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PRINCIPALES IMPACTOS DE LAS POLÍTICAS DE AJUSTE

CONCLUSIONES Y DESAFÍOSVII.

VII.1. PRINCIPALES IMPACTOS DE LAS POLÍTICAS DE AJUSTE

La reducción de la inflación ha sido el logro indiscutible de las políticas de ajuste estructural aplicadas desde 1991. No obstante, su sostenibilidad es dudosa. A finales de los noventa, el BCN recurrió a las Operaciones de Mercado Abierto –colocación y redención de Certificados Negociables de Inversión (CENI)–, con el fin de contraer la liquidez de la economía y au- mentar las Reservas Internacionales Brutas (RIB). La colocación de CENI no solo aumentó la deuda interna sino que su redención, al ser de corto plazo y a tasas por encima de las vigentes en el SFN, aportó significativas presiones a la distribución del ya limitado Presupuesto de Gastos de la República de los últimos años. Contribuyó también al control de la inflación el régimen cambiario fijo –con deslizamiento mensual predefinido– y de libre conver- tibilidad. Sin embargo, el funcionamiento de este sistema dependió de las divisas líquidas prestadas y donadas, las que se destinaron a aumentar las RIB y al pago de la deuda. Es decir, la reducción de la inflación descansó en buena medida en el endeudamiento interno y externo del país; el que no tiene capacidad de pago, al menos en el mediano plazo.

Otro de los logros importantes ha sido el crecimiento registrado por el PIB real y las exportaciones, entre 1994 y 2001, y su tendencia a la reestructu- ración en función de los lineamientos del mercado internacional.

El sector terciario continúa predominando en la estructura del PIB60, pero

ha disminuido su peso mientras el sector primario ha incrementado su participación, lo que sugiere un gradual proceso de desterciarización de la economía a favor del sector primario. En el sub-sector agrícola, los granos básicos y cultivos no tradicionales aumentaron su peso relativo en detri- mento de los cultivos tradicionales de exportación. La estructura del valor agregado de la industria manufacturera mostró una tendencia a la concen- tración en las ramas de alimentos, bebidas y minerales no metálicos. Al interior del sector terciario el comercio consolidó su predominio.

Como consecuencia de los cambios en la producción nacional, Nicaragua pasó de una estructura dominada por las exportaciones tradicionales a otra compartida igualitariamente por exportaciones tradicionales y no tradicio- nales. Entre los productos agropecuarios no tradicionales de exportación se destacaron por su dinamismo el cacao, maíz, okra, frijol, madera en bruto, ganado vacuno y otros productos alimenticios. En el 2001, los principales productos manufacturados de exportación fueron los productos lácteos, pro- ductos químicos, metales manufacturados, madera aserrada y café soluble.

Pese a estos logros las políticas de ajuste han tenido elevados costos so- ciales, que han afectado a la población en función de su posición en las relaciones de poder –económicas, de género, étnicas– imperantes.

La población de menores ingresos y, por tanto, con mayor dependencia del Estado para acceder a los servicios de salud y educación, fue la más per- judicada con la reducción del gasto público. En la práctica se produjo una transferencia de costos de las instituciones públicas a los hogares, los que se vieron obligados a acudir a centros privados o a auto-suministrarse estos servicios –especialmente los relativos al cuidado de enfermos–, a través del incremento del trabajo no remunerado de las mujeres.

El incremento de las tarifas de los servicios básicos –debido a la elimina- ción de subsidios y a la privatización de las empresas– y el aumento de los impuestos indirectos, en un contexto de elevado desempleo y reducción del salario real, redujo el ingreso disponible de los hogares para satisfacer su consumo. Dicha reducción afectó el gasto en alimentos de los hogares en pobreza. Dado que al interior de los hogares no se distribuyen equita- tivamente los beneficios y costos, las mujeres fueron las más perjudicadas con esta situación, ya que se vieron obligadas a asumir cargas y responsa- bilidades adicionales, entre las que destacan la incorporación al mercado de trabajo y la búsqueda de productos de menor precio –que aumenta su jornada de trabajo.

La privatización y liberalización del SFN, en un ambiente de elevada in- certidumbre, provocó el incremento de las tasas de interés y la aplicación de estrictos requisitos de acceso al crédito. Así, quedaron excluidas todas las personas que no contaban con garantías que respaldaran el crédito y cuya actividad económica no fuera lo suficientemente rentable para asu- mir su costo. Es decir, la mayoría de los(as) medianos(as) y pequeños(as) productores(as), entre los que las mujeres se encuentran en mayor desven- taja por su limitado acceso a la propiedad y a la tecnología.

