Nelson Torres Jiménez http://www.liderazgoymercadeo.com
Osadamente he escogido este vocablo “auyama” para rendirles un sentido homenaje a dos científicos rusos poco renombrados, los doctores Vygotski y Todorov, quienes se hicieron la pregunta: “¿Las auyamas tienen cerebro?”. Todo comenzó cuando Todorov, psicolingüista, sembró dos auyamas, motivado seguramente por la intuición de todo buen investigador. A una la atendió como a una reina: abono, sol, agua, música suave y caricias verbales SIVAPUSISES. A la otra se ocupó de tratarla como a una vasalla: igual abono, sol, agua, música estridente y mensajes NOVAPUSISES. A los 37 días, mientras la reina crecía prolija buscando terreno fértil, la vasalla, pobre de cuerpo vegetal, buscaba un precipicio, que por azar, había cercano. A los 62 días la reina produjo sendas auyamas. Por su parte la vasalla ofrecía frutos débiles y a los días, lanzándose al precipicio, se marchitó.
Todorov repitió el experimento obteniendo los mismos resultados. Allí acudió a Vygotski, psico-neurólogo y fue cuando ambos se formularon la referida pregunta. Cerebro, como los humanos, no tienen evidentemente. Pero descubrieron que sí poseen censores, (ellos lo escribieron con “s”) para diferenciarlos de los tradicionales censores electromagnéticos. Así precisaron que el helecho presenta seis pulsaciones por minuto y la auyama ocho. Otros, algo después, contaron diez pulsaciones en la orquídea. Pero dependiendo del ambiente que los acune y los rodee.
Nuestras abuelas se reirían complacidas porque, mucho antes que nuestros homenajeados, ya ellas “sabían el secreto” de hablarles a sus matas. Tal vez sin leer a Vygotski aceptaron “el mayor reto que se les plantea a los psicólogos es el de descubrir y sacar a la luz los mecanismos ocultos que subyacen en la compleja psicología humana”.
Recientemente, la gente de Discovery Chanel validó el proyecto auyama en grandes extensiones de tierra. La conclusión más pedagógica que podemos
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extraer, de la abuela empírica y de los sabios experimentadores, es que el entorno es clave para entender la existencialidad del hombre.
Ya Bettelheim, Premio Nóbel, lo venía anunciando: “Nuestro comportamiento es dictado más por las circunstancias que por nuestra personalidad”. “Si un ambiente organizado para destruir la personalidad logra su objetivo, lo contrario también es posible: reconstruir al hombre mediante un ambiente totalmente positivo”
A Bettelheim se le conoce como el iniciador de la psicología de las profundidades. Estuvo confinado durante dos años en los campos de exterminio nazi, donde sobrevivió al sadismo extremo de los soldados torturadores de la SS, experiencia que lo inspiró a fundar en Norteamérica los anti campos de concentración donde se sumergió en las profundidades del pensamiento de los niños autistas. De allí su postura y decisiva conclusión: “Puede que vengan con defectos genéticos, pero si los salones del orfanatorio o de los centros de reclusión se convierten en aulas ricas en afecto y comprensión, se curan, como ha quedado demostrado por nosotros…”
Y así fue como subrayó categóricamente: “Nunca diga: ¡jamás haré eso! Los soldados de Hitler, tal vez, nunca imaginaron que podían cometer tales atrocidades. El entorno hostil los contaminó de perversidad progresiva. Porque nuestra personalidad está constituida por:
18% de herencia 40% de familia y 42% de ambiente”.
Gracias, Maestro, donde quiera que esté. Al fin comprendí por qué mi hermano Robert, sin tener la herencia adictiva, recibió los mismos mensajes y valores de mi familia y el ambiente del barrio lo mató finalmente.
