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Para realizar el análisis epistemológico del discurso científico Méndez (2002), considera las siguientes propiedades: la coherencia, la completitud, la consistencia paradigmática, la consistencia epistemológica, el alcance explicativo y la pertinencia. A continuación se detallan cada una de ellas.

a) La coherencia

En relación a los juicios y conocimientos y con referencia a lo que se está innovando; así como a la lógica gramatical o lingüística o sintáctica del discurso. Es decir, toda teoría es construida con un lenguaje específico, con cierto orden en la exposición, donde las proposiciones se enlazan y se complementan unas a otras formando razonamientos o redes de razonamientos que le dan organización y coherencia al discurso, por medio de conectivos determinados desde el principio hasta el fin. Es decir logra establecer una red de argumentos y razonamientos. En otras palabras, la coherencia es la propiedad textual por la cual los enunciados que forman un texto se refieren a la misma realidad. Para que un texto presente coherencia, sus enunciados han de centrarse en un tema y debe responder a nuestro conocimiento del mundo. Los textos se construyen aportando nueva información en cada enunciado, pero una secesión de enunciados dejará de ser coherente si en ellos no se hace referencia a un tema común.

Según Aznar y Otros (1991), un texto es coherente cuando muestra una relación de conexión entre las unidades que lo constituyen una relación de adecuación entre el texto y el contexto, incluyendo la intención comunicativa del hablante. Por su parte Calsamiglia y Tusón (1999:221-222), señalan que la coherencia es una noción más extensa

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e incluye las relaciones pragmáticas, además de las relaciones semánticas intratextuales, al respecto afirman:

[La coherencia] Es un concepto que se refiere al significado del texto en su totalidad, abarcando tanto las relaciones de las palabras con el contexto como las relaciones entre las palabras en el interior del mismo texto. Alude a la estabilidad y a la consistencia temática subyacente, asociada a la macroestructura (contenido), a la superestructura (esquema de organización) del texto, a su anclaje enunciativo (protagonistas, tiempo y espacio) y a las inferencias que activan los hablantes para interpretarlo a partir de concomimientos previos.

La coherencia del discurso está dada por un dos formas: coherencia pragmática y coherencia de contenido. La primera, está en relación con el contexto en el cual se producen los textos; es así que los hablantes o lectores ante la presencia de diversos textos tiene que asignarle un significado o interpretación, para los cual se tiene que tener el conocimiento suficiente para entender el mensaje; de modo que a mayor grado de contextualización del texto producido necesita menos indicadores, señales y elementos lingüísticos que sustenten la coherencia; mientras que a menor grado de contextualización el texto necesita indicadores y elementos lingüísticos que otorguen coherencia: es el caso de las narraciones literarias que constituyen un mundo de ficción que se sustentan por sí mismo a través de la palabra, y es el caso de la mayoría de los textos escritos, que al ser lanzados a un público desconocido requiere un mayor grado de esfuerzo para crear los marcos y encuadres adecuados para la interpretación de los mensajes. La segunda, está basa en el enfoque de Van Dijk, parte del conjunto de texto como una unidad global. En vez de partir de la oración y sus componentes, parte de la hipótesis de las unidades superiores de contenido a las que llama

macroestructuras. La macroestructura es la proposición subyacente que representa el tema o “tópico” y constituye la síntesis de su contenido. Para explicar la macroestructura, Van Dijk recurre al modelo usual de la lógica proposicional, utilizado en la semántica, que articula el contenido en predicado y argumentos. Al tener en cuenta el conjunto del texto, propone considerar la hipótesis de que en la

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unidad textual hay dos niveles, el que se llama global, representado en macroproposiciones, y el que podemos llamar local, representado en las microproposiciones, con una relación que implica entre ellas. Las macroproposiciones se derivan de conjuntos de microproposiciones que, relacionadas entre sí, manifiestan una unidad de contenido común.

