lucha. Aunque muy diferentes unos de otros, ninguna variedad del
holismo moral alienta la responsabilidad individual y el goce de la vida.
Para concluir: el holismo contiene un par de verdades ontoló- gicas: la tesis de que hay totalidades, que difieren de los meros agregados, y que éstas tienen propiedades emergentes. Sin em- bargo el holismo metodológico es oscurantista y el moral degra- dante. Por ello no sorprende que ningún estudioso serio de la sociedad haya sido un holista ontológico, epistemológico y moral congruente.
El individualismo y el holismo no son inventos arbitrarios. To- cqueville (1952-1970 [1835], parte II, capítulos 1-4) pensaba que el primero representa la fragmentación de las sociedades capita- listas, en tanto que el holismo corresponde a la cohesión de las sociedades medievales. Sin embargo, ninguno de estos puntos de vista explica fielmente ninguna sociedad. El individualismo onto- lógico fracasa debido a su reduccionismo radical -reduccionismo que no funciona ni siquiera en la física. Su paralelo metodológico fracasa porque pasa por alto los datos y las hipótesis referentes a la conducta sistémica. Y el individualismo moral no funciona bien porque socava las normas sociales y morales viables o porque incita a la conducta antisocial. Debemos buscar una alternativa al indi- vidualismo. Sin embargo, esta alternativa debe retener las tesis individualistas válidas de que los hechos sociales son "finalmente" el resultado de acciones individuales y que el estudio de la sociedad requiere de la razón y de la experiencia además de la intuición. A lo opuesto al individualismo -el holismo- le va mucho peor. Debido a su posición antianalítica, el holismo ha atraído no sólo a académicos que se han dado cuenta de las desventajas reales del individualismo, sino también a muchos irracionalistas. Son parti- darios de él los practicantes de la "medicina" holística, los propo- nentes de la hipótesis Gaia y las ramas anticientíficas de los mo- vimientos feminista y ecologista, en particular el feminismo New Age y la "ecología profunda". El holismo también atrae a todos los que piensan que los individuos existen para el bien del Estado, la iglesia o el partido, y no viceversa. No es sorprendente que el holismo sea común a todas las ideologías autoritarias. Como la ciencia incluye el análisis junto con la síntesis, el holismo no es la alternativa correcta al individualismo. No es suficiente señalar que
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un triángulo, un cuerpo acuoso y un gobierno tengan características de las que carecen sus componentes; también queremos saber cómo se combinan estos componentes para constituir sistemas.
Necesitamos ese conocimiento tanto para entender los sistemas como para manejarlos.
En lo que se refiere a la sociedad, el holismo es el punto de vista de la no persona, de la misma manera que el individualismo es el punto de vista de la no sociedad. En consecuencia, ninguno de ellos puede conducir de manera efectiva el estudio de los hechos sociales, en particular de las relaciones micro-macro. No sorprende que los mejores investigadores sociales de nuestros tiempos hayan superado la oposición holismo-individualismo (véase, por ejemplo, Boudon y Bourricaud 1986, 210-212). Ellos adoptan, aunque en la mayoría de los casos de manera tácita, el punto de vista siste- mista, que expondremos en el siguiente capítulo.
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SISTEMISMO
La alternativa tanto al individualismo como al holismo es el siste- mismo, puesto que éste da cuenta tanto del individuo como del sistema y, en particular, del agente individual y de la estructura social. En efecto, el sistemismo postula que todo es un sistema o un componente de un sistema. Y modela todo sistema como una terna <composición, entorno, estructura>, o CME, en forma abre- viada, así que abarca los rasgos válidos de sus rivales. Más aún, el sistemismo ofrece algunos principios globalizadores que impiden que el especialista se quede atrapado en detalles y de esta forma pierda la perspectiva (para detalles véase Bunge 1979a, 19796). Para los primeros ensayos sobre el sistemismo, véase Buckley 1968 y Optner 1973). Estas aseveraciones se justificarán más adelante.
