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Autores como Dixon (1979, 1994) y López Meirama (1997) se refieren al uso inadecuado del término ‘ergativo’ por parte de varios autores. Entre ellos se encuentran Halliday (1967a, 1970, 1985a), Lyons (1968), Anderson (1968, 1977) y otros que, según Dixon, usan el término ‘ergativo’ en lugar de ‘causativo’.

La Ergatividad en autores como Dixon (1979) o Hopper y Thompson (1980) es una cuestión semántica y morfológica, que se explica en función de las relaciones semánticas

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existentes entre S, Sujeto de las oraciones con un solo participante, A, Sujeto de las oraciones con Objeto, y éste último, también llamado Paciente, por lo que a veces se abrevia mediante P (Comrie 1981: 104-110). La distinción entre las construcciones ergativas y las acusativas (que aquí llamaré ‘transitivas’) tiene que ver con la identificación semántica de S con O en las primeras, frente a la identificación de S con A en las segundas. Por el contrario, la Ergatividad se refleja exclusivamente a los niveles sintáctico y léxico para los autores criticados por Dixon. Para esos autores, las transformaciones ergativas son aquéllas en las que “a transitive sentence (que aquí llamo ‘efectiva’, siguiendo a Halliday 1985a/94; Davidse 1992, 1999a,b, y Geyskens 1997, Matthiessen 1995, entre otros) may be derived syntactically from an intransitive (aquí ‘media’) sentence” (Lyons 1968: 352). Esta es evidentemente una interpretación al nivel sintáctico de la identificación de S con O, como en (15a, b), para el paradigma ergativo, frente a la identificación de S con A en el transitivo (16). Todo esto, desde el punto de vista de Dixon (1979: 60), es una inexactitud que deriva de no distinguir ‘pivote’ (“pivot”), categoría sintáctica-superficial, de ‘sujeto’, categoría sintáctica profunda/semántica. Esto da como resultado el usar el término ‘Sujeto’ cuando en realidad se quiere decir ‘Pivote’. La Ergatividad se explica por lo tanto desde un punto de vista sintáctico, apelando al sujeto superficial (‘Pivote’), cuando se debería interpretar en términos del Sujeto profundo (‘Sujeto’), que es una categoría universal, en oposición al Pivote, que es distinto en cada lengua (“language-specific”).

(15) (a) The boat sank (b) They sank the boat

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La situación se vuelve más compleja cuando varios autores, entre los que se encuentran Burzio (1981) y Belletti (1987), aportan una nueva visión de la Ergatividad basada exclusivamente en la identificación de S con O, la cual, además, no tiene nada que ver con la causatividad. Tanto para Burzio como para Belletti, cuando S en una oración intransitiva como (17a) coincide con O en su versión transitiva, como (17b), nos encontramos ante estructuras con un verbo ergativo. Hasta aquí, este análisis no sería muy diferente del de la tradición sistémica o del de Lyons. Sin embargo, tanto Burzio como Belletti incluyen, entre los verbos ergativos, no sólo los que pueden generar tanto oraciones transitivas como intransitivas, sino también verbos que son siempre intransitivos, como arrivare en (18a). En el caso de los verbos ergativos intransitivos, S siempre se genera en posición de O, como se aprecia en (18a), que se diferencia de (18b) en que S acaba de pasar de posición de S a posición de O por razones textuales, siendo también posible la realización (18c).

(17) (a) La nave è affondata

(b) La marina americana ha affondato la nave

(18) (a) Arriva Giovanni

(b) Telefona Giovanni

(c) Giovanni telefona

Además del argumento de la identificación de S y O, Belletti añade otra característica a las construcciones ergativas, la asignación de caso por parte del verbo ergativo al grupo nominal en posición de Objeto, aunque este caso asignado por el verbo al grupo nominal es inherente, no estructural. Todo esto, según López Meirama (1997: 111), lleva al problema de que se está admitiendo la existencia de verbos ergativos, a los que se les asigna unos rasgos

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que “con mayor probabilidad [parecen ser] rasgos característicos de ciertas construcciones de las que tales verbos pueden formar parte y no de los verbos mismos.” Hopper y Thompson también advierten de que “TRANSITIVITY29 is a relationship which obtains THROUGHOUT A CLAUSE. It is not restricted to one constituent or pair of constituents” (1980: 266).

