Capítulo 5. La cuenca lechera del área tabacalera correntina
2. La propuesta de la Cuenca Lechera
En el POA 81/82 se explicita la modalidad con que se instalaría la cuenca lechera correntina: se introducirían vientres de raza holando argentino, que se entregarían en crédito a los productores tabacaleros que cumplieran una serie de condiciones, dispusieran de recursos y manifestaran interés para iniciar la actividad a modo de diversificar su perfil productivo. La producción se canalizaría a través de una empresa láctea, de modo de evitar los canales informales de comercialización. Para tal fin se realizaron sondeos con empresas de primer nivel nacional, como Sancor, Milkaut y La Serenísima, tratando de interesar a alguna de ellas para que se instalara en la zona y con su presencia se asegurara la salida comercial del producto a lograr.
Este POA se plasma en papel hacia fines de 1980, se aprueba a mediados de 1981 y comienza a operarse a principios de 1983. Durante este lapso se dio difusión a la propuesta, se hicieron los relevamientos de productores interesados, hubo instancias de búsqueda de información para
70 La idea de abastecer al sur de Brasil estaba muy presente en los planificadores, y la misma se mantuvo con el tiempo,
aún después de haberse disgregado la cuenca lechera. Varios intentos de los años 90 y hasta el 2007 planteaban la exportación a Brasil como un objetivo a lograr.
80 resolver los problemas productivos que se estimaba ocurrirían al iniciar las actividades (alimentación del rodeo, aspectos sanitarios específicos, logística de distribución de insumos y recolección de la leche, los mencionados sondeos y posteriores negociaciones con las usinas lácteas, etc.). Buscando más precisiones, encontramos que el IPT solicita formalmente al Banco Provincia de Corrientes inicie los desembolsos para la compra de los vientres lecheros: con fecha 10 de agosto de 1983, el Director del IPT, Ing. Arturo Carbajal le solicita al presidente del Banco Provincia de Corrientes que firme el convenio para habilitar la línea de créditos para lechería. Este pedido tiene el aval del ministro, Sr. Irastorza, y la cartera asciende a $a 5.000.000.-.
Del convenio de referencia podemos citar los siguientes aspectos relevantes:
El destino es la compra de animales lecheros y otras inversiones destinadas al tambo, para la formación de la cuenca lechera del área tabacalera correntina.
Los créditos se ajustarían en base al incremento de los precios de la grasa butirosa más un 3% anual vencido.
Se destinaron $ 5.000.000.-
Los sujetos de crédito deberán cumplir con los requisitos bancarios y también contar con la aprobación de parte de los técnicos designados por el IPT a tal fin.
El plazo de amortización será de 6 años, con opción a 1 de gracia, pagadero en cinco cuotas anuales iguales y consecutivas.
La asistencia crediticia será del 100% de valor del bien a adquirir, con garantía prendaria. Los sujetos de crédito estuvieron sometidos a un proceso selectivo que tuvo aspectos objetivos, sobre todo las exigencias bancarias, y otros subjetivos, las exigencias del IPT y sus técnicos, aspecto éste que a la diversidad de miradas se sumaron fuertes cambios a lo largo del período analizado71, y también en función de distintos intereses. Son aclaratorias las palabras de un tambero (Tambo 00):
“...yo quise principiar pero no me quisieron aceptar en la primera anotación. Me puse bastante malo, y peor cuando después me enteré que le habían dado vacas a un montón de gentes que no cumplían los requisitos. Muchos vendieron las vacas apenas las tuvieron, hasta algunos las carnearon. ¡Qué crimen! Pero en el segundo crédito me anoté y ahí si se dio. Yo tenía nada más que 30 hectáreas, y para peor en una tira larga de campo donde había que trajinar. Y empezamos con todo, 15 vacas que parieron en tres meses, ordeñadora, todo. Enseguidita pasamos los 100 litros por día…”
Continuando con otros aspectos del proceso de compra e introducción de vacas, podemos apreciar que una vez definida la lista de beneficiarios que serían sujeto de estos créditos, los mismos debían autorizar para la selección de vacas ―a quien el IPT designe…‖. Es decir que se los hacía comprometer por escrito a que un tercero eligiera las vacas que el beneficiario compraría (Gráfico Nº 11). Se manifiesta así una limitación a la participación de los productores beneficiarios, fundamentada en el desconocimiento que dichos productores tenían en la materia. Al respecto otro productor lechero local menciona
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Luego de una fuerte expectativa creada, el considerable atraso en la compra del primer lote de vacas hizo que muchos de los anotados se borraran, y hasta ―sobraban‖ vacas, que fueron asignadas sintener en cuenta los requisitos previstos.
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“…mis vacas vinieron de Entre Ríos, de un tal Fiscarelli. Millán y el ingeniero Delgado se hicieron cargo de todo. A mí me vino bien porque yo no entendía nada de lecheras. De vacas comunes sí, eso sí, pero de lecheras
holando nada…”. Este tipo de argumentos sirvió para validar que un grupo de técnicos fueran los encargados de seleccionar los vientres a adquirir, cuestión que finalmente generó grandes controversias72.