Yo afirmo que la mayoría de los científicos sociales adoptan el sistemismo en su trabajo diario, aun si de dientes para afuera defienden el individualismo o el holismo. A veces, sin embargo, adoptan diferentes enfoques en diferentes campos (así, Marx, sis- temista en economía, adoptó el holismo en la sociología y el indi- vidualismo en la politología. Y Pareto, individualista en economía, fue un pionero de la sociología sistémica). Los sistemistas explican los sistemas sociales en términos de acciones individuales y éstas en términos del contexto social. Por ejemplo, caracterizan los pa- peles que desempeñan los individuos en referencia a los sistemas sociales (por ejemplo, las empresas o las secretarías de Estado) en los que se encuentran activos. (Recordemos el caso proverbial del aborigen aturdido que visita un banco sin haber oído antes de billetes de banco o de la tasa de interés: Mandelbaum 1955.) Ellos caracterizan tales sistemas en términos globales -por ejemplo, por la clase de bienes y servicios que proveen o por sus relaciones con otros sistemas. Estudian los rasgos sistémicos como la cohesión, el equilibrio, el progreso y sus opuestos.
Sin embargo, el sistemismo se ha malentendido o atacado mu- chas veces. Uno de estos malentendidos es la caracterización con-
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fusa de un sistema como una "totalidad orgánica", lo cual invita las metáforas ideológicas. Por supuesto, todos los organismos sistemas, pero lo opuesto es falso. Por ejemplo, los átomos y - cuerpos rígidos así como los clubes y las empresas son sistemas, ero no hay nada literalmente "orgánico" en ellos: no están vivos. Otro malentendido consiste en un concepto vago de sistema. Así tenemos que el historiador social más famoso de nuestra época escribe: "[Un] principio básico de mi obra es que las sociedades son sistemas" (Mann 1993, 736). ¿Qué son entonces? "Las sociedades están constituidas por múltiples redes socioespaciales de poder que se traslapan y se intersecan" (Mann 1986, 1). Pero todas las redes son sistemas, por lo tanto todas las redes sociales son sistemas sociales, así que el enunciado anterior se reduce a: Las sociedades son (supersistemas) compuestos por sistemas sociales unidos por relaciones de poder. En menos palabras: La sociedad es un sistema de sistemas (no pregunten qué significa "red socioespacial" en el enunciado antes citado, ni cuál es la diferencia entre traslape e intersección. Mann no lo dilucida).
Otro malentendido común es la creencia de que el sistemismo ignora el conflicto y el cambio social. Ésta es, por cierto, la manera en la que algunos funcionalistas y seguidores de Parsons han con- cebido los sistemas sociales. Pero es una interpretación estrecha y equivocada: cualquier teoría adecuada de los sistemas sociales daría amplia cabida al conflicto (así como a la cooperación) y al cambio. Sin embargo, debemos admitir que, además de estos malenten- didos, existen dos agravantes legítimos en contra de "la teoría de los sistemas" de algunos científicos sociales. Una es que es tan vaga que resulta trivial e indistinguible del holismo. La otra es que algunos "teóricos sistemistas" creen que una sola teoría puede explicar todo tipo de sucesos sociales, lo cual hace que la investi- gación empírica sea innecesaria. Esto, por supuesto, es un error serio, pues el sistemismo es sólo un enfoque, y cualquier teoría general de los sistemas es sólo un esqueleto que se debe recubrir de hipótesis específicas y datos respecto a la categoría particular del sistema en cuestión. Sin embargo, ninguno de estos reclamos se le puede hacer al sistemismo per se.
3 7 0 PROBLEMAS FILOSÓFICOS DENTRO DE LAS CIENCIAS SOCIALES 1. EL ENFOQUE SISTÉMICO
Recordem os que un enfo que, o manera de mirar las cosas y ma- nejarlas, está compuesto de un cuerpo de conocimientos existentes j un t o c o n u n c o nju nt o d e pro bl e m a s ( pro bl e m á t ic a ) , u n c o nju nt o de objetivos y un conj unto de método s (met ódica) para enfrenta r tales problemas: E = <C,P,O, M> (capítulo 3, sección 1). Ya que el
enfoq ue sistemático es hiperge neral, los únicos eleme ntos que se pue den presentar en su conocimie nto existente son ciertas hi- pótesis filosóficas. Éstas consisten esencialmente en un principio ontológico y su contraparte epistemológica. El primero es el prin- cipio de que toda cosa concreta es o bien un sistema o un compo- n e n t e d e é l . S u c o m p a ñ e r o e p i s t e m o l ó g i c o e s l a n o r m a d e q u e todo sistema debe estudiarse en su propio nivel, así como descom- ponerse en sus componentes interactuantes. Suficiente hemos ha- b l a d o d e l p r i m e r c o m p o n e n t e d e E.
