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6. El giro afro

6.1. Proceso de surgimiento del movimiento social afrodescendiente

Por otra parte, la lucha por la tierra no fue solo de indígenas y campesinos, como se menciono, la primera estrategia fue agrupar a todos los oprimidos rurales dentro de los cuales se encontraban los afrodescendientes, por eso es importante describir el proceso de surgimiento del movimiento

afro y como en este proceso se encuentra la misma variable común con las luchas indígenas y campesinas, es decir todos eran y son trabajadores del campo que han sido víctimas de serios problemas tales como desplazamiento, trabajo duro y mal remunerado, pobreza y miseria.

De esta manera, para comenzar con la descripción del movimiento afro, en Colombia específicamente, el negro se introduce en la costa pacífica como esclavo para explotar las minas de oro sin estar legitimado con títulos de propiedad, esto es, sin el Estado reconocer la presencia de estas comunidades en dichos territorios. (Castillo 2007)

La ley 2 de 1959 declara al Pacifico Colombiano como tierras baldías. (Castillo 2007, 176). En virtud de eso el Estado concesiona a empresas privadas, nacionales y extranjeras para explotar los recursos de esa región, acentuándose la presencia de camaroneras, madereras, empresas que explotaban palma africana, extraían oro, petróleo y platino. (Castillo 2007 p 176). De esta presión existente por la obtención de la tierra y la divergencia entre la forma en la que la inversión privada y las comunidades negras querían explotar la tierra surge una tensión que se constituye, entre otras causas, como una de las columnas del surgimiento del movimiento negro de finales del siglo XX. (Castillo 2005 p 312)

En respuesta a lo anterior durante la década de los setenta intelectuales negros influenciados por el movimiento de los derechos civiles de los Estados Unidos, por la lucha contra la segregación en Sudáfrica y por la experiencia de la esclavitud dan inicio a lo que se llamara como el movimiento Cimarrónxii. (Mosquera 2007, 144)

Esta organización surge en 1976 bajo el liderazgo del alumno de sociología Juan de Dios Mosquera, reivindicando la igualdad para los negros colombianos en el marco del discurso de los derechos humanos. Su plataforma de lucha se fundamentaba en la reclamación de su derecho a la igualdad en la medida en que la gente negra se encontraba en lo más bajo de la escala social, excluida de educación, salud y de un trabajo digno, encontrándose sumidos en las más bajas condiciones de pobreza, características en todo similares con las de los que se llamaban simplemente campesinos. Así mismo buscaban que se les diera un tratamiento similar con los mestizos y blancos (Mosquera 2007, 157).

Para poder entender la génesis del movimiento afrocolombiano es importante tener en cuenta los siguientes factores: (Castillo 2007, 178).

 La existencia de macro proyectos como la construcción de puertos y amplias inversiones para la siembra de palma africana y la explotación del camarón. Hay entonces una fuerte presión sobre las tierras en cuanto a su adjudicación por considerárseles baldías pero las comunidades afrocolombianas las consideran suyas por vivir ancestralmente ahí.

 Los diferentes sectores afrocolombianos se concientizan de su situación de marginalidad en la región pacífica. El movimiento se estructura bajo un discurso en contra de las políticas desarrollistas sosteniendo que el efecto inmediato del mismo será la destrucción de la selva, el bosque y el sistema de ríos.

6.2. Fragmentación del movimiento negro, línea Cimarrón y línea de diferenciación étnica.

discusiones ideológicas de las que se desprenden diferentes bifurcaciones, una de ellas las que hacen un tránsito en sus demandas del modelo de lucha de clase (igualdad) hacia reivindicaciones de carácter étnico (multiculturalidad) (Castillo 2009)

De esta manera, el movimiento Cimarrón opta por seguir con el discurso de lucha de clase con reivindicaciones en clave de igualdad fundamentado en la lucha de los derechos civiles y políticos. Esto genera entonces una ruptura en el movimiento y de manera similar a como ocurre con el indígena parte del mismo prefiere tomar la bandera étnica como una mejor estrategia de reivindicación de derechos. (Cunin 2003, 357). Es así como una parte del movimiento negro busca separarse de la pelea entre las guerrillas izquierdistas y el Estado colombiano a través de la opción por la etnicidad, siendo este el movimiento campesino negro de la zona plana del norte del Cauca. (Londoño 2010, 264)

Surge entonces el proceso de comunidades negras PCN al comienzo de la década de los setenta a raíz de una predica religiosa que reivindica la particularidad de los negros. Sostienen que no son campesinos ni obreros y que por lo tanto merecen un trato diferente. (Castillo 2007, 184)

