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2.3. BASES CONCEPTUALES

2.3.2. RESIDUOS SÓLIDOS

2.3.2.9. Propuestas para la Gestión Integral de Residuos Sólidos

San Martín (2015) detalla las propuestas concretas, sosteniendo que los ejecutores de actividades que dañan al ambiente somos nosotros. Específicamente, la responsabilidad debe ser atribuible al Estado, las empresas y al ciudadano actuando como agente social. En ese sentido, ¿Qué se requiere para poder contar con un aparato ambiental eficiente? Enfoques necesarios para la gestión integral de residuos sólidos En el Módulo 09 de Gestión Integral de Residuos Sólidos (2012) se detallan los enfoques siguientes:

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Enfoque de sostenibilidad: Constituye el principal enfoque en un proyecto de gestión integral de residuos sólidos; incluye una serie de acciones articuladas entre sí en al menos seis ámbitos: político, organizacional, socio - cultural, tecnológico, ambiental y económico – financiero; dan respuesta directa a las causas subyacentes que generan la problemática y la insuficiente cobertura identificada en la gestión de residuos sólidos (2012, pág. 18).

1. Político - Jurídico: A través de las acciones realizadas en este ámbito, se asegura el apoyo y la viabilidad política a los procesos desde las autoridades locales. Además, se desarrollan de manera participativa políticas que son favorables a la gestión del servicio, lo que a futuro garantiza mayores niveles de cumplimiento y apropiación (2012, pág. 18).

2. Organizacional: Se promueve al interior de los Municipios y/o organizaciones comunitarias el fortalecimiento de su estructura orgánica para los procesos de operación, mantenimiento y administración del sistema de residuos sólidos. Su conformación se fundamenta en la realidad, capacidades y recursos disponibles localmente, y en respuesta a los requerimientos establecidos por los diferentes actores locales involucrados en el proceso (2012, pág. 18). 3. Socio - cultural: La estrategia y metodología de intervención en la

gestión de residuos sólidos considera a la participación como uno de sus principios fundamentales. Asegura el involucramiento de la población en todos los procesos de gestión de los residuos a través de actividades permanentes de promoción, educación y comunicación. Se promueven espacios específicos de participación para niñas, niños, jóvenes y mujeres bajo criterios de equidad de género y generacional. La inclusión de las familias y comunidad desde el diagnóstico, la planificación, ejecución, evaluación y gestión de conocimientos constituye un soporte importante para la sostenibilidad, junto con las acciones en los otros cinco ámbitos. Se considera además la diversidad poblacional y cultural (2012, pág. 19).

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El rol del ciudadano, San Martín (2015, pág. 521) cita a Ramón Martin Mateo precisando que “es necesario partir de una cierta difusión de sensibilidad ambiental, los que están relacionados directamente con la docencia deberán coadyuvar al interés ambiental de los ciudadanos, para lo que es especialmente importante la incorporación de las cuestiones ambientales en los planes de estudio de las escuelas primarias y secundarias”.

En la Guía del Buen Gobierno Municipal en Materia de Gestión Ambiental se señala que la participación ciudadana es el proceso mediante el cual la ciudadanía participa responsablemente, de buena fe y con transparencia y veracidad, en forma individual o colectiva, en la definición y aplicación de las políticas relativas al ambiente y sus componentes que se adopten en cada uno de los niveles de gobierno, y en el proceso de toma de decisiones públicas sobre materias ambientales, así como en su ejecución y fiscalización. Las decisiones y acciones de la gestión ambiental buscan la concertación con la sociedad civil. Por lo tanto, es obligación del Gobierno Local promover campañas de difusión dirigidas a que la población conozca el circuito de los residuos sólidos y se involucre en reducir la generación de estos y en segregarlos (Loeffler, 2012).

Finalmente, resaltar que la participación ciudadana es fundamental, ello se plasma, en lo sostenido por San Martín (2015, pág. 522), un ciudadano dotado de conocimientos sobre el cuidado ambiental, que este enterado de las consecuencias de la contaminación y haya sido instruido para propiciar medidas para la protección del medio ambiente, será el principal protagonista de la lucha contra el daño ambiental. ¿Qué podemos hacer como ciudadanos? La regla de las 3 “R” En la Guía Educación y Gestión Escolar para el Desarrollo Sustentable: Residuos sólidos y consumo responsable, desarrollado por Loeffler (2012), sostiene que la gran producción de basura en el país debido a una población creciente con patrones no sustentables de producción y consumo, aunado al importante rezago de infraestructura para el

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reciclaje, tratamiento y disposición final de los residuos representa un reto enorme no sólo para el Gobierno, sino también y sobre todo para la ciudadanía.

Está en nuestras manos aplicar una regla muy sencilla, la regla de las 3 “R”: reducir-reutilizar-reciclar. Algunos hablan de una cuarta “R”: reeducar. Primero nos tenemos que reeducar, es decir concientizar acerca de la importancia de que todos participemos en el cuidado del medio ambiente a través de nuestros hábitos. “Reducir” significa evitar y minimizar los residuos, es decir, ni siquiera generarlos. ¿Cómo? Cambiando nuestros patrones de consumo, convertirnos en consumidores responsables, que a la hora de comprar un producto toman en cuenta que no tenga empaque, o que su empaque sea mínimo, o por lo menos fácilmente reciclable. A través del consumo responsable podemos también contribuir considerablemente a reducir los residuos que generamos. “Reutilizar” es aprovechar al máximo los bienes que consumimos, es decir, cambiar de una mentalidad de “desecho” a una mentalidad de “conservación”. Por ejemplo: si se me acaba el frasco de mermelada, no lo tiro, sino lo lavo, le quito la etiqueta y lo puedo “reutilizar” para guardar otros alimentos o incluso pensar en hacer mis propias mermeladas y conservarlas en estos frascos de vidrio. Los pasos de “reducir” y “reutilizar” son siempre más importantes que “reciclar”, es decir, reciclar es siempre el último paso en el manejo integral de residuos sólidos (Loeffler, 2012, pág. 12).

Entonces, impartiendo métodos de enseñanza que contemplen consideraciones ambientales, que incidan en la protección del ambiente y se enfoquen en el desarrollo sostenible, nuestro marco jurídico será mucho más comprensible y la dinámica del ciudadano frente al ambiente y las normas que implican su cuidado serán más efectivas. Es así, que la necesidad de lograr conciencia ambiental, es un punto de partida esencial, el cual se logra con la educación desde los niveles básicos, la cual es responsabilidad del Estado (no dejemos la importancia de la familia en este aspecto) (…), y la capacidad del

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propio ser humano por comprender las limitaciones de su entorno y de las consecuencias de sus actuaciones (San Martín, 2015, pág. 525). 4. Tecnológico: En este componente se asegura el uso de diseños

adecuados, tecnologías apropiadas y las alternativas del nivel de servicio para la implementación del sistema de gestión de residuos sólidos. Incluye todas las fases, desde la generación hasta la disposición y tratamiento final de los residuos en el sitio de disposición final. El desarrollo de capacidades de técnicos(as), dirigentes, líderes y lideresas en gestión integral es un elemento clave del proyecto (AVINA, CARE, 2012, pág. 19).

5. Ambiental: Asegura la implementación de procesos y acciones que permitan generar impactos positivos y mitigar los impactos negativos en el ambiente; así se protegerán de la contaminación a las fuentes de agua, el suelo y el aire (control de lixiviados, gases, olores), se cuidará de la estética y el paisaje en ciertas obras de infraestructura. Es decir, se atenderán una serie de medidas que se encuentran establecidas en las políticas y procedimientos ambientalmente aceptables para este tipo de intervenciones. Especial atención requiere el proceso de reflexión de la comunidad, actores locales y externos, así como la realización de acciones conducentes al cierre de los botaderos de basura que no implementan acciones integrales de gestión de los residuos sólidos (AVINA, CARE, 2012, pág. 19).

6. Económico – Financiero: Orientado al establecimiento de procesos adecuados de cálculo, definición y puesta en vigencia de tarifas, considerando criterios de equidad y cobros diferenciados, así como el planteamiento de escenarios de reducción gradual de los subsidios (AVINA, CARE, 2012, pág. 19).