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Problema en la enseñanza de la Literatura

Capítulo 1: La literatura como pregunta

1.4 Problema en la enseñanza de la literatura

1.4.2 Problema en la enseñanza de la Literatura

Sobre los problemas que le asisten a la enseñanza de la literatura, Guillermo

Bustamante Zamudio en su documento Algunas vicisitudes de la enseñanza de la literatura (Bustamante, 2015)en el libro Enseñanza de la Literatura: Perspectivas Contemporáneas de Arturo Guevara hace referencia a los problemas con los que puede encontrarse la literatura como objeto de enseñanza. Los presenta como tópicos:

Producción Simbólica. Refiere acá, la creación artística literaria, el asumir que en la asignatura se enseña a hacer literatura como un efecto posible de la relación con el saber. Entonces el autor se pregunta si es posible que se pueda enseñar a hacer literatura, toca

elementos como la creatividad, la vocación, la inclinación… pero y ¿los escritores que llegan a serlo sin esa formación formal? ¿Es el maestro un creador literario? ¿Puede un escritor enseñar literatura?

Inserción histórica. Las modalidades que la literatura ha tomado en el tiempo y que armoniza con la escuela y auxilia a la historia también como asignatura. Entonces la literatura corre el riesgo de ser el relato de una serie de acontecimientos en un tiempo y en un espacio porque los procedimientos y categorías como disciplina rigurosa le corresponden a la historia.

No corresponde a la literatura ser una extensión de la historia como asignatura, aunque esto no signifique que el maestro de literatura no sepa de historia, pero… ¿se estudia una carrera en literatura para luego limitarla al aprendizaje y narración de hechos y personas- autores en una línea de tiempo?

Estudio científico. La literatura como objeto de la ciencia. O sea, dice el autor, poner la literatura en la dirección de enseñar narratología, retórica, semiótica, estética, poética, estilística, por ejemplo, como disciplinas de un saber consolidado. Hacerlo es entonces, tomarla como un objeto teórico de una disciplina, entre varias, dada la amplitud del campo y no habría lugar para diferencias con quien, por ejemplo, enseña biología ya que este maestro busca introducir la ciencia en el contexto escolar de acuerdo con los requerimientos

institucionales y nacionales.

La teoría literaria es irreductible al llamado de los ejercicios pedagógicos que buscan su formación; si la enseñanza toma la literatura como objeto teórico apunta más a la especificidad literaria, tendiendo al peso teórico de la asignatura. Se corre entonces el riesgo de que el espacio que la literatura deja que, desde la teoría, sea llenado por otros elementos que lejos de enriquecerla, la vicien y/o dañen recibiendo las consecuencias de la carencia del saber.

Aplicación de una teoría. Análisis específicos de la literatura. o sea, asignarle a la literatura conceptos propios de una teoría como una respuesta a las intencionalidades de la formación de habilidades, de competencias sin quedarse en la mera trasmisión del saber, atendiendo a la populación de las competencias y el sentir que se universaliza de que, si un saber no se aplica, no vale la pena profesarlo; visión utilitarista.

En este tópico el autor habla de cómo se puede dar la aplicación de una teoría o una disciplina de la literatura, por ejemplo, el análisis literario. Cómo hacerlo, con qué criterios si ya existen los resúmenes, los análisis literarios que se comercializan sobre casi cualquier obra literaria. Además, cada obra necesitaría un análisis muy particular que pasaría por una gran variedad de elementos que le son propios. Sin embargo, no puede desconocerse que siendo un problema que aborda la enseñanza de la literatura, en el aula se siguen copiando modelos para lecturas que pueden sacrificar el horizonte escolar en una formación con columna vertebral en el saber, pero con poca fortaleza conceptual pero tal vez si suficiente firmeza ideológica.

