1.14 Parasitos Intestinales de Interes Clínico
1.14.3 Protozoos Comensales
A. Blastocystis hominis
La Blastocystis hominis fue considerado como una levadura. Se le ubica en una
nueva clase conocida como Blastocystea. No obstante que no es muy frecuente su infección, es de suma importancia pues se asocia a una variedad de signos y síntomas, pero más comúnmente a diarrea
Fase vacuolar (cuerpo central). Es de forma esférica, mide 2 a 200 mm de diámetro,
la mayor parte del cuerpo está formada por una gran vacuola, La vacuola está
rodeada de un escaso citoplasma que contiene los organelos ,como lo es su núcleo. Fase ameboide. Adquiere varias formas . Se puede identificar a partir de heces
diarreicas. Sus seudópodos sirven no sólo para desplazarse sino además para
fagocitar a células más pequeñas que actúan como presas del parásito. Es importante mencionar que un examen directo en fresco fácilmente se puede confundir con leucocitos, por lo que es necesario hacer frotis fecales teñidos para precisar las características de la membrana citoplasmática y del núcleo, ya que el núcleo de
Blastocystis hominis es esférico y mide 1 mm de diámetro, a diferencia de los
leucocitos que son segmentados
Fase granular. Es idéntica a la fase vacuolar, excepto que presenta innumerables gránulos dentro de la vacuola y su citoplasma. Los gránulos pueden ser de tipo metabólico, lipídico y reproductivos.
Fase de quiste. Es la fase más pequeña de las cuatro pero la más resistente, incluso resiste el pH gástrico. Tiene una pared quística multicapas. Se le han observado varios núcleos, pero no un número definido; no tiene vacuola central, pero sí otras vacuolas de menor tamaño, algunas son de sustancia que almacenan energía. Se piensa que éste es el que se transmite pues resiste a temperatura ambiental por 19 días.
Ciclo Biológico: El ciclo vital de B. hominis es poco conocido. La infección se adquiere tras la ingestión de quistes fecales de pared gruesa (forma infectante). Éstos infectan las células epiteliales del tracto digestivo y se multiplican asexualmente dando lugar a la aparición de formas vacuolares que se diferenciarán a formas multivacuolares y ameboides. Las formas multivacuolares tras un estado de pre-quiste dan lugar a la formación de quistes de pared fina responsables de la autoinfección y, por tanto, del mantenimiento de la colonización (Dorothy y Col. 2000).
FUENTE: Microbiología Y Parasitología Medica – Llop, Valdez, Zuazo
B.Chilomastix mesnilii
Este protozoo tiene fases de quiste y de trofozoíto bien definidas. Los trofozoítos vivos son asimétricamente piriformes, por el surco espiral que se extiende por la parte media del cuerpo. Los trofozoítos miden generalmente de 6 a 20um de largo por 3 a 10um de ancho.
Tienen un núcleo esférico que mide de 3 a 4um y está situado hacia la parte media del polo anterior.
Cuenta con seis blefaroplastos diminutos; de tres de estos se originan los tres flagelos anteriores libres (dos cortos y uno largo); de otro blefaroplasto se origina un flagelo delicado que se encuentra en el interior del citostoma y los dos restantes van a constituir como especies de fibrillas axonémicas que circundan los bordes del citostoma. El citoplasma presenta granulaciones finas y contiene vacuolas alimentarias.
Los quistes son característicos, en forma de pera o limón, con uno de los extremos ancho y redondeado y el otro algo cónico y romo. Estos son incoloros y miden de 7 a 10um de largo por 4,5 a 6um de ancho y tienen una pared gruesa y resistente.
Ciclo de vida: El ciclo de vida está compuesto de dos estados fundamentales: el trofozoíto y el quiste.
Los trofozoítos viven habitualmente en el ciego, donde se comportan como un comensal que vive a expensas de las bacterias entéricas en la luz de las glándulas y donde se multiplican por fisión binaria.
Cuando el nuevo hospedero susceptible ingiera los quistes infectantes, estos se van a desenquistar y darán lugar a un trofozoíto que se volverá a implantar en el intestino grueso y a reproducir por bipartición (Dorothy y Col. 2000).
