Aunque las iniciativas políticas en pro de mejorar los ambientes educativos de las escuelas y colegios en materia de convivencia escolar han sido numerosas, no ha sido sino a través del Programa Convivir, presentado en el año 2011, donde el Ministerio de Educación Pública ha logrado plantear la principal y más relevante estrategia en el fomento y mejoramiento de la convivencia escolar en las diversas escuelas y colegios de Costa Rica. A través del Programa Convivir se conjugan los considerandos indicados en el decreto No. 36779 con el fin de servir, según su artículo 1, “como instrumento de política pública y marco orientador de las acciones que el
Ministerio de Educación Pública realice de cara al objetivo de aprender a vivir juntos”.
Según el MEP (2014):
“El Programa Convivir promueve el desarrollo de actividades participativas en los centros educativos de forma permanente. Sus objetivos se dirigen a fortalecer las relaciones de convivencia en la comunidad educativa, así como a propiciar relaciones basadas en el respeto, el disfrute de la diversidad, la participación y el sentido de pertenencia e identidad”. (MEP, 2014).
Por otra parte Murillo (2015) apunta que, “el programa convivir pretende crear experiencias de aprendizaje que se orienten a mejorar la vida en sociedad tomando en cuenta que el aprendizaje debe ser significativo y armónico entre el conocimiento y la formación social del ser humano”. (p.46).
Siendo que, para el desarrollo de la convivencia escolar se necesitan acciones concretas que permitan su formulación y ejecución dentro de cada centro educativo, la elaboración de una estrategia para el fomento de la convivencia escolar en el centro educativo resulta una obligación. Así, el artículo 07 del decreto No. 36779 indica que:
Cada centro educativo deberá elaborar una estrategia para la promoción de la convivencia. Los centros educativos contaran con una guía que sirva como base para la formulación de dicha estrategia. Esta guía contendrá actividades sugerida para visualizar el estado actual de la convivencia en el centro educativo, generar las acciones que mejoren la convivencia, priorizar las acciones según la urgencia y la importancia y definir el cómo, cuándo y quienes será los responsables de su puesta en práctica.
El desarrollo de estas acciones involucra a todos los miembros de la comunidad educativa y deberá adaptarse a las características de la población y el contexto de cada centro educativo. (2011).
De esta forma el Programa Convivir resulta la macro propuesta que permite a cada centro educativo guiar la elaboración de su propia estrategia institucional de convivencia.
La formulación por parte de cada centro educativo de Costa Rica de una estrategia que logre incidir positivamente en su propia convivencia se consigue mediante la “Guía para la formulación de la estrategia de
convivencia en el centro educativo” (MEP, 2011). Dicha guía está incluida
como apartado fundamental del Programa Convivir y fue elaborada con el apoyo conjunto del programa “Redes de convivencia, comunidades sin miedo” del Fondo Naciones Unidas-España para el logro de los objetivos del milenio.
La guía para la formulación de la estrategia de convivencia en el centro educativo comprende una serie de actividades lúdicas bajo las cuales el centro educativo logra:
Visualizar el estado actual de la convivencia en su centro educativo; Establecer prioridades entre los problemas o situaciones visualizadas Definir las estrategias para mejorar la convivencia
Identificar y organizar la ejecución de las actividades establecidas según la estrategia definida
Evaluar los resultados de la implementación de la estrategia. (p.8).
Esta guía se formula mediante dos módulos de trabajo. El primero está orientado a desarrollar el concepto de convivencia, reconociendo su importancia para la vida en el centro educativo y visualizando su estado actual. El segundo mediante una serie de actividades sugeridas que
establece “las prioridades, la estrategia general y la ruta –conjunto de acciones- para su desarrollo”. (p. 8).
Tanto el desarrollo de la guía como la elaboración de la estrategia de convivencia se logran mediante la conformación de un grupo de promoción de la convivencia el cual está integrado por:
a. Director o Directora del Centro Educativo o su representante
b. Un representante del personal docente elegido por el consejo de profesores c. Un representante del personal técnico docente preferiblemente orientado,
en aquellas instituciones educativas que dispongan con este profesional d. Dos representes de la población estudiantil (una mujer y un hombre), los
cuales serán designados por la Asamblea de Representantes del Centro Educativo. (Artículo 9, Decreto No. 36779).
Las funciones de este grupo estarán vinculadas a la continua identificación de la situación real y actual de la escuela o colegio en materia de convivencia escolar, por otra parte priorizará y ponderará una serie de acciones que permitirá la construcción de una estrategia de mejora de la convivencia en el centro educativo que, en palabras del MEP (2011), “debe estar adecuada a los recursos financieros, humanos y el tiempo con que cuente realmente cada centro educativo” (p.2).
Debe añadirse que la estrategia de mejora de la convivencia para que tenga un efecto real y positivo en el centro educativo debe formularse tomando en consideración los tres componentes o áreas de intervención:
Promoción de la convivencia y cultura de paz: contempla la consolidación de una educación para la paz y de los derechos humanos, el fortalecimiento e incremento de factores protectores.
Atención del conflicto y violencia escolar: contempla herramientas que permitan la resolución alterna y pacífica de los conflictos, utilizando recursos amparados en la negociación y mediación.
Restauración: se promueve el trabajo en mecanismos de restauración, tales como los círculos. (MEP, 2011, p.18).
La efectividad de la estrategia de convivencia está derivada de los instrumentos bajo los cuales se opere. Sin embargo, en Costa Rica, según Duran (2015), “la política educativa promulgada por el Consejo Superior de Educación ha indicado el uso de los reglamentos institucional como la principal estrategia de convivencia” (p.30); no obstante, las propias autoridades del MEP (2011) ya han insinuado como en general el sistema educativo debe transcender su utilización, tal cual como se menciona a continuación:
En los colegios del país existen normas de convivencia aplicables al comportamiento diario de las personas que participan en el sistema educativo: estudiantes, docentes, administrativos, directores, orientadores, etc. Generalmente, estas normas toman la forma de reglamentos, en los que se estipulan los deberes y derechos de quienes participan, para regular aspectos académicos y conductuales, entre otros. Sin pretender realizar un análisis de dichos instrumentos de regulación, resulta evidente que su contenido guarda relación directa con la convivencia que desarrolla el estudiantado dentro y fuera de los colegios. No obstante, para el sistema educativo costarricense el tema de la convivencia trasciende los reglamentos y se incorpora como un fin del proceso educativo al que está sujeta la población estudiantil. (p.16).
Siendo la convivencia escolar un proceso educativo resulta necesario que cualquier estrategia en pro de asegurar su existencia se ejecute mediante herramientas que posibiliten su continua vivencia en las aulas a partir de prácticas proactivas y formativas, dejando de lado las medidas punitivas. Dichas prácticas se configuran bajo una serie de acciones ejecutadas por cada miembro de la comunidad escolar, en virtud de prevenir, abordar y aprender de cada situación que represente un problema para la convivencia
del centro educativo, principalmente los conflictos y la violencia escolar. De esta forma, a partir del pronunciamiento del Programa Convivir el ordenamiento de dichas prácticas se ha prodigado a partir de la implementación de nuevos instrumentos que han venido a superar el abordaje y tratamiento tradicional de la violencia escolar: los protocolos de actuación.