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6.4.3 Puestos de trabajo sedentes y de pie

In document Antropometria y Ergonomia libro (página 152-157)

El mejor puesto de trabajo es aquel que tenga flexibilidad de postura. Por lo tanto, es deseable un puesto de trabajo que pueda permitir al operario laborar tanto sentado como de pie, ya que reduce la fatiga asociada con las posturas estáticas (Fernández, 1995).

Las principales ventajas de este tipo de estación son (Selan, 1994):

1. Reducción de fatiga debido a la reducción de la actividad muscular

para mantener la postura.

2. Estabilidad de la postura sedente.

3. Reducción de la presión vascular en las piernas y los pies.

4. Permite mantener una buena postura de trabajo cuando se operan con-

troles de pie.

5. Las sillas diseñadas ergonómicamente aumentan la comodidad y efi-

Se recomienda utilizar este tipo de estación cuando el trabajador nece- site realizar alcances frecuentes hacia adelante de más de 350 mm, que se manipulen objetos a una altura mayor de 150 mm arriba de la superficie; la tarea desempeñada requiere tanto que el trabajador se siente como que se pare.

Específicamente, debe haber una silla muy alta y una alta con apoya- piés. No es recomendable una pequeña tabla o barra fija a la silla porque reduce la estabilidad de ésta y proporciona muy poca superficie de soporte para los pies, los cuales se quedan en un lugar, a menudo con tensión mus- cular en vez de tener la oportunidad de moverse en diferentes posiciones.

6.5 Espacios habitables

En esta sección se presentan algunos lineamientos aplicados a espacios del hogar tales como la cocina, recámara y baño. La cocina es la parte a la que se le dedica más detalle, ya que es uno de los espacios del hogar que real- mente constituye un centro de trabajo.

6.5.1 Cocina

Altura de la superficie de trabajo. Para determinar la altura óptima de la

superficie de trabajo de la cocina, debemos considerar tanto la diversidad antropométrica de los usuarios como la diversidad de tareas que en ellase van a desempeñar. Si es un fregador de 175 mm de profundidad empotra- do en la superficie de trabajo, el nivel efectivo de trabajo puede ubicarse quizá los 100 mm por debajo de la altura de la superficie de trabajo cuan- do se lava o a una distancia similar sobre la superficie de trabajo cuando se opera un aparato o se mezcla con una cuchara de mango largo. Es de esperar diferencias que haya aun entre las tareas desempeñadas sobre esta superficie, asociadas con la variedad de requerimientos de fuerza.

Ward y Kirk (1970; citados por Pheasant, 1996) estudiaron estos temas por medio de ensayos. Los sujetos eran todos mujeres, desempeñaron los tres grupos de tareas y seleccionaron las siguientes alturas como óptimas:

1. Grupo A. Tareas que se desempeñan arriba de la superficie de trabajo:

pelar vegetales, batir, batir en un tazón, rebanar pan, 119 mm debajo de la altura de codo.

2. Grupo B. Tareas desempeñadas sobre la superficie (untar mantequilla,

cortar ingredientes), 88 mm debajo de la altura de codo

3. Grupo C. Tareas que involucran presión hacia abajo (amasar, plan-

char), 122 mm debajo de la altura de codo.

Estos resultados fueron subsecuentemente confirmados usando una variedad de medidas fisiológicas, las cuales también mostraron que la altura óptima de la parte superior del fregador fue de aproximadamente 25 mm debajo de la altura de el codo.

La siguiente etapa en el análisis es localizar prioridades de estos tres grupos de tareas. Idealmente, esto podría hacerse mediante observaciones de campo de la conducta del usuario. Otra manera es preguntar a una muestra de usuarios típicos y utilizando los resultados se encontró un acuerdo general acerca de que las tareas del grupo B eran más importantes y las del grupo C menos importantes. Ubicando con un peso de 4 al grupo B y con uno de 1 al grupo C, como menos importante, se llegó a la conclusión de hacer una recomendación general de 100 mm debajo de la altura de codo para la altura óptima de la parte superior de la superficie de trabajo ver figura 6.5.