FUENTE: Amebas - Dra. Olivia Valenzuela Antelo 2012 HERMOSILLO
C.Endolimax nana
Es una especie exclusiva del hombre, considerada comensal, no obstante habérsele asociado a ciertos casos de diarrea crónica, enterocolitis o urticaria, por lo que se discute
su función como patógeno. Endolimax nana también es un protozoario intestinal de
pequeñas dimensiones y con distribución mundial semejante a la que tienen otras amebas comensales. Se localiza en el intestino grueso del hombre, en particular a nivel del ciego, y se alimenta también de bacterias. Se han detectado especies diferentes de
Endolimax en otros vertebrados e insectos. Como producto del desenquistamiento
emergen cuatro trofozoítos poco móviles, cada uno como fina ameba de aproximadamente 6 a 15μm de diámetro, aunque casi nunca rebasan los 10μm. La forma de prequiste secreta una pared y algunas veces pueden reconocerse pequeñas barras cromatoides curvas en su interior.
El quiste es ovoide elipsoidal, aunque también los hay esféricos que miden entre 6 y 12μm de diámetro; el citoplasma teñido con lugol es finamente granular. Sus núcleos refringentes son evidentes, cuatro en la mayoría de veces, aunque es posible encontrar
D.Entamoeba coli
Es un protozoario comensal del intestino grueso y muy a menudo se observa en
coexistencia con E. histolytica. En su calidad de ameba no patógena no provoca lisis
tisular y se alimenta de bacterias, levaduras y otros protozoarios, rara vez de eritrocitos, a menos que los encuentre. Su migración hacia el intestino grueso es semejante a la que
realiza E. histolytica y en ocasiones puede confundirse con ella, lo que lleva a prescribir
tratamientos innecesarios o a dejar sin tratamiento las infecciones por E. histolytica.
En cuanto a sus propiedades morfológicas presenta las fases de trofozoíto, prequiste, quiste, metaquiste y trofozoíto metaquístico.
El trofozoíto mide entre 15 y 50μm; si se observa vivo en heces diarreicas se reconoce un citoplasma viscoso y vacuolado, y no es fácil diferenciar el ectoplasma del endoplasma ni tampoco el núcleo. Se desplaza mediante movimientos lentos y emite seudópodos cortos y romos, característica propia del movimiento que se podría
confundir con Entamoeba. histolytica. Las características nucleares se advierten mejor
mediante tinción, con la que se observa la distribución irregular de la cromatina periférica nuclear, no sólo en tamaño sino en la disposición sobre la membrana. El endosoma o cariosoma es relativamente grande, de forma irregular y situado casi siempre de manera excéntrica; en ocasiones pueden reconocerse gránulos dispersos de cromatina entre el endosoma y la cromatina periférica (Dorothy y Col. 2000).
E.-Entamoeba dispar
Su morfología es idéntica a la Entamoeba histolytica y la diferenciación entre ambas se
basa fundamentalmente en aspectos inmunológicos y en patrones isoenzimáticos.. Prácticamente todos los individuos asintomáticos que eliminan quistes en las heces
tienen Entamoeba dispar tiene una fase de trofozoíto de 20 a 50μm; con tinciones
especiales se puede observar su único núcleo con endosoma fino y central, cromatina periférica nuclear en forma de gránulos homogéneamente distribuidos; los quistes miden de 10 a 20μm, y presentan cuatro núcleos con endosoma fino y central (Dorothy y Col. 2000).
F.- Iodamoeba butschlii
Esta ameba recibe su nombre genérico gracias a la vacuola de glucógeno, evidente en su fase quística y que al teñirse con lugol pareciera ser su único contenido. Aunque las vacuolas de glucógeno se pueden reconocer en otras amebas intestinales, nunca
evidencian un contorno tan regular ni tan frecuente como el que presenta Iodamoeba.
Los trofozoítos sin teñir no muestran características específicas que permitan su identificación; miden entre 4 y 20μm de diámetro, forman seudópodos hialinos y su movimiento es sumamente lento; el citoplasma puede contener bacterias, pero no eritrocitos. Con tinción permanente se observa su núcleo delimitado por una membrana fina; si ésta no se somete a tinción ofrece la apariencia de un gran endosoma más o menos central y en el extremo contrario se localiza la vacuola.
Aunque redondo, este endosoma es irregular y está rodeado por una pequeña capa de gránulos de cromatina, cuya disposición anular queda localizado entre el endosoma y la membrana nuclear.
Los quistes son variados en cuanto a forma: los hay ovalados, piriformes o esféricos y miden de 6 a 15μm. Con tinción temporal con lugol es evidente observar la vacuola de glucógeno de tono café rojizo. Presenta un solo núcleo con endosoma central o excéntrico, y en ocasiones pueden reconocerse fibrillas acromáticas cercanas al endosoma. Con la tinción de hematoxilina férrica, el citoplasma se observa gris azulado y una gran zona clara que corresponde al espacio que ocupaba la vacuola de glucógeno. (Dorothy y Col. 2000)