3. CONFLICTO ARMADO Y POLÍTICA DE SEGURIDAD EN VISTA HERMOSA
3.1 CONFIGURACIÓN TERRITORIAL
3.1.2 Proceso de poblamiento
impulsados por la violencia partidista de la década de los años 50. Muy ligado a ello, el Partido Comunista organizó las Columnas en Marcha, cuyo objetivo era proteger a los campesinos de la arremetida militar y buscar zonas de refugio. Es así como llegaron hasta el Alto Duda, el Pato y el Alto Guayabero y de allí se desprendieron nuevos flujos migratorios, responsables de la colonización de la Hoya del Duda hasta Uribe, desde donde se desplazaron para fundar Mesetas, Lejanías y Medellín del Ariari, configurándose, así una autodefensa armada con importantes niveles de organización social y cohesión ideológica.
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Durante la década de los años 60 y como una manera de enfrentar los procesos migratorios derivados de la violencia, el Estado promovió un proceso de colonización dirigida, cuyo objetivo era ampliar la frontera agrícola a partir de tres ejes de colonización: 1) ríos Ariari – Guejar, 2) El Retorno en el Vaupés; y 3) Planadas en el Vichada. En 1967 comenzó el proyecto en la zona de los ríos Ariari y Guejar, sin embargo años después la iniciativa fracasó debido a la falta de capital de los colonos, quienes vendieron las tierras, promoviendo procesos de expansión agropecuaria que direccionaron la ampliación de la frontera agrícola al interior del parque.
El fracaso del proyecto de colonización dirigida, posibilitó la configuración de nuevos escenarios determinados por la influencia de grupos armados ilegales y la consolidación de circuitos económicos ilegales estructurados alrededor del negocio del narcotráfico. Tanto la introducción de los cultivos de marihuana y posteriormente de coca, durante la década de los años 70 y 80 fueron procesos catalizadores del poblamiento de la región que además repercutieron en los ámbitos económico, ecológico y político (Molano, 1989, p.303). En ese sentido, es posible afirmar que los circuitos económicos ilegales contribuyeron de manera importante al continuo proceso de formación del territorio.
En términos demográficos, el nuevo esquema se caracterizó por la demanda creciente de mano de obra, lo cual atrajo importantes flujos de población entre quienes se encontraban los mismos colonos, campesinos pobres del centro del país e incluso desempleados provenientes de las ciudades. Este flujo migratorio contribuyó al crecimiento de algunas cabeceras municipales como Vista Hermosa y Puerto Rico y desencadenó la configuración de otros pequeños centros poblados
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ubicados en las riberas de los ríos, así como al interior de la zona de reserva del Parque de La Macarena.
En el plano económico, las ganancias exorbitantes, generaron en un primer momento, el despilfarro por parte de los colonos y la capitalización de negocios, por parte de los comerciantes. Posteriormente y como consecuencia de la primera crisis de los precios de la coca y de las presiones de la guerrilla de las FARC, que reglamentaba de manera restrictiva los cultivos, los colonos empezaron a observar la coca como un medio para capitalizar. La reinversión de esos dineros se produjo también de manera diferenciada. Mientras que los comerciantes y empresarios invirtieron por fuera de la zona de reserva debido a la carencia de títulos de propiedad, los colonos lo hicieron dentro de la misma, afianzando el ejercicio de posesión.
En el ámbito ecológico, la expansión ganadera, la concentración de tierras y las operaciones de orden público, forzaron la búsqueda de nuevos territorios para implantar los cultivos de uso ilícito. Y esos territorios fueron los de la reserva, cuyas características geográficas, posibilitaron el ocultamiento de la actividad ilegal. El problema de fondo, es que la coca abrió el espacio y financió la expansión ganadera, ampliando de este modo la frontera de colonización sobre una zona ambientalmente protegida.
En términos políticos, tanto la guerrilla de las FARC, como los grupos paramilitares lograron fortalecerse, al estructurar una importante fuente financiera. A finales de los años 70, la guerrilla de las FARC se consolidó como un actor político, que a su vez captaba importantes recursos de los excedentes generados por el narcotráfico por medio del “gramaje”. “La contraprestación de dicho gravamen es el permitir
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por parte de la guerrilla el cultivo de coca, el tránsito del producto semielaborado, ejercer funciones policivas y judiciales, organizar a la comunidad y dar seguridad a la población asentada en el área” (Arcila, 1989, p.172). En ese contexto, se presentaron conflictos violentos entre la organización insurgente y los narcotraficantes, quienes por medio de la conformación de grupos paramilitares pretendían implantar la producción industrial de la pasta de base de coca. Resultado de esa confrontación, fueron la masacre de Piñalito en 1988 y el asesinato de los militantes de la UP, entre otros hechos.
De ese modo, los conflictos por el acceso a la tierra, los conflictos partidistas y las condiciones socioeconómicas inequitativas fueron capitalizadas por grupos armados ilegales y narcotraficantes, quienes ocuparon ciertos espacios aprovechando la ausencia de respuestas efectivas por parte del Estado central. Sin embargo, no se trató de una simple ocupación, sino de un proceso más complejo por medio del cual asumieron buena parte de las funciones del Estado, lo cual derivó en ordenamientos sociales y territoriales de facto que respondieron en parte, a las necesidades de los campesinos colonos.
En síntesis, la región es producto de procesos de colonización espontánea, armada y dirigida, así como de esquemas de ordenamiento fáctico implantados por actores armados ilegales, y de las necesidades impuestas por la introducción de circuitos económicos ilegales articulados al narcotráfico, como primera ruta de integración.
En relación con este último aspecto es relevante señalar que por la vía de las bonanzas económicas ilegales, fue posible el acceso de los colonos a los mercados regionales y nacionales que en años anteriores eran inaccesibles. El
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gran flujo de población y la sustitución de buena parte de la actividad agrícola, llevó a que se generaran importantes intercambios con otras economías, lo cual permitió a los colonos insertarse en mercados regionales y nacionales, ya que la nueva dinámica obligó a la apertura de rutas. Aunque esto supuso un acercamiento geográfico entre el centro y la periferia, de manera simultánea se produjo un aislamiento moral y social (Vásquez, 2006, p. 139), que explicaría la prolongación temporal de los estereotipos sobre el territorio y sus habitantes.
3.1.3 Relación comunidades – Estado. La relación entre el municipio de Vista