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Pruebas epidemiológicas.

A) Mecanismos de acción de los contaminantes.

20.1.2.4 Pruebas epidemiológicas.

Shuval y colaboradores (1986) han examinado rigurosamente todos los estudios epidemiológicos disponibles sobre el uso de aguas residuales en agricultura. A continuación se resumen sus principales conclusiones:

1) El riego de cultivos con aguas residuales sin tratar causa un número excesivo de infecciones por nemátodos intestinales, donde son endémicas, tanto a los consumidores como a los agricultores; los últimos, sobre todo si trabajan descalzos en los campos, pueden contraer las infecciones más intensas, especialmente por anquilostoma.

2) El riego de cultivos con aguas residuales tratadas no causa un número excesivo de infecciones intestinales por nemátodos a los agricultores o consumidores.

3) El cólera y quizá también la fiebre tifoidea pueden transmitirse mediante el riego de verduras con aguas residuales sin tratar.

4) El pastoreo del ganado en praderas regadas con aguas residuales sin tratar puede ocasionar infección con Cysticercus bovis (el estado larval de la Taenia saginata del ganado bovino); el riesgo real de infección humana está mal documentado pero quizá existe.

5) Son muy limitadas las pruebas que indican que en las comunidades con buenos hábitos de higiene personal, la salud de las personas que viven cerca de los campos regados con aguas residuales sin tratar puede verse adversamente afectada ya sea por contacto directo con el suelo o indirecto con los agricultores.

6) El riego por aspersión con aguas residuales tratadas puede dispersar pequeños números de virus y bacterias excretados en aerosoles, pero no se ha detectado un riesgo real de transmisión de enfermedad por esa vía.

De los estudios epidemiológicos se deduce claramente que cuando se emplean aguas residuales sin tratar para riego de cultivos, los nemátodos y bacterias intestinales constituyen un riesgo grave y los virus, poco o nada (cuadro 20.5). Los riesgos reales causados por protozoarios no se han determinado todavía pues faltan datos epidemiológicos; sin embargo, no se ha demostrado en ningún estudio que el aprovechamiento de aguas residuales cause un mayor riesgo de infección por protozoarios.

Cuadro 20.5 Riesgos sanitarios relativos del uso de excretas y aguas residuales sin tratar en agricultura y acuicultura.

Tipo de agente patógeno/infección Frecuencia excesiva de infección o enfermedad

Nemátodos intestinales Elevada

Ascaris spp Trichuris spp Anquilostoma Bacterias Menor Salmonella Vibrio Shigella Virus Menor Diarreas víricas Hepatitis A

Tremátodos y cestodos De elevada a nula, según el método de utilización Esquistosomiasis de excretas y las circunstancias locales. Clonorquiasis

Teniasis Fuente : Shuval, 1996

Feachem y colaboradores (1983) han sugerido que existen tres clases de riesgos potenciales para la salud relacionados con el uso de excretas y aguas residuales en acuicultura:

1) transferencia pasiva de agentes patógenos excretados por los peces y los macrófitos acuáticos cultivados;

2) transmisión de Tremátodos en cuyo ciclo de vida intervienen los peces y los macrófitos acuáticos (principalmente Clonorchis sinensis y Fasciolopsis buski); y 3) transmisión de esquistosomiasis.

Blum y Feachem (1985) también han examinado los estudios epidemiológicos realizados sobre el uso de excretas en acuicultura y descubrieron sólo un estudio en el que se

habían considerado los riesgos reales que para la salud representa la transferencia pasiva de agentes patógenos excretados, pero los resultados fueron inconcluyentes a causa de la metodología epidemiológica empleada. No encontraron ninguno en el que se abordara la exposición ocupacional conducente a esquistosomiasis. En lo que se refiere a infecciones por Tremátodos, descubrieron que, si bien era importante la fertilización de estanques con excretas en la transmisión de estas enfermedades, también lo era la contaminación fecal de otras masas de agua y estanques locales que no se fertilizaban deliberadamente con excretas. Este no es un resultado imprevisto, ya que el alto grado de proliferación de los Tremátodos en el caracol huésped hace que sólo una ligera y ocasional contaminación del agua de superficie produzca una transmisión relativamente intensa.

Las investigaciones epidemiológicas de las enfermedades crónicas, junto a los estudios experimentales de evaluación de los contaminantes químicos, pueden contribuir eficazmente a dar respuesta a estas cuestiones complejas.

La epidemiología puede también contribuir a la evaluación de la higiene ambiental, con la consecuente posibilidad de determinar si un agente introducido recientemente constituye un peligro potencial para la salud o puede causar algún efecto nocivo. Toda labor epidemiológica depende de la identificación de las diferencias en el estado de salud entre grupos expuestos a riesgos en el tiempo o en el espacio; por consiguiente, la manera más directa de determinar si un factor sospechoso debe tenerse en cuenta, consiste en examinar los datos básicos de medición buscando recientes tendencias desfavorables para la salud donde esté pesando dicho factor.

Algunos contaminantes químicos, se exceden de cierta concentración pueden constituir un riesgo tóxico directo cuando se ingieren con el agua, tal es el caso, por ejemplo, de los nitratos, el arsénico y el plomo. Otros elementos del agua, como los fluoruros, resultan beneficios a la salud, aunque pueden afectarla al variar sus concentraciones en este medio (por exceso o carencia); igual ocurre con otros elementos químicos habituales de la misma.

Actualmente, en la literatura internacional se presta especial atención al papel del agua en el desarrollo de las enfermedades crónicas. Se conocen poco, por otra parte, las diversas transformaciones químicas y bioquímicas a que están expuestos los contaminantes en el medio acuoso, cambios que pueden afectar su disponibilidad biológica o toxicidad, o dar origen a productos de degradación o transformación mucho más tóxicos que el contaminante original; mecanismos todos ellos que son indispensables para comprender su repercusión sobre la salud humana.

La evaluación cuantitativa de los cambios biológicos causados por las sustancias químicas tiene por objeto establecer relaciones dosis-efecto y dosis-respuesta que revisten gran importancia en los que concierne a la evaluación del riesgo para la salud. Con todo, las limitaciones de extrapolación de los estudios experimentales al hombre hace que sea menester confiar en la información obtenida por métodos clínicos o epidemiológicos.

Las técnicas analíticas con que se cuenta en la actualidad hacen posible la evaluación de los niveles de algunos de los contaminantes químicos o de sus metabolitos en la sangre, la orina, el cabello o la saliva. Esta vigilancia biológica, junto con la vigilancia ambiental,

genera importante información respecto a la exposición del hombre. El estudio del perfil de enzimas plasmáticas y otras variables bioquímicas en el sujeto, constituye otro método valioso para vigilar los efectos de estos compuestos sobre la salud.