Marco Conceptual
Capítulo 1. Procesos de sensibilización
Fotografía: Grupo base Suba. 2010. El individuo "no sólo posee un cuerpo (que solo hace) sino que su existencia humana implica ser, saber, pensar, sentir, comunicar y querer" (Trigo y Rey, 2000).
El mundo es un complejo de situaciones que deben ser afrontadas rápidamente para no dejar pasar oportunidades, y no ser excluidos, convirtiéndose de este modo el cuerpo en una máquina más del sistema limitando las capacidades propias del ser y terminando por desconocer al individuo y su corporeidad; claramente se ve en las diferentes profesiones como el sujeto pierde todo contacto consigo mismo limitando su vida al ritmo que lo cotidiano le propone- impone; ejemplo, el odontólogo sentado todo el tiempo, mientras el peluquero permanece de pie
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y ambos adoptando posturas que seguramente no les pertenecen y atrofiando en cierta medida su desarrollo humano, en relación con la corporeidad.
Lo anterior obliga a generar una conciencia frente al sentir propio de cada sujeto a sus ritmos, sus tiempos y en definitiva a su cuerpo, aunque el odontólogo y el peluquero tendrá una corporeidad debido a sus rutinas repetitivas, lo cierto es que se debe recuperar la idea de cuerpo, ser consciente de la importancia del lenguaje individual, permitiéndose diferentes opciones de movimiento y logrando eliminar los estándares idealizadores del mundo moderno.
Dentro de las experiencias que sustentan esta investigación, los procesos de
sensibilización fueron fundamentales para lograr cercanía consigo mismo y con los demás, se llevaron a cabo a través de diferentes dinámicas y estrategias corporales, donde la expresión sintetizaba emociones y sensaciones individuales y colectivas.
Este proceso además de contar con ejercicios específicos en cada uno de los encuentros, se planteó como una metodología hacia la comprensión y reflexión del cuerpo y el
reconocimiento del ser. Una forma de entender todo el proceso es la pedagogía de la sensibilidad la cual ha tenido a través de la historia momentos “difíciles”, la sensibilidad ha sido asociada a la debilidad y se generaba la posibilidad de que el carácter del hombre se viera influenciado por ciertos rasgos femeninos, algo que no sería bueno para la virilidad masculina.
Sin embargo, y a pesar del rechazo que se pueda presentar, la pedagogía de la
sensibilidad es la que nos permite tener un acercamiento a nuestro sentir, valorando las diferentes expresiones artísticas, en nuestro caso en particular posibilito el contacto e interacción con el tango, danza que nos permite desde la sensibilidad el reconocimiento del ser.
38 El tango como medio de reconocimiento corporal.
A través de la música, la poesía, los movimientos y la interacción corporal la danza- tango habita en la intensidad y la profundidad de las emociones y toma vida cuando el cuerpo se relaciona con este arte, Federico Trossero2 comenta “el tango nos pone en fuerte contacto con nuestras dificultades, cualidades o conflictos- en una clarísima y contundente muestra de cómo somos, y cómo interactuamos con la pareja y el grupo-. Esto nos ayuda a superar barreras de nuestro desarrollo personal y llevar adelante una vida plena de realizaciones y goce” (Trossero, 2010)
En este proyecto de investigación el tango es expresividad, comunicación y creatividad, es “trabajo de introspección con respecto a su cuerpo” (Campaña, 2014) y una valiosa
herramienta de reconocimiento y sanación, donde se permite conectar al ser por medio de la comunicación de un cuerpo con otro. La danza-tango, es una opción para explorar las emociones y sentimientos, tomar conciencia del cuerpo y sus experiencias y entrenar el equilibrio para llevar a cabo un retorno a la realidad. “un cuerpo danzante es un cuerpo que modifica de manera inventiva el espacio y tiempo, acción que posibilita la danza, al abrir caminos de transformación en lo que el cuerpo tiene la oportunidad de crear y encarnar un discurso pre-verbal que da cuenta del yo consciente e inconsciente. Así, la danza y las terapias corporales se constituyen en
estímulos potencializadores de respuestas empáticas en vidas humanas que han perdido la confianza básica en el otro” (González & González, 2010)
Teniendo en cuenta el trabajo con el otro, el cual nos permite explorarnos como sujetos que hacemos parte de una comunidad, existen costumbres en ella que nos han marcado y de las
2 Trossero, Federico, Dostor, título de médico con honores de la universidad Nacional del Rosario, Argentina. Especializado en psiquiatra clínico y psicoanalista rosarino Desde 1970 es profesor en la Facultad de Medicina, bailarin de tango, ha desarrollado una terapia psicológica vinculada a este tipo baile. autor del libro “tango terapia”.