La propuesta de Van Dijk (1998:48) se genera, como se dijo, a partir de la asunción de que la estructura global del contenido proviene de la capacidad de resumir y recordar un texto y, por tanto, de reducir su significado a lo esencial. Para llegar a captar lo esencial se realizan varias operaciones mentales regidas por unas macrorreglas determinadas como las siguientes:

Supresión: Dada una secuencia de proposiciones, se suprimen todas aquellas que no sean presuposiciones de las proposiciones subsiguientes de la secuencia.

Generalización: Dada una secuencia de proposiciones, se hace una proposición que contenga un concepto derivado de los conceptos de la secuencia de proposiciones, y la proposición así construida sustituye a la secuencia original.

Construcción: Dada una secuencia de proposiciones, se hace una proposición que denote el mismo hecho denotado por la totalidad de la secuencia de proposiciones, y se sustituye la secuencia original por la nueva proposición.

El uso de estas macrorreglas son importantes toda vez que el escritor o lector desee procesar información relevante o ampliar el contenido de los textos para lo cual tiene que realizar una serie de operaciones dependiendo del propósito que persigue y atendiendo a un contexto en el cual se realiza la comunicación del discurso.

Un texto es coherente cuando presenta las siguientes características:

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 Todos los enunciados giran en torno a un tema.

 Se encuentra internamente organizado o estructurado. Es decir, todas las partes están relacionadas entre sí.

 Presenta una progresión temática que puede presentarse de diversas formas, teniendo en cuenta que el tema es la información conocida y el rema la información nueva o desconocida.

Van Dijk (1998), al hablar de la coherencia señala que pueden ser de dos tipos: una llamada coherencia lineal o local. Este tipo de coherencia de define en términos de las relaciones semánticas entre oraciones individuales de la secuencia. Y, la otra, llamada coherencia global que caracteriza un texto como un todo. Sin embargo, ambas son interdependientes y se relacionan con la coherencia pragmática, definida esta última no según las oraciones sino según los actos de habla logrados con la emisión de un texto en un contexto adecuado.

Ahora bien, al abordar la coherencia lineal de los textos, es importante tener presente hasta dos tipos de semánticas. Una llamada semántica lingüística clásica que tiene que ver con el significado de expresiones verbales. Los significados también llamados intensiones, son estructuras conceptuales atribuidas a palabras (morfemas), grupos de palabras, cláusulas y oraciones. Una semántica intensional de textos, entonces, da cuenta de las relaciones de significados entre oraciones en secuencia. Sin embargo, la coherencia de textos no es únicamente intensional, sino también depende de las relaciones entre los referentes de las expresiones de las oraciones respectivas; a éstos también se les llama denotata o extensiones. De allí la necesidad de una semántica referencial o extensional, tal como se desarrolló en la filosofía y en la lógica.

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Los objetos específicos de una semántica intensional ya no son oraciones, que son objetos sintácticos, sino proposiciones. Así, las proposiciones tiene la propiedad específica de ser verdaderas o falsas, o de permitir que las oraciones que las expresan se llamen verdaderas o falsas. A grandes rasgos, una proposición es el significado que subyace en una cláusula u oración simple. Cuando queremos hablar de relaciones semánticas entre oraciones de un texto, hablamos, de hecho, de relaciones entre proposiciones tal como se expresan en las oraciones subsiguientes de un texto. Lo mismo es cierto, por supuesto, de relaciones entre proposiciones de oraciones compuestas (coordinadas o complejas).

Por lo tanto, la semántica referencial (extensional) especifica cuáles referentes pueden ser denotados por las expresiones de una lengua. Esta denotación se llama interpretación extensional, mientras que la asignación de significados, por ejemplo, de proposiciones, se llama interpretación intencional. Según la categoría de las expresiones de una oración, las entidades referenciales que denotamos con las expresiones pueden ser individuos (“objetos”), propiedades (de esos individuos) o relaciones (entre esos individuos). En vez de asignar un valor de verdad clásico, asignaremos a oraciones enteras la entidad referencial que llamamos un hecho. Así, como oración que expresa una proposición puede denotar (referirse a) un hecho. En términos más o menos intuitivos podemos decir también que una proposición es la “idea de un hecho” o de un “hecho posible”: representa lo que pudiera ser el caso.

