1.2. Mirada a los contextos a través de la historia
1.2.1. Visión histórica de la comunicación para el desarrollo
1.2.1.3. Radio Sutatenza: un proyecto colombiano de comunicación para el desarrollo
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Radio Sutatenza ha sido incluido en el trabajo como un referente histórico que consideramos ineludible para exponer el desenvolvimiento de la relación comunicación-desarrollo en América Latina y porque significó un momento coyuntural y punto de referencia importante al hacer un recuento de la evolución de la forma de entender y hacer comunicación en el continente.
! &(! La comunicación para el desarrollo ha seguido un proceso bastante homogéneo a través de América Latina, y Colombia no ha sido la excepción. Al país lo han afectado en forma directa los cambios y transformaciones que se han dado en la comunicación. Desde la ya mencionada Alianza para el Progreso hubo gran influencia del pensamiento desarrollista y modernizador norteamericano en términos económicos, así como también en el ámbito comunicativo. El debate que se daba alrededor de desarrollo: por qué y para quién, también tuvo un lugar en nuestro país. Colombia ha sido y es la cuna de proyectos de desarrollo y de discusiones alrededor del tema. Sin embargo, se hace referencia aquí a una experiencia en particular, que estuvo en funcionamiento durante muchos años en el país y que fue pionera en todo el continente. De la misma manera, lo que dentro de ella se fue dando es una gran prueba de cómo se iba comprendiendo la comunicación para el desarrollo con el pasar del tiempo en el contexto específico colombiano. De ahí la importancia de reseñar este proyecto, para que las nuevas generaciones también puedan conocerlo y comprender la importancia que tuvo.
Radio Sutatenza es una de las experiencias en comunicación para el desarrollo más importantes y significativas que ha tenido el país, ya que representó el inicio de los medios de comunicación utilizados como parte esencial de los proyectos desarrollistas nacionales. Además, la larga trayectoria y su amplía cobertura permitieron que los contenidos y las formas fueran mutando a través del tiempo para responder mejor a sus audiencias. Esta experiencia logró:
(…) a partir de la utilización de la radio para la educación básica de los campesinos adultos, se construyó un sistema de medios masivos reforzado por materiales escritos y con el apoyo de comunicadores comunitarios que fue ampliamente analizado por diferentes instituciones internacionales y monitoreado en sus procesos de organización y cumplimiento de sus objetivos institucionales. (Bernal Alarcón, 2005)
La Acción Cultural Popular, ACPO, era la organización encargada de Radio Sutatenza, que fue el nombre con el que más se dio a conocer la organización. A través de sus años de existencia, Radio Sutatenza contó con el apoyo de varios sectores importantes: la Iglesia Católica, muy importante en los primeros años debido, entre otras cosas, a la
! &)! fuerte presencia que tiene en el país, especialmente en las zonas rurales; el mismo Estado colombiano, que la apoyó de forma importante entre los años 1954 y 1974; y tuvo el reconocimiento de organizaciones nacionales e internacionales, privadas y públicas, que destacaron su labor o se dedicaron a estudiarla y orientarla.
Antes de desaparecer, ACPO alcanzó a tener varias emisoras, una editorial y cerca de 1400 colaboradores y funcionarios (Bernal Alarcón, 2005); todo lo conformó en alrededor de cincuenta años y terminó siendo un ejemplo que tuvo eco en toda América Latina. ACPO se definía como un grupo de acción cultural y en sus principios se sostenía que el “hacer cultural” se basaba en enriquecer a la comunidad, no solo con aspectos materiales sino también en sus valores y conocimientos (citado en Patrón y otros, 1978), y se hace popular en la medida en que la población se involucra en esa construcción y producción de cultura. Se creía que la participación se basaba en el conocimiento que la gente pudiera tener, de ahí que su centro fuera la educación y sus mensajes se enfocaran en ese aspecto, al tiempo que se pensaba en las necesidades de la población campesina la que, por estar ubicada en zonas de difícil acceso y alejada de los grandes centros urbanos, necesitaba de medios de comunicación masivos como la radio que pudieran llegar a ellos, a sus realidades.