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cuales no nos desharemos; sin embargo, podemos lograr un cambio significativo en ellas con procesos de reconocimiento corporal, el cual nos servirá para potenciar nuestro desarrollo humano en diferentes situaciones de nuestra vida. La danza tango nos lo permite desde el otro, con su influencia y la disposición de cambio.
Nos gustaría dejar clara la importancia que tiene la danza-tango frente a los procesos que se pueden construir en pareja, en colectivo ya que nos permite una profunda y sensible
interacción, no es el simple contacto con el otro, ni las miradas, los pasos que cualquier tipo de danza nos permite, es el sentimiento puro, la conexión, el intercambio de emociones, es una verdadera sensibilización frente a lo que somos como individuos en una construcción de nuestra corporeidad.
Corporeidad en el tango.
“…lo que hemos vivido es lo que construye nuestra corporeidad, se repite tantas veces hasta convertirse en algo natural…” Fidel Vallejo Mireles El cuerpo ha cambiado en el trascurso de la historia, podemos hablar de una conciencia de la corporalidad en un comienzo y en el trascurrir del tiempo se inicia un reconocimiento de la corporeidad, lo cual hace replantear cada una de las situaciones y pensamientos que se tienen frente al mundo, mientras que en el inicio de la historia del hombre este hacia uso de su cuerpo para solventar sus necesidades básicas ahora busca un enriquecimiento de su corporeidad desde los diferentes momentos que le ofrece su cotidianidad o desde aquellos espacios que toma como suyos, apropiándose de ellos, buscando provecho personal.
Lograr una conciencia de la corporeidad puede o no ser un trabajo sencillo, todo depende de cada individuo, su contexto, autoestima, dificultades, intereses, fortalezas y capacidades de afrontar la vida desde el sentirse más que un cuerpo.
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La danza-tango por medio de los procesos de sensibilización, contribuye en la construcción de la corporeidad ya que brinda herramientas para consolidar la autoimagen, básicamente es el concepto que se tiene de uno mismo, se construye desde los antepasados y se va consolidando en el transcurrir de la vida, es pertinente mencionar que la corporeidad aunque es una construcción que se hace con las experiencias vividas, se logra modificar en la medida que se implementen nuevas costumbres en lo cotidiano.
El tango como insumo pedagógico.
Dentro de la investigación nos preguntamos porque el tango trae tantos beneficios al ser humano y encontramos que todo nace del grado de sensibilidad que tiene esta danza para poder hacer conexión con el sentir, punto fundamental para articular este arte con el quehacer
pedagógico.
Retomando el concepto de pedagogía del Ministerio de educación Nacional la pedagogía además de ser el saber propio de las maestras y los maestros, es el saber que se construye en la relación personal sobre lo que acontece diariamente, sobre los logros y sobre las metodologías más apropiadas para conseguir el desarrollo humano. Referente que articula la pedagogía de la sensibilidad como propuesta para lograr una verdadera conciencia de los que se hace y se quiere lograr.