Cabe también pensar en las demoras que se dieron entre la llegada de los fondos y
su ejecución. Este plan se incluyó en el POA 81/82, y según la operatoria normal de los POAs y el FET, los recursos deben ejecutarse durante la campaña en cuestión. En este caso la compra de vaquillonas se debería haber concretado entre julio de 1981 y junio de 1982, pero las operaciones se iniciaron en agosto de 1983. Esta situación, sumada a las altas tasas de inflación existente por aquellos años licuó el valor de dicha asignación de modo que con lo presupuestado para adquirir 800 vaquillonas preñadas al parir, los tamberos ―beneficiados‖ pudieron comprar solo 242 animales73.
Dejando por un momento el tema específico de la introducción inicial de vientres lecheros, otro aspecto de lo que ocurría por aquellos años con la incipiente cuenca lechera surge al analizar la nota que el colegio de veterinarios dirige al intendente local. Con fecha 17 de junio de 1983, el Círculo de Médicos Veterinarios de Goya se dirige al intendente de la ciudad a fin que éste intermedie en busca de un contacto con los ingenieros encargados de La Serenísima en Goya, ―con el propósito de conocer a fondo el proyecto de Cuenca Lechera en nuestra ciudad‖. Justifican el pedido en que ―el Círculo tiene como única finalidad ayudar al productor, y en este caso al pequeño productor, confiando en vuestra persona para concretar el pedido a fin de evitar futuros daños a nuestros protegidos…‖ Firman los médicos veterinarios Lomónaco y Galarza.
Varias lecturas o preguntas podemos hacer a partir de estas líneas. Por ejemplo recordando que el proyecto no era de La Serenísima, sino del gobierno provincial, y ejecutado por el IPT, y que para ese momento ya tenía tres años de estar en el candelero, antes de esta nota, los veterinarios no se habían ocupado del tema, o no les habían dado ninguna participación? Por otro lado, cuáles podrían ser los ―futuros daños‖ a sus ―protegidos‖? Los reparos expresados en la nota del colegio de médicos veterinarios, y su búsqueda de una mediación por parte del intendente evidenciaba la existencia de problemas, quizá debidos a una posible falla en la comunicación.
Estas consideraciones, sumadas a las condiciones impuestas a los beneficiarios confirman que el proyecto no había tenido la efectiva participación de todos los actores (reduciéndolos a la figura de
72 Los animales introducidos en esta primera etapa fueron, en líneas generales, de calidad genética pobre y lo que se
llama en el rubro ―vacas usadas‖, de segunda o tercera parición. Esto aportó para que la producción lechera de esos primeros años fuera sustancialmente baja.
73 Desde 1975 comenzó en la Argentina una etapa de alta inflación, a partir del ―rodrigazo‖. La dictadura militar que
tomó el poder en 1976 pretendió manejarlo por medio de la reducción del salario real, pero la inflación de tres dígitos persistió. Los índices de inflación en los años en que dieron los créditos para la compra de vientres fueron: 100,8 % en 1980; 164,7% en 1981; 209,7% en 1982 y 433,7% en 1983) (Rapoport, 2010)
82 agentes, en la concepción de Bourdieu, op cit), y tampoco se había dado suficiente importancia a la existencia de intereses diversos, muchos de ellos opuestos y potenciales generadores de conflictos que afectarían la evolución del mismo.
Así se repite en la propuesta de la cuenca lechera el lineamiento del proyecto general, relegando la participación a una mínima expresión, en el caso específico de la lechería llevada casi siempre a fuertes discusiones por cuestiones secundarias, como podía ser el caso de la raza lechera a elegir: que si Holando Argentino, Jersey, Gir u otra: que las razas continentales eran más lecheras, las británicas más económicas, y las índicas más resistentes al clima y los parásitos. En medio de esta y otras pujas argumentales teñidas de fundamentalismos tecnocráticos, las cuestiones centrales de un proyecto de desarrollo eran evitadas. La opinión de quienes serían sujetos de ese desarrollo nunca fueron efectivamente consultadas y tenidas en cuenta, y las decisiones fueron tomadas por grupos reducidos de políticos y técnicos en base a sus particulares miradas.
Otro frente de negociaciones del proyecto previo a su operativización fue con las negociaciones con las usinas lácteas. Se hizo un sondeo con las más cercanas, con sedes centrales en la provincia de Santa Fe. Sancor y Milkaut desistieron por distintos motivos de aceptar la propuesta, en tanto que La Serenísima, después de estudiar la situación terminó por aceptar e instalar una planta de recibo de leche y elaboración de masa de muzzarella. La empresa alquiló un galpón en las afueras de la ciudad, lo acondicionó para tales tareas y abrió una oficina para la atención y el asesoramiento de los futuros tamberos74. El inicio formal de actividades de recibo y procesamiento de la leche de los tambos correntinos comenzó el 21 de noviembre de 1983.