Imagen 42: Detalle de Impresión en 3D policromada en plano táctil.
1.10. LA PROBLEMÁTICA DE LOS PLANOS Y SU SIMBOLOGÍA TÁCTIL
Las personas ciegas o con deficiencia visual emplean, entre otras herramientas, dispositivos táctiles para la orientación y la comprensión de diversos fenómenos. Para ellos, estos recursos suponen una posibilidad de contacto con algunos aspectos de la vida que normalmente se reali- zan, en mayor medida, gracias al sentido de la vista.
Además, las personas ciegas y deficientes visuales son, sin duda, un colectivo desfavorecido en cuanto presentan ciertos handicaps, inherentes a su deficiencia, que dificultan su disfrute del Patrimonio Cultural. Los entornos del Patrimonio Cultural pueden entenderse como un ámbito pa- ra favorecer la integración de todos los miembros de la sociedad bajo un denominador común: el acceso a la cultura (Consuegra Cano, 1997).
En este sentido, uno de los problemas reconocidos en la vivencia cotidiana de las personas con discapacidad visual se centra en la orientación espacial en entornos físicos (INE, 2008; Weih et al., 2002) y por ende en los recorridos durante las visitas a los entornos arquitectónicos cultura-
sión e interpretación de los citados contenidos. Más allá de estos contenidos y recursos los gesto- res de estos espacios deben abordar la visita autónoma de sus usuarios, y para ello se hace pre- ciso mejorar la orientación y movilidad dentro de ellos.
Así, uno de los recursos más empleados y útiles para facilitar la orientación espacial dentro del Patrimonio Cultural construido y, en parte, su comprensión, es el uso de mapas y planos de planta en papel que facilitan, cuando menos, la situación al visitante dentro de un contexto concreto. Aunque, hay que señalar que ofrecer estos recursos adaptados a las personas con ceguera y/o deficiencia visual en los entornos patrimoniales, lamentablemente, no es una práctica del todo común. De tal modo, que resulta incluso extraño encontrar las correspondientes versiones de es- tos planos en su versión en relieve para que sean tangibles al sentido del tacto y más aún su ver- sión inclusiva en la que todos, videntes y no, puedan aprovecharse por igual de planos que combi- nen gráficos y relieve al mismo tiempo. En cualquier caso, estos recursos táctiles existen y se encuentran, en casos puntuales, al alcance de este tipo de usuarios durante las visitas a determi- nados entornos patrimoniales o relacionados con aspectos culturales (Imagen 53).
En todo caso, el usuario ciego es quien debe explorar con sus manos estos planos y recono- cer, entre otros aspectos, los elementos que en ellos se representa entre los que se encuentran los símbolos táctiles. Éstos normalmente expresan su correspondencia de contenidos en una le- yenda anexa al plano (Imagen 54).
Imagen 54: Detalle de leyenda con símbolos táctiles del plano en relieve del Museu Marítim (Barcelona).
El acercamiento al gráfico tangible resulta en muchas ocasiones frustrante y su comprensión estéril y, por ende, la posibilidad de orientación y de comprensión proporcionada por estos dispo- sitivos se manifiesta con dificultad, ya que diseñar para el sentido del tacto merece un tratamiento especial. Ante una situación así, conviene mejorar la usabilidad de estos dispositivos, invirtiendo tiempo en investigar y experimentar nuevas alternativas que favorezcan el uso eficiente de éstos en lo que a los aspectos táctiles se refiere.
El diseño de estos “planos comunicativos” de carácter táctil, cuando se desarrollan en relieve, bajo cualquier técnica o proceso productivo, se suele realizar del siguiente modo:
– En primer lugar, mediante procesos de fabricación con ciertas limitaciones para repre- sentar relieves pronunciados y geometrías complejas, como es el caso del sistema de microencapsulado y del termoconformado (Rowell & Ungar, 2003b). Este hecho se tra- duce en general en que los gráficos tangibles expresan relieves planos (2D) o a lo sumo con cierta variación en altura (2,5D) (McCallum et al., 2006) y carecen de la posibilidad de representar contrastes de altura agudos que puedan también percibirse con el tacto (Véase Producción de planos táctiles en página 76). Siendo el contraste táctil el principal principio que debe seguir el diseño de un plano según voces autorizadas (Nolan &
neas y planos (superficies-texturas) (Amick et al., 2002; Correa Silva, 2008; Edman, 1992; Blasch et al., 1997). Obviando, a nuestro entender, la existencia de un cuarto gru- po de elementos de diseño, los volumétricos, muy empleados en disciplinas como la ar- quitectura o el diseño de productos (Ching, 2005; Wong, 1986). Por lo tanto, introducir estos elementos entre los ya existentes en el ámbito táctil representa un reto para este estudio.