Szasz proclamó: “la naturaleza humana puede ser absolutamente malvada” y esto muy probablemente era el lado oscuro de la mente humana que nuestras
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abuelas intuían cuando nos decían hasta el cansancio: “La junta, mijo, la junta…” ó “Dime con quien andas y te diré quién eres”.
Los hinchas en el fútbol, los fanáticos religiosos o políticos, los criminales de la mafia o los aduladores de la familia real crean y establecen sus propios códigos de Ética. Quien falte a las normas se le segrega, estigmatiza, se le persigue y se le mata psicológica o corporalmente sin miramientos, sin reflexionar, sin medir las consecuencias y sin mediar el derecho a la diferencia.
Igual pasa en el nivel gerencial, en el que encontramos Jefes con la amenaza en la lengua y con el mandato interior, convertido en su grito de guerra: “el que no esté de acuerdo conmigo está equivocado”. La palabra presión es su apellido y su nombre es el maltrato. Con la misma lástima que vemos al obeso comiendo grasa, vemos a estos jefes agrediéndose con su agresión. Simplemente ignoran o no asimilan que: cuando pienso, siento y segrego.
Je-Fe significa inspirar riendo, con alegría. No inspirar risa y sorna detrás de la escena. Aún mantenemos abierta la investigación en Venezuela y algunos países andinos, donde nos preguntamos: ¿Qué motiva al empleado? Pues bien, más de 60.000 encuestas avalan y sustentan esta conclusión:
En un 37% los motiva el salario
En un 20% los motiva el Plan de Carrera y En un 43% los motiva el Buen trato.
Los graffiti y vulgaridades que leemos en los baños de las empresas, colegios y universidades y en las paredes citadinas son un fiel testimonio, reflejo indiscutible del “clima” organizacional, estudiantil y social que viven a diario, subalternos, alumnos y ciudadanos mal tratados. No terminan de entender que
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ninguna raza es superior a otra, ni nadie tiene el poder de humillar, vejar y despreciar a nadie. Quien lo haga, creyendo que es un enviado especial o que “su verdad” la debemos acatar sin revisar, discernir, cuestionar o negociar, que lea nuestros graffitis y reciba nuestras maldiciones psitrónicas.
Pues así como me “traslado” a lugares desconocidos, así también te envío mentaditas de madre donde quiera que estés, hasta que te marchites auyama inútil y mal nacida. Toda frustración genera agresión. Así es como reaccionan los maltratados inteligentes; es decir los que quieren tener contentos a los clientes.
Pero los que quieren tener contento al “Jefe”, se convierten en fatuos jala mecate, aduladores de oficio, mediocres e inseguros, con inteligencia limitada y lamentable.
Leamos este párrafo de un jala mecate ilustrado, citado por Sorman, (1.999):
En la Unión soviética de Stalin, el Biólogo Lysenko falseó sus experimentos durante veinte años para demostrar que se podía transmitir hereditariamente especies mejoradas de cereales y en un discurso en 1930 declaró: “La incapacidad de la ciencia occidental para producir mejoras rápidas y transmisibles de los principales cereales, se debe a la ideología decadente burguesa y a su creencia absurda en las leyes de la genética.” Luego añadió en 1948: “Mi biología proletaria, es exacta ¡Porque ha sido aprobada por el Partido Comunista y por Stalin!” Entre tanto, todos los sabios de su país, que se oponían a esa deficiente e inoperante biología, fueron marginados y encarcelados por disidentes…”
Ciertamente la Ciencia y el Arte o la gerencia y la política, en manos de aduladores de oficio, es un desastre para cualquier país.
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Presión laboral es improvisación. Presión arterial es perder el control. Represión emocional es implotar lo que no me permito explotar. Menos mal que sabemos escribir en los baños y pupitres a hurtadillas…
“La suavización de la presión diversifica la creatividad”.
Prometo suavizar la presión hacia mi pareja, a lo mejor esta noche gozamos un puyero, inventando besos nuevos y hasta podríamos evitar el divorcio.