En cuanto a la coherencia global, constituye el tema, el asunto, resultado e idea general, o locuciones como lo importante/esencial de lo que se dijo o escribió. Al usar tales

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términos, nos referimos al significado o contenido del discurso. Por lo general no nos referimos al sentido de las oraciones individuales, sino la discurso como un todo o de fragmentos más o menos grandes, como por ejemplo párrafos o capítulos del discurso. Este tema del discurso (o de la conversación) se hará explícito, por lo tanto, es términos de una estructura semántica. Puesto que tales estructuras semánticas aparentemente no se expresan en oraciones individuales sino en secuencias completas de oraciones, que se denominan macroestructuras semánticas. Las macroestructuras semánticas son la reconstrucción teórica de nociones como “tema” o “asunto” del discurso.

Siguiendo las ideas expuestas anteriormente por Calsamiglia y Tusón (1999), la cohesión se da en el orden interior del texto y funciona como un conjunto de enlaces intertextuales para establecer las relaciones semánticas que precisa un texto para constituirse como unidad de significación. Al respecto señala que los mecanismo para la cohesión del discurso son: el mantenimiento del referente: procedimientos léxicos, el mantenimiento del referente: procedimientos gramaticales, la progresión temática y los marcadores y los conectores.

El mantenimiento del referente: procedimientos léxicos: Los mecanismos que se emplean para mantener la referencia iniciada son todos ellos son de reiteración. En primer lugar la simple repetición. En el momento en que se debilita la referencia se repite el referente con las mismas palabras o con variaciones. Se trata de procedimientos de sustitución. Los mecanismos más habituales para mantener los referentes son: a) repeticiones (exactas o parciales), b) sustitución por sinónimos o cuasi sinónimos (sintagmas, palabras, oraciones), c) sustitución por hipónimos o hiperónimos y por

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antónimos, d) sustitución por metáfora o por metonimia, e) sustitución por calificaciones valorativas, y f) sustitución por proformas léxicas.

El mantenimiento del referente: procedimientos gramaticales

Aquí se consideran la deixis textual, aquella en que las formas deícticas actúan con una función endofórica, es decir, en el interior del texto. Los elementos lingüísticos que tienen esta función se llaman pro-formas, elementos breves, conceptualmente vacíos, que ocupan y lugar y que “repescan” o recuperan su significado en otro lugar del texto. Son piezas que reproducen la redundancia sin dejar de señalar de qué se está hablando. Se dan principalmente en las categorías gramaticales nominales con función sustantiva o adjetiva (pro- nombres: demostrativos, personales, posesivos, cuantificadores…), y en las adverbiales (pro-adverbios: modales, temporales, locativos). Estos elementos constituyen el fenómeno de la co-referencia endofórica con una orientación a lo ya dicho o mencionado en el espacio/tiempo anterior (anáfora), o lo que se dirá en el espacio/tiempo posterior (catáfora). También encontramos como un mecanismo de cohesión a la elipsis, que consiste en la reducción de la redundancia y aligerar el peso que supone la repetición. Resulta en estructuras que se procesan gracias a la consulta de expresiones vecinas. Una forma de elipsis muy habitual corresponde al referente sujeto o persona, que una vez ha aparecido por primera vez, en las lenguas como el español en las que su expresión es opcional, no aparece hasta que se introduce un nuevo sujeto. Y, por último tenemos como otro mecanismo los sintagmas nominales indeterminados como una forma de recuperar un sintagma

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introducido por primera vez a partir de un artículo indefinido. También puede aparecer cuando se activa un guión (script) o cuando los hablantes comparten una situación o referencia.

Así por ejemplo, en el siguiente texto se observa con nitidez los rasgos mencionados:

“Estábamos sentados en la terraza de una cafetería. Cuando menos nos lo esperábamos Andrés se levantó precipitadamente, entró por la puerta cristalera al interior del local y se acercó tambaleándose a la barra.”