Finalmente los grupos que optaron por la diferenciación étnica fundamentaban esta pretensión en una historia de persecución tradicional y en sus rasgos diferenciadores para hacer demandas desde lo cultural y no desde lo armado. (Pulido, Londoño 2010, 265)

En este punto es importante ver como la construcción de una identidad étnica no es un factor estático o que venga dado en algunas comunidades y en otras no. La identidad cultural se genera

a través de las relaciones entre los grupos sociales, sus demandas frente al Estado y de acuerdo a los diferentes acontecimientos de la historia. Es una posición política dinámica tal y como se evidencia en la lucha afrocolombiana, donde inicialmente se pensaría que estas comunidades no tenían características de etnia pero esta se fue forjando con el paso del tiempo y con la decisión de la comunidad de apostarle a la misma como estrategia de lucha. (Restrepo 1998,144)

7. Recapitulación del argumento de la primera parte

.

7.1. El efecto ideológico de la represión al movimiento campesino.

Como se ha visto luego de la implementación de las nuevas prioridades económicas establecidas en 1967, la ANUC termina viéndose debilitada en su interior y se ve obligada a utilizar discursos de izquierda y algunos discursos políticos del bipartidismo, recursos que aparentemente hacer ver a la organización como un ente manipulado por fuerzas externas, pero que en realidad es un efecto de la represión sufrida. (Reyes 1991, 73)

Es ahí donde se superpone el discurso de los investigadores de izquierda sobre la práctica de la ANUC pues estos les brindaban recursos estructurales, financieros y de legitimación. No todos los miembros de la ANUC estuvieron de acuerdo con la adopción de esta ideología por lo que empieza a ser este un punto de fuerte discusión lo que desencadena en que se abandone la práctica de las reivindicaciones territoriales debido a los continuos asesinatos de sus líderes principales por lo que el movimiento entre en un periodo de competencia entre identidades políticas en función del fortalecimiento o reconstrucción del mismo. (Munera 1998, 259)

Dentro de esa crisis es que se da la ruptura mencionada, con los grupos indígenas, que se encontraban unidos al movimiento campesino en defensa de la tierra. Se separan, como se vio, en

la medida en que el contenido con el que llenan sus reivindicaciones es diferente, los campesinos optan por continuar su lucha desde una perspectiva de clase y los indígenas y afro optan por seguir su lucha desde una perspectiva de etnia. (Restrepo 1998, 145)

Esto es, los indígenas y afro optan por tener como estrategia de lucha el cohesionarse más a través de la herramienta de la identificación étnica y la usan como estrategia para desactivar la asimilación de los proyectos étnicos con la insurgencia armada y evitar su represión. (Londoño 2010). Los campesinos continúan con sus estrategias de reivindicación (tomas de tierras, marchas pacificas, alianzas con determinados grupos marginados) las cuales estaban concentradas en exponer la necesidad de una reforma agraria que comportara la redistribución de la tierra, interés que no estaban dentro de la política económica estatal, por lo que no tuvo eco en cuanto a resultados tangibles de la acción del movimiento, lo que hace que internamente se siga dividiendo. (Munera 1998, 259.)

7.2. Transformación de las demandas del movimiento campesino posterior a su debilitamiento por el cambio de la política estatal

Tiempo después de las acciones de hecho realizadas por los campesinos consistentes en las tomas de tierras y de su debilitamiento, el INCORA decide adquirir tierras a través de la creación del Fondo de Desarrollo Rural Integrado, buscando desviar, sin mucho éxito, los intereses del campesino de la lucha por tierra hacia la lucha por la vinculación de la pequeña y mediana propiedad. Por lo anterior la legislación de la época no se enfocaba en el desarrollo de la reforma agraria que a los campesinos les interesaba, sino que se centraba en instrumentos económicos para las personas que buscaran vincularse al desarrollo capitalista agrario, compraran tierras y se vincularan al proceso de desarrollo. (Pérez 2010, 39).

En este punto se evidencia otra discontinuidad en el discurso reivindicatorio de los campesinos en la medida en que la misma ley decide relegar la importancia de la reforma agraria del país que redistribuyera la tierra e intenta inmiscuirlos en las dinámicas capitalistas, lo que también se erige como causa de separación con los indígenas, de esta manera el movimiento incluye dentro de su discurso el buscar la titulación de tierras para su explotación utilizando esto como un recurso de acción paralelo a la elección que hacen los afro e indígenas campesinos de reivindicar tierras desde argumentos étnicos. (Pérez 2010, 209).

