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PrototiPo de vivienda sustentable en Mérida

ReutilizaCión Y ReCiClaje:

una pRopuesta FaCtible

Carmen García Gómez María Milagrosa Pérez Sánchez

Universidad Autónoma de Yucatán

E

l crecimiento urbano es un fenómeno característico de la época actual, resultado de la estructura misma de la sociedad y de su evolución histórica. La dinámica de ampliación en las ciudades depende de la convergencia de diversos factores económicos, demográficos, culturales, políticos, sociales, geográficos y tecnológicos, entre otros, así como de la manera en que estos interactúan entre sí, respondiendo al momento histórico en que sucede.

El crecimiento acelerado de una ciudad, en espacio y población, trae como consecuencia la necesidad de satisfacer una demanda adicional de bienes y servicios básicos de equipamiento, infraestructura y servicios con que funciona pero ahora se requiere, además de la dotación, el tomar en cuenta los aspectos que influyen en la calidad de vida que ofrecen a los habitantes (Navarrete Escobedo, 2013, p. 75),

Como se sabe, las zonas urbanas se han convertido en el principal hábitat de la humanidad. Esa tendencia ha aumentado y no hay ninguna iniciativa que pueda detenerla. Se estima que el ritmo se mantendrá hasta alcanzar las tres cuartas partes de la población antes de 2040. Lo más preocupante, para nosotros, consiste en que los mayores crecimientos se están presentando en los países en vías de desarrollo, llevando a las ciudades a un punto de insostenibilidad.

A pesar de que se reconoce que el impacto de la ciudad sobre su entorno y las condiciones resultantes de dicha incidencia es y ha sido un fenóme- no circunstancial a su surgimiento, hoy es evidente que el crecimiento de los problemas ambientales son generados por las actividades antrópicas urbanas, punto sostenido desde el siglo pasado cuando se determinó que la problemática ambiental actual fue originada de manera principal por el

sobrepasamiento1 de la actividad humana.

Las ciudades son también un hecho social de notables connotaciones, pues son las concentraciones de hombres y mujeres que aspiran a realizar un proyecto de vida en el lugar que han considerado más conveniente y que ofrece las mejores oportunidades. Su uso se refleja en la morfología, vocación económica y cultural.

También está la complejidad natural que acompaña su existencia, ya que es al mismo tiempo un hecho físico, cultural, económico y social, considerado así porque se asienta sobre un conjunto de elementos sin modificar, tierra en condiciones originales que singularmente es la hace habitable. Esta condición natural está fuertemente amenazada en las ciudades y a nivel mundial, pues los impactos producidos en el espacio urbano se extrapolan al entorno y al ambiente general.

El patrón de ocupación expansivo de las ciudades implica que el suelo con mejores condiciones de ubicación y dotación de los servicios básicos se ocupe y termine en manos de los que más poder económico tienen, de manera que se vuelve escaso, dejando libres las partes periféricas, alejadas o con riesgo.

El territorio urbano está ocupado en su mayoría por vivienda y a pesar de eso hay déficit. El incremento de hogares demanda soluciones de vivienda adecuada en nuevos productos o del mercado secundario, que atiende a la vivienda usada.

1 Concepto introducido por Randholp y Donella Medows en el informe publicado en 1972, denominado

Los límites del crecimiento, para definir que el medio ambiente tiene límites y éstos han sido sobrepa- sados por la actividad humana, lo cual a causado su deterioro. Martí Mateo (1997) lo ha utilizado para explicar la insostenibilidad planetaria. (Velázquez Muñoz, 2012, p. xii).

