corregidor Gabriel de Rojas menciona el nopal y una serie de árboles frutales y semillas de procedencia
PRODUCCION DE LADRILLO TRANSPORTISTAS LACTEOS COMERCIO
AGRICULTURA OTROS
Fuente: Xamixtli (2006) Alternativa para la cocción de ladrillo San Diego Cuachayotla Cholula, Puebla
Actualmente, se calcula en 470 el número de familias se dedican a esta actividad en esta localidad. Asimismo se tienen ubicados un total de 322 hornos en San Diego Cuachayotla, cada uno de los cuales produce un promedio de 30 mil ladrillos al mes (Xamixtli, 2006). Esta actividad, implica el involucramiento no sólo del jefe de la familia, sino del resto de los integrantes del grupo doméstico, e incluso, de fuerza de trabajo adicional que es contratada durante los periodos de alta demanda. La importancia de la alfarería en San Diego Cuachayotla radica en que más del 75% de la población económicamente activa depende directa o indirectamente de la producción de ladrillo para su sobrevivencia (Ibid).
Si bien el sistema con el que trabajan los alfareros de la región ha cambiado a lo largo del tiempo, el proceso de producción de ladrillo continúa siendo de carácter semi-artesanal38. Para
la elaboración del ladrillo rojo recocido, la materia prima se extrae de bancos de barro y arena
38 Los cambios más relevantes en el sistema de producción tienen que ver con el “azote” y el “amasado” del barro que anteriormente se hacía con los pies y ahora se hace a base de tractor.
localizados en las comunidades aledañas a San Pedro Cholula. Este material se transporta por lo regular en camiones de volteo –con capacidad para seis metros cúbicos– y se vierte en una superficie plana donde se le agrega aproximadamente unos 200 litros de agua. La mezcla se prepara agregando barro o arena dependiendo de la calidad del material. A diferencia del pasado, en que todo el proceso era manual, actualmente para hacer la mezcla, la mayoría de los alfareros utiliza un tractor adaptado con una pala que pasa por encima del material hasta que éste adquiere la consistencia necesaria para moldear el ladrillo.
MAPA 6. Ubicación de los hornos tradicionales en San Diego Cuachayotla
El proceso de modelado (cortado) se realiza sobre una superficie plana a base de un molde de madera que cuenta con la forma y el tamaño del ladrillo deseado (gavera), donde se vierte el lodo y se compacta utilizando las manos para evitar huecos de aire que posteriormente lo resquebrajen. Una vez moldeado el ladrillo se quita la gavera de madera y se deja reposar por un lapso de cuatro horas para que se solidifique y se pueda limar de manera manual la rebaba excedente. Después se levanta y se almacena en forma enrejada para permitir que el aire circule por la superficie del ladrillo hasta que lo seque completamente. A este ladrillo seco se le deja reposar ocho días de forma “enrejada”, hasta que está listo para su cocción.
Una vez que se ha fabricado un total aproximado de 30 mil ladrillos secos, estos son transportados y depositados en el horno tradicional. Para obtener el ladrillo rojo común es necesario hornearlo con petróleo crudo (chapopote), que es el combustible que actualmente se utiliza en la zona de San Pedro Cholula. El fuego se genera con una caldera de vapor que se utiliza para impulsar el petróleo almacenado, el cual cae por gravedad lentamente, en forma de goteo, para generar una temperatura constante que permita cocer el ladrillo. Cada carga de ladrillo permanece en el horno por un tiempo aproximado de 24 horas, durante las cuales el fuego es controlado de manera manual por un fogonero que se contrata explícitamente para realizar esta labor.
Dada la tecnología rudimentaria utilizada durante el proceso de cocción39 es frecuente
que se obtengan productos de diferentes calidades. Por lo regular, el ladrillo de la base suele quemarse de más, el de en medio cumple con las características ideales, y el de la parte superior adquiere un color blancuzco. Por lo que se calcula que de cada horneada apenas el 65% del tabique tiene una calidad aceptable.
El proceso de producción de 30 mil ladrillos, desde que se adquiere el material para la mezcla hasta que sale cocido del horno, tiene una duración aproximada de un mes. Durante todo este tiempo, el material debe estar a resguardo de la lluvia y de los cambios bruscos de temperatura, ya que cualquiera de estos elementos puede afectar las características físicas del material y echar a perder el trabajo de todo un mes realizado por el grupo doméstico.
39 Se tienen antecedentes que en San Diego Cuachayotla se utiliza la caldera de vapor desde el año 1914.
Desde esa época, se le han hecho pequeñas modificaciones, hasta llegar a la caldera actual, la cual funciona bajo los mismos principios que sus antecesoras.
