Capítulo II. El Parlamento Europeo: características, composición y competencias
III.3. e Las principales posiciones respecto de la integración europea de los
Debemos aclarar que excluimos la explicitación de las posiciones de los diputados „no inscriptos‟ –que contuvieron una importante cantidad de euroescépticos en el periodo bajo estudio, especialmente de la extrema derecha– justamente por no pertenecer a ningún grupo político, y es por eso que, salvo en el caso del ITS, sus posiciones han sido examinadas en forma individual según sus partidos políticos respectivos. Dada la explícita hostilidad hacia el principio de cooperación transnacional, muchas de las fuerzas euroescépticas en el PE directamente han rehusado unirse a grupos políticos multinacionales (Leconte, 2010: 131).
Esta situación provocó que, en muchas ocasiones, los euroescépticos hayan terminado siendo diputados „no inscriptos‟, con todas las desventajas que eso implicaba en términos de recursos humanos, financieros, posiciones en las comisiones parlamentarias, tiempo de uso de la palabra para intervenir en el Pleno, etc. Al no constituir un grupo político, los diputados „no inscriptos‟ carecen de un programa
132 En su comportamiento de votación, este grupo se ha comportado como otros grupos con euroescépticos „blandos‟ entre sus filas, más que como un grupo pro-integración, tal como notamos en los capítulos V, VI, VII y VIII.
129 único, y por lo tanto, su examen es sumamente escueto. Inclusive, los euroescépticos „no inscritos‟ tienen aún más libertad que los miembros de grupos como el IND/DEM, ya que están eximidos de conformarse a reglas o normas de grupo (Brack, 2013: 89).
Sin embargo, pese a la corta vida del ITS, y a no ser analizado en profundidad en esta tesis,133 hacemos unas breves referencias al mismo. Explicitamos algunas de las posiciones del ITS ya que su disolución engrosó las filas de los „no inscriptos‟ euroescépticos en la Sexta Legislatura. Y además, porque generalmente cuando los partidos de extrema derecha no lograban formar un grupo político, pasaban a ser „no inscriptos‟. El grupo enfatizaba el compromiso con la cultura, herencia y valores cristianos, que consideraba en peligro por el avance del Islam en Europa (Zúquete, 2008: 326). En palabras de este autor: “Chairman Bruno Gollnisch stated that one of the goals of the group was to go beyond a narrow euroscepticism (limited to attacking a European superstate) that does not „properly defend Christian values‟” (Zúquete, 2008: 326).
Más aún, esta mentalidad “nacional-extranjero” („insider-outsider‟) en relación con el destino común de Europa, construido alrededor de la tradición cristiana, incluía implícitamente la oposición al ingreso de Turquía en la UE (Startin, 2010: 437). Asimismo, el grupo ostentaba un nacionalismo de tipo exclusivo y anti-inmigración (Halikiopoulou et al., 2010: 9). Aunque esto fue obviado en su carta fundadora, el grupo enfatizaba la necesidad de abordar el tema de la inmigración a nivel europeo, en base a una crítica fuerte contra las culturas “no-europeas” y el modelo “multicultural” de la UE (Startin, 2010: 437-438). El ITS se auto-concedió el papel de ser “la mala conciencia del Parlamento Europeo, su crítico implacable, el defensor incansable de los pueblos y las naciones europeas, que han hecho la grandeza de nuestro continente y nuestra civilización”.134
133 El comportamiento legislativo de los miembros del ITS es abordado sucintamente en el análisis realizado para la Sexta Legislatura en el capítulo VII.
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Intervención de Bruno Gollnisch, Alocución del Presidente del Parlamento, Debates, Lunes 15 de enero de 2007, Estrasburgo
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Conclusiones del Capítulo III
La división de trabajo más importante al interior del PE está conformada por los grupos políticos transnacionales al organizarse los diputados por afinidad política y no por nacionalidad. Además de definir la división interna de trabajo más importante, los grupos transnacionales constituyen el eje de la política partidaria en el PE.
