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Racconto de la relación entre la Argentina y los Estados Unidos

Un aspecto de suma importancia dentro del estudio de la política exterior Argen- tina es el papel que los Estados Unidos han tenido dentro de ella. Ya desde la formación de la Argentina como estado-nación, los nexos entre ambos han fluctuado entre diferentes posiciones y con diferentes intensidades. Es por ello que, para el presente trabajo de in- vestigación, consideramos necesario realizar una breve descripción de esta vinculación y determinar cuáles fueron las principales directrices que se han adoptado en torno a ella en los últimos tiempos, especialmente desde la finalización de la Guerra Fría. Así,

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podremos entender la posición argentina actual y llegar a la verificación de la hipótesis planteada, que las relaciones argentinas-estadounidenses durante el periodo 2015-2018 han sido guiadas por el pragmatismo más que por la ideología.

Para alcanzar los objetivos planteados en el párrafo anterior, consideramos impor- tante mencionar el estudio que Heraldo Muñoz (1987: 303) realiza sobre la política exte- rior latinoamericana con respecto a los EE. UU. El autor destaca tres cuestiones de rele- vancia; en primer lugar, concluye que Estados Unidos es una variable fundamental para comprender las relaciones internacionales de América Latina. A su vez, que existe una discrepancia entre los autores respecto al grado de control o hegemonía que los Estados Unidos ejercen sobre la región. Finalmente, señala que también se advierten divergencias entre los enfoques teóricos sobre cómo interpretar esas relaciones.

Por otro lado, Mario Rapoport (2017a: 212) señala que:

“En el caso de las relaciones entre Argentina y los EE. UU., estas siem- pre fueron dificultosas. Una mirada de largo plazo ayuda a comprenderlas mejor: están determinadas desde hace más de 150 años por razones estructu- rales, más que por controversias coyunturales, ideológicas o políticas… El factor principal es la escasa complementariedad de las dos economías. El pro- teccionismo de Estados Unidos agravó en distintos momentos estas relacio- nes, así como los vínculos predominantemente europeos del gobierno argen- tino”.

Siguiendo esta línea, el historiador de política exterior latinoamericana Joseph Tulchin (1990: 9) escribe:

“La historia de las relaciones entre los Estados Unidos y la Argentina esta signada por repetidos malentendidos, extensos periodos de tensión y el desaprovechamiento de oportunidades para lograr la cooperación y la amistad entre ambos países. Las dificultades han sido recurrentes a lo largo de casi dos siglos y entre gobiernos de diversos signos: civiles o militares, populistas u oligárquicos en la argentina, y demócratas o republicanos, aislacionistas o internacionalistas en los Estados Unidos. Este patrón persistente, en vista de las presiones hemisféricas para lograr la cooperación, sugiere que pueden existir ciertos factores subyacentes que provocan las dificultades: causas es- tructurales que pueden explicar la incapacidad de ambas naciones para

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establecer una base firme sobre las cual construir relaciones amistosas para el beneficio mutuo”.

Finalizada la Guerra Fría, las posiciones con respecto a los Estados Unidos han fluctuado entre dos posiciones antagónicas. Por un lado, se encuentran las llamadas “re- laciones Carnales”, propuestas bajo la presidencia de Carlos Menem y basadas en el Con- senso de Washington4 y el realismo periférico5.

Carlos Menem estableció excelentes vínculos personales con George Bush y Bill Clinton. El canciller Guido Di Tella denominó “Carnales” a las relaciones bilaterales. Argentina abandonó el movimiento de los NOAL, se clausuró el proyecto Cóndor II de construcción de misiles, se respaldaron todas las posiciones internacionales de Estados Unidos y se lo acompañó en sus empresas militares, enviando tropas al Golfo Pérsico y a la ex Yugoslavia.

A su vez, Roberto Miranda (2012: 90) señala, respecto a la política exterior de Menem con los Estados Unidos, lo siguiente:

“Para Menem, el tener una diplomacia de bajo perfil no implicaba debili- dad internacional, pues especulaba que poniendo los objetivos políticos del país en línea con los de la potencia dominante iba a poder contar con la protección benefactora de Estados Unidos, considerado en ese entonces líder de la alianza occidental, vencedor de la Guerra Fría e impulsor de un nuevo orden mundial. El alineamiento con Washington no fue definido como un objetivo de política exterior, coyuntural y limitado, sino como la orientación internacional que debía tener el Estado bajo la idea de que trascendiera al propio menemismo”.

4Se conoce como Consenso de Washington a un conjunto de diez recomendaciones de política económica formuladas en 1989 por el economista inglés John Williamson, que tenían como ob- jetivo orientar a los países en desarrollo inmersos en la crisis económica para que lograsen salir de la misma. El Consenso de Washington estaba formado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), por el Banco Mundial y por el Tesoro de Estados Unidos, las tres instituciones con sede en Washington. Las recomendaciones pretendían conseguir aspectos como liberalizar el comercio exterior y el sistema financiero, reformar la intervención del Estado o atraer capital extranjero a los países.

5 Teoría desarrollada por Carlos Escudé en la década de 1980. Los principios del realismo perifé- rico son los siguientes: Que un país dependiente, vulnerable, empobrecido y poco estratégico para los intereses vitales de la potencia de predominio natural en su región, como la Argentina, debe eliminar sus confrontaciones políticas con las grandes potencias. La política exterior de un tal país debe tener, por lo tanto, el perfil más bajo posible en todos aquellos temas en que la política del país se contrapone con la de las potencias dominantes, y debe adaptar sus objetivos políticos a los de la potencia dominante en su región.

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Por otro lado, los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández propusieron una relación más lejana con respecto a los Estados Unidos y una diversificación de las relaciones exteriores argentinas, priorizando la vinculación con otros actores como Rusia, China y, especialmente, América Latina.

Por lo tanto, se puede afirmar que las relaciones entre Argentina y los Estados Unidos nunca han sido homogéneas, sino que han sido ambivalentes, pendulando entre posiciones antagónicas, desde un acercamiento instantáneo a un alejamiento persistente. Así lo demuestra la vinculación que nuestro país ha tenido con Washington durante los últimos 30 años, pasando de unas “relaciones carnales” en la década de los 90 a un dis- tanciamiento durante el kirchnerismo.