De manera que más que por su carencia en términos absolutos, el problema de la vivienda en México se debe a su calidad. Según el diagnóstico del Pro- grama Nacional de Vivienda 2014-2018 (OFd, 2014), el déficit habitacional está integrado por tres aspectos: las viviendas que están construidas con materiales inadecuados; aquellas que sus espacios propician el hacinamiento; y las que no cuentan con servicios básicos.2

Este trabajo se inserta en dos rubros: atender el impacto a la naturaleza y ofrecer una opción viable para contribuir a abatir el rezago en el aspecto de materiales inadecuados para clima cálido húmedo. El prototipo de vivienda3

realizado fue construido con un sistema estructural híbrido, con materiales comerciales de la región y alternativos,4 como láminas elaboradas con peT

reciclado y madera, producto de poda de árboles5; otra sección es de muros

prefabricados de concreto con aislante; para la losa y los acabados en muros se usó una mezcla de cemento y la reutilización de empaques de poliestireno.6

El resultado es una casa que ofrece la disminución en la temperatura interior, importante en zonas donde se llega a 45°C, que promueve el reciclaje y mejora la habitabilidad de las personas.

Para abordar el tema se describen las tres variables que conforman la in- vestigación: vegetación, desechos sólidos y vivienda con sus problemáticas particulares, su inclusión en la propuesta general y la relación entre ellas.

2 Según la metodología para calcular el Déficit Habitacional aprobada en 2012 por el Comité Técnico

especializado del inegi, presidido por cOnaVi y conformado además por la Secretaría de Desarrollo Social, la Secretaría de la Reforma Agraria, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores, el Fondo de la Vivienda del isssTe y la Sociedad Hipotecaria Federal.

http://www.conavi.gob.mx/images/documentos/estadisticas/_vivienda/deficit/metodologia_defi- cit_habitacional.pdf (cidOc-siF, 2014, p. 22.

3 Es resultado del proyecto Desarrollo de una vivienda ecológica autosustentable, clave YU-

C—2008-C06-107327 financiado por el Fondo Mixto cOnacYT-Gobierno del Estado de Yucatán.

4El diseño de la vivienda, las estrategias bioclimáticas, los aspectos de confort térmico, el escalamiento

de los materiales a sistema constructivo y las soluciones estructurales son la aportación de las autoras.

5 Esta sección estuvo a cargo del Dr. Ricardo Herbé Cruz Estrada, del Centro de Investigación Cien-

tífica de Yucatán, a.c., Unidad de Materiales y responsable técnico del proyecto.

6Esta sección estuvo a cargo del Dr. José Gonzalo Carrillo Baeza y el becario Juan Couoh Nah del Centro

de Investigación Científica de Yucatán, a.c., Unidad de Materiales y la becaria María de los Ángeles Rejón Santana de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán.

a) la masa Vegetal y los fenómenos naturales

La industria agrícola es una de las principales fuentes de generación de resi- duos sólidos vegetales, constituidos por tallos, raíces y hojas, principalmente, aunque también se pueden considerar otras partes de las plantas que son desechadas o no utilizadas.

Algunos fenómenos meteorológicos muy comunes en Yucatán como los nortes, turbonadas, tormentas y huracanes generan una gran cantidad de material vegetal en forma de ramas y troncos que son derribados por la acción de los vientos que acompañan a la lluvia (Cruz, et. al., 2005). Pasado el fenómeno, la acumulación de vegetación caída puede, en algún momento, representar un serio riesgo en la ciudad y en los montes o selvas en donde se acumula, ya que una vez seca favorece la formación de otro tipo de siniestros como los incendios forestales.

En la ciudad de Mérida se han hecho esfuerzos para mantener ambien- tes urbanos con masa vegetal de mediana y gran altura, para atenuar un poco el efecto de la incidencia solar y se contribuye también al mejoramien- to de la imagen urbana. Existen 1 322 áreas verdes en espacios abiertos —predios clasificados en la normatividad urbana local como sitios públi- cos (figura 1)— que están distribuidos en 476 parques. En conjunto hacen un total de 1 071 327 m²: jardines que tienen una superficie de 742 593 m2;

plazas que suman 247 397 m²; 1 720 espacios lineales o camellones ubicados en avenidas y arterias de circulación vehicular primaria que agregan 773 138 m² y 73 glorietas que junto con la superficie de banquetas incor- poran 634 683 m² de espacios verdes. A esto se deben incluir 205 predios baldíos que tienen maleza de mediana y gran altura (Ayuntamiento, 2013a). Hasta marzo de 2013, la superficie total de áreas verdes en el municipio fue de 3 469 138 m², lo que representa un aproximado de 4.17 m² de área verde por habitante, considerando al total de población del municipio que, según el inegi, en el 2010 fue de 830 732 habitantes.