Al entrar en contacto con la danza-tango se llega a un reconocimiento diferente de ella, ya que es vista como una danza elegante, sensual, llamativa para ambos sexos se reconoce en ella las emociones y sensaciones de una carga cultural, lo que permite un acercamiento de y hacia los demás. Este reconocer permite al individuo liberarse de su pasado, el que no le permite surgir, el que lo ha tenido bloqueado, definitivamente es fundamental identificar el entorno y las dinámicas
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del mismo en la práctica y enseñanza de la danza-tango, conociendo la particularidad de cada contexto para entender desde donde se podría trabajar la corporeidad.
Para culminar este capítulo, es importante nombrar que dentro de los procesos realizados de sensibilización fueron de gran ayuda los estímulos, como la música, los elementos de los ejercicios, la historia de la danza tango y los movimientos alternos que posibilitaron los
acercamientos nombrados anteriormente. Podemos ver en este punto la certeza en las palabras de Schiller cuando decía que “la belleza guía al hombre sensible hacia la forma y hacia el
pensamiento; la belleza hace regresar al hombre espiritual a la materia, al mundo sensible” (Posada, 2016), logrando una sanación de lo acontecido y un nuevo mirar al mundo desde la belleza del ser propio.
42 Capítulo 2. El Abrazo
Fotografía: Proyecto Tango-Usme 2010.
“Uno más uno es uno”(Rodolfo Dinzel.2008)
“Uno más uno es uno” .... Abrazo, conexión real entre dos personas para poder ser un solo movimiento, una sola danza y una sola intención de corazón a corazón.
Rodolfo y Gloria Dinzel, la destacada pareja argentina que ha posicionado el tango de salón en todo el mundo, manifiesta dentro de sus relatos que el abrazo es el todo en el tango, si no hay abrazo no hay danza. La destacada pareja argentina ha realizado un trabajo significativo en el mundo del tango salón, donde se danza sin perder el abrazo, sin dejar la conexión y sin
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dejar de ser (Dinzel & Gloria, 2014); de esta manera el abrazo se concibe como el proceso fundamental de cercanía con el propio ser y con el otro; momento de intimidad, sensaciones, sentimientos y vibraciones corporales para facilitar una propicia comunicación y lograr comprender la identidad del tango por medio del mismo.
Dentro de la investigación, el encuentro, la conexión y el sentir con el otro se convierten en puntos de partida para este momento, ubicando lo percibido del abrazo dentro de las
experiencias obtenidas, los relatos de algunas entrevistas y los argumentos teóricos de personajes que han estudiado la danza-tango por largos periodos de investigación.
El tango como medio de reconocimiento corporal.
Es importante reconocer en qué punto se encuentra cada sujeto para poder dar un abrazo, es decir, identificar si está en disposición de poder darlo y en disposición de recibirlo, para dar cabida al momento de proponer y de escuchar.
La disposición del cuerpo como reconocimiento parte del estar bien consigo mismo para brindar la energía complementaria por medio de la cercanía y dejarse llevar por la misma. Dentro del análisis realizado, se evidencia la importancia de la apertura corporal para el abrazo, “quien ha estado cercano a la danza-tango está dispuesto a dar y a recibir un abrazo”3. La disposición no solo está en el momento de la danza como punto de partida, la disposición aparece desde el encuentro mismo de dos o más personas.
La danza-tango además de ser una danza de contacto y entendimiento es una danza de energía, si no estableces un contacto por medio del abrazo donde sientas afinidad con la otra persona, la danza no fluye, específicamente cuando se trata de improvisar.
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Los abrazos son únicos y no hay una sola forma de abrazar en el tango, manifiesta la bailarina y coreógrafa Romina Gàsperi (2012), destacando la importancia en la creación de cierta complicidad entre dos cuerpos completamente amoldados en busca de movimientos únicos. El abrazo es un espacio de mutua reciprocidad, que se comparte, se construye y se modifica en el mismo baile. Puede cambiar de forma y de contacto. Lo importante es no perder la conexión.