Su inicio se remonta a 1947, cuando el sacerdote José Joaquín Salcedo llega a trabajar al municipio de Sutatenza, ubicado al norte de Bogotá. Entre este año y 1954, se empiezan a montar proyectos de educación radiofónica en todo el país, entre los que se cuenta Radio Sutatenza, que se vivía un encantamiento y fuerte impacto por el “nuevo” medio de comunicación. Tal y como lo describió Indalecio Rodríguez:
Salcedo había llegado en 1947 con un transmisor de radio aficionado a Sutatenza (…) el 16 de noviembre de 1947 hizo el primer ensayo de transmisión dirigida a la vereda de Irzón. Los labriegos habían recibido previamente un radiorreceptor operado con pilas. Cuando la voz del padre Salcedo sonó dentro del receptor, hubo una sensación indescriptible de general asombro (…). Trabajo costó convencer a los campesinos, que ya habían sido instruidos por el padre Salcedo, de que esto no tenía ningún pacto con Belcebú y que todo constaba de un invento que contaba ya 40 años, aunque había llegado al país apenas 20 años antes. (…) los campesinos empezaron a ver en aquello algo maravilloso, maravillosamente bueno. (Citado por Bernal Alarcón, 2005)
! &*! Debido a que los pobladores de este municipio eran en su mayoría analfabetas, el padre decidió utilizar una emisora de onda corta, instalada por él, para enseñarles el abecedario. La estrategia resultó más que exitosa, así que decidió ampliar los contenidos con información referente a la economía básica, al manejo de los suelos y a técnicas para aumentar la productividad (Patrón y otros, 1978), todas cuestiones que les ayudaran en su diario vivir y a mejorar su calidad de vida. Poco a poco se empezó a pedir la colaboración de la gente para trabajar en conjunto con los proyectos y programas; el padre Salcedo, en un viaje a Estados Unidos, en un discurso frente a las Naciones Unidas pide su apoyo alegando la importancia del desarrollo rural; de ahí se empezaron a fortalecer las bases financieras de la institución.
Posteriormente se crea ACPO como representante legal; el alcance de la radiodifusora crece y logra llegar a nuevas zonas campesinas del país; se hizo necesario entonces formar a más personas para el mejoramiento de las escuelas radiofónicas existentes y para la fundación de otras más. Se crearon además los institutos campesinos de formación de dirigentes y las cartillas con indicaciones visuales para el manejo de la radio. Para 1965, según estadísticas de la institución, se contaba con 28.000 escuelas radiofónicas y 241.000 alumnos.
En 1968, el Papa Paulo VI inauguró la más potente cadena de emisoras de Radio Sutatenza en el “Encuentro campesino con el Papa”, organizado por ACPO; este se convirtió en uno de los momentos cumbre en la historia de la institución. Se transmitía durante diecinueve horas diarias, los cien vatios iniciales se habían multiplicado 7200 veces y ya existían cinco centros de transmisión en todo el país que garantizaban la cobertura de toda Colombia y llegaban a algunos lugares de los países vecinos, los programas educativos básicos se habían ampliado a educación superior, noticieros y programas institucionales, recreativos y musicales (Bernal Alarcón, 2005).
Agencias del Estado, como el SENA, el ICA y el Ministerio de Salud, entre otros, se unieron a las programaciones y a la producción de contenidos campesinos, lo cual significó para esta población un reconocimiento en el país, una integración con el resto de los colombianos y el fortalecimiento de su sector. Esto fue posible gracias a la organización que se logró dentro de la institución, a los contenidos que surgieron de las necesidades de la
! '+! comunidad, a la participación de la población y a su compromiso con el cambio social y la construcción cultural. Todo esto se unió bajo el poder multiplicador de la comunicación, con sus medios, que lograron convocar al mayor y más diverso número de agentes e instituciones sociales, desde el Estado, organizaciones internacionales, la empresa pública y privada, y misma sociedad.