El conocimiento del guión de cafetería permite introducir sintagmas definidos como la terraza, la barra, el local, la puerta cristalera, pues forman parte de una imagen mental activadas en la memoria.

La progresión temática

Este mecanismo permite que la información avance a partir de algo conocido, va incorporando elementos nuevos sin interrupciones y concluye con una línea informativa necesaria para completar el discurso. Para entender cómo se articula la información existen dos categorías: el rema, que es el elemento (o conjunto de elementos) que hace avanzar la información, aporta datos nuevos, presenta o traduce alguna cosa y es independiente del contexto, y el tema o trasfondo, que es el elemento (o el conjunto de elementos) que establece un vínculo con el discurso previo (dependiente del contexto), presenta datos conocidos, no aduce nada y denota un presupuesto. La articulación de estos dos elementos hace posible entender la dinámica de la información y la forma como ésta progresa a lo largo de un texto. La progresión temática puede ser de tres tipos: a) Lineal, consiste en partir

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de un primer tema y lo que se presenta como información nueva (rema) se convierte en el tema siguiente (información conocida) al que le atribuye otro rema, que a continuación se convierte en tema, etc.; b) Tema constante, cuando a un mismo tema, se le va asignando remas diferentes; y c) temas derivados, es decir, a partir de un tema general o hipertema van surgiendo diferentes temas o subtemas con sus respectivos remas.

Es importante señalar que normalmente, en un texto se combinan diferentes formas de progresión temática, si bien puede dominar una u otra. Así por ejemplo, en una clasificación, el tipo de progresión temática dominante será el tema derivado, pero, al tratar cada clase, puede aparecer un tipo de progresión de tipo constante.

Los marcadores y los conectores:

La lengua pone a disposición de los hablantes unas piezas lingüísticas que relacionan en forma explícita segmentos textuales, sean enunciados o secuencias de enunciados, estableciendo diversos tipos de relaciones semánticas, es decir, se trata de los llamados marcadores discursivos y los conectores.

De acuerdo con Calsamiglia y Tusón (1999:245-246), los marcadores y los conectores presentan las siguientes características:

 Desde el punto de vista de su forma son variados: pueden ser piezas simples o compuestas, conjunciones, y locuciones, sintagmas nominales, verbales o preposicionales.

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 Su función es relacionar y poner en contacto dos enunciados o secuencia de enunciados; en otras palabras, su presencia enlaza un segmento textual previo con el siguiente, estableciendo una relación semántica.

 Su finalidad discursiva se centra fundamentalmente en proporcionar cohesión y estructura, y servir de guía o instrucción para la interpretación del sentido del discurso. Algunos de ellos se especializan en proporcionar una orientación argumentativa, es decir, dirigida hacia una conclusión a partir de enunciados puestos en contacto.

Los marcadores de ordenación del discurso suelen recibir el nombre de conectores metatextuales porque no se orientan a la conexión del contenido de los enunciados sino al desarrollo mismo de la enunciación. Ésta se desenvuelve a partir de un inicio, un desarrollo y una conclusión.

Calsamiglia y Tusón (1999: 246-249) realizan una clasificación de los conectores:

a) Conectores metatextuales

iniciadores: para empezar, antes que nada, primero de todo…

distribuidores: por un lado, por otro; por una parte, por otra: éstos, aquellos.

ordenadores: primero, en primer lugar, en segundo lugar…

de transición: por otro lado/parte, en otro orden de cosas…

continuativos: pues bien, entonces, es este sentido, el caso es que, a todo esto…

aditivos: además, igualmente, asimismo…

digresivos: por cierto, a propósito…

espacio-temporales

de anterioridad: antes, hasta el momento, más arriba, hasta aquí…

de simultaneidad: en este momento, aquí, ahora, al mismo tiempo, mientras, a la vez…

de posterioridad: después, luego, más abajo, seguidamente, más adelante.