7.3. El fortalecimiento de las reivindicaciones indígenas y afro después del giro étnico 7.3.1. Fortalecimiento de las reivindicaciones indígenas

Tras el giro étnico las demandas del movimiento indígena se visibilizaron aun mas, haciendo que sus reivindicaciones se vieran cohesionadas en puntos concretos tales como la recuperación y ampliación de tierras de los resguardos, el fortalecimiento de los cabildos, el dar a conocer las leyes sobre los indígenas, su justa aplicación, formar profesores indígenas y sobre todo defender su historia, lengua y costumbres propias. (Sánchez 2010)

De esta manera el CRIC tras su separación con el movimiento campesino, adopta la bandera de reivindicación de las demandas descritas, centrándose en la defensa de la ley 80 de 1890 como plataforma de lucha, pues la misma ofrecía ventajas legales para combatir el terraje y preservar instituciones coloniales como el resguardo y el cabildo, figuras que tienden a la diferenciación como método de supervivencia más que a la realización de reclamaciones en clave de igualdad que es la nota característica del giro étnico mencionado. (Galvis 2010, 28.)

Es así como la principal demanda del CRIC como movimiento social fue la recuperación de tierras a través de herramientas institucionales y de alianzas estratégicas con otros grupos políticos y movimientos sociales de la época, implementando estrategias de cohesión que iban desde la creación de periódicos propios donde exponían los objetivos de su lucha por la tierra hasta la adopción del discurso étnico como plataforma de lucha que es el punto en donde encuentran su mayor fortaleza, lo que hace que sean visibilizados no solo a nivel nacional sino internacional.

7.3.2. Fortalecimiento de las reivindicaciones de los afrocolombianos.

De forma similar a como sucedió con los indígenas, en el momento en que parte del movimiento afrocolombiano decide articularse como un movimiento étnico logran determinar unos principios de su lucha que hacen que los grupos que la conforman se cohesionen alrededor de una causa común, logrando el fortalecimiento del movimiento.

Estos principios consisten como primera medida en la reafirmación de la identidad y el derecho a ser negro, esto mirándolo desde una lógica cultural inmersa en el mundo cotidiano en todas sus dimensiones, sociales, económicas, y políticas con el fin de desconocer la lógica que buscaba uniformidad para toda la población. Así mismo optan por la defensa del derecho al territorio y a un espacio para poder ser, es decir para poder recrear y desarrollar una visión cultural de las comunidades negras.

derecho al ejercicio de la identidad junto con la construcción de una perspectiva de futuro autónoma basada en rescatar y seguir implementando sus tradiciones de producción y organización social. (Oslender 2008)

De esta manera teniendo claro los principios que los regirían como comunidad étnica diferenciada deciden articular sus demandas que se centran en buscar el pleno reconocimiento y respeto de los derechos humanos de las comunidades negras, en realzar, rescatar y desarrollar la identidad étnica afrocolombiana y buscar implementar proyectos de desarrollo para elevar su calidad de vida.

SEGUNDA PARTE: EL MOVIMIENTO SOCIAL CAMPESINO Y LAS

REIVINDICACIONES ÉTNICAS EN LA CONSTITUCIÓN DE 1991

De los grupos sociales analizados en el presente trabajo los protagonistas de la asamblea son los indígenas y los afrocolombianos.

1. Los indígenas en la Asamblea

1.1. Demandas en la Asamblea Nacional Constituyente

El movimiento indígena llega fortalecido a la Asamblea Nacional Constituyente y prueba de esto es el lograr que se eligieran dos delegatarios indígenas dentro de la misma: Francisco Rojas Birry y Lorenzo Muelas. El discurso de sus reivindicaciones estuvo fundado en direcciones opuestas, igualdad y unidad política por un lado y diferencia y autonomía política por el otro. En la primera dirección el discurso se centra en evidenciar la discriminación que vivieron las

comunidades indígenas en razón a la diferencia existente entre su cultura y la de las mayorías por lo que se demanda un reconocimiento en términos de igualdad con el resto de la población, discurso que se adopta de la lucha netamente campesina. (Bonilla 2006, 127)

En la segunda dirección se hace énfasis en los elementos que diferencian a las comunidades de la mayoría y se pide protección para esta diferencia, se condenan las pretensiones del gobierno de asimilarlos al resto de la sociedad. Se pide entonces que se reconozca que Colombia no es un país culturalmente homogéneo y que las pretensiones de hacer ver la cultura occidental como superior a la indígena por parte del Estado debían desaparecer. (Bonilla 2006, 127)

Así mismo buscan el reconocimiento de una propiedad colectiva sobre los territorios ancestrales y el establecimiento de una jurisdicción indígena. Su objetivo era que a través del reconocimiento de la multiculturalidad del país en la Constitución, se visibilizara a la sociedad y se les diera aceptación dentro de la misma. Hubo entonces una tensión entre la pretensión de igualdad y la de autonomía, es en esta tensión donde es más fácil evidenciar que la lucha indígena seguía siendo en todo caso una lucha campesina en el sentido en que seguían haciendo reivindicaciones en clave de igualdad pero fortalecían su argumento en lo que los hacía diferentes del campesino mestizo, sin embargo siempre siendo de los mismos. (Bonilla 2006, 127)