La problemática del enfoque sistémico es la totalidad de pro- blemas, cognitivos o prácticos, que se pueden plantear respecto a cualquier clase de sistema. Sus objetivos, al igual que los de la ciencia y la tecnología, son describir, entender, predecir y contro- lar. Y su metódica incluye tanto el análisis como la síntesis, la generalización y la sistematización, el modelo matemático y la comprobación empírica en el laboratorio o en el campo. Así pues, el enfoque sistémico es aplicable en todas las disciplinas y retiene los aspectos positivos del atomismo (atención a los componentes individuales) así como los del holismo (atención a la totalidad).
El no adopta r el enfo que sistémico para el estudio o dise ño de sistemas de cualquier clase está destinado a fracasar al no resolver algunos de las cuestiones de interés o, peor aún, a crear problemas sin sentido. En contraste, adoptar el enfoque sistémico evitará los peligros de la visión de túnel en los que invariablemente cae el especialista de mente estrecha, por ser incapaz de tomar en con- si d e r a r a c i ó n ra s g o s q u e n o s e e st u d i e n e n e l c a m p o a l q u e se dedica. En otras palabras, el sistemismo favorece la interdiscipü- n ar ie da d y la m ul tid isc ip li na rie d ad .
De la misma manera, ayuda a evitar los errores caros que comete el especialista -científico o tecnólogo, legislador o administrador- que ignora la mayoría de las características del sistema real que estudia, enseña o sigue. Unos cuantos ejemplos ilustrarán el punto.
Un s o c i ól o g o p u e d e p a s a r p o r a l t o l a s c a ra ct e r í s t i c a s m á s i m -
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portantes del sistema de su interés si ignora las necesidades y las creencias de sus miembros o los macrosistemas en los que el sistema de su interés está inmerso. Un economista no construirá modelos palistas de un sistema económico cualquiera si pone atención sólo sus componentes, ignorando las relaciones entre ellos, las limi- taciones ambientales o los efectos de las circunstancias políticas y culturales. El estadista no introducirá nuevas legislaciones efectivas orientadas a resolver problemas sociales a menos que se dé cuenta que éstas son multidimensionales: ambientales, biopsicológicas, culturales, económicas y políticas. Moraleja: Una condición nece- saria -y por desgracia insuficiente- para la realización de políticas eficientes es adoptar un punto de vista sistémico de la sociedad. Lo anterior puede resumirse en el siguiente postulado:
Todo objeto real es o bien un sistema o bien el componente de un sistema; todo constructo es el componente de al menos un sistema conceptual; todo símbolo es componente de al menos un sistema simbólico; y toda área de investigación es un componente del sis- tema de conocimiento humano.
Esta hipótesis tiene, entre otras consecuencias, las siguientes. En primer lugar, estudiar o diseñar una cosa concreta como si fuera simple y estuviera aislada y trabajar en una disciplina como si no tuviera vecinos con los que valiera la pena colaborar no nos puede llevar muy lejos. Segundo, cualquier cosa, excepto el uni- verso, que no sea componente de algún sistema es irreal. En tercer lugar, la disciplina que no pide prestado nada a otras disciplinas y no les da nada a cambio no sirve.
He aquí dos advertencias para no confundir el enfoque sistémico con lo que descuidadamente se ha llamado "teoría de los sistemas": la primera es que en tanto que el enfoque sistémico puede utilizarse como un andamio para la construcción de teorías, la "teoría de los sistemas" es en realidad una colección de teorías usadas ma- yormente en la tecnología avanzada, como la teoría de los sistemas lineales, la teoría general del control, la teoría de los autómatas y la teoría estadística de la información; la segunda es que las lla- madas teorías de los sistemas que se encuentran en las ciencias sociales, y que fueron populares en los años sesenta y setenta, han visto mermada su reputación: las verbales se desacreditaron por ser un refrito de fofas doctrinas holistas y las más precisas por