Efecto propio del producto. El efecto artístico. Aunque la literatura tiene una

dimensión de disfrute lleva a preguntarse para qué el autor produce obras y por qué el lector se pone en la tarea de leerlas si no hay un régimen utilitario que lo enmarque. Aquí cabe entonces dejar claro que quien escribe y gana dinero por ello, no es su fin y quienes lo hacen solo por dinero, no son necesariamente un escritor que se reconozca en el entorno literario, de ahí que no sean pocos los escritores literarios que han tenido su reconocimiento después de la muerte.

Al ir al aula, qué hacer para transmitir el gusto que apasiona por la literatura si los estudiantes no tienen la pasión, el interés o cómo entender que se necesitan condiciones particulares para degustar la literatura y trabajar en ellos teniendo en cuenta, por ejemplo, la franja de edad o franjas de desarrollo. –Dice Bustamante Zamudio- presentar la literatura como arte, puede llevarla a ser la estrategia para acabar con el aburrimiento escolar (que no debe existir) dirige la reflexión sobre la compatibilidad de la satisfacción escolar con el arte en este caso, de la literatura.

Uso escolar. La instrucción en literatura. Aquí se plantea la situación a la que se enfrenta el maestro (y el estudiante) cuando se trata de la gramática, la semántica, la

morfología y de la ortografía; la pedagogía de la lengua y la pedagogía de la literatura, aunque se evada la especificidad de las dos ya que, si bien la literatura está hecha de palabras y ellas son objeto de la asignatura, no son el ejercicio literario.

En el aula, es frecuente que la literatura se trabaje para direccionar una postura ética o moral o ideológica o histórica… enfoques en término de tradición escolar. “Estas prácticas han hecho de la literatura el instrumento para impartir toda clase de adoctrinamiento: desde la educación moral en general, hasta las posiciones ideológicas más diversas, en toda la gama del espectro político”.

Apropiación social del producto. Como dominio cultural. Es decir, enseñar literatura para mejorar, mantener, ampliar la cultura general en los estudiantes.

Para no caer en ello, la literatura, como enseñanza, debe ser un ejercicio de apropiación social del producto literario entendiendo que su procedencia es propia de la condición humana y no solo de la sociedad donde aparece. Así, la literatura no será un programa para pasar evaluaciones sean éstas internas o externas, sino para ayudar en la formación de personas.

Concluyendo, la especificidad de la literatura ni es fácil ni es simple. Ningún tópico abordado por Bustamante debe ser excluido de su enseñanza ni superpuesto en la misma, es una dinámica de tiempo y esfuerzo en el ejercicio de la enseñanza, llegando al diálogo

acertado entre el distanciarse del contexto y el aterrizar los discursos en contextos particulares sin dejarse ganar por una u otra porque perdería contacto entre ellas. Si se deja ganar por el contexto pierde la especificidad para encajar ese otro objeto del saber que no es de la naturaleza del contexto. Si se deja ganar por el saber, no podría establecer diálogo con el contexto que habla distinto a ese saber.

Al respecto; Bustamante Zamudio dice:

La recontextualización de la literatura en las aulas hoy en día le escatima la

especificidad a la literatura y a los estudios que la toman como objeto. Se produce, entonces, la pretensión de hacer literatura sin adentrarse en las complejidades de ese arte; se denigra de la teoría; se vale cualquier cosa a nombre de una “creatividad” indefinida e indefinible; se utiliza la literatura para sacarle jugo desde otros intereses; se condena el canon literario al olvido y, en su lugar aparece –muestra del extremo al que esto puede llegar– la mal llamada “literatura” de auto-superación (Bustamante, 2015, pág. 157).

En consecuencia, parece que los maestros han retirado la especificidad de la literatura en la enseñanza y han dado lugar a las ideas de educación que dicen:

• Introducir la igualdad en relación con el saber… pero el saber es ajeno a esa noción. • Obedecer a las necesidades de los estudiantes… y entonces renuncia a crear otro tipo de necesidades para esas personas.

• Responder al contexto… y así renuncia a cambiar el contexto.

• Brindar esparcimiento, pues los estudiantes se quejan del trabajo… pero antes la consigna era esforzarse para encontrar la satisfacción propia del saber.

Capítulo 2. La Revista Chanchitoy su apuesta por la literatura

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