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Qué representa Eegun en nuestra religión?

Cuando Olódúmáré creó a los seres humanos, ya contaba con la ayuda de los Irunmoles (deidades), quienes fueron hechos por él para que lo ayudaran en la creación, tanto del ser humano, como de lo que forma parte de todo lo que existe. Así también, Olódúmáré fue el creador de los Irunmoles en el cielo. Los Irunmoles no tuvieron descendencia familiar, por tal motivo podemos asegurar que las deidades creadas por Olódúmáré fueron las 400 + 1 conocidas.

Después de la creación de la Tierra, los seres humanos comenzaron a poblarla y entre estos hombres se conoció la descendencia "espiritual" de las deidades sobre la Tierra. Ésta descendencia se encargó de llevar a cabo los primeros trabajos terrenales de aquellas deidades creadas por Olódúmáré. De acuerdo con nuestras creencias, los Irunmoles creados por Olódúmáré, encarnaron en humanos y así también encarnaron todos los poderes que se conocían de esos Irunmoles. De esta manera se comenzaron a mezclar historias celestiales con historias terrenales pertenecientes a las vivencias de los seres humanos a los que se les vio como la descendencia del Orisa en la Tierra y por lo tanto, toda la vivencia mundana también pasó a formar parte de la historia de esos Irunmoles. Aquí tenemos que hacer una diferenciación entre lo que son los ancestros y lo que son los Irunmoles. Todo lo que primero haya sido humano debe ser visto como parte de un legado ancestral. Algunos humanos se convirtieron en Orisa, otros no llegaron a ese estatus. Sin embargo, ambos deben ser considerados como ancestros, unos con más nivel espiritual que otros, pero ancestros al fin y al cabo. De tal manera que todos los difuntos, tengan el nivel espiritual que tengan, deben ser considerados ancestros.

Por otro lado, es importante que tengamos presente la diferencia entre Eegun y otras entidades como Òrò e Ikú. Muchas personas tienden a confundir a Iku (la muerte) con Eegun33 (Los Ancestros). Es bueno que todos tengamos claro que Ikú es la deidad de la muerte, la que se encarga de quitar la vida a los vivos y Eegun es la deidad que representa a los ancestros. En nuestra cultura yoruba, es importante la veneración de los ancestros, sin embargo, nunca hacemos festivales ni veneraciones para Ikú, pues no veneramos a quien siempre tenemos que combatir para evitar que nos ataque.

Otra de las deidades a la que se tiende a confundir con Eegun es la deidad Òrò (más conocida como Orún), pero Òrò y Eegun no son lo mismo y tampoco para atender a uno, se debe haber recibido al otro, pues estas son dos deidades que,

aunque son hermanas, se veneran de una manera muy diferente. Para entender esto, tenemos que saber la procedencia de estos dos Orisas, misma que explicaremos a continuación.

Anteriormente se decía que Òrò y Eegun eran iguales. Sin embargo, cuando les dijeron a los dos que tenían que realizar ébó para venir del cielo a la Tierra, Òrò no quiso realizar ébó.

La historia cuenta que les dijeron a Òrò y a Eegun que tenían que realizar ébó con Aso Ibora (sabana). Pero sucedió que Eegun realizó el ébó, mientras que Òrò no realizó el ébó cuando venían a la Tierra. Así llegaron a la frontera entre la Tierra y el cielo y como Òrò era el mayor y Eegun era el menor, Òrò mandó a Eegun a la tierra y le dijo:

“Ve a la Tierra, mira cómo es y regresa a platicarme cómo es”. A lo que Eegun contestó:

¿Me voy a ir desnudo? Tú que tienes ropa eres el que debe ir, cuando llegues a la Tierra me mandas la ropa tuya y así, para no entrar desnudo, yo también bajaré a la Tierra.

Òrò le dijo a Eegun: “¿Tú, como menor, me vas a mandar a mí que soy mayor?” Eegun dijo: “Está bien, pero entonces dame tu ropa para poder ir a la Tierra vestido, cuando yo llegue a la Tierra y vea que las cosas están bien yo te mando tu ropa”.

Así Eegun bajó a la Tierra usando la ropa de Òrò. Cuando Eegun llegó a la Tierra, la gente le comenzó a regalar ropa. Y pasó un mes, pasaron dos meses y Òrò, que se había quedado esperando a Eegun dijo:

“¿Qué habrá pasado con Egungun?”

