En sentido chamánico, cuando tu apuesta por el poder triunfa, su éxito siempre es reconocido por algún tipo de iniciación. Tanto las iniciaciones internas como las externas indican niveles crecientes de poder. Muchas expansiones visibles del poder personal vienen de iniciaciones formales y culturalmente aceptadas. Dichas iniciaciones palidecen cuando se las compara con la escala de iniciaciones internas, que nos hacen afrontar nuestros mayores miedos. Las iniciaciones internas suelen ir acompañadas de brotes de alteración emocional extrema.
Las iniciaciones externas adquieren la forma de ritos de tránsito sociales, como graduaciones, licenciaturas, promociones, premios económicos y privilegios. Estas iniciaciones son importantes porque dan legitimidad a nuestro nuevo lugar en la sociedad y si bien establecen el derecho individual a ascender en la escala social, depende de la propia persona probar su capacidad a largo plazo.
Ahora, como ejemplo, veamos una prueba iniciática superada por José:
Al completar los cursos preparatorios para el doctorado, tuve que realizar una serie de exámenes orales y escritos antes de poder dar la disertación final. Saqué óptimos resultados en todos los exámenes
orales, pero fallé en estadística, mi némesis. Para empeorar las cosas, tenía un sentimiento bastante negativo hacia el profesor de estadística, el encargado de evaluar mi examen. Desde el principio tuvimos una relación conflictiva; él me trataba como si yo fuera un incompetente y yo sentía muy poco respeto por él porque no me parecía un hombre honesto.
El siguiente examen estaba programado para dentro de seis meses, y estudié como loco para prepararlo. Tomé clases particulares y aprendí más estadística que en toda mi vida. Por fin llegó la fecha, hice el examen y esperé seis semanas a conocer el resultado. Había vuelto a suspender.
Me sentí abrumado por el dolor, la ansiedad y la ira. Tuve que esperar otros seis meses. Si no aprobaba esta tercera vez, agotaba las convocatorias y no conseguiría el doctorado, aunque había completado todos los cursos prácticos y tenía bien avanzado el trabajo de la disertación doctoral. Volví a estudiar, recibí más clases particulares y me preparé de todas las maneras posibles. Pedí a mis amigos que rezaran por mí. Me visualicé aprobando y trabajé con afirmaciones para mejorar mi actitud. Incluso me sometí a hipnosis para poder estar relajado durante el examen y recordar la información exacta.
La semana anterior al examen me fui del país durante un par de días para estar solo en la naturaleza y relajarme. Consulté internamente una y otra vez y siempre recibía el mensaje de que todo estaba en orden y aprobaría el examen. A modo de confirmación observé, mientras salía a un mirador, que un halcón volaba dibujando varios círculos sobre mi cabeza. Me sentía confiado y seguro de aprobar.
Llegó la fecha señalada, hice el examen y tuve la sensación de haber respondido acertadamente. Una vez más esperé las seis semanas y cuando, jadeando, abrí la hoja de resultados, me quedé horrorizado. Leí con profunda conmoción que había suspendido por tercera y última vez. La hoja estaba firmada por el abominable
profesor. No figuraban explicaciones adicionales, ni indicaciones respecto a mis fallos y a los problemas que había hecho mal. Me quedé sumido en la desesperación, sintiendo graves dudas respecto a las señales y mensajes internos que había recibido. Pasé varios días en un estado de estupor. Entonces, misteriosamente, llegó por correo otro sobre de papel Manila; éste contenía una copia de mi examen con la calificación de aprobado firmada por el decano. Nunca dudé de esta segunda carta. Continué mis estudios y recibí el doctorado sin saber exactamente qué había pasado, aunque sospechaba que el decano había revisado mi examen y había decidido imponer su criterio sobre el de mi profesor y enemigo.
Un año después leí en un boletín oficial que a dicho profesor le habían retirado la licencia por fraude. La noticia no me sorprendió; estaba convencido de que su actitud podía provocar problemas muy serios.
¿Qué puede aprenderse de esta difícil experiencia iniciática?
1. Que las pruebas e iniciaciones pueden tomar la forma de los sucesos más ordinarios, como exámenes académicos, entrevistas y solicitudes de empleo.
