PSICOPEDAGÓGICO DEL TDAH
3.10 Pruebas competencia y estrategias sociales
En este apartado mostramos una serie de pruebas que pueden utilizarse para completar la evaluación psicopedagógica de los alumnos con TDAH:
La Escala de Autocontrol de Kendall y Wilcox (1979), tiene como objetivo evaluar la habilidad que poseen los niños para poder inhibir sus conductas, seguir las reglas establecidas y controlar de forma eficiente las reacciones impulsivas. Así, en general, este instrumento proporciona un índice global de autocontrol en los niños. Es una escala dirigida a niños entre 8 y 12 años y es cumplimentada por sus padres. Está constituida por 33 ítems, que se valoran con dos alternativas de respuesta: 0 (está presente el problema) y 1 (no está presente el problema). Los ítems evalúan tanto la impulsividad como el autocontrol.
El Cuestionario sobre Conocimiento de Estrategias de Interacción de Díaz-Aguado (1995), evalúa el conocimiento que el niño o la niña (de 6 a 10 años) tiene de las estrategias para interactuar con los iguales. Este cuestionario consta de cuatro historias que se presentan verbal y gráficamente en torno a los siguientes contenidos: a) iniciar una relación, b) recuperar un objeto, c) convencer para un juego y d) convencer para conseguir una cosa propiedad del otro niño; con el fin de recabar información más precisa respecto al conocimiento de las estrategias necesarias para interactuar con otras niñas y niños.
El Inventario de Problemas en la Escuela (IPE) de Miranda, Martorell, Llácer, Peiró y Silva (1993), analiza la conducta que los alumnos presentan en el colegio. Está compuesto por 92 ítems que analizan: problemas de aprendizaje, conducta antisocial, timidez y ansiedad, retraimiento e inadaptación escolar. Es cumplimentado por los profesores.
3.11 Comorbilidad
El TDAH es un trastorno que, en la mayoría de las ocasiones, puede tener asociado un trastorno comórbido que completa su sintomatología. Por ello, hemos considerado
imprescindible realizar una descripción de aquellas pruebas y baterías que facilitan la identificación de los posibles trastornos comorbidos relacionados con el TDAH:
El Listado de Síntomas de Comorbilidad Stony Brook (Gadow y Sprafkin, 1995), está dirigido a realizar una evaluación inicial de síntomas conductuales, afectivos y cognitivos de psicopatologías de la infancia y de la adolescencia. Los ítems están basados en el Manual de Diagnóstico y de los Trastornos Mentales de la APA (DSM- IV, 1994) y permiten al psicopedagogo recopilar información de los padres y/o profesores relacionada con psicopatologías. En él, se recoge información en torno a los siguientes trastornos: Trastorno negativista/desafiante; trastorno disocial; trastorno de Tourette; Trastorno de ansiedad (ansiedad generalizada, fobia social, trastorno obsesivo- compulsivo, trastorno de estrés postraumático); Trastornos del estado de ánimo (depresión mayor, trastorno distímico); Trastorno de ansiedad por separación; Enuresis y Encopresis.
En relación a la ansiedad, síntoma muy manifestado en niños con TDAH, encontramos la Escala de Ansiedad Estado-Rasgo STAI (Spielberg, 1983) que consta de de 40 ítems de respuesta tipo Likert, divididos en 2 subescalas (estado/rasgo) mediante las cuales se evalúan, por un lado, los grados de ansiedad-estado vinculados con la situación actual y, por otro, los grados de ansiedad-rasgo más directamente relacionados con aspectos de la personalidad. En esta misma línea encontramos, el Cuestionario de Ansiedad Infantil (CAS) (Gillis, 1989), que permite una apreciación del nivel de ansiedad infantil, a través de una rigurosa exploración psicológica de los procesos de ansiedad en escolares de los primeros cursos. Y, por último, el Listado de Síntomas de Ansiedad del DSM-IV, por el que podemos identificar si algún alumno padece cualquiera de los trastornos de ansiedad que se recogen en el citado listado:
Ataques de pánico (crisis de ansiedad, crisis de angustia) sin agorafobia Ataques de pánico con agorafobia
Agorafobia sin ataques de pánico Fobia específica
Trastorno de ansiedad generalizada Trastorno por estrés agudo
Trastorno por estrés postraumático Trastorno obsesivo compulsivo
Trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica Trastorno de ansiedad inducido por sustancias
Las dificultades de aprendizaje es el trastorno comórbido que, derivado principalmente de las dificultades en la atención, antes y con más frecuencia aparece ligado al TDAH. La forma de valorar las dificultades de aprendizaje, son múltiples, por lo que a continuación se indican una serie de pruebas estandarizadas, para el análisis de la lecto-escritura y del cálculo. Resulta especialmente útil conocer el nivel de competencia curricular que presenta el alumno, así como la información del tutor/a y del profesor/a de pedagogía terapéutica.
