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Proyección de la cultura

fuentes no proyectivas Fuentes proyectivas Campo proyectivo • Culturas indígenas,

2.5 Proyección de la cultura

Por el momento hemos de distinguir que:

El cambio dentro de los grupos subalternos puede tener fundamentalmente dos direcciones: hacia donde quiere el opresor (cambio aculturativo), o hacia donde quiere el mismo pueblo (cambio evolutivo). En el primer caso el pueblo padece la historia, en el segundo la hace, en su principal protagonista y no un simple objeto de la acción... (: 126).

Y hemos de agregar que:

El cambio evolutivo es la respuesta dél grupo a la compulsión aculturante, y no el triunfo de ésta. En la aculturación hay deculturación, vaciamiento cultural, ruptura del ethos social. En el cambio evolutivo este último subsistirá, aunque transfigurado. Los elementos culturales que se abandonen lo serán por decisión libre del grupo, y no como resultado de la violencia deculturante represora. El cambio aculturativo culmina en la asimilación, en el cruce de la frontera étnica con pérdida de la identidad cultural, y probablemente también de la independencia política y económica. El cambio evolutivo defenderá la identidad cultural, por más cambios que se operen en los factores de identificación. (:127)

Si consideramos que la identidad cultural de un pueblo es algo que está en construcción -con los materiales disponibles a cada momento-, el cambio de los grupos subalternos se presenta domo una combinación del aculturativo con el evolutivo -sea por que al grupo opresor le convenga que el grupo oprimido no cambie y se mantenga forzadamente igual o bien porque cambie en cierta dirección-, el papel de grupo oprimido le imposibilita decidir oponerse a la estabilidad como al cambio129.

El cambio evolutivo y el aculturativo señalan los sentidos posibles del cambio, sin precisar aun el grado de penetración cultural -quizás, de incipiente a absoluto, de parcial a total, de momentos a perenne, etc.-;sin embargo, tales cambios son siempre una mezcla, una combinación de sentidos que es imposible no se produzca -más que algo optativo-; de modo que:

129 Si tiene la posibilidad de oponerse y decidir -en vez del cambio aculturativo-, el evolutivo, no nos referiríamos a un grupo dominado, sino a uno que se áutodetermina.

Podemos afirmar entonces que el ser nacional es, un sentido amplio, las suma de las culturas existentes dentro del ámbito territorial de una nación, con exclusión de las culturas de dominio difundida por los países centrales y la burguesía nacional. De aquí se infiere el escaso pape) reservado a esta clase social en la integración presente o futura del ser nacional... Ya en un sentido más estricto, el ser nacional es la síntesis de todas las fuentes señaladas como proyectivas; síntesis en la que primará la de mayor peso, pero en la que todas dejarán marcas. (:130).

Sólo si lo que predominara en el cambio cultural fuera en la dirección evolutiva, estaríamos afirmando el ser nacional en sentido amplio, mientras que si lo que predominara fuera la dirección aculturativa afirmaríamos el ser nacional en el sentido estricto. La distinción es de carácter político, pues más que referimos sólo a cambios en el orden cultural, lo haríamos a transtomos en la distribución del poder, al reformar y revolucionar a las clases y los grupos, como se ve en que:

El grado de diferenciación de estas culturas regionales proviene de la diversidad de los factores que entraron en su composición: grupos étnicos, clima y geografía, fenómenos políticos y económicos que marginan a ciertas zonas de la distribución de la riqueza o establecen con las mismas un intercambio desigual. Hay países que se forman por yuxtaposición de pueblos o naciones diferentes, ya sea voluntaria, como un modo de adquirir mayor fuerza, o por imposiciones coloniales. (:131).

El anterior esquema en el que aparece una estructura que nos permite ver -con mayor claridad- los posibles elementos a considerar que integrarían a una cultura popular, a partir de la trayectoria histórica del grupo y sus clasés, al considerar las influencias externas, siempre es posible un cambio cultural profundo que a partir del cual nos lleve a:

... reformular el problema del hombre, y para eso debemos tomar antes distancia de las imposturas que nos corroen, como esa cultura de consumo con que nos invade una civilización mecanicista, expresada en filmes, series televisivas, historietas... libros de bolsillo y vistosos best-seller, etcétera, que solapan una ideología imperialista y van masificando el sentimiento popular en tomo a valores superficiales y ajenos. Se sabe que la reiteración obsesiva genera mecanismos inconscientes de motivación de conductas. (:133).

Y es sobre estos asuntos que dirigiremos nuestra mirada en el siguiente capítulo, enfocándonos a analizar las influencias llamadas contraculturales.

C onclusiones

Eri este capítulo pudimos ver algunos de los principales intentos por definir a la cultura, con especial atención a la popular observamos múltiples definiciones y diversas metodologías para abordar a la cultura popular -como un problema a aclarar-. Expusimos y analizamos una teoría que, al pretender ser lo suficientementé amplia para abarcar a las más vanadas manifestaciones y modalidades culturales, volvió confuso su principal concepto -la cultura- al que pretendía referirse.

Preferimos dar por irresoluble -al menos por el momento- el significado preciso de cultura así como el del núcleo mínimo de cultura propia y proseguir hacia el análisis del proceso de penetración cultural, el cual los supone pero no los aclara. El significado de cultural depende del sujeto, de su clase, de su grupo -hasta paradójicamente- de su cultura; el núcleo mínimo de cultura propia solo puede señalar su significado, a partir de los actores responsables del término cultura; la cultura popuíar, solo podrá definirse si se cuenta con lo anterior.

Supusimos que el núcleo mínimo cultural corresponde a estratificaciones -que se han ido formando- a lo largo del tiempo y que son utilizables con fines políticos de control y dominio. La estructura para el análisis de la cultura -que nos propone Colombres en un esquema- muestra lo anteriormente dicho -aunque no nos limitemos a él-. Podremos continuar al señalar algunas paradojas de la cultura, como la de que una cultura cambie, de tal manera que, se torne una contracultura, asunto qué trataremos en detalle en el capítulo Siguiente.

En esta sección reconocemos el contexto discursivo en el que nos encontramos y en el que nos formamos. Estudiar lo que ha sido y es la cultura en México, ha sido labor eminentemente de antropólogos. Si bien esta disciplina y sus instituciones, han sido manifestaciones de políticas culturales nacionalistas. Los objetos de sus estudios, sus metodologías y sus conclusiones, no por esto han de pasarnos por alto. Sobre todo cuando la filosofía en México no cuenta con una estructura explicativa propia para abordar la cultura en la que se encuentra.

Los análisis que se hacen en este capituló, nos han permitido abordar el tema de la cultura, con una estructura que abarca múltiples de sus aspectos. Esta comprensión antropológica de la cultura, nos evita un acercamiento ingenuo. Como sería el partir de una definición del concepto y de sus características. Suponiendo que tal definición es objetiva e ideológicamente neutra. Este acercamiento nos permite acceder a la cultura desde su estudio matehal y concreto. Es por esto que hemos de recurrir constantemente a este capitulo a lo largo del texto. Especialmente haremos referencia a la estructura que aparece en el subcapítulo 2.4.