Otros enfoques analizados por López Meirama que también abogan por la existencia de verbos ergativos, como el de Bosque (1989, 1990), tienen el problema añadido de presentar verbos ergativos que no siempre se comportan ergativamente. El mismo problema se encuentra en Keyser y Roeper (1984), para quienes ciertos verbos ergativos, como open en (19), son susceptibles de formar parte de construcciones medias del tipo que vemos en (20) y que ocurren típicamente en el paradigma transitivo, como muestra (21).

(19) The door opened

(20) The door opens easily

(21) (a) Someone bribed the bureaucrats

(b) Bureaucrats bribe easily

Estructuras como (20) se corresponden con las que Davidse (1992: 114) y Fawcett (1980: 148) llaman ‘facility-oriented passives’, y Halliday (1967b: 47ss.) llama ‘process- oriented passives’. La aproximación de Keyser y Roeper parece estar a medio camino entre la de Burzio y la propuesta por Lyons y la tradición sistémica –de Halliday a Davidse o Matthiessen, entre otros- es decir, dentro del uso de la ‘Ergatividad’ lamentado por Dixon y criticado por López Meirama.

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Quede claro que TRANSITIVITY incluye tanto Transitividad como Ergatividad, es decir, se refiere al sistema de TRANSITIVIDAD, no a las construcciones transitivas. Por eso añado estas mayúsculas en la cita. El resto del énfasis es original.

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He querido incluir este breve repaso de las diferentes actitudes hacia la Ergatividad con el ánimo de ilustrar la aparente sutileza del asunto. Quede claro, como ya he apuntado más arriba, que subscribo la opinión de Davidse (1999a: 96) de que estamos en gran medida ante un problema terminológico más que de posturas irreconciliables. Coincido también con Dixon en que lo que se llama ergatividad en el marco sistémico es en realidad causatividad (o causación). Voy, sin embargo, a seguir usando el término ‘ergatividad’, ya que está bien establecido en la tradición sistémica en el sentido que ya he especificado. Difiero, sin embargo, en que la ergatividad como causación sea un fenómeno estrictamente sintácticoléxico, es decir léxicogramatical. Ya hemos visto que la lengua se concibe en el marco sistémico –y creo que es algo difícil de negar hoy en día independientemente de la corriente linguística con la que se identifique cada uno- como un continuo de la semántica al léxico, incluso del contexto al texto, tomando una perspectiva más amplia. Por lo tanto, el que un fenómeno se manifieste al nivel de la lexicogramática no quiere decir que no tenga nada que ver con la semántica, sino, muy al revés, es muestra de que algo pasa al nivel semántico, e incluso al cultural.30

Concluyo con esta discusión sobre la cuestión de la ergatividad la parte introductoria de este trabajo. Desde los aspectos más generales del lugar de la GSF en el contexto de la lingüística, hemos llegado hasta el área de la gramática en que se circunscribe la propuesta que desarrollaré a partir de la siguiente sección: la descripción del sistema de TRANSITIVIDAD en español en contraste con el inglés. Precisamente la discusión sobre ergatividad con que cierro esta introducción sirve de puente para enlazar con la subsiguiente exposición, al ser la división Transitividad/Ergatividad, como ya he adelantado, y como veremos, punto clave en las innovaciones que propongo no solo para el español, sino también para las descripciones existentes del inglés.

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buenos ejemplos de cómo el contexto cultural se manifiesta en la lexicogramática.

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