Como se puede observar, la tecnología con la que actualmente se lleva a cabo la fabricación de tabique demanda una gran cantidad de fuerza de trabajo, concentrada además, en cierta época del año, lo que impone a los alfareros ciertos requerimientos en términos de organización familiar y de uso de recursos, que inciden en el desarrollo de estrategias de reproducción específicas para los grupos domésticos de esta localidad.
En este punto, conviene hacer referencia a las diferencias que guardan los grupos domésticos de San Diego Cuachayotla en relación con algunas de las características que la literatura científica atribuye a los grupos domésticos campesinos, en particular las que se desprenden de la naturaleza del valor producido en ambos tipos de unidades (Margulis, 1989; Pepin Lehalleur y Rendón, 1989; De Oliveira y Salles, 1989; Giner de los Ríos, 1989)
Un aspecto crucial que define la configuración –y por tanto las estrategias– que desarrollan los grupos domésticos de San Diego Cuachayotla, es el peso que tiene la actividad alfarera en el ingreso de las familias. Este factor, aunado a la forma de organización laboral que priva en los espacios reservados para la producción de ladrillo, impone una modalidad de funcionamiento bajo la cual los grupos domésticos se organizan no sólo como unidades familiares, sino como empresas, en donde el trabajo y la propiedad de los medios de producción son los recursos con que cuenta el grupo doméstico para asegurar un flujo de ingresos constante que garantice la reproducción. La conjugación en una sola entidad de estos dos principios de agrupación y de funcionamiento, es la que confiere a los grupos domésticos de esta localidad características, necesidades y posibilidades intrínsecas, distintas a las que se observan en los grupos domésticos de base campesina
Una distinción fundamental es que, a diferencia de los grupos domésticos campesinos que destinan una parte considerable de su tiempo a producir valores de uso, en San Diego Cuachayotla el acento está puesto en la producción de valores de cambio. De ahí que para esta localidad, el mercado constituya una instancia comparativamente más crucial para la reproducción, ya que a diferencia de las unidades típicamente campesinas, ésta depende de la venta de productos que por su propia naturaleza no pueden ser autoconsumidos.
Por otra parte, tal y como se describió en párrafos anteriores, la producción de ladrillo en San Diego Cuachayotla supone la concentración de fuerza de trabajo en algunos periodos, mientras que en otros, la cantidad requerida se reduce al mínimo. Por lo general, los periodos de
alta demanda están vinculados a las diversas etapas del proceso productivo, a los vaivenes del mercado regional y sobre todo, a las condiciones climatológicas que impiden la elaboración de tabique en ciertas épocas del año. En base a estos factores se organizan los tiempos dedicados a otras actividades productivas. Así, para los grupos domésticos de San Diego Cuachayotla, es el proceso de producción de la alfarería –y no el ciclo agrícola, como sucede en las unidades campesinas– el factor que determina y condiciona el resto de las actividades.
[En la alfarería] el tiempo en el que estamos más críticos es cuando llega el tiempo de aguas que no nos deja trabajar, entonces nos dedicamos un poquito más al campo, a limpiarlo, a desenyerbarlo, a limpiarlo de zacomite, de las hierbas malas que afectan el campo para que se dé una buena cosecha, eso es lo que hacemos nosotros, lo que tratamos es de no estar ociosos, sino prácticamente estar ocupados en algo (Antonio Sierra, 48 años)
Los requerimientos discontinuos de trabajo que caracterizan a la alfarería en San Diego Cuachayotla, crean espacios para la diversificación de labores, y en particular, para el desarrollo de las actividades agrícolas. El hecho de que el tipo de agricultura que se practica en esta localidad sea de temporal, la convierte en una actividad que se puede desarrollar a intervalos, durante los periodos en que la producción de tabique se suspende o disminuye de intensidad. Los testimonios de un padre y su hijo, cuya actividad principal no es la agricultura, ejemplifican con claridad el papel asignado a las prácticas agrícolas y la forma en que los grupos domésticos se organizan para desarrollarlas.
Mi papá es tabiquero, pero también es campesino, todavía tiene unos terrenos que en sí, toda la familia cultivamos (…) cultivamos puro maíz, más que nada maíz para comer, para el consumo de aquí de la casa (…) el campo es por temporadas, porque no es todo el año; entonces la mayor parte, bueno, mi papá y mi hermano son de los tabiques y yo me dedico cien por ciento al taller, y entonces cuando llega la temporada de sembrar, o sea, lo que es la temporada de cultivo del maíz, es cuando lo ayudamos un rato, hacemos un tiempo aquí para ayudarlo (Agustín Romero, 44 años).
