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CAPÍTULO IV RESULTADOS 4.1 Descripción de las dinámicas de ocupación

CONFLICTO SOCIOAMBIENTAL IMPLICACIÓN DE LA NORMATIVIDAD TIPO SEGÚN

4.4 Principios de sustentabilidad urbano rural

4.4.1 Formulación de los principios de sustentabilidad urbano - rural

Una vez tipificados los conflictos socioambientales, e identificados y analizados los factores de sustentabilidad, e interpretados ambos bajo las implicaciones que tiene la normatividad sobre ellos, a continuación, se presenta una aproximación a la propuesta de los principios de sustentabilidad urbano - rural para la coexistencia de la vereda Fátima con la Reserva Forestal Bosque Oriental de Bogotá, en donde cada uno de ellos se interrelaciona con las dimensiones de sustentabilidad abordadas en el presente trabajo.

Dicha sustentabilidad debe integrar la naturaleza multidimensional del desarrollo sustentable la cual se enmarca en la dimensión socio - cultural. Según Rish (2005), el desarrollo sustentable constituye un proceso de cambio, el cual se teje a partir de la creación de un marco integral que contempla la inclusión y el equilibrio de una serie de criterios sociales, políticos, ambientales, y económicos, es decir, las demás dimensiones del desarrollo abordadas en el presente trabajo. Es así como cada uno de estos principios se relaciona con una dimensión con el fin de que al generar una interrelación entre ellos, se aborde el contexto de sustentabilidad urbano – rural que se desea aportar como construcción a la resolución de los conflictos socioambientales identificados para el caso de la vereda Fátima, lo cual se traduzca en la base para lograr la coexistencia de este asentamiento en la Reserva Forestal. La Figura 32 esquematiza la propuesta de principios y su dimensión asociada, los cuales se describen a continuación.

Figura 32. Diagrama principios de sustentabilidad urbano –rural.

Fuente: autores.

o Asociatividad

Bustamante (2008) citado por Holguín y Rodríguez (2015) define la asociatividad como

una forma de cooperación que involucra a actores de diferente naturaleza en torno a procesos de carácter colectivo; de naturaleza social y cultural, que permite activar y canalizar fuerzas dispersas y latentes hacia el logro de un fin común”. ​Así mismo, Villarán (2000) citado por los mismos autores menciona que ​“la asociatividad es un atributo comunitario que engloba aspectos de la vida social como son redes sociales, normas y confianza mutua, las cuales son formas más efectivas de alcanzar objetivos y metas comunes de los individuos que gozan de ese capital social”.

De acuerdo con la información consultada, el principio de asociatividad puede trabajarse desde el enfoque empresarial, así como también desde el enfoque territorial, sin embargo, para el presente trabajo, la asociatividad se propone como un principio que implica una conjunción de estos dos enfoques, en donde su aplicación propende por el fortalecimiento de las alternativas productivas que se generan desde las iniciativas de los habitantes de la vereda Fátima, con el fin de que estas cuenten con el apoyo requerido por parte de las instituciones y que al realizarse de manera colectiva permite aunar esfuerzos en pro de un objetivo común, de moto tal que el tejido social encuentre en este principio una base sólida sobre la cual reconformarse.

Su relación con la dimensión socio - cultural está dada por el entendimiento de la cultura como un instrumento elemental para la toma de decisiones y la implementación de políticas, como un factor que no es estático, sino que por el contrario, requiere proceso de cambio permanente. De este modo, como lo menciona Rish (2005), ​“una sociedad sustentable depende de una cultura sustentable” y de la misma manera,“la acción cultural construye las bases para el futuro sustentable” ​. En este sentido, partir desde este componente socio-cultural para lograr la asociatividad que requiere la vereda encaminarse en un trabajo colectivo con un objetivo común, constituye la base para la reconstrucción de un tejido social roto por conflictos internos y alimentados por los conflictos externos complejos de solucionar sin el conocimiento de esta alternativa.

o Intercambio urbano - rural agroecológico: ​Sevilla (2000) menciona que la agroecología como desarrollo sustentable se refiere a la utilización de experiencias productivas de agricultura ecológica, para elaborar propuestas de acción social colectivas que desvelen la lógica depredadora del modelo productivo agroindustrial hegemónico, para sustituirlo por otro que apunte hacia una agricultura socialmente más justa, económicamente viable y, ecológicamente apropiada. Este principio, enmarcado en la dimensión tecno - económica busca aterrizar este concepto mediante un enfoque territorial a las particularidades que tiene la vereda y su situación de borde urbano - rural que definen el intercambio de bienes y servicios entre ambos medios, fomentando así la ejecución de actividades permitidas en la vereda que posibiliten a las personas de la vereda a encontrar alternativas de uso en su territorio y que les generen beneficios, pudiendo participar por ejemplo, en acciones encaminadas a la educación ambiental desde el establecimiento de senderos ecológicos, la propagación de especies nativas y la inclusión en los mercados campesinos, como fuentes de ingreso propia de actividades que permitan su desarrollo individual y colectivo y que además no atenta con la existencia de los sistemas naturales que les soporta los insumos para su bienestar social.

o Uso racional: ​concibiendo que los sistemas naturales tienen unos límites que deben respetarse para asegurar su permanencia y calidad, se propone como principio hacer uso del territorio de acuerdo a su potencial y a las restricciones determinadas para asegurar su existencia y el bienestar de la población. En si, se trata de cambiar los patrones de uso que han dejado huellas negativas en este espacio para propender por salvaguardar la riqueza ecosistémica y cultural de este lugar, partiendo de que los residentes sean conscientes de los servicios ecosistémicos que les brinda el territorio al habitar y hacer parte de este. Este principio se relaciona con la dimensión ecológico - ambiental.

o Formalidad: ​la propuesta de este principio, que se enmarca en la dimensión político - ideológica, se basa en la idea de que para garantizar la permanencia de la vereda Fátima en el territorio de los Cerros Orientales es necesario la formalización de esta como asentamiento humano sujeto de derechos, puesto que la formalidad otorgará el reconocimiento con el que carecen como comunidad y permitirá visibilizar sus problemáticas, así como también sus potencialidades, accediendo así a que se realice mayor inversión de recursos en proyectos de impacto que aporten a su calidad de vida, y al desarrollo sustentable del territorio.

CAPÍTULO V - CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES