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PROSTITUTAS: CONOCIENDO AL ENEMIGO

In document Como Dominar a La Mujer (página 30-34)

Acá hay otra nota que puede ser más importante de lo que pensás a primera vista. Se trata de conocer a tu oponente.

¿Por qué es que los domadores de leones pueden meterse en una jaula llena de asesina-hombres sin siquiera tener un mordisco? ¿Cómo pueden los entrenadores de perros de pelea sacarse los nervios para enfrentar perros que fueron convertidos en brutales máquinas asesinas todos los días, día tras día, sin volverse blancos del miedo? Mierda, ¿cómo hacen los comediantes de pie para subir al escenario y convencer a una salvaje muchedumbre de borrachos llorones que ellos son las personas más graciosas en el mundo, y que se merecen salvajes agradecimientos y aplausos en vez de tener botellas partidas en la cabeza?

Dicho de forma simple, se acostumbraron a eso. Trabajaron en su empleo lo suficiente para saber cuáles son los peligros, donde podrían venir los problemas y dónde no, etc. En otras palabras, el familiarizarse con sus materias les permitió desarrollar un instinto para cuándo tienen que estar de guardia y cuándo se pueden relajar.

Bueno, lo mismo es absolutamente cierto para manejar a los animalitos salvajes que te estoy intentando dominar.

Creeme, los fanáticos del deporte, tigres de vengala, dobermans, adictos a los alucinógenos, la mujer promedio, son todos el mismo tipo de bestia. Una que tiene que ser entendida antes de que se le pueda decir qué hacer con un chasquido de dedos.

En casi todos los estados, las prostitutas son tan fáciles de encontrar como ferreterías y panaderías. En estos días, la mayoría de ellas dejan avisos en las Páginas

Amarillas. Las que no podés encontrar ahí dejan el mensaje en otro lado. Y si una puta es un poco fuerte para vos inmediatamente, hay salones de masajes (que ofrecen servicios sexuales).

El punto es, que tengas un poco de sexo regular, sin presiones, o al menos contacto femenino por un tiempo, sus manos en tu piel, sus labios tocando lo que sea que quieras que sea tocado, besado, chupado, tragado, lo que sea (después de todo, el cliente siempre tiene la razón) te va a hacer estar más cómodo entre las mujeres. Bastante más cómodo.

Sin ofender, pero hasta que no garches de la forma en que querés garchar, la forma en la que siempre soñaste, siempre vas a estar preguntando, deseando, esperando y ansiando esa forma en la que siempre quisiste hacerlo.

Proyecto Vagner Lover

Hey, esto no es nada para estar avergonzado. Querés algo que nunca tuviste. Querés que una mina te lama el orto, se trague tu verga hasta la garganta, las bolas y todo, que se siente arriba tuyo y golpee tu pecho con su largo pelo, que te deje que la ates así podés acabarle en la cara y decirle que lama mientras se le escurre desde los ojos (hey, no sé, es tu fantasía), como sea. Ok, ¿cómo le pedís a alguien con quién recién empezaste a salir, algo con lo que tenés miedo de hacerla incomodar?

No la conocés, saber cómo va a reaccionar, oh, ¿qué hacemos, qué hacemos? Lo que vamos a hacer, es cerrar el orto e ir finalmente con una prostituta y por fin descubrir cómo se siente lo que anduviste deseando. Muchas de estas necesidades están en nuestras cabezas. Queremos algo tan malo que no podemos pedírselo sin sonar como unos imbéciles tartamudos. Encima de eso, como nunca nos lo hicieron, tenemos la idea de que “ninguna mujer hace eso.”

Bueno, no hay nada mejor que ponerle un par de esposas a una mujer, taparle los ojos y después montarla como a un potro, usando su pelo como tus riendas, y usar todo agujero que te puedas encontrar como tu recipiente de esperma para sacarte de la idea que “ninguna mujer hace eso.”

Dejame darte un último ejemplo. Había un episodio de la serie “Días Felices” donde Richie se arrinconaba en un rincón con algunos matones que le habían prometido cagarlo a palos más tarde. Asustado, se fue a lo de los Fonz (por supuesto) para pedir ayuda. Fonzie le enseñó como ser tan cool que cualquiera se iba a calmar. Cuando los matones aparecen Richie hace todo lo que los Fonz le dijeron y los matones no se calmaron. Cuando Richie les pregunta a los Fonz por qué no se calmaron, los Fonz le dijeron:

“Supongo que para que funcione tendrías que haber estado al menos en una pelea antes.”

En otras palabras, para estar cómodo alrededor de las mujeres, especialmente para estar cómodo pidiendo cosas que creés que “van muy lejos,” tenés que estar entre algunas mujeres que hayan ido más lejos de lo que vos te imaginás.

Hey, las putas son personas también. Todos tenemos que ganarnos la vida.

Pero, más es más importante, ser capaces de mirar sin miedo a los ojos de una mina cuando le pedís lo que sea que le estés por pedir, este es el objetivo. Cuando pone esa mirada de shock en su cara, vos tenés que tener en la tuya la mirada de un hombre que sabe que la suya es una actitud de una pendejita que simplemente no vivió la vida. Y creeme, nunca vas a conseguir eso si nunca experimentaste alguna vivencia vos mismo.

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MENTIR:

¿DEBERÍAS O NO?

Bueno, dándole una mirada a ese título, está claro que acá tenemos otra gran

pregunta. Quizá la más grande que nos hayamos preguntado. Mentir – un pecado en todas las culturas – conocido de otra manera como la ruptura de la ley de Dios. De hecho, por parte de este libro, estamos hablando de la ruptura de uno de los

mandamientos de Dios en la esperanza de romper otro de los mandamientos de Dios. Entonces, ¿deberías? ¿Deberías realmente lanzar la moralidad a los vientos y

arriesgarte a despertar la ira del Ser Supremo sólo para acelerarte en el camino para conseguir un culo? Y la respuesta es:

¡Más vale!