Ahorita, pues dejamos un tiempo los ladrillos y nos dedicamos al campo, porque dos cosas a la vez no se pueden al mismo tiempo, o sí se pueden, pero teniendo peones, y es como le digo a los muchachos: miren, pues vamos un tiempo al campo, dejamos los ladrillos y nos dedicamos al campo, o nos dedicamos a los ladrillos y dejamos el campo (…) un rato para aquí y un rato para allá, y así es como nos organizamos en el trabajo. (Agustín Romero, 74 años)
En el caso de los grupos domésticos que carecen de tierra, es frecuente que las labores propias de la actividad alfarera se intercalen con breves periodos durante los cuales alguno de los miembros de la familia ofrece su fuerza de trabajo a cambio de una remuneración económica contratándose como jornalero o peón.
Vamos a suponer que una persona nos ocupa para ir a sembrar o a tirar abono, o incluso a recuperar la cosecha; entonces en ese lapso de tiempo se deja el material, o sea, se deja la alfarería, se deja a un lado y se dedica uno a eso. Y ya después, cuando ya se terminó, vuelve uno a lo mismo: aquí, a la alfarería. (Antonio Sierra, 48 años)
Si bien la estrategia de diversificación de actividades es una constante en los grupos domésticos de San Diego Cuachayotla, habría que aclarar que pese al predominio del binomio “alfarería-agricultura” en la composición de las ocupaciones desarrolladas por los grupos entrevistados en esta población, también se suelen presentar algunos casos en los que la fabricación de tabique coexiste con otro tipo de actividades, ya sea de índole comercial, o de servicios, que se desarrollan dentro o fuera de la localidad.
Trabajo en la alfarería que es el trabajo que me enseñó mi papá y los fines de semana atiendo una carnicería (…) antes era de tiempo completo, o sea, era al cien por ciento que estaba ahí [en la alfarería] pero actualmente estoy un treinta por ciento, el otro setenta por ciento lo dedico a mi carnicería (…) pero no dejo de estar trabajando en la alfarería porque también de ahí tenemos algunos recursos que nos pueden ayudar. (Adolfo Almonte, 34 años)
Algunos, por ejemplo acá, aparte de ser alfareros, pues tienen vaquitas, tienen animalitos y pues de ahí también van sacando, aunque sea un poco, pero van sacando. Otros tienen algún tallercito de qué sé yo, bicicletas, de arreglar bombas, de costura o incluso una estética disponible, la misma señora dueña de la casa tiene su estética y de a ratitos en las tardes la va atendiendo (…), algunas cositas se va dedicando hacia otras cosas extras. En el caso mío, por ejemplo, tengo ahí un tallercito que me dejó mi papá que es de joyería y relojería. (Antonio Sierra, 48 años)
Diversos autores que han realizado investigaciones sobre las dinámicas de organización interna de las familias (Chayanov, 1974; Fortes, 1962, González de la Rocha, 1986; Salles, 1989) refieren que uno de los elementos que determina de manera más directa a qué actividad o actividades particulares se consagrará el grupo doméstico, es la etapa del ciclo doméstico por la cual éste transita, ya que este factor determina la magnitud y composición de la fuerza de trabajo
disponible para organizar y distribuir tanto el tiempo, como las actividades productivas susceptibles de desarrollarse40. Las entrevistas que se realizaron durante el trabajo de campo en
las diversas localidades de estudio, permiten confirmar que la morfología de la familia, su tamaño, la edad de los miembros, y los tipos de actividad para los cuales son aptos, constituyen los elementos inmediatos que determinan la organización del trabajo en el interior de cada uno de los grupos domésticos. En el caso de San Diego Cuachayotla, dada la carga física que demanda la fabricación de ladrillo, fue posible detectar cómo la presencia mano de obra adulta masculina constituye un requisito para la incursión del grupo doméstico en esta actividad, una suerte de “barrera a la entrada” que limita la participación de los grupos locales que carecen de este recurso.