El TALE (Toro y Cervera, 1984), es un instrumento diagnóstico que permite averiguar, de forma muy detallada y a través de la descripción, el nivel general y las características específicas de la lectura y la escritura del niño, haciendo referencia a la población normal de su edad y su nivel escolar. La descripción permite sentar las bases de la recuperación, aspecto realmente primordial para el tratamiento psicopedagógico en alumnos tanto con TDAH como en aquellos que sólo padecen dificultades lectoescritoras. El test está subdividido en dos partes: subtest de lectura y subtest de escritura. En cada uno de ellos hay cuatro niveles, que se corresponden con los cuatro primeros cursos de la educación primaria.
El PROLEC (Cuetos, Rodriguez y Ruano, 1996), es el referente más importante para la evaluación de la lectura en español. Basada en el modelo cognitivo, se centra en los procesos que intervienen en la comprensión del material escrito: Identificación de letras, Reconocimiento de palabras, Procesos sintácticos y Procesos semánticos. La nueva versión de PROLEC es PROLEC-R y, siguiendo la misma filosofía que su predecesora, tratar de averiguar qué componentes del sistema lector, están fallando en los niños que no consiguen aprender a leer, introduce una serie de mejoras sustanciales.
En primer lugar, se consideran los tiempos de ejecución de lectura junto con los aciertos para poder determinar la precisión y eficiencia lectoras. Por otro lado, se han eliminado las tareas poco discriminativas y se ha modificado la estructura de otras para mejorar sus propiedades psicométricas. Igualmente, se ha ampliado el ámbito de aplicación a los últimos niveles de la Educación Primaria (5º y 6º) y se han tenido en cuenta más de 900 casos para la elaboración de los baremos. Por último, se incorpora a la evaluación un nuevo mecanismo relevante: la comprensión oral.
En relación al cáculo encontramos las pruebas psicopedagógicas de Canals (1988), que a pesar de haber sido realizadas hace muchos años, siguen resultando muy útiles para la evaluación del cálculo, debido a que existen pocas tareas estandarizadas en el mercado a día de hoy.
En relación a la depresión, encontramos las siguientes escalas:
La Escala de depresión SDS (Zung, 1965), consta de 20 ítems y tiene un carácter autoaplicado, por lo que presenta una dificultad añadida, ya que son los propios alumnos los que tienen que valorar la existencia o no de síntomas concretos, hecho que puede ser difícil de identificar en muchos casos. Le da mayor importancia al componente somático-conductual del trastorno depresivo.
El Inventario de Depresión Infantil (CDI) (Kovacs, 1992), es uno de los instrumentos más utilizados para discriminar niños con trastornos afectivos. Es una escala que consta de 26 ítems y puede aplicarse, igualmente, en el contexto escolar para realizar un screening o como elemento diagnóstico. Es muy importante que toda aplicación de una escala vaya acompañada de una observación directa, además de entrevistas con padres y profesores sobre su comportamiento diario, para tener una información más completa y detallada de la vida del alumno.
El Listado de Síntomas de Depresión del DSM-IV, es igualmente un buen instrumento a utilizar para la identificación de algunos con los síntomas que se manifiestan en los diferentes tipos de trastornos del ánimo y episodios afectivos descritos en el manual, que permite, gracias a la clasificación de los trastornos mentales
y a las descripciones explicitas de las diferentes categorías diagnósticas, que, profesionales de la educación, investigadores y clínicos podamos apoyarnos en él para diagnosticar, estudiar e intercambiar información y tratar los distintos trastornos mentales.