1. LA SALUD Y LAS POLÍTICAS PÚBLICAS
1.3 ENFOQUES DE POLÍTICAS PÚBLICAS EN SALUD
1.3.4 La promoción de la salud y el enfoque de derechos y capacidades
públicas del país, cuyo discurso en muchos casos se centra en la promoción de la salud de las comunidades como fin de las diversas acciones bien
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intencionadas. Sin embargo, la realidad de las condiciones de salud de los colombianos muestra un panorama diferente al promulgado y muy desalentador, como lo demuestran los resultados que dejan en evidencia la falta de promoción de la salud que no favorece la garantía del derecho a estar sano y tener una vida digna y de calidad.
La Organización Mundial de la Salud, OMS, define la promoción de la salud como “el proceso de capacitación de la comunidad para actuar en la mejoría de su calidad de vida y de salud, incluso un mayor control sobre ese proceso” (Recuperado Mayo 7 de 20014 de http://www.paho.org/hpd/index.php). Se resalta la importancia de implementar la Atención primaria en salud como lo establece la carta de Ottawa en 1986, a través de cinco aspectos centrales: la elaboración de políticas públicas saludables; la creación de ambientes favorables para la salud; el empoderamiento comunitario; el desarrollo de habilidades personales y la reorientación del sistema de salud, que alude a una concepción global e intersectorial de salud.
Este concepto es coherente y clave dentro de los enfoques de políticas de salud, en el que hace referencia a los determinantes sociales de salud, al poner en práctica acciones participativas de los individuos para convertirlos en agentes activos de su salud individual y promotores de la salud colectiva en la comunidad a través de la planificación, la ejecución, la evaluación y el mantenimiento de las intervenciones, las políticas y las condiciones que fomentan la salud.
El trabajo de promoción de la salud propone que las organizaciones, las comunidades y las instituciones colaboren para crear condiciones que garanticen la salud y el bienestar para todos a través del fomento de capacidades y oportunidades viables para facilitar cambios en el entorno que promuevan y protejan la salud individual y colectiva. La finalidad de la promoción de la salud se basa en tres aspectos centrales:
Mejorar la salud de la población en todos los ciclos vitales y la motivación por el desarrollo de la autotomía.
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Fortalecer los sistemas de salud que centre sus acciones en las personas a través de acciones que promuevan la alimentación sana, la actividad fisca diaria y combatan el consumo de tabaco y alcohol, acciones que promuevan un estilo de vida saludable en la población.
La Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud, considera los estilos de vida saludables como componentes importantes de intervención en las comunidades para promover la salud individual y colectiva a través de acciones concretas y afirma: "La salud se crea y se vive en el marco de la vida cotidiana, en los centros de enseñanza, de trabajo y de recreo. La salud es el resultado de los cuidados que cada persona se brinda a sí misma y a los demás, de la capacidad de tomar decisiones y controlar la vida propia y de asegurar que la sociedad en que vive ofrezca a todos sus miembros la posibilidad de gozar de un buen estado de salud." (Recuperado el 8 de mayo de 2014 en http://www.col.ops-oms.org/Municipios/Cali/08EstilosDeVidaSsaludables.htm)
Los estilos de vida son factores determinantes del estado de salud de un individuo y deben ser promovidos en diferentes escenarios colectivos para ser aprendidos, adquiridos e incorporados a los comportamientos deseados de las personas y se conviertan en agentes activos del cuidado de su salud (Cobo, R, et all. 1999). Para tal fin, la educación es importante debido a la capacidad que tiene para generar cambios favorables en el comportamiento de las personas y optar por una vida saludable, de calidad y bienestar.
La promoción de la salud hacia un estilo de vida saludable, hace referencia al desarrollo de los patrones de vida sanos, afirma Sigerest (1945) “la salud se promueve dando un nivel de vida adecuado, buenas condiciones de trabajo, educación, alimentación saludables, actividad física y mecanismos para el descanso y la recreación”. Cuyo propósito es garantizar el derecho a la salud y el derecho a estar sano de todo ciudadano a través del autocuidado, definido como “las prácticas cotidianas y a las decisiones sobre ellas, que realiza una persona, familia o grupo para cuidar de su salud; estas prácticas son destrezas aprendidas a través de toda la vida, de uso continuo, que se emplean por libre decisión, con el propósito de fortalecer o restablecer la salud y prevenir la enfermedad; ellas responden a la capacidad de supervivencia y a
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las prácticas habituales de la cultura a la que se pertenece” (Kickbush, I. 1996
OPS).
Esta definición tiene el propósito de crear capacidades en las personas y sus comunidades para establecer la corresponsabilidad del derecho a la salud como una labor conjunta entre individuo, sociedad y Estado en búsqueda del bienestar integral y del desarrollo humano a través del autocuidado; práctica que convierte en sujetos activos dentro de la cotidianidad, a través de decisiones concretas y voluntarias a favor del bienestar propio. El autocuidado requiere conocimiento y elaboración de un saber con un propósito que dé lugar a la capacidad de agencia1de la propia salud para controlar o evitar la presencia de factores que pongan en riesgo el estado de bienestar y calidad de vida de las personas.
1.4 MARCO DE ANÁLISIS DE LAS POLITICAS PÚBLICAS DESDE EL