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5. Las variables de la violencia escolar en Costa Rica

5.4. Violencia por Bullying o Acoso Escolar

El Bullying es en la actualidad el fenómeno de violencia escolar de mayor incidencia, preocupación, interés, análisis y alarma social en Costa Rica. Inclusive para el año 2016 la Ministra de Educación, Sonia Marta Mora, ejecutó la propuesta “2016: año de lucha contra el bullying”. Esto como una estrategia de intervención para enfrentar los casos de violencia escolar relacionados con esta variable.

Según consideraciones hechas por Jiménez (2014) “en Costa Rica, no hay guerras ni pandillas que amenacen a nuestros jóvenes para que huyan del país, pero sí tenemos otro tipo de guerras: el matonismo escolar”.

Lo anterior demuestra como el bullying ha logrado emerger como una problemática de características bélicas para la sociedad costarricense. Por ello, cualquier consideración en torno a este fenómeno requiere, a priori, de una serie de análisis tanto conceptuales como estadísticos referente a su incidencia en el país.

Dentro de la literatura especializada son muchas las definiciones sobre lo que constituye una situación de bullying. Sin embargo, la apuntada por Dan Olweus (1998), mencionado por Cabezas (2011), uno de los primeros investigadores en teorizar e investigar sobre el fenómeno bullying, resulta fundamental:

El bullying se puede definir como “la situación de acoso e intimidación, en donde un alumno es agredido o se convierte en víctima cuando está expuesto, de forma repetida durante un tiempo, a acciones negativas que lleva a cabo otro alumno o varios de ellos. (p.124).

A nivel etimológico el término “bullying” es anglosajón, proviene de la palabra “bully”, que significa matón o abusador, y como verbo (bully) que significa intimidar, amedrentar, ejercer influencia mediante la fuerza o coerción (amenazas, insultos, comportamiento agresivo) y abusar (tratar a otro de forma abusiva, injusta o impropiamente a alguien).

En Costa Rica las situaciones de bullying en los centros educativos han marcado un mayor interés y preocupación tanto a nivel social como por parte de las autoridades políticas del país. A nivel estadístico la incidencia de este fenómeno ha demostrado un contundente aumento en los últimos años.

En el año 2011 un estudio realizado por Cabezas (Ibidem), a una población de 916 estudiantes de ambos sexos con edades entre los 9 y 16 años, los cuales se encontraban cursando los niveles de tercero a cuarto grado en escuelas públicas y privadas del país, determino que “un 26% de los niños manifestó haber sido agredido a diario, un 20% una vez a la semana, un 18% una vez al mes y el 26% una vez al año” (p. 145).

Por otra parte, dentro del Ministerio de Educación Pública el reporte y denuncia sobre situaciones de bullying no ha mermado, según Durán (2016):

De las denuncias presentadas en 2012 por violencia escolar entre estudiantes, 57 fueron por matonismo; en el 2013 de un total de 408 reportes, 210 fueron por el mismo motivo (4 de estas por cyberbullying). En el año 2014 se presentaron 409 denuncias por situaciones de violencia en centros educativos y 229 correspondían a matonismo (incluyendo 14 por cyberbullying). En 2015 se reportaron 240 casos de acoso escolar y 8 por cyberbullying. (p. 29).

Por lo anterior resulta evidente establecer como el bullying resulta constante en la realidad de muchos centros educativos del país.

De hecho, cualquier análisis en torno a esta forma de violencia escolar debe considerar que no toda situación de conflicto escolar necesariamente implica un suceso bullying. Así, para estimar una situación de matonismo o acoso escolar deben darse una serie de características destacadas a continuación:

a) Debe existir una víctima indefensa atacada por un abusador o grupo. b) Debe existir una desigualdad de poder, “desequilibrio de fuerzas” entre

el más fuerte y el más débil.

c) No hay equilibrio en cuanto a la posibilidad de defensa, ni equilibrio físico, social o psicológico.

d) La acción agresiva tiene que ser repetida, sucede durante largo tiempo y de forma recurrente.

e) El objetivo de la intimidación suele ser un solo alumno, aunque también pueden ser varios, dándose, en este caso, con menos frecuencia.

f) La intimidación se ejercerá en grupo o en solitario, pero se intimida a sujetos concretos, nunca se tiende a intimidar al grupo. (Asamblea Legislativa de Costa Rica, 2014, p. 2-3).