– En tercer lugar, algunos elementos de los planos táctiles como ciertos símbolos, se ge- neran a partir de principios que responden a una naturaleza visual que tienen su génesis en una convención social que los videntes comprenden por aprendizaje o por asimila- ción de una forma normalmente sintetizada de la realidad visual (Schiff, 1982), como por ejemplo sucede en las flechas que indican dirección o en el extendido símbolo en forma de campana que indica “alarma” que se sitúa en las botoneras de los ascensores (Ima- gen 55), o en el propio símbolo con el que se suele representar a los ascensores en pla- nos de edificación y orientación(Imagen 56). Es decir, estos productos en relieve se rea- lizan a partir de una traducción directa de los atributos visuales a los táctiles, y en ocasiones este proceso de traducción no es el más conveniente (Jehoel et al., 2006). In- dagar en la naturaleza táctil más adecuada para generar este tipo de elementos puede ser un camino que posibilite conocimiento para generar planos y símbolos táctiles.
Imagen 55: Imagen de símbolo táctil indicador de alarma sobre botón de ascensor, como elemento traducido directamente de su aspecto visual al relieve. Su forma puede confundirse al tacto con el botón en relieve "0".
Imagen 56: Detalle de símbolo en relieve que representa un Ascensor en plano táctil. Su composición gráfica corresponde a una convención visual. En tamaños pequeños este símbolo puede ser excesivamente complejo al tacto.
Por otra parte, es palpable el escaso interés de la industria en estos productos debido, entre otros aspectos, a que no son productos de uso masivo ni de grandes series, más bien abarcan un mercado minoritario que reporta pocos beneficios comerciales. Así, se trata de productos con una clara definición social y que se desarrollan en series cortas o únicas, normalmente desde organis- mos o fundaciones privadas dedicadas a la mejora de la calidad de vida e integración de las per- sonas con discapacidad. Hecho que sirve de motivación para que desde los estamentos públicos, entre los que se encuentran las universidades, exista un interés por investigar esta ámbito con el fin de mejorarlo.
En el caso de la simbología empleada en estos planos confluyen los tres problemas planeados anteriormente. De esta manera, los símbolos táctiles empleados en la representación de dispositi- vos en relieve para la orientación y comprensión del patrimonio cultural no responden por comple- to a las necesidades del colectivo de personas con ceguera, ya que este proceso de traducción “de lo visual a lo táctil” resulta, cuando menos, un procedimiento cuya naturaleza no le es del todo propia al objeto pensado para ser comprendido a través de la exploración táctil. Este hecho hace que la interactividad entre el producto táctil y el usuario con ceguera se desarrolle de una manera sesgada y que la simbología empleada no sea siempre fácil de usar para el visitante ciego.
Por último, parece importante comentar la importancia que tiene en estos dispositivos la asis- tencia verbal combinada con la exploración táctil (Consuegra Cano, 2002), siendo actualmente necesaria para conseguir el objetivo de una total comprensión del plano táctil. De esta manera se puede afirmar que estos productos carecen de un uso autónomo en el sentido estricto de la pa- labra. Conviene indagar, por lo tanto, en el reto de realizar este tipo de dispositivos lo más usables posible para los usuarios con discapacidad visual. Este estudio pretende dar un pequeño paso en pro de conseguir ese reto: el uso autónomo de los planos en relieve, empezando por el ajuste de la simbología, de tal manera que ésta sea rápida y fácil de detectar y comprender, con los míni-
se plantean una serie de preguntas de investigación, las cuales dan pie a establecer unas hipóte- sis de trabajo y a plantear una serie de objetivos para este estudio.