Como Egungun no regresaba, Òrò se fue sin ropa a la Tierra (ésa es la razón por la que Òrò ordena que ninguna mujer pueda verlo, porque si una mujer lo ve, él se la lleva) y cuando bajó a la Tierra, tanto hombres como mujeres se desmayaron y los que quedaron se echaron a correr de miedo, desde entonces es eewo (Tabú) que las mujeres vean a Òrò, pues ellas se horrorizaron cuando lo vieron desnudo. Solamente los hombres pueden ver a Òrò. Òrò también se llama Arukulaka.

El culto a Òrò es muy místico, mucho más místico que el culto a Eegun, pero además, es un culto muy cerrado, no tiene la misma cantidad de seguidores y esto es porque Òrò se resistió a realizar el ébó.

Por su parte, Eegun es importante para todos los seguidores de nuestra religión, pero el mismo tiene una gran importancia para el Babalawo, pues Eegun y

Leonel Gámez Osheniwo

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Águila de Ifá

Òrúnmìlà tienen pacto y cuando Òrúnmìlà estaba siendo buscado por Iku, fue Eegun quien lo ayudó a escapar, tal como dice el siguiente Ese Ifá:

Ogbe Atee

Ifá dice que a la persona que le sale Ogbe Atee tiene que venerar a Eegun , para que pueda tener larga vida, Ifá dice que él le va a dar larga vida a la persona, Ifá dice que esta persona va a prosperar, así dice Ifá en Ogbe Atee:

Ébó

Agba akuko adie (gallo grande o viejo) Orogbo (Kola amarga)

Obi àbàtà (kola) Atare (pimienta) Así dice Ifá. Ese Ifá

O ni taba roloro eni sòròsòrò lada A difa fun

Òrúnmìlà

Ifá nlo le begun mulè lagbàlá O ni mobegun mulè mo diwin Emi begungun mule ngo ku má Mo begungun mule

Mo diwin.

Traducción

Él dice: cuando nos encuentra Gente de confianza

Nos convertimos en habladores Realizó adivinación para

Òrúnmìlà Cuando

Ifá iba a tener pacto con

Eegun en el patio

Él dice: yo tuve pacto con Egungun

Y me convierto en espíritu Yo tuve pacto con

Y no me moriré Yo tuve pacto con Egungun

Y me convierto en espíritu.

Explicación

Aquí esta Òrúnmìlà, quien fue por adivinación para saber si la muerte y la enfermedad no lo iban a alcanzar. Le dijeron que tenía que realizar ébó. Le dijeron que él tenía que acercarse a Eegun y que Iku no podía entrar a ile sain (cuarto donde se juntan los seguidores de Eegun para prepararle la vestimenta). Òrúnmìlà fue a ile sain para venerar a Eegun. Iku entró a la casa de Òrúnmìlà buscando a Òrúnmìlà, a su esposa y a su hijo, pero la muerte no encontró a Òrúnmìlà. Esu le preguntó a Iku que qué era lo que él andaba buscando en ese lugar. Le dijo que estaba buscando en balde, que Òrúnmìlà ya había ido a ile sain e Iku le dijo: ¡Ah! ¿Dónde están los muertos?

Y Esu asintió diciéndole que sí, Esu le dijo:

Tú sabes que Eegun es ara orún (el espíritu del cielo). ¡Uuf! Òrúnmìlà se te adelantó, él ya está en el cielo.

A lo que Iku respondió: Entonces ¿Qué es lo que yo hago aquí? Si ya él se fue, yo no tengo nada que hacer aquí.

Iku entonces fue al cielo a buscar a Òrúnmìlà y allí tampoco lo encontró, Esu le dijo que ya no buscara a Òrúnmìlà, porque él pertenecía a otro mundo y si lo encontraba se podía llevar a Iku también. Así, Iku dejó de buscar a Òrúnmìlà.

Ifá dice que el Babalawo se va a convertir en espíritu ante el osó (hechicero) y ante las aje (brujas), también se va a convertir en espíritu ante los ologun ika (quienes trabajan la medicina mala).

Por otra parte, el yoruba es de la idea de que la muerte no es el fin de la vida, sino la continuación de la misma y que el occidental no sabe identificar la diferencia entre la muerte buena y la muerte mala, algo que deberíamos tener muy presente como miembros de esta religión. La mayoría de la gente se opone a las leyes naturales, pues sin importar si una abuela o bisabuela tiene 90 o 100 años al morir, el llanto es incontenible. Como si se tratara de algo que nunca iba a suceder, como si una abuela tuviera que durar toda la vida. Éste es un instinto muy natural en las costumbres occidentales, pero si analizáramos fríamente, este suceso, la muerte de una persona adulta que muere de muerte natural, no debe conducirnos al llanto y al sufrimiento.