conclusivos: en conclusión, en resumen, en suma, en resumidas cuentas, total…

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El uso de los conectores no es fácil requiere un pleno conocimiento y dominio por parte del investigador ya que puede enlazar diversas partes de un texto, asimismo indican la relación lógica entre oraciones y párrafos; de modo que, requiere una meticuloso empleo a lo largo del texto, sin embargo, muchas veces se observan errores frecuentes, tales como los señalado por Carneiro (2005:192): Error lógico por mal uso del conector (especialmente “es decir” y “finalmente”), insistente uso de conectores copulativos y de adición y la ausencia de conectores.

b) Marcadores que introducen operaciones discursivas:

De expresión de punto de vista: en mi opinión, a mi juicio, a nuestro entender, desde mi punto de vista, a mi parecer, tengo para mí, por lo que a mí respecta…

De manifestación de certeza: es evidente que, es indudable, todo el mundo sabe, nadie puede ignorar, es incuestionable, de hecho, en realidad, está claro que…

De confirmación: en efecto, por supuesto, desde luego, por descontado, efectivamente…

De tematización: respecto a, a propósito de, por lo que respecta a, en cuanto a, referente a, con referencia a, en lo que concierne, en/por lo que se refiere a…

De reformulación, explicación o aclaración: esto es, es decir, en otras palabras, quiero decir, o sea, a saber, bueno, mejor dicho, en particular, en concreto…

De ejemplificación: por ejemplo, a saber, así, en concreto, pongamos por caso, sin ir más lejos…

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c) Conectores que sirven para poner en relación lógico- semántica segmentos textuales:

d) Marcadores interactivos, que generan la necesidad de generar cooperación, seguimiento, la atención, acuerdo:

Marcadores de demanda de confirmación o de acuerdo: muchas veces con mera función fática y reguladora de la interacción: ¿eh?, ¿verdad?, ¿sí o no?, ¿no?, ¿me entiendes?, ¿me sigues?, ¿sabes que quiero decir o no?, ¿vale?, ¿ves?, ¿oyes?, ¿sabes?

Marcadores de advertencia: mira, oiga, ojo, cuidado, fíjate…

Marcadores de reactivos de acuerdo: bueno, perfecto, claro, sí, bien, vale, de acuerdo, sí, exacto, evidente, okey, ya, perfectamente…

Marcadores estimulantes: venga, va…

Marcadores iniciativos: bueno, bueno pues, mira, veamos, mire usted, a ver, vamos a ver, ¿saber qué?

Marcadores reactivos: ¡hombre!, ¡mujer!, tío, vaya, es que…

Reactivos de desacuerdo: bueno, pero; vaya, no, tampoco, nunca, en absoluto, qué va, para nada, por favor; perdone-pero…

Marcadores de aclaración, corrección o reformulación: o sea, mejor dicho, quiero decir, bueno…

Aditivos o sumativos: [conexión A+B] y, además, encima, después, incluso; igualmente, asimismo, también, tal como, del mismo modo; ni, tampoco.

Contrastivos o contraargumentativos: [conexión A-B] pero, en cambio, sin embargo, ahora bien (oposición); sino, el lugar/vez de, por el contrario, antes bien, contrariamente… (sustitución); excepto si, a no ser que… (restricción); de todos modos, sea como sea, en cualquier caso, a pesar de, no obstante, con todo, aun así, después de todo, así y todo, con todo (y con eso)… (concesión).

De base causal:

causativos: (introducen la relación de causa entre segmentos textuales) a causa de ello, por eso, porque, pues, puesto que, ya que, dado que, por el hecho de que, en virtud de, gracias a…

consecutivos: (introducen la consecuencia entre segmentos textuales) de ahí que, pues, luego, por eso, de modo que, de ello resulta que, así que, de donde se sigue, así pues, por (lo) tanto, de suerte que, por consiguiente, en consecuencia, en efecto, entonces…

condicionales: si, con tal de que, cuando, en el caso de que, según,

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