Ahorita nosotras no trabajamos el ladrillo; ya no, porque es un matadero y mi mamá está solita y yo ya no la puedo ayudar. Además ahorita ya no deja el ladrillo, por más que quisiéramos meter peón no hay dinero, por decir, nos alcanzaría para empezar, pero para llenar una hornada nos faltaría dinero y si pedimos prestado nomás nos vamos a endrogar y no vamos a acabar nunca, porque yo ya estoy solita. (María Pérez, 66 años) [La alfarería] no es rentable para las mujeres ¿Por qué? Porque los trabajos son un poquito pesados, el tabique es muy pesado y luego pues una mujer que esté dedicada a su casa o a otras cosas y luego que se dedique al ladrillo pues es un poco crítico. A veces utilizan algunos trabajadores que contratan, pero también hay trabajadores que en ocasiones no rinden lo que se les paga (…) esas personas vienen y dicen: como son puras mujeres pues ahí nos hacemos tarugos. Por ahí le están haciendo al cuento y lógico que ya no es rentable todo eso. (Antonio Sierra, 48 años)
La situación se agrava en los grupos domésticos con jefatura femenina que no tienen posibilidades de contratar fuerza de trabajo adicional para la producción de tabique o para el desarrollo de actividades agrícolas. Los integrantes de estos grupos domésticos se ven obligados a incursionar en otro tipo de actividades, generalmente relacionadas con el comercio o con la
40 Fortes (1962) sugiere que las unidades domésticas pasan por tres etapas en su ciclo de desarrollo: la etapa de expansión, que dura desde el matrimonio de la pareja hasta que se completa su familia de procreación; la etapa de dispersión o fisión, que se inicia con el matrimonio y con la partida del primer hijo y continúa con el de los demás; y la etapa de reemplazo, que se inicia cuando el hijo menor se hace cargo de los bienes de sus padres y termina con la muerte de éstos y los hijos toman su lugar en la formación de unidades domésticas. Un aspecto relevante en torno al concepto de “ciclo doméstico” que sostiene esta autora es que considera que los diferentes arreglos familiares –familia nuclear, familia extensa, etc.- constituyen fases del ciclo de desarrollo de la familia, por lo que estos diversos tipos de estructura son susceptibles de hallarse en una sola unidad doméstica, en diferentes momentos de su ciclo familiar
prestación de servicios a otros grupos domésticos a cambio de una remuneración económica o en especie. Los testimonios de dos viudas de la localidad de San Diego Cuachayotla son ilustrativos al respecto.
Yo ya estoy solita. Por esa razón en este humilde changarro es donde vamos pasando la vida, pero no nada más de esto nos mantenemos, a veces nos vienen a ver para que lavemos ropa o para ayudar en una casa, a veces nos dan veinte pesos o nos pagan la comida, esa es nuestra vida. (María Pérez, 66 años)
[Tengo] ahora el molino. Antes teníamos tienda, teníamos baños, pero murió mi esposo y me quedé yo, y pues yo sola qué hago. Yo ya me dediqué nada más a los animales. (Adelina Almonte, 68 años)
De esta forma, los grupos domésticos que cuentan con el padre y varios hijos varones, tienen un mayor número de opciones para organizar y distribuir actividades; en tanto que los grupos que por condición de familia o por la migración de alguno de sus miembros carecen de mano de obra masculina, dependen necesariamente de la contratación de jornaleros o peones para intervenir en el monto de trabajo disponible y contrarrestar la rigidez impuesta por la estructura original de la familiar.
Si bien a lo largo de las entrevistas fue posible constatar que la mano de obra masculina es una condición básica para el desarrollo de la alfarería, es necesario enfatizar que la mayor parte de las veces este requisito, por sí mismo, no es suficiente para cubrir la cuota de trabajo físico que implica la producción de tabique. Por tal motivo, el involucramiento de todos los integrantes del grupo doméstico en el proceso productivo constituye un factor común en los talleres de San Diego Cuachayotla, donde sin distinción de género o generación, cada uno de los miembros de las familias aporta fuerza de trabajo en la medida que sus condiciones lo permiten. De esta manera, el carácter familiar de la actividad productiva desarrollada por el grupo doméstico, se convierte en un recurso fundamental para superar las limitaciones inherentes a un monto de fuerza de trabajo que está predeterminado, independientemente de las necesidades particulares del grupo en un momento dado.
Sale toda la familia, no nada más uno, necesita salir toda la familia a cortar, a limpiar a enrejar y a todo, dicen que sólo así es económico (Adelina Almonte, 68 años).
En la alfarería el tiempo no le alcanza a una sola persona sino que hay que meter a toda la familia; me refiero, por ejemplo, a mi esposa, a mis hijos, me van a ayudar a subir material al carro, me van a ayudar a levantar el material (…) en este trabajo de la alfarería uno solo puede trabajar pero produce más poquito, es más pesado y no avanzas nada. (Adolfo Almonte, 34 años)
Aquí participa toda la familia, aquí participan desde los chiquillos hasta los grandes, o sea, niños ya de nueve, diez, once años ya empiezan a meterse en los tabiques, la misma economía hace que los niños empiecen a trabajar (Agustín Romero, 44 años)
Pepin Lehalleur y Rendón (1989) sostienen que la estrecha vinculación entre miembros de generaciones diferentes en el proceso mismo de trabajo, permite a los grupos domésticos campesinos aprovechar la mano de obra disponible y establecer condiciones de complementariedad y cooperación en múltiples actividades. La forma en que los grupos domésticos periurbanos de San Diego Cuachayotla distribuyen los tiempos y la intensidad de las labores cotidianas entre sus miembros, coincide con la observación de estas autoras, en términos