Leonel Gámez Osheniwo

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vivido tantos años, un Eegun que al llegar la hora de la partida, se va de forma tranquila, merece tanto llanto y dolor a la hora de su muerte? Si no nos dio dolor, si lo que nos dio fue felicidad, ¿Realmente merece llanto tras su muerte? Yo pienso que no, pues esa persona debe ser un ejemplo de vida y también de muerte. Una persona así, que se fue dejando un legado, que dejó descendencia, hijos, nietos, quizá bisnietos, es motivo de fiesta, no de llanto.

Sé que como occidentales, es difícil que dejemos de sentir como una gran pérdida la partida de un ser querido, aun cuando sepamos que este familiar realmente lo que merece es fiesta. Pero como practicantes de la fe yoruba, debemos saber que todo humano tiene una vivencia material y una gran vivencia espiritual; debemos entender que la Tierra es el mercado y que el cielo es nuestra casa; que todo es un ciclo y que así como nacemos, todos tenemos que morir.

Ahora, ¿Por qué existen diferentes tipos de muertes? Para la religión yoruba existen muertes que pueden considerarse muertes buenas, entre éstas están aquellas de quienes viven una vida apacible y que no mueren por un evento trágico o después de una agonía muy larga. Los yorubas consideran esas muertes como buenas, pues una persona que vivió bien y murió bien, es un ejemplo de vida para muchos y su muerte es considerada una bendición que todos quisieran tener el día de su partida al plano espiritual. En tierra yoruba los cuerpos de quienes tuvieron una larga vida con buena salud, pueden ser enterrados incluso dentro de la casa, pues son considerados buena compañía. En estos casos, cuando una persona muere, no se le llora y contrario a eso, se realiza un festejo que dura siete días.

En los casos de quienes mueren de forma violenta, el trato suele ser muy diferente, pues se considera que quienes mueren así, no pueden servir como guía de otros, en estos casos sí se llora su partida, pues ellos no terminaron su ciclo de vida, y además, se hacen muchas cosas para que su muerte no sirva de mala influencia para los demás miembros de la familia. De hecho, si la persona muere en un lugar lejano a su casa, su cuerpo no se entierra en su tierra, se entierra donde murió, para evitar atraer a los demás miembros de su familia la tragedia en la que se vio envuelto.

En fin, muchas son las cosas que se pueden explicar sobre este tema para tratar de hacer entender la forma en que los yorubas ven a sus ancestros. Nosotros no queremos cambiar los procedimientos que cada nación tiene para despedir y venerar a sus ancestros, todo lo que explicamos siempre tendrá la finalidad de mostrar la óptica yoruba sobre el tema.

Con esta pequeña explicación sólo tratamos de hacer ver la importancia que tiene para nosotros la atención a los ancestros familiares, pues muchos de ellos pueden servirnos igual o más que el mejor de los Orisa. El Orisa tiene compromisos con muchos, pero los ancestros familiares siempre verán por los suyos y ayudarán a

su linaje.

A nuestras tierras llegaron Orisa Agbaye, estos son los que se conocen a nivel mundial; llegaron Orisa ilu, que son aquellos que se veneran a nivel de un pueblo; pero también llegaron Orisa ilé, que son los que se veneran a nivel familiar y estos son como ancestros deificados por la propia familia. Con esto queremos mostrar que para nosotros un familiar difunto, puede ser tan grande como un Orisa.

Así encontramos la respuesta a una inquietud que muchos tienen, ¿Por qué en nuestra tradición afrocubana, en cualquier evento religioso, primero se toma en cuenta a Eegun?

La contestación es sencilla, a Nigeria descendieron los Orisa de forma directa, por ello, en el Ifá tradicional, cuando se van a realizar consagraciones, no se cuenta primero con Eegun, pues se realiza el ritual o la adoración a la deidad de una forma directa. Sin embargo, la adoración a los Orisa llegó a nuestras tierras través de los ancestros y ésta es la razón por la que antes de comenzar cualquier ritual, lo primero que hacemos es agradecer a esos ancestros que nos legaron esta religión y a los que posteriormente nos precedieron.

Nota del Editor: No creemos que haga falta aclarar nada con este escrito, que se

explica por sí solo, pero además les da respuesta a los “tradicionalistas”, del porque de la diferencia en nuestros ritos.

Leonel Gámez Osheniwo

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