Corporeidad en el tango.
El abrazo trasciende a la vida cotidiana, no permite segmentación, “si abrazas a tus compañeros y a tu pareja de baile porque no abrazar a las otras personas que hacen parte de la cotidianidad, no hay abrazos por partes hay abrazos para la vida”4. Dentro de esta categoría se evidencia la influencia del abrazo en las relaciones personales, posibilitando cercanía y contacto. Se logran adquirir hábitos diferentes y de confianza, “no es lo mismo saludar con un ¡Buenos Días! simplemente, que saludar con un abrazo y un ¡Buenos Días!”
“Iniciar en esta danza puede no ser sencillo, ya que la cultura no es de entregarnos a desconocidos, así que puede ser incomodo en un comienzo, sin embargo, con el paso del tiempo será muy natural entregarse al abrazo con el otro sin que sea importante quien es aquel con el que se comparte”. (Pérez, s.f.)Se vuelve fundamental permitirle al cuerpo conectarse con sus
emociones, brindar autenticidad por medio del abrazo y crear una complicidad con el otro para saber disfrutar la cercanía sin temor y sin prejuicio.
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45 El tango como insumo pedagógico.
Se posiciona el abrazo como un proceso, evidenciando la importancia de llevar a cabo la pedagogía de la sensibilidad retomada en el primer momento, “no es abrazar por abrazar”5, es poder sentir la otra persona y eso no se logra en un primer encuentro. Se considera pertinente poder realizar ejercicios de confianza, de contactos primarios, de trayectos corporales continuos que posibiliten llegar a un contacto más amplio; además de esto, no siempre el abrazo se
encuentra con historias de vida que lo permiten, a veces hay barreras que son complejas de descifrar.
En la ciudad de Bogotá, la fundación PIAZZOLLA, ha llevado el tango-salón a los diferentes rincones de la ciudad, posicionando el abrazo como el punto de encuentro con la comunidad en diferentes trabajos dancísticos con fines pedagógicos.
También se considera indispensable conocer la técnica del abrazo, es necesario saber cómo abrazar en la danza. El punto de partida es un abrazo y como punto de partida se tiene que mantener; es aquí donde la postura corporal, la posición de los brazos, el equilibrio, el peso y la energía de los dos cuerpos son indispensables para la fluidez de la danza.
En la técnica descrita por Pérez. J (Pérez, s.f.): Debemos tener en cuenta que los abrazos dados de forma correcta nos llevan a una conexión de corazón a corazón, los incas indicaban que tomarse de las manos suavemente permitía este contacto, ya que las palmas de las manos tienen contacto directo con el corazón, sentir placer desde el contacto se da con suavidad, calidez y hasta con amor, ¿por qué no?, lo que permite que en el tango las parejas sean uno solo.
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“Tango es el abrazo. Más allá de la música, de la poesía lunfarda, del coqueteo incesante y la presencia arrebatadora de los sentidos, está ese acto humano, humanísimo. Al abrazarnos nos rescatamos del abandono, nos identificamos como miembros de nuestra especie. El abrazo es una poderosa herramienta de alquimia: da dulzura incluso a la tristeza. Somos la especie que abraza, que acoge, que toca, que envuelve, que protege. El tango convierte al abrazo en humanísima poesía” (tango abrazo, 2008)
Finalmente se reconoce el abrazo como pilar de otros procesos terapéuticos, pedagógicos y psicológicos que lo llevan a otros escenarios, pero con el mismo objetivo: Sentir.
47 Capítulo 3. Aprender a caminar
Fotografía: Concurso Aficionado de Tango-Salón.2010
“ser corpóreo (leib-Sein) significa abrirse a toda una serie de dimensiones
antropológicas y sociales. Significa ser-sí-mismo, pero también ser-tú, ser-con y ser en el mundo. Pero no ser en el mundo receptivo, paciente, sino básicamente activo, agente, ser con el mundo”.