2. Sabes que tu poder está siendo puesto a prueba cuando encuentras obstáculos aparentemente insuperables en tu camino y tienes que ahondar en tus propios recursos para poder superarlos.
3. En ciertos momentos, durante una prueba de poder, es muy probable que te sientas frustrado y descontrolado porque eres incapaz de cambiar los sucesos que se desarrollan a tu alrededor.
4. Durante una prueba o iniciación podrías encontrarte con un antagonista que te complique la vida.
5. En una prueba de poder siempre contarás con un ayudante secreto o aliado. No sabrás dónde, cómo, ni cuándo aparecerá,
pero te aconsejamos que nunca rechaces ni cuestiones su ayuda. 6. Una prueba de poder puede llevarte al límite absoluto de tu
resistencia; en otras palabras, pondrá tu ego de rodillas.
7. Durante una prueba de poder tendrás oportunidad de echar mano de todos tus recursos y habilidades. Parte de la prueba consiste en dudar de la eficacia de tus conocimientos.
Las iniciaciones al poder interno raras veces ocurren a la vista del público o del entorno social. A menudo son profundos reconocimientos personales resultantes de difíciles pruebas y desafíos internos y externos. No suele haber indicaciones visibles de que se ha pasado la prueba, y estas iniciaciones no pueden ser anunciadas ni escribirse detrás de tu nombre como si fueran credenciales.
La prueba de haber superado un desafío está en tu capacidad de asumir nuevas responsabilidades y de manejar el poder más eficazmente. El indicador de que has pasado una iniciación es que afluye a ti un poder reconocible.
Nuestro amigo y colega Brian Arthur, un economista de renombre internacional, sentía un fuerte impulso interno de escribir un libro que resumiera sus últimas teorías sobre las estructuras económicas cambiantes y la nueva economía generada por la rápida proliferación de la alta tecnología. Antes de empezar su obra, escuchó una voz interna que le decía que pasase algún tiempo interiorizándose en la naturaleza. Eso le permitiría escribir el libro.
Sin dudarlo, canceló importantes reuniones y obligaciones y se dirigió a Baja California, México, donde pasó dos semanas en la soledad de aquellas desoladas costas. Dedicó aquellos días a ayunar, a contemplar, a observar la espuma y los pájaros, a sentir el viento y a observar sus estados internos. Pasó largos periodos de aburrimiento durante aquella estancia entre los acantilados que miran al Pacífico.
profundos, ni comprensiones, ni experiencias religiosas. Y tuvo que soportar las moscas, la arena levantada por el viento del desierto, el calor y un grave esguince de tobillo; en muchos momentos se preguntaba qué hacía allí. El último día —quemado por el sol y el viento, y más delgado— recogió su equipaje y montó en su coche; sentía que no había descubierto nada nuevo o especialmente interesante para su libro.
Cuando volvió a Estados Unidos, se sentó frente al ordenador y las ideas empezaron a fluir. Tenía tanta energía que escribía día y noche, y apenas tenía tiempo de anotar todos los pensamientos que le venían a la cabeza.
Existen varias claves importantes para entender esta poderosa experiencia iniciática:
1. Brian escuchó una voz interna que le decía que hiciera algo complicado y que tenía muchos inconvenientes; era costoso en tiempo y en ingresos perdidos, además de incómodo física y emocionalmente.
2. Nuestro colega Brian no contaba con el apoyo de ninguna empresa o asociación que apoyara su experiencia en la naturaleza.
3. No trajo consigo ninguna recompensa visible de la experiencia, ni certificados, ni credenciales, ni ascensos que compensaran sus esfuerzos.
4. Había poca gente a la que pudiera contar su experiencia con la garantía de ser entendido.
5. No podía saber de antemano si sus esfuerzos serían fructíferos. 6. Realizó el viaje y mantuvo su empeño, a pesar de los ingresos
sacrificados, de las molestias causadas a sí mismo y a los demás, de tener que soportar la incomodidad, el parloteo mental y el aburrimiento.
recibió ninguna revelación, aunque posteriormente pudo disfrutar de un intenso flujo de comprensiones y claridad.
CUATRO CUALIDADES PARA TRIUNFAR UNA PRUEBA DE