En ese universo vegetal se incluyen 32 235 árboles que requieren de man- tenimiento a través de poda periódica, como reporta la Dirección de Servicios Públicos Municipales (Ayuntamiento, 2013b), mismos que generan alrededor

Figura 1. Áreas verdes de la zona urbana de Mérida Fuente: Trabajo de campo y Ayuntamiento de Mérida (2012).

de 300 m3 mensuales de residuos vegetales, los cuales son almacenados al

azar en formas de astillas en centros de acopio, que van disminuyendo su capacidad de almacenaje debido al largo tiempo de permanencia que tienen antes de su reutilización como abono o composta.

A esa cantidad se debe sumar otra importante fuente de residuos de madera como las fábricas de muebles y de cimbra para construcción, los aserraderos y carpinterías registrados en el padrón del inegi (2011), que suman 147 establecimientos distribuidos en toda la ciudad (figura. 2).

Figura 2. Empresas que producen desechos de madera Fuente: inegi, (2011).

Los problemas para la ciudad respecto a los residuos de madera son varios. Estos se generan todos los día; en un volumen considerable; requieren de trituración, transporte y almacenaje en centros de acopio; su reutilización es en composta y requiere de personal que esté pendiente de su elaboración. La cantidad de composta que se ocupa en las áreas verdes y parques es menor

a la que se hace, de manera que hay excedente y se convierte en un desecho que ocupa grandes extensiones de terreno.

Una solución es su utilización en algo más que la composta debido a que los materiales vegetales están constituidos por fibras lignocelulósicas y son una fuente importante para la obtención de celulosa (Andrade, 1998; Canché 1996; Cazaurang, Peraza & Cruz, 1990), materia básica para la obtención de materiales compuestos (Zadorecki & Mitchell, 1989; Varghese & Thomas, 1994). Estas propiedades han hecho que muchos investigadores hayan desarrollado tecnologías para la utilización de fibras vegetales, productos de agroindustrias, artículos de oficina e industriales y en materiales para la construcción, entre otros.

También han usado fibras de madera, harina de nueces, fibras de yute, entre otros (Zadorecki & Mitchell, 1989; Hedenberg & Gatenholm, 1995), ya que estos materiales además de ser baratos son producidos de fuentes renovables (Varghese & Thomas, 1994; Coutinho, Costa & Carvalho, 1997) y poseen algunas ventajas adicionales como baja densidad, flexibilidad durante su proceso y un menor desgaste de equipos, además son biodegradables.

Se aprovecharon las propiedades del material y se combinó con polietileno de alta densidad (Hdpe7 por sus siglas en inglés), —uno de los principales

termoplásticos utilizados en los últimos años debido a su fácil disponibili- dad como material de reciclaje—, se hizo un nuevo material ,cuya aplicación práctica fue una lámina.

También se utilizó el poliestireno expandido (eps por sus siglas en inglés), que tiene un uso común como embalaje para transporte y almacenamiento de aparatos electrodomésticos delicados y frágiles, lo que lo convierte en un material desechable muy común que genera un problema ambiental por no ser biodegradable.

Otro de sus usos es en la construcción, en donde se fabrican paneles y bovedillas para techos, placas para muros y perlas que se agregan a los concretos para brindar a la mezcla mayor homogeneidad y menor peso.

También funciona como aislante térmico y acústico y es compatible con las mezclas de cemento.

La determinación de este material consistió en dos partes: las corres- pondientes a las propiedades mecánicas mediante pruebas de compresión y las propiedades térmicas por medio de cálculos de transferencia de calor y resistencia térmica en modelos (Rejón, et al. 2011, p. 59).

Una de las características del material es que sin importar la forma en que sea fabricado conserva sus propiedades mecánicas y térmicas por lo que puede ser reciclado.