En resumen las demandas del movimiento indígena dentro de la ANC eran principalmente tres: autonomía territorial, respeto a la diferencia cultural y participación política en las decisiones que le afectaran al Estado. (Castillo 2005, 429).

principalmente en el convenio 169 de la OIT ratificado por Colombia mediante ley 21 de 1991 utilizando su artículo uno para sustentar la particularidad de las comunidades indígenas desde el concepto de pueblos indígenas y tribales que ahí aparece: (Castillo 2005, 430)

“Aquellas poblaciones cuyas condiciones sociales, culturales y económicas les distinguen de otros sectores de la colectividad nacional y que estén regidos total o parcialmente por sus propias costumbres o tradiciones o por una legislación especial”xiii. Francisco Rojas Birry, con base en lo anterior, fundamenta su demanda para buscar la consagración de la categoría diferencial indígena definiendo grupos étnicos así: en la medida en que las características de las comunidades indígenas Colombianas encajan dentro de la definición de pueblos indígenas del convenio 169 deben ser reconocidas como tales para poder reivindicar los derechos fundamentales de los grupos étnicos dentro de los que se encuentran: identidad cultural, autonomía, propiedad territorial y participación en asuntos de gobierno. (Sánchez 1993 p 37). (Peñaranda 2005p 28)xiv

Es así como estructuran sus demandas en reivindicaciones de derechos en su mayoría culturales en la medida en que hacen parte de un grupo étnicoxv dentro de la nación Colombiana: derecho a la existencia colectiva, derecho a la identidad, derecho al territorio, derecho a la autodeterminación, derecho a la lengua, derecho a la cultura y derecho a los recursos naturales, todo buscando que se reconociera la diversidad étnica y cultural como fundamento de la nación. (Castillo 2005, 440).

1.2. Logros obtenidos por los delegatarios indígenas en la Asamblea Nacional Constituyente

Como resultado de las anteriores demandas se obtiene por parte de las comunidades un reconocimiento político de intervención estatal dentro de las comunidades junto con una

prelación a la autonomía de las mismas. Dentro de este reconocimiento se veía algo difusa la relación existente entre reconocer autonomía a la comunidad pero dejando el Estado claro la legitimidad de su intervención dentro de las comunidades que fue la tensión mencionada entre la petición de igualdad junto con la petición de autonomía. (Bonilla 2006, 127, 129).

Dicha confusión se buscó esclarecer por dos vías, la primera que afirma que tal tensión no existe en la medida en que culturalmente se les reconocen sus diferencias y se les da herramientas para defenderlas pero siempre subordinadas a la Carta Política, es decir subordinados al sistema homogeneizador. Otros dicen que se dejó la tensión clara y que sería el congreso y las cortes las que solucionaran este problema, esto con el argumento que las disposiciones de una Constitución deberían ser abstractas y generales. (Bonilla 2006, 131,136). Hasta ahora tal tensión no se ha resuelto del todo pues aunque los indígenas cuentan con algún grado de autonomía de todos modos siguen sometidos al Estado central en el sentido de buscar que el Estado mismo les reconozca sus derechos en clave de igualdad.

Dicha tensión en realidad se resolvería si se aceptara que la lucha indígena es la misma que la lucha campesina a través de las reivindicaciones de reconocimiento estatal en clave de igualdad. La inserción de una categoría étnica hace parte de la llamada forma de gobierno a través de regla indirecta. Esta forma de gobierno es una herramienta estatal para gobernar sobre pueblos diferenciados con el fin de obtener legitimidad, desplazar las funciones que le corresponden a autoridades locales, controlar sus formas de gobierno definiendo él mismo cuál es su cultura y rasgos diferenciadores desde sus propios análisis antropológicas que provienen de personas que no son miembros de la comunidad, no es la comunidad la que dice que lo diferencia es el estado el que la define, la cual es instrumentalizada para desviar la atención de tales reivindicaciones en

clave de igualdad y continuar con la política colonizadora. (Gros 2003).

En general es posible ver como en el movimiento indígena moderno la lucha por la tierra es una lucha conjunta hombro a hombro con el campesino, hasta el punto de que el indígena reconoce estas similitudes en sus demandas y renace a través de uno de los movimientos más fuertes. Luego por la represión sufrida por parte de la organización campesina el movimiento indígena como estrategia de supervivencia opta por alejarse del campesinado para evitar ser tildado como subversivos y adoptan un discurso pacifico de protección a la cultura diferenciada que ellos detentan, quedando el campesino desarmado en cuanto a sus herramientas de lucha debido a las

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