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7. CONCLUSIONES

7.1. Principales hallazgos en función de los objetivos: la forma de vida mutual

Para comprender durante esta investigación la forma de vida mutual que los ex trabajadores ferroviarios de Valparaíso describieron en el trabajo de rememoración que realizaron para el AOMBV, y además entender las funciones que cumple en sus vidas la rememoración individual y colectiva de esta forma de vida mutual, de las cuales heredaron sus principales características a través de generaciones de trabajadores ferroviarios anteriores al grupo entrevistado, y que en muy menor medida es parte de su vida hasta hoy principalmente a través de la rememoración, y considerando que luego de cada apartado se fue elaborando un resumen de los principales hallazgos, cabe señalar las principales características de esta forma de vida mutual.

Partía desde el taller y la cooperación en el trabajo a través de una asociatividad alienada y el aprendizaje de un oficio, de un sentido de pertenencia, utopía y sentimiento de seguridad laboral, de la construcción del sentido de pertenencia en el aprendizaje de un oficio y rol dentro de la empresa de ferrocarriles, de la socialización y trabajo en equipo, de proyectos cooperativos de desarrollo laboral y personal, y de estrategias de sobrevivencia dentro del rol laboral. A partir de este entramado asociativo desarrollaron una cultura fraterno-cómplice de familia que promovió la generación de confianzas a través de la comprensión de los códigos laborales-relacionales que los hacían parte del grupo.

Estos tipos de cooperación que conformaron su forma de vida organizaron su integración personal y la organización temporal de su vida en común. Se caracterizaron, asimismo, por vincularse a causas reivindicativas a través de organizaciones mutuales y sindicales en el trabajo, las cuales buscaron dar respuesta a demandas laborales a través del diálogo y la huelga, agrupados en organizaciones ferroviarias de carácter mutual-sindical y a través de la alianza política con Salvador Allende.

Implantada la dictadura, establecieron un vínculo de alteridad con EFE, ya no desde una relación contractual de asociatividad, sino desde su alteridad colectiva, viendo a la empresa ferroviaria como un adversario o enemigo con el quien había que establecer un acuerdo, y entre ellos mismos –como grupo de trabajadores– establecieron una complicidad estratégica y un modo de sobrevivencia.

Su forma de vida mutual se extendió los barrios a través de intercambios cooperativos para hacerse cargo en conjunto de necesidades comunes, articulados en organizaciones asociadas al mundo laboral, vinculadas a la salud (aporte a la construcción y mantenimiento del Hospital Ferroviario), a la familia, a las cooperativas de vivienda y a la colaboración, en otros aspectos de la vida cotidiana.

Proyecto intraclase que supuso tipos de cooperación identificados a partir de formas de reconocimiento recíproco positivo de carácter cómplice-fraterno que operaron por regla comunitaria, bajo la cual se reprodujeron donaciones para que cada uno pudiera recibir lo que necesitaba, un fondo común por medio del cual entraron en tensión la generosidad y la obligación, un esfuerzo colectivo basado en el sacrificio mutuo, surgiendo además una idea de solidaridad en la que el grupo se hizo cargo de la necesidad de sus integrantes.

La solidaridad se desarrolló mediante de intercambios cooperativos fraternos que promovieron lazos de confianza y amistad: he ahí la convivencia y las prácticas asociativas en sus barrios, en sus prácticas socioculturales, en la construcción de una identidad colectiva al compartir la vida en común y a través de los proyectos de familia vinculados al deporte, y en el sentido de comunidad ampliado a otros proyectos culturales de integración familiar. Afectividad cómplice que a través de la integración y construcción de alianzas generó una mirada colectiva de la vida, construyendo afectos y formas organizacionales que fortalecieron su noción de comunidad.

Pero a partir del golpe de Estado de 1973 esta forma de vida se vio dislocada, quebrándose y transformándose. El desarme y cambio de administración de EFE puso fin a la carrera ferroviaria, generando diferencias políticas, desconfianza y antagonismo, así como la pérdida de un hito asociativo, el Hospital Ferroviario. Se estableció así una relación sin intercambio, en la que el ganador se lo llevó todo. Por otro lado significó que la forma de vida mutual en el trabajo se resignificara. Los trabajadores ferroviarios de la Maestranza Barón resistieron a través de la confraternización ante despidos, configuraron modalidades grupales de ahorro para acceder a artículos de necesidad básica, pusieron en práctica una solidaridad intrafamiliar y activaron la resistencia ante la desinformación a través de las escuchas radiales clandestinas. De igual modo, significó que fueran testigos del

sabotaje, transformación y privatización de EFE, y de la integración de la mujer al trabajo ferroviario.

En ese período reprodujeron su forma de vida mutual en el contexto del golpe de Estado, que les significó emprender acciones de sobrevivencia y ejercicios de vínculo cómplice-fraterno entre quienes eran considerados parte de su familia ferroviaria. Solidaridad entre pares como forma de reconocimiento mutuo, en cuanto mutualidad del don como acto de amor-justicia. De este modo se manifestó su forma de vida mutual a través de la fraternidad.

El ejercicio de rememorar que hoy hacen de esta forma de vida mutual y que les dio sentido a sus vidas antes e incluso durante la dictadura, les permite para mantener viva su memoria colectiva y dar continuidad a esa forma de vida. A la vez representa un canal de comunicación para ampliar su recuerdo y dar sentido a su presente.

Hoy ven la forma de vida mutual como lo que fueron y que da sentido a su vida. Buscan además transmitirla como una herencia, práctica democrática, cooperativa en el recuerdo, al reconstruir una experiencia compartida, por medio de la cual activan relaciones y vínculos de reconocimiento mutuo. Mantener viva esa práctica a través de reuniones u onces –entre otras actividades convivenciales–, junto con ahorrar para apoyarse ante las enfermedades, es una forma de mantener viva la esperanza y constituye una estrategia para evitar el olvido y proyectarse al futuro.