Después de trabajar con diversas proporciones de mezcla con poliestireno reciclado y someterlas a pruebas de esfuerzo y ruptura, el resultado a la compresión fue que las mezclas de eps reciclado resisten un menor esfuerzo pero solo en un 5 por ciento por lo que la propuesta es viable en la proporción 60-40 con la que se trabajó en la escala 1:1.

El comportamiento respecto a las temperaturas es similar en las placas, sin haber cambios significativos en eps nuevo y reciclado, ya que ambos re- ducen la conductividad térmica del material y mejoran la resistencia térmica. B) los resIduos sólIdos

Son todos aquellos materiales o restos que no tienen ningún valor económico para el usuario pero sí un valor comercial para su recuperación e incorporación al ciclo de vida de la materia.

La ciudad, desde el mismo momento en que empieza a existir, impacta en la acumulación de residuos y desechos que son generados en el espacio urbano. Su cúmulo causa daños porque contaminan los recursos suelo, hídrico, aire y el paisaje.

La generación de residuos sólidos se ve potenciada por la dinámica y las prácticas de consumo, la producción y el crecimiento demográfico.

Muchas poblaciones carecen de instalaciones de disposición de residuos, por lo que continúan con la práctica de uso de los sitios no controlados o tiraderos a cielo abierto. Según reporta la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente del Gobierno del Estado de Yucatán (seduma, 2013)

en 89 de los 106 municipios del estado se sigue ese modelo, con lo que se contribuye al calentamiento global por las emisión de biogás a la atmósfera. En la mayoría de las ciudades, el manejo de residuos sólidos es insuficiente e inadecuado. No cuentan con infraestructura conveniente para prestar el servicio de recolección; no hay programas claros sobre la disposición final; el acopio es informal; existe almacenamiento sin selección; se carece de políticas bien establecidas para su manejo y es difícil que los habitantes lleven a cabo la práctica de separación, clasificación y reciclaje de residuos sólidos y líquidos.

Actualmente en Yucatán se generan alrededor de, 1 000 toneladas de basura al día y en la ciudad de Mérida se estima que un ciudadano genera en promedio 548 kilos de residuos sólidos por año, superando así la media europea que se sitúa en torno a 522 kilos por año (semarnaT, 2010).

Según los expertos europeos, si no se pone freno a la actual cultura de "usar y tirar" se podría llegar a 770 kilos de basura por habitante por año en 2020, lo que exigiría aumentar también el gasto público necesario para recoger, transportar y tratar los residuos públicos, que en la actualidad absorben en promedio el 20 por ciento de los presupuestos municipales.

Del total de desechos sólidos que se producen en la zona urbana de Mérida, una gran cantidad son restos plásticos, que en algunos casos son separados de otros materiales inorgánicos y llegan a sumar alrededor de 286 toneladas mensuales, de las cuales casi el 27 por ciento corresponde a envases y objetos de polietileno de alta densidad Hdpe, principal termoplástico utilizado reciente- mente por su fácil disponibilidad como material de reciclaje (Jacobsen, 2003). El incremento de la tendencia del uso de los materiales plásticos de los envases con rellenos lignocelulósicos se debe a los beneficios que aporta al material natural en cuanto a rigidez, resistencia mecánica y bajo peso (Jiménez, 2005; Seethamraju & Deaner, 2001).

Los materiales a base de lignocelulósicos y rellenos vegetales poseen múltiples aplicaciones en la fabricación de muelles, perfiles para ventanas y puertas, paneles para la industria automotriz, cercas y barandas; en este caso fue para una lámina ondulada.

c) la VIVIenda

Al contexto de un aumento considerable de población se añade la problemática del requerimiento de un sitio dónde vivir. Actualmente ,el gobierno mexicano dirige la mayoría de las acciones y ofrece programas para dotar de espacios dignos a los asalariados de menor rango con la llamada vivienda económica. Este tipo de edificación se creó a partir del 2000, el gobierno de México cambió de partido político después de 72 años. Una de las propuestas de campaña de los nuevos mandatarios fue la reforma de la política de vivienda, ya que existía un importante rezago y una demanda creciente, a pesar de tener una producción habitacional aproximada de 382 000 unidades anuales (García-Peralta, 2010, p. 46).

