4. MARCO TEÓRICO
4.4. EL PROFESIONAL DE ENFERMERÍA Y LA PARTICIPACIÓN DEL PADRE
El profesional de enfermería debe ejercer un rol que ejecuta todo el conjunto de comportamientos, habilidades, actitudes y valores que la sociedad espera en el quehacer diario del profesional, centrándose en el cuidado de la vida humana, teniendo en cuenta el ciclo vital del individuo, para de esa manera dar un adecuado cuidado y atención a la comunidad y la familia, dicho rol debe desempeñarse a través de cuatro funciones: Asistencial, administrativa, educativa e investigativa (Forero, 2012).
De ese modo, el profesional de enfermería debe de dar un cuidado de calidad y promover acciones en pro de la atención del individuo y su familia, en este caso, específicamente del padre. Promoviendo y motivando la participación dentro del periodo de la gestación que como anteriormente ya se ha dicho, el padre cumple un papel importante durante esta etapa.
Dentro de la literatura se encuentran acciones que realizan las enfermeras para incluir al padre dentro de las actividades de la gestación, una investigación realizada en España muestra como las enfermeras permiten y facilitan la asistencia de las parejas a los Programas de Educación Maternal, utilizando estrategias para promover la asistencia de los mismos como lo son: el estudio de las necesidades, entrevistas en la consulta de gestación, facilitan justificantes de asistencia a las sesiones e imparten los programas en las horas de la tarde; en cuanto la forma de trabajar con las parejas, les dan la posibilidad de asistir a todo el programa, en el segundo nivel realizan una
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sesión exclusiva para padres y en el tercer nivel se recomiendan determinadas sesiones para ellos (Fernández y Arroyo, 2007).
Otras de las estrategias realizadas por las enfermeras es que hacen que los padres participen de forma activa por medio de conversaciones y preguntas, además los instruyen en técnicas de apoyo (respiración, relajación y ejercicio), les enseñan técnicas de masaje (perineal, pies, lumbar), cuando son sesiones exclusivas para los padres, también se ajustan los horarios a las horas de la tarde y noche creando así un espacio para que ellos puedan hablar y compartir sus emociones sobre la gestación, el parto y el puerperio, se tratan temas de psicología, relación de pareja, relaciones familiares, puerperio, administrativos y resolución de dudas (Fernández y Arroyo, 2007).
En Bogotá se lleva a cabo un programa de “Padres e Hijos” conducido por la Universidad Nacional que tienen como objetivo, reconocer las experiencias familiares como la formación de la pareja, la llegada del primer hijo, entre otras, con el fin de ofrecer cuidado de enfermería ante la vida y la salud, brindando apoyo con conocimiento, reconocimiento, afecto y modelamiento (Ayala et al., 2010). Entre las acciones de enfermería del “Programa Padres e Hijos” se busca proporcionar un espacio protegido, respetuoso y de calidad para que se propicie la verbalización de sentimientos, inquietudes, dudas, temores, resaltar la importancia de la pertenencia paterna en la familia como propuesta preventiva, relacional y de seguridad de base para los hijos y la pareja, respaldar con fundamento teórico, los temas sugeridos por las parejas hacia los niños, detectar factores de riesgo que afectan la salud mental de la familia e intervenir en momentos de crisis familiar (Ayala et al., 2010).
Otro programa llamado “Maternidad y Paternidad Vivida” trabaja compartiendo con la pareja cuales son las creencias, mitos, sentimientos y cambios en la relación de pareja que se presentan durante la etapa de gestación, Rodríguez afirma: “los cursos de preparación psicoprofilácticos no tienen en cuenta sentimientos, expectativas, relación de pareja ni creencias para lograr un
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cuidado integral por parte del personal de salud; la presencia del hombre si asiste al curso, es solamente para brindar compañía a su pareja y no como participante activo de la gestación” (Rodríguez, 1995).
El programa de “Paternidad y Maternidad” es integral en cuanto a la atención ya que tiene una visión de cada ser humano de manera individual, entendiendo, comprendiendo y respetando temores, sentimientos, creencias que se pueden crear en la etapa de gestación, adicional a los cambios físicos que no solo presenta la mujer si no también el hombre, por esta razón se aborda a la pareja estableciendo confianza entre ellos para el momento del parto y del nacimiento, otro de los puntos importantes que se tratan en este curso es la salud mental ya que en el primer trimestre se presentan sentimientos de ambivalencia tanto en el hombre como en la mujer y se debe abordar esta preocupación permitiendo la libre expresión de la pareja, preparando así a la pareja gestante para el nuevo rol materno y paterno, se prepara al hombre para que conozca los cambios de la mujer, sirva de apoyo, asista a los controles prenatales y desarrolle la pertenencia paternal de esta manera participa de una manera activa en la gestación (Rodríguez, 1995).
En el segundo trimestre del embarazo es indispensable que el profesional de enfermería instruya a la pareja sobre la evolución del embarazo para disminuir de manera significativa la ansiedad, impulse la participación paterna teniendo en cuenta cambios, expectativas, creencias y experiencias que el hombre da a conocer favoreciendo la verbalización de estos intereses y respondiendo a las inquietudes que se generen en ellos; el hombre debe mostrar afecto a su hijo, cuidando de el, acariciándolo, cantándole y hablándole (Rodríguez, 1995).
En el tercer trimestre el profesional de enfermería da a conocer y sugiere al compañero realizar una labor corporal y masaje en la espalda para ayudar a reconocer los cambios y el contacto corporal, se prepara a la pareja para el trabajo de parto; es importante que el hombre se reconozca como modelo, rival y personaje de imitación para la identidad futura del hijo, todo esto se logra
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durante las actividades de preparación y conocimiento de su desarrollo (Rodríguez, 1995).
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5. METODOLOGÍA