La siguiente propuesta está dirigida en especial a la práctica de liderazgo
observada durante esta investigación y retoma aspectos establecidos en Ramírez (2000). Dicho autor argumenta que la transformación de las escuelas no puede partir solamente del establecimiento de normas de funcionamiento más adecuadas, de parte de las autoridades educativas, tampoco depende solamente de la distribución de materiales de apoyo para mejorar la enseñanza, de la divulgación de instrumentos y procedimientos novedosos o de uno o varios cursos de capacitación. Sino que más bien se requiere de la articulación de estos elementos y, sobre todo, que los actores de la vida escolar
sus virtudes reflejadas en resultados efectivos y comprueben que es posible trabajar con las nuevas exigencias.
Así mismo, dicha propuesta está basada en el liderazgo transformacional de Bass (1985), el cual implica el incremento de las capacidades de los miembros de la
organización para resolver individual o colectivamente los diferentes problemas. El liderazgo transformacional representa la cultura del cambio, el agente transformacional de su cultura organizativa.
A continuación se incluyen una serie de acciones a poner en marcha en el proceso de transformación de la escuela, con la finalidad de mejorar el servicio que ofrece.
La integración y capacitación de un equipo estatal para promover, con
conocimiento de causa y con las herramientas fundamentales, el conjunto de acciones que implica el proyecto, así como para realizar el seguimiento del proceso en los planteles. Los integrantes de los equipos fungirán como asesores de los directores o supervisores a quienes apoyarán para desarrollar sus funciones académicas en las escuelas; es decir, se espera que estas figuras, mediante la capacitación —que incluye el trabajo previo con grupos de escuelas— sean un factor para que los directivos asuman sus funciones de gestión centrada en las tareas educativas de los espacios escolares.
El diseño general del proceso formativo incluye cursos y talleres pero también la “capacitación en la acción”, es decir, del aprendizaje derivado de la experiencia de
promover el cambio en varias escuelas, de apoyar a los directivos y profesores a superar dificultades, frecuentemente imprevisibles en cualquier diseño de innovación.
Por otro lado está la participación voluntaria del personal de cada escuela, a partir del conocimiento de los objetivos del proyecto, sus fundamentos e implicaciones. Este propósito se logra mediante acciones de información y “sensibilización” con el fin de que el personal docente y directivo reconozca los problemas que enfrenta la escuela en el cumplimiento de su misión, el papel que juegan los factores internos (las deficiencias derivadas de la organización y funcionamiento de los planteles, el trabajo de los
profesores y la relación entre la escuela y las familias) y, en consecuencia, asuman la necesidad de realizar transformaciones en la organización y el funcionamiento escolar, así como en el trabajo cotidiano de los maestros.
Que el Sistema Educativo contemple como prioridad el apoyo permanente al personal directivo y docente de las escuelas oficiales y particulares involucradas en las distintas fases de realización del proyecto de investigación mediante diversas
actividades: cursos de capacitación, materiales impresos, reuniones de intercambio de experiencias y asesoría directa (presencia del asesor del proyecto en los establecimientos educativos) para contribuir a superar limitantes específicas.
Para lograr lo anterior es necesario dar a conocer a las escuelas interesadas a participar en este proyecto las actividades planeadas para su realización. Dichas actividades se presentan a continuación:
a) El conocimiento del proyecto y la decisión de participación. Con base en la información aportada por el equipo promotor del proyecto y los directivos de las escuelas, los profesores deciden su incorporación a esta forma de trabajo.
b) El análisis general de la situación de la escuela, con el propósito de que el personal exprese y analice las percepciones que cada uno tiene con respecto a la situación de la escuela: logros, problemas y sus causas; la sistematización de las opiniones permite establecer un conjunto de supuestos que deberán ser sujetos a
comprobación posteriormente.
c) Revisión de la misión de la escuela, tomando como base el plan y los programas nacionales de estudio. Esta actividad permite que los profesores se percaten de los diversos grados de conocimiento que tienen acerca de los propósitos
fundamentales de la escuela, de las interpretaciones y, especialmente, de las prioridades que cada uno establece para su trabajo. De este modo se evidencia la necesidad de establecer la unidad en las metas del quehacer cotidiano y en las formas de hacerlo.
d) Realización de un diagnóstico o ejercicio de evaluación interna del plantel escolar. Con base en los elementos anteriores, que supone un proceso de reflexión, el personal docente y directivo de la escuela inicia el ejercicio de evaluación interna del plantel, tomando como base los propósitos educativos y la misión de la escuela. De este modo, y con base en la información que arrojan fuentes disponibles en cada escuela (opiniones de padres y alumnos, cuadernos de trabajo, estadísticas escolares, resultados de los exámenes, registros sobre el uso del tiempo) se identifican los logros efectivos,
los principales problemas que se enfrentan para lograr los propósitos básicos, y las causas que provocan las deficiencias en cada uno de los ámbitos de la organización escolar. El diagnóstico permite responder a las siguientes preguntas: ¿Qué fortalecer? ¿Qué corregir? ¿Qué nuevas acciones realizar?
e) Elaboración de un plan de acción o proyecto escolar para superar los principales problemas. El proyecto es la herramienta que articula la acción coordinada de todos los maestros y el director para resolver aquellos identificados durante el diagnóstico, su objetivo fundamental es combatir las causas que se han detectado mediante el diagnóstico, en cada uno de los espacios mencionados.
f) Seguimiento y, si se considera necesario, ajuste del proyecto escolar. Éste incluye la evaluación periódica de los resultados obtenidos, convirtiéndose en una forma de aprendizaje de mejora continua.