En esa época, la vivienda masiva construida era de tipo social, dirigida a trabajadores asalariados del sector privado formal y del sector público que percibían salarios modestos, excluyendo a los trabajadores informales y a los que trabajaban por cuenta propia, pues el financiamiento para la adquisición de esa vivienda nueva era para trabajadores que estuvieran en nómina y con una antigüedad mínima de cinco años en sus empresas.

La respuesta para revertir el déficit de vivienda era forzosamente incre- mentar la producción de la misma y la meta fue de 750 000 unidades por año, lo que significaba un incremento en la producción de un 250 por ciento (cidOc, 2004, p. 20). Para lograr el objetivo se instituyó como política oficial la construcción en serie y su estrategia fue la creación de una nueva categoría denominada vivienda económica. Consideraba un costo de hasta 117 063 veces el salario mínimo mensual (smm) del Distrito Federal y de 35 a 39 m2

de edificación. Con esa disminución del área construida fue posible aumentar el número de acciones anual.

Ese monto en Mérida, alcanzaba para hacer una casa de 40 m2 distribuidos

en un área habitable que funciona como usos múltiples de estancia-comedor- dormitorio, un baño completo y una barra considerada como espacio para cocinar. Este tipo de vivienda estaba dirigida a trabajadores asalariados con ingreso diario individual o familiar de 1 a 3.9 veces smm, que en Mérida representa 68.88 pesos mexicanos (aproximadamente 4.4 dólares). La

construcción se hizo con materiales durables, mano de obra especializada e incluyó servicios como agua, electricidad, drenaje, pavimentación y banquetas (fotografía 1).

resultado: la ProPuesta

Se construyó un prototipo de vivienda que cumple con la normatividad vigente respecto a: las dimensiones de los espacios habitables; restricciones de los espacios abiertos; altura de piso a plafón; estructura en elementos horizonta- les, verticales y cimientos; especificaciones para los sistemas de dotación de agua potable, eliminación de excretas y aguas servidas e instalación eléctrica. También responde a los modos de vida de la localidad.

Diseño y forma: La vivienda es de tipo unifamiliar, de una planta, con 37.56 m2 de construcción; está asentada en un terreno rectangular de

7.70 m de ancho por 20.0 m de largo; orientada al sur. Las orientaciones sur (el frente de la vivienda) y poniente (el área de lavadero) están protegidas por las láminas compuestas termoplásticas de 0.70 m de ancho, cumpliendo con los requerimientos normativos locales.

Fotografía 1. Vivienda tipo económica Mérida, Yucatán Fuente: Milenio; Sección "Novedades", 5 diciembre 2012.

Espacios-usos: en el interior tiene una sala multifuncional que sirve como área de estar y dormitorio, ya que para esta actividad el diseño está tropicali-

zado y permite el uso de hamacas por la noche (sin problemas de salud lumbar

para los habitantes en el largo plazo porque se puede extender la hamaca a más de 3.85 m, el mínimo requerido para dormir cómodo sin molestias corporales o torceduras musculares), y deja el área útil por el día. Hay un espacio espe- cífico para cocina y comedor; tiene un baño completo (área de regadera, wc y lavabo). Tiene espacio para guardado debajo de la barra de la cocina.

El exterior: el frente tiene la distancia reglamentaria de alineamiento de la acera (6.0 m), es el espacio semipúblico y sirve como transición de la calle a la casa. Los usos destinados para esta área son jardín y cochera en el mediano plazo. En la parte oriente, a lo largo del terreno hay un pasillo de 0.94 m de ancho como lo exige la reglamentación local. Al poniente hay un patio de lavado con batea y espacio para poner bajo techo una lavadora pequeña. La ubicación obedece a que lavan por la mañana cuando hay sombra y tienden la