Por otro lado, el ingreso promedio anual per cápita aumentó en los últimos años, pero este crecimiento no benefició a la población en situación de pobreza; aunque se ha reducido levemente la proporción de la población en situación de pobreza.

En síntesis, las políticas de ajuste han generado un modesto crecimiento de la economía y han incidido en su reestructuración, pero han tendido a profundizar las desigualdades económicas y de género.

VII.2. DESEQUILIBRIOS SOCIALES

Los rezagos sociales que experimenta Nicaragua se han vuelto más evi- dentes ante las demandas crecientes de competitividad y las nuevas oportunidades y riesgos derivados de la reestructuración productiva. Entre estos rezagos, los relacionados con la educación, el empleo y la protección social son fundamentales para la determinación de los niveles de vida de la población y, además, tienen gran relevancia para una mejor inserción internacional (CEPAL, 2002).

Nicaragua ha avanzado hacia la universalización de la educación primaria, aunque ésta todavía no se logra. Por otra parte, la cobertura y calidad de la educación secundaria, nivel fundamental en la adquisición de conocimien- tos y destrezas para la vida, continúan siendo bajos. Igualmente bajas son la cobertura y la demanda de educación técnica. Todo esto con amplias dis- paridades por área de residencia, urbana o rural. Y aunque los indicadores de acceso y rendimiento escolar muestran ligeras diferencias a favor de las niñas, la matrícula por sexo y áreas de estudio, en la educación técnica y superior, evidencia la persistencia de la segregación por sexo-género. La generación de empleos de calidad continúa siendo un tema pendiente para la economía nicaragüense, dados los niveles de desempleo abierto y la proporción de la población ocupada en el sector informal de la economía. Estrechamente ligada a ello se encuentra la baja productividad del trabajo, cuyas principales causas son: la sobre explotación de los recursos naturales, las bajas tasas de inversión productiva, el poco desarrollo tecnológico, la escasa articulación vertical y horizontal de las actividades económicas, el bajo nivel educativo y la insuficiente diversificación de habilidades de la población ocupada.

Los datos igualmente evidencian la persistencia de la segregación por sexo- género del mercado de trabajo, a pesar de la mayor incorporación de las mujeres al mismo, y de su igual o mayor nivel de escolaridad respecto a los hombres. No obstante, también se observa cierta tendencia a la reducción de la brecha de ingresos entre los hombres y las mujeres ocupados(as), particularmente en el sector informal. Reducción que pareciera estarse generando a partir del deterioro de los ingresos de los hombres, y no de la mejoría de los ingresos de las mujeres, como consecuencia del proceso de flexibilización del mercado de trabajo.

La actual fase de globalización, caracterizada por la flexibilización de la producción, ha traído aparejada una demanda de sistemas laborales más

flexibles; es decir trabajadores(as) dispuestos(as) a aceptar períodos cortos de trabajo, largas jornadas, bajos salarios y a realizar actividades diversas. La reestructuración de las formas de organización del proceso productivo ha impulsado el surgimiento de vínculos laborales heterogéneos. En este escenario, la subcontratación laboral aparece como una estrategia que per- mite a las empresas reducir sus costos laborales al eludir el pago del salario mínimo legal, eliminar las prestaciones laborales y reducir la capacidad de negociación de los trabajadores. En este sentido, la flexibilización de la relación laboral se está transformando en un requisito para la generación de empleo.

Con la apertura comercial, y los tratados de libre comercio en particular, los inversionistas pueden aprovechar las ventajas comparativas que les ofrece Nicaragua: la mano de obra barata, en condiciones de segmentación labo- ral, y el acceso a mercados. Es así como se ha incrementado, y se espera aumente más, la participación femenina en las industrias de zona franca y en los cultivos no tradicionales de exportación, como el quequisque. Finalmente, el sistema de seguridad social nicaragüense se ha visto afectado simultáneamente por problemas derivados de la inclusión de beneficiarios no cotizantes, en la década de los ochenta, y por los nuevos retos que im- ponen la dinámica demográfica y epidemiológica –aumento de la esperan- za de vida– y la globalización –la inestabilidad y precariedad del empleo y los ingresos laborales que ésta provoca. De esta forma, los mayores riesgos micro y macroeconómicos se han traducido en mayor vulnerabilidad social y en mayores demandas de protección social.

VII.3. PERSPECTIVAS DE LA INSERCIÓN DE LA ECONOMÍA