tenía que pagar la comida y el vino que este se tomaba. Hubo también ocasiones donde el pequeño Beethoven tenía que ir a la taberna a sacar a su padre y otras para librarlo de la policía, quizá en un acto de

orgullo y sentimiento por defender su hogar pese a que su padre había despreciado su talento, era cada vez más silencioso y meditativo; pensaba en la situación familiar y la manera de encontrar su independencia, de una clase tan dominada, proyectándose desde la miseria hacia el poder.

La vecina Fischer transmite una frase tan singular que pudo conservarla en el oído durante toda su vida: “¿Cómo andas tan sucio otra vez? _ le había dicho _. Debieras mantenerte limpio.” “¡qué importa! _ respondió el chico _. Cuando yo sea un señor, nadie me pondrá reparos.” Una frase nacida de los sueños de Beethoven niño, que desde la miseria tendía hacia el poder. (Ludwig, 1942, p. 609).

El pequeño Beethoven además del trabajo que tenía como músico en la corte de Bonn, estudia en el conservatorio de Leipzig, formándose con métodos que había publicado uno de los hijos de Bach, ya por los quince años el joven compositor aparece por primera vez en una silueta hecha quizá por un artesano con buenas intenciones, su figura dejaba ver sus rasgos flamencos, la mezcla con la sangre española que de seguro habría ocurrido como muchos otros. Para

Beethoven los amigos eran más importantes que las mujeres, es con ellos con quienes compartía entre música y cartas confidentes desde su juventud, los dos que permanecieron con Beethoven por casi cuarenta años hasta su muerte fueron Wegeler y Esteban Breuning. Se dice que en Casa de Breuning se hacía música por estudio o por diversión, a veces se le pedía a Beethoven que improvisara, o le pusiera música a un personaje. Un día mientras Beethoven estaba hundido en

su improvisación tocando el piano, uno de los oyentes tomó el violín y lo acompañó, esa quizá sería la primera vez en que dos artistas improvisaran al mismo tiempo.

Quizás la razón por la que el compositor se sentía tan a gusto en casa de Breuning sería porque ahí florecía su innato talento musical, a diferencia de su casa donde todo era un caos, un padre alcohólico y cada vez más amargado, una madre cansada y angustiada, sus dos hermanos menores que ya estaban por el mal camino aumentaban la preocupación del joven compositor, esa infancia que alguna vez se le fue negada la volvió a encontrar en casa de su amigo.

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