CAPÍTULO 2 ÁREA DE ESTUDIO: LA MARISMA DE DOÑANA
2.3 Clima
2.3.4 Régimen de viento
Los vientos locales o típicos de una zona son el resultado de numerosos procesos que actúan a escalas diferentes. El marco global lo constituye la circulación general de la atmósfera, cuyos motores son el diferente aporte de radiación solar sobre la superficie terrestre en función de la latitud, y la fuerza de Coriolis debida a la rotación de la Tierra. Se suman además los efectos estacionales, la heterogeneidad de comportamiento térmico y morfología de la superficie terrestre, y el entorno geográfico-climático del área en cuestión.
2.3.4.1 Flujo general de circulación
La Península Ibérica se encuentra situada en una posición meridional de la zona de circulación general del oeste del Hemisferio Norte y, por tanto, recibe influencias dinámicas atlánticas, pero también subtropicales por la proximidad al cinturón de altas presiones subtropicales (Martín Vide y Olcina Cantos, 2001). Se trata de una zona de interacción de los reajustes energéticos entre las latitudes polares y tropicales, que producen una gran variedad de situaciones meteorológicas. Palomares (2002) estudió la frecuencia de distintas situaciones meteorológicas que afectan a los vientos del Estrecho de Gibraltar en función del campo de presiones superficiales. Aunque las peculiaridades locales puedan originar diferentes situaciones en Doñana y el Estrecho, sí se pueden incluir ambos lugares en la misma región a escala sinóptica. El estudio establece 15 situaciones meteorológicas en base a su régimen barométrico (ciclónicas o anticiclónicas) y su posición relativa al Estrecho. Analizando el periodo 1987-1990 extrajo las siguientes conclusiones:
• Las situaciones ciclónicas superan ligeramente a las anticiclónicas, siendo excepcionales los campos de presiones indefinidos.
• En invierno e inicio de primavera predominan las situaciones anticiclónicas, mientras que las ciclónicas lo hacen en la primavera avanzada y verano.
• En términos globales, dentro de las situaciones anticiclónicas destaca la situación del Anticiclón Atlántico al oeste o noroeste peninsular, que se pueden observar a lo largo de todo el año.
• Dentro de las situaciones ciclónicas destaca la del Sur (17.9%) originada por la Depresión Sahariana que generalmente se forma por calentamiento, debido a lo cual su frecuencia aumenta en primavera y verano, con máximos en junio y agosto.
• Pasan un promedio de 30 a 40 frentes sobre la Península durante estos años, destacando sobre todo los meses de enero y octubre, seguido de febrero, abril y mayo, disminuyendo en verano.
27 Destaca por su importancia en la contribución de precipitaciones la advección de aire polar marítimo, frecuente en otoño, invierno y primavera, que origina la instalación de borrascas atlánticas frente a las costas de Portugal o depresiones frías en el Golfo de Cádiz, situaciones que favorecen los flujos del suroeste. En verano, al no ser muy intensas las advecciones polares, apenas llega su influencia al sur de la Península (Martín Vide y Olcina Cantos, 2001). Según la estadística presentada por Palomares (2002), las situaciones ciclónicas del oeste (borrasca situada en el NO, O o SO) no son las más frecuentes pero se concentran en los meses de enero-febrero- marzo y septiembre-octubre-noviembre.
2.3.4.2 Efecto de la orografía
El valle del Guadalquivir influye notablemente en las masas de aire procedentes del Atlántico que se estacionan o cruzan la cuenca (García de Pedraza y Reija Garrido, 1994), canalizando los vientos e introduciéndolos hasta la meseta. Las masas de aire húmedo, con vientos del O y SO, introducen los sistemas nubosos aguas arriba del Guadalquivir, dando precipitaciones abundantes en toda la cuenca. Estos vientos se suelen denominar ábregos, y son conocidos por su carácter húmedo y lluvioso, que les otorgan su procedencia meridional y temperatura relativamente alta.
Por el contrario, los vientos del E y NE tienen carácter terral y seco como los de componente N continentales, que atraviesan la meseta y normalmente son fríos en invierno y cálidos en verano. Los de componente S proceden de África, y vienen algo cargados de humedad.
2.3.4.3 Brisas
El contraste térmico existente entre la superficie del mar y la de tierra da lugar al fenómeno de las brisas en zonas costeras, que solamente se observan en el caso de vientos suaves, siendo la magnitud de influencia horizontal de 10-20 km con vientos inferiores a 10 m/s (USACE, 2003). En torno al área de estudio, el escaso desnivel de la desembocadura del Guadalquivir permite que las brisas sean apreciables varias decenas de kilómetros tierra adentro, en la ciudad de Sevilla, donde son conocidas como mareas (García de Pedraza y Reija Garrido, 1994).
2.3.4.4 El viento en Doñana
La procedencia más frecuente de los vientos en Doñana es la SO, según documentan, por ejemplo, Rodríguez-Ramírez et al. (2003) y Siljeström et al. (2002). Los vientos registrados en la
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estación meteorológica del Palacio de Doñana entre 1979 y 2002, analizados por Siljeström et al.
(2002), se caracterizan por su notable estacionalidad, dominando los de poniente en primavera/verano, con el 30% de los días del año. Los periodos de otoño/invierno tienen una distribución más heterogénea, con la presencia de regímenes ciclónicos periódicos asociados a vientos del tercer cuadrante, es decir, a las direcciones S-SO-O.
El viento condiciona varios de los procesos que tienen lugar en el medio físico de Doñana. Ejercen una fuerte influencia en la dinámica litoral a través del oleaje, erosivo en las citadas épocas ciclónicas y acumulativo en épocas anticiclónicas de calma (Rodríguez-Ramírez et al., 2000). Además los ponientes predominantes son responsables de la formación y avance del sistema dunar, e incluso puede influir en los efectos de la marea. Según Vanney (1970, citado por Custodio
et al., 2006), los del norte y levante disminuyen el ascenso mareal, y los vientos tormentosos del SO y O retardan la bajada de la marea, afectando al drenaje del Guadalquivir. Por último, el régimen de vientos puede desplazar el agua en la marisma y afectar a su comportamiento hidráulico, pudiendo variar el nivel de agua, según los lugareños, varios decímetros en función de su dirección y velocidad (Bayán y Dolz, 1995).
Figura 2.7. Análisis anual del viento registrado en la estación meteorológica de Huelva, a unos 40 km del Parque Nacional de Doñana, en el periodo 1960-1996: velocidad media (área gris externa, en km/h) y frecuencia (área
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