Los siguientes factores deben tomarse en consideración en el diseño de alacenas, repisas y toda clase de superficies de almacenamiento (Grandjean, 1973):

1. Determinar el alcance vertical.

2. Considerar los obstáculos (la superficie de trabajo).

3. Considerar la profundidad de las superficies de almacenamiento.

6.5.2 El baño

El baño debe combinar estética con funcionalidad. Es un ambiente en el cual debe propiciarse el relajamiento, el esparcimiento que se da al remo- jarse en una tina caliente; sin embargo, también debe combinar con la con- figuración de una estación de trabajo para la actividad práctica de lavarse, asearse y excretar. A continuación las recomendaciones presentadas por Pheasant (1996) y Grandjean (1973).

La tina de baño. La tina de baño presenta problemas interesantes de opti-

mización dimensional. Debe ser lo suficientemente grande para no que sea cómoda, pero no demasiado grande para desperdiciar espacio y agua.

Hay dos posturas principales que se adoptan en la tina, una sentada reclinada y otra recostada (posiblemente con las piernas flexionadas) en la cual el cuerpo está sumergido hasta el cuello. Para obtener comodidad en la posición sedente del fondo horizontal de la tina, ésta debe ser suficiente para acomodar al percentil 95 masculino desde la nalga hasta el talón y el final de ella debe proporcionar un respaldo adaptable. Kira (1976; citado por Grandjean, 1973) recomienda una inclinación de 50-65 grados de la vertical y contorneado conforme a la forma de la espalda. Esto parece ser excesivo, pues una inclinación de 30 grados puede ser más adecuado. Se debe aumentar la longitud de la base horizontal para posibilitar la inmer- sión total. Suponiendo que mantenemos la cabeza fuera del agua, equival- dría al percentil 95 masculino de la altura de hombro.

El ancho de la tina debe acomodar al menos la anchura máxima del cuerpo de un solo bañista (percentil 95 masculino).

Para una tina de dos personas, encontradas frente a frente, se debe considerar el ancho de caderas de una persona y los pies de la otra (per- centil 95 de las caderas en sexo femenino y percentil 95 de los pies en sexo masculino). Para este diseño las llaves deben estar en el centro para que sean accesibles a ambos.

Lavabo. Éste se utiliza para lavarse las manos, la cara y algunas veces el

cabello. El criterio es relativamente simple: debe ser posible humedecer en él las manos sin que corra agua a través de los antebrazos y la flexión debe reducirse. Por lo tanto, el borde del lavabo debe tener aproximadamente la altura de codo del usuario más pequeño (percentil 5 de mujer). Kira estudió las actividades en el lavabo por medio de experimentación en un lavabo de altura ajustable. Sobre la base de este estudio concluyó que para lavarse las manos, la fuente del agua debe localizarse 100 mm arriba del borde del lavabo (Grandjean, 1973).

El excusado. Hay una fuerte corriente de opinión acerca de que la postu-

ra sedente -para hacer las necesidades fisiológicas- utilizada en la cultura occidental es fisiológicamente inadecuada. Quienes proponen este punto de vista, más notablemente Hornibrook (1934; citado por Pheasant, 1996), arguyen que la posición en cuclillas, en la cual los muslos se presionan contra la pared abdominal, facilita y hace más eficiente los movimientos intestinales, lo cual previene una variedad de enfermedades a los que es- tamos predispuestos como resultado de nuestra dieta y nuestros hábitos sedentarios.

Sin embargo, cambiar los hábitos occidentales es algo muy difícil, por lo que debemos concentrarnos en el diseño del excusado tradicional en nuestro contexto.

Partiendo del supuesto de la adecuación fisiológica, lo que puede ha- cerse para mejorar la función es bajar el nivel del excusado para aproximar- lo a la postura en cuclillas y considerar una buena superficie de apoyo en el asiento para mayor comodidad, ya que en las nalgas y los muslos se soporta mucha proporción del peso del cuerpo.

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