Por otra parte, resulta importante advertir como a pesar de la existencia de variables de violencia escolar, como la agresión física o psicológica, el bullying también puede incluir un suceso de agresión de estos tipos, con la diferencia de que en este fenómeno el suceso de violencia física o psicológica es reiterado o perdurable en un periodo extenso.

En el siguiente cuadro se indican y definen las principales formas en las cuales tiende a manifestarse el bullying en los centros educativos costarricense según el MEP (2011):

Figura 16. Principales manifestaciones del bullying según el MEP

Tipo de

Bullying CARACTERIZACIÓN

• Físico

Como arañar, morder, pellizcar, dar empujones, patadas o puñetazos, golpear o destruir o apropiarse de los objetos o las

posesiones de otros, entre otros.

• Verbal

Suele tomar cuerpo en insultos y motes principalmente. También son frecuentes los menosprecios en público o el estar

resaltando y haciendo patente de forma constante un problema físico, de acción o de condición diferente. Últimamente el teléfono celular también se ha convertido en

vía para este tipo de maltrato. • Psicológico

Acciones encaminadas a minar la autoestima del individuo y fomentar la sensación de inseguridad y temor.

Las investigaciones sobre el tema señalan que probablemente las formas más sutiles de violencia psicológica, y la mayor

parte del acoso es sexual está basado en temas de género. Social

Pretende ubicar aisladamente al individuo respecto del grupo en un mal estatus y hacer partícipes a otros individuos, en

ocasiones, de esta acción. Esto se consigue con la simple actitud pasiva y observadora de otros miembros del grupo.

Estas acciones pasivas son acoso indirecto. Ciber bullying

Adicionalmente se debe visibilizar el acoso o matonismo que se da a través de los medios electrónicos como Internet, las

redes sociales o los teléfonos celulares. Este acoso puede incluir el verbal, el psicológico y el social. Adicionalmente

incorpora el acoso visual.

Fuente: MEP (2011)

En consecuencia, la amplia variedad de formas con las que se presenta una situación de bullying demuestra como este fenómeno puede adquirir repercusiones de enormes proporciones para los centros educativos costarricenses.

Una vez explicadas cada una de las principales variables de violencia escolar en Costa Rica debe señalarse que ante este panorama las acciones emanadas desde la administración y gestión ejercida por el director y su equipo resultan fundamentales tanto en su prevención como abordaje. Y es que el director o directora constituye una figura con la autoridad suficiente para emanar estrategias que propicien un ambiente escolar sano y seguro para toda su comunidad docente y estudiantil.

Por otra parte, tomando en cuenta los datos expuestos dentro de todas las variables de violencia escolar anteriormente analizadas, resulta evidente señalar como la violencia escolar en Costa Rica se ha tornado en un problema ciertamente alarmante que necesita resolverse a través de estrategias integrales gestionadas por el director o directora y su equipo. Según recomendaciones hechas por el Ministerio de Justicia y Paz (2011) “es necesario entender que las conductas amenazantes o intimidantes, no son parte del desarrollo normal y de no intervenir con acciones preventivas, oportunas y de manera adecuada podría desembocar en situaciones lamentables” (p.5).

Como ejemplo de una de las situaciones más lamentables derivadas de la violencia escolar en Costa Rica debe mencionarse el ocurrido el 01 de julio del año 2010. En esta fecha un colegial de 16 años disparó contra la directora de un centro educativo privado, hiriéndole en la cabeza y provocándole la muerte días después. (Vargas, 2010) Este hecho marco a la sociedad costarricense, demostrando como la violencia escolar puede llegar a tener consecuencias sumamente trágicas e irreversibles.

Un suceso como el mencionado anteriormente solamente se logra evitar a través del desarrollo de estrategias integrales que estimulen la participación en actividades que prevengan y aborden cualquier evento conflictivo o violento que ponga en peligro tanto la integridad, la salud y la vida de las personas involucradas.

De esta forma, en los últimos años el abordaje que los centros educativos hacia los problemas de convivencia escolar ha constituido un tema capital, destacado tanto por autoridades nacionales como internacionales. Dichas autoridades han explicado como la existencia de un ambiente escolar sano resulta la principal alternativa para limitar la degeneración de los conflictos escolares en cuadros de violencia escolar.

En resumen, la construcción de un espacio escolar donde las diferencias logren resolverse de una manera formativa y positiva y que, además, propicie una cultura de paz, entendimiento y tolerancia resulta el principal antídoto para lograr tanto la prevención como el abordaje asertivo ante los momentos donde la violencia escolar emerja.

La construcción de estos espacios logra darse por medio de la convivencia escolar.