(Hurtado, 2008)
Pasando por el proceso de sensibilización, donde se reconoce y valora el cuerpo, sus alcances, fortalezas y límites y dando cabida a encontrar en el abrazo diferentes sensaciones, se pasa a generar movimientos de manera consciente e interpretando el cuerpo en su totalidad. Para
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esto, es importante permitir espacios de encuentro y consciencia que posibiliten movimientos tranquilos, sentidos y dispuestos a ser leídos por el otro.
Dentro de las experiencias se concluye que la sensibilidad, la consciencia y la
interpretación son mecanismos de interacción, para poder caminar en tres escenarios distintos:
Caminar a nivel individual. Caminar con el otro. Caminar colectivamente.
Es importante resaltar que, dentro de los mismos, se realizó una articulación con las dinámicas de la vida cotidiana, donde ser consciente de un movimiento puede generar dinámicas de cuidado, identificación y seguridad para caminar con el otro y con los otros.
Corporeidad en el tango.
Caminar a nivel individual conserva la esencia de la naturalidad corporal, para generar movimiento y expresión es fundamental que se mantenga una identidad, que se realice con espontaneidad y sin esforzar ninguna parte del cuerpo. Muchos maestros y bailarines de tango coinciden en la expresión “el caminar en el tango muestra la identidad de quien lo baila”
Pues bien, se retoma el concepto de naturalidad, como el resultado de la consciencia corporal obtenida en los primeros momentos, donde se hace indispensable caminar para sí mismo, con una buena postura, con elegancia, manteniendo conexión con la mirada y la comunicación con cada parte del cuerpo, es importante que cada movimiento conserve su autenticidad, sin seguir un parámetro establecido y sin repetir caminadas de otros. Como lo afirma Josefa Lora Risco (se menciona en Caballero) “cada uno impregna su movimiento de un sello personal que identifica su carácter y su personalidad” y continúa “más aún: la misma
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persona varía notablemente la calidad de sus movimientos según el estado de ánimo y las circunstancias en que se encuentre” (Caballero).
En la actualidad estamos acostumbrados a que el movimiento es el resultado de las diferentes tareas que trae la cotidianidad, una respuesta inconsciente al quehacer diario; donde los movimientos se condicionan, tal como lo afirma esta misma autora “se ponen de manifiesto las tensiones que se desprenden de su enfrentamiento con el medio, el cual lo conduce a
estereotipar su gesto, sus habilidades y destrezas motoras en detrimento de su espontaneidad” (Caballero). Actuar frente a esta realidad implica situar al ser en un medio natural, atendiendo a una percepción de cuerpo y movimientos libres con el objetivo de recurrir a la creatividad
corporal propia para responder a características de un mundo por conquistar, el que se desea y no el que toca.
Caminar es sensibilizar el cuerpo para hacerlo movimiento, conservando su identidad y situándolo en circunstancias y emociones vividas inherentes al mismo, es tomar consciencia de las múltiples posibilidades de movimiento que ofrece el cuerpo, para ser recreado con otros.
El tango como medio de reconocimiento corporal.
Caminar con el otro, significa reconocer la autenticidad y posibilitar movimientos creativos, tener empatía y saber leer las emociones ajenas. Dentro de esta categoría retomamos tres indicadores de López, Tejada (mencionado en (Caballero)) indispensables para caminar con el otro en la danza-tango.
1. Originalidad: evocándola a la danza-tango se refiere a lo único e irrepetible, lo que el ser brinda desde su reconocimiento y valor propio, con el fin de recrearlo con otro cuerpo.
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2. Flexibilidad: posibilita tener respuestas motrices en diferentes situaciones y ante diferentes estímulos, no siempre nos encontramos con cuerpos que podamos leer en su totalidad.
Se conserva la flexibilidad en la medida que podamos responder con movimientos auténticos, ante diferentes aperturas corporales que pueden no tener la sensibilidad