Qué pregunta estúpida. Como nos dijeron los sabios, “Todo se vale en el amor y en la guerra,” y esto es seducción, el cuál francamente es ambos.

Y seriamente, dale, estás intentando cogerte tantas minas como sea posible en tan poco tiempo como puedas manejar. No estás en una audición para ser el próximo Dalai Lama. Relajate, y después ponete al día para conseguir un buen culo.

No te olvides, las mujeres mienten todo el tiempo. Sobre quién y cualquier cosa. Sin mostrar reacción alguna. ¿Creés que no? ¿Creés que me estoy aprovechando y haciéndome el vivo? Ok, entonces respondeme un par de preguntas:

¿Cómo llamarías a los implantes de silicona sino que más y más mentiras?

¿Qué son los tacos altos, esos maravillosos trocitos de calzado que hacen que una persona se pare más recta y que también acomoda sus buenos dotes en sus lugares más atractivos? Fijate como es que las mujeres no usan tacos altos cuando se van al cine con otra. Nop – los FMs (“Fuck Me shoes” [zapatos de “cogeme”], preguntale a cualquier mina, saben el código) sólo los usan cuando va a haber hombres alrededor. Y, quiero decir, dale che. ¿De qué otra forma llamarías al delineador, a la base de maquillaje, al ruborizante y a los otros tipos de maquillajes? ¿O a las operaciones de nariz? ¿A los reflejos en el pelo o a la tintura, sin mencionar a las bucleras y a las planchitas de pelo?

¿A las lentes de contacto de color? ¿A las hombreras? ¿A las almohadillas para las nalgas? ¿A las fajas?

Y hablando de sonar a la vieja moda. Fajas - ¿a quién quiero engañar? Vos sabes tanto como yo que hoy por hoy las mujeres se hacen operaciones para sacarse sus costillas inferiores así parecen más delgadas. ¿Implantes de pechos? ¿Y qué hay con las enfermas que se hacen implantes de labios sólo porque los labios grandes son la última cosa sexy?

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Plano y simple, estas son todas decepciones. Y son decepciones hechas para ganar la batalla de los sexos. Francamente Gilligan, va a ser mejor que empieces a mentir. Primero que nada, como dijo George Bernard Shaw, “la mayoría de las mentiras son exitosas, y la sociedad humana sería bastante imposible sin un gran trato con las buenas mentiras naturalizadas.” La gente miente todos los días. Le mienten al IRS (departamento de tesorería de los Estados Unidos), mienten en sus resúmenes, le mienten al policía que los para, a sus padres y maestros,

blahblahblahblahfuckingblah. ¿Todavía no captaste la idea?

No hagamos de esto un problemón. Todos mentimos. Cada vez que nos damos vuelta. Que no te agarre una emoción queriendo ser honesto con la mina con la que estás. No estás buscando relaciones de largo plazo (LTRs). Estamos hablando de Ciudad ONS (touch and go) Dos o tres si la mina tiene un orto que no se puede creer, o si hace algún gemidito agudo que te calienta realmente cuando te la cogés. Pero hey, de eso se trata. Cuando estés listo para establecerte con alguien en una casa con una cerca blanca, un perro para criar tus pibes y despojarte a una vida a la antigua, pagando cuentas, siendo fiel y esperando una muerte rápida para sacarte de tu miseria, entonces tenés todo el tiempo del mundo para ser honesto y franco sobre lo que sea.

Pero, ahora, mientras sigas buscando todos los culos que puedas cogerte, hacete un favor y considerá a la verdad como una preposición bastante flexible.

Y es más, entendé que flexibilizarla es todo lo que le querés hacer. No seas un bobo vestido con un traje al costo, alardeando que tenés millones, que manejás un Kia y hablando giladas de tus conexiones del espectáculo y políticas. Querés coger, no que se te rían.

Dejá que tus cumplidos se arrastren a los halagos y después a una mentira descarada que tengas que hacer. Nunca tengas miedo de estar de acuerdo con ellas cuando se trata de qué tan bien se ven, qué lindo es su nuevo vestido, etc. Es decir, tienen espejo. Saben cómo se ven. Si se mienten ellas mismas, apoyalas sin vergüenza. Después de todo, como nos dicen en este mundo políticamente correcto, No te gustaría ser crítico, ¿no?

Sentite libre de dejarlas que se mientan ellas mismas. ¿Que qué quiero decir? Simple. Cuando empiecen a exagerarte en su propia cabeza, seguiles el juego y ponete de acuerdo con ellas. Ponete de acuerdo con el silencio cuando puedas (ella te dice “Estoy pensando en que sos mucho más rico [o cualquier cosa en el lugar de ‘rico’] de lo que dijiste, ¿o no?” Y vos sólo te hacés el pelotudo y mirás el techo, semi avergonzado). A las mujeres les gusta tener la razón, por más que tengan que contradecir los hechos en frente de sus caras y mentirse ellas mismas para tenerla. Y cuando preguntan si las respetás, si vas a llamar al día siguiente, si ustedes

piensan que es una puta por tener relaciones en la primer cita, pordiostodoporderoso, chabón – mentí hasta que te salga fuego del culo.

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Acordate, pequeñas mentiras. Mentiras inteligentes. Vas a conseguir llegar lejos con estas (a veces incluso más) como si lo hicieras con flores, golosinas o joyas. Como el padre Samuel Butler dijo, “El mejor mentiroso es aquel que hace que la menor cantidad de mentiras vayan por el largo camino.”

Al fin y al cabo, no te gustaría discutir con un flaco sobre ropa, ¿o si?

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