En el transcurso de la historia del PE, y especialmente en el periodo de estudio de esta investigación, los partidos nacionales cambiaron frecuentemente sus afiliaciones; y los grupos políticos, su denominación y composición. Adicionalmente, los diputados (en ocasiones en forma individual y en otras, en bloque) también cambiaron de afiliación y pasaron de un grupo a otro. Especialmente para los diputados y partidos euroescépticos, el fenómeno de „party-switching‟ se sostuvo en el tiempo. Las deserciones de estos diputados, especialmente los más radicales, han sido más frecuentes que aquéllas que afectaron a los grupos mayoritarios. Las razones son variadas, pero para los euroescépticos, el hecho de tener un escaño en una institución europea cuya existencia desprecian, puede resultar en una situación poco cómoda a la hora de elegir compañeros de grupo.
La atomización de los euroescépticos en pequeñas agrupaciones y su número escaso les resta influencia y los relega de la toma de decisiones en el PE, una institución que ha sido tradicionalmente dominada por Social-demócratas y Cristiano-demócratas. El predominio de estas fuerzas, históricos paladines de la CEE/UE, le ha imprimido al PE un rotundo sello pro-europeo. Pese a ser una institución que ha sostenido consistentemente posturas pro-integración, ha habido partidos euroescépticos a lo largo de toda la historia del PE. El traspaso, sin embargo, desde la arena política nacional se manifestó claramente a partir de la Cuarta Legislatura, cuando ingresaron por primera vez representantes de partidos políticos „anti-UE‟. Esta tendencia, con algunos vaivenes, se ha seguido confirmando en las sucesivas legislaturas, y de allí el interés que le hemos asignado en nuestro trabajo.
Hemos identificado brevemente las principales líneas de posicionamiento de los grupos con partidos euroescépticos respecto de la UE, en general, y algunas políticas europeas, en particular, con especial énfasis en los temas “constitucionales”. El examen de las posiciones de los grupos políticos nos revela que no coinciden todos en
131 sus críticas u oposición en torno de la UE o las políticas de la UE, y que ponen diferente énfasis en una cuestión o en otra.
El grupo EDN/EDD/IND-DEM se ufanaba de ser el que se mantuvo al margen del consenso de los grupos mayoritarios en el PE: se presentaba a sí mismo como el único verdadero grupo de “oposición” en dicha institución. El factor que mantuvo al grupo unido fue su actitud euroescéptica –focalizada, particularmente, en evitar una mayor centralización por parte de la UE–, y los beneficios materiales de formar un grupo político. El grupo ADE/UPE/UEN, por su parte, constituía un grupo conservador y nacionalista. Era euroescéptico „blando‟ y pro-soberanía al oponerse a la idea federalista de unos “Estados Unidos de Europa”. Se trataba de un agrupamiento heterogéneo que estaba convencido de que la UE sólo podía construirse y prosperar respetando la soberanía nacional y la democracia.
El GUE/NGL no se oponía frontalmente a la integración europea, sino que bregaba por un modelo diferente, con énfasis en la lucha contra el desempleo, y la creación de un espacio social con igualdad de derechos para todos los ciudadanos. El grupo apoyaba un „remake‟ completo de las orientaciones de la UE y la democratización de los procesos de toma de decisiones. Por otro lado, los Verdes, ponían énfasis en temas ecológicos pero también en otros asuntos socio-económicos. Afirmaban esforzarse para que Europa fuese líder mundial en protección del medio ambiente, la promoción de la paz y la justicia social, una globalización justa y la defensa de los derechos humanos.
Por su parte, los diputados „no inscriptos‟ no presentaban ejes programáticos unificados, justamente por no conformar un grupo político, pero en las tres legislaturas, tuvieron un alto número de euroescépticos entre sus filas, en especial, de partidos de extrema derecha, conduciendo al predominio de una agenda basada en posiciones anti-UE y anti-inmigración.
Más allá de sus diferencias ideológicas, principalmente por ostentar diferentes posiciones en el eje izquierda-derecha, estos grupos coincidían en algunas cuestiones. En particular, los Verdes y el GUE/NGL compartían con los grupos euroescépticos per se sus reparos por la falta de democracia del sistema político europeo, así como otros temas relacionados con la soberanía estatal, aunque su crítica más importante se
132 enfocaba en que la integración europea había ignorado al ciudadano común y había desdeñado temas relevantes como el medio ambiente o el empleo. En verdad, había puntos comunes entre la mayoría de las agrupaciones mencionadas, como la crítica a la excesiva burocratización de la UE, y a la pérdida de poder por parte de los gobiernos nacionales.
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