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RAYMOND BERNARD El Gurú de la Tierra Hueca

El nombre de Raymond Bernard es sinónimo de Tierra Hueca. De todas las obras hasta aquí reseñadas, ninguna alcanzó tanto suceso y supuso una gran influencia, como el libro que este autor publicara a mediados de los 60’ bajo el título de “Tierra Hueca: el mayor descubrimiento geográfico en la historia”. Podemos decir que Bernard

realizó la mejor compilación,

además de establecer una

visión más esotérica y mística que sus

anteriores divulgadores. Todos

aquellos que se inician en la teoría

de la Tierra Hueca, utilizan su trabajo

como referencia de cabecera, y sus

capítulos son citados como si de

la Biblia se tratara. A diferencia de sus

predecesoras, la obra de Bernard

resulta difícil de ignorar, y hasta sus

más encarnizados enemigos deben

aventurarse en su lectura, si se desea

entender el porque de su fascinación

actual. En nuestro caso no solo vamos

a adentrarnos en los pormenores de esta

obra, sino, que intentaremos buscar

referencias sobre su autor, empresa que

adelantamos como difícil.

Comencemos con lo segundo. Y sí,

somos algo masoquistas.

Una de las primeras cosas que destacan de Tierra Hueca: el mayor descubrimiento geográfico en la historia, es precisamente el nombre de su autor, Raymond Bernard. Pero, ¿qué lo que hace tan especial? Supondríamos que al buscar datos sobre este escritor encontraríamos valiosa información de tan singular narrador, pero nuestra fe es puesta a prueba al advertir la inexistencia de una hoja de vida, fechas, y anteriores trabajos acerca del perfil de Raymond Bernard. Ninguna de las ediciones que esta autora pudo consultar de tan famoso libro, reseñan una sola línea sobre la identidad de Bernard. ¿No es extraño que después de varias reimpresiones sigamos sin conocer al hombre tras el libro? Tampoco contamos con fotografías. Desde ya suponemos que Raymond Bernard es un seudónimo, pero ¿de quién? La primera conexión apunta a la Antigua y Mística Orden Rosacruz (AMORC). Brevemente diremos los rosacruces son un movimiento que se dice nació en los templos sacerdotales egipcios, y se consideran así mismos como descendientes de los desaparecidos atlantes, establecidos en las riberas del Nilo, luego de un violento cataclismo. Perpetuarían los ritos y tradiciones de esa cultura olvidada y aún no reconocida.

Raymond Bernard (1913-2006) comenzó como su carrera en la orden, bajo la tutela del famoso Imperator Ralph C. Lewis. En 1959 es nombrado Gran Maestre para la Orden Rosacruz Francesa, cargo que conservó hasta 1977. Ese mismo año expande su liderazgo hacia Europa y Resto del Mundo. Cesa sus actividades para la Orden en 1986. Bernard legó un extenso catálogo de obras escritas, destacándose como un exquisito narrador, cualidad que se refleja en dos de sus trabajos más recordados, El Imperio Invisible (alegoría sobre Agartha) y Las Mansiones Rosacruces. Su candidatura como el autor tras La Tierra Hueca estaría más que fundamentada. La orientación ideológica, el pensamiento místico que lo acompaña, y el nombre Orden Rosacruz, son elementos suficientes para establecer una correspondencia, pero el problema surge cuando al revisar en la Bibliografía de Bernard se intenta encontrar el título en cuestión. No hay indicios de Tierra Hueca, ninguna mención. Algún amante de las conspiraciones podría sugerir que Bernard no quiso arriesgar su reputación, y prefirió no revelar su participación en el tema.

Pero utilizando algo de lógica podríamos preguntar, porque un refinado Gran Maestro de una de las Orden más famosas del Mundo se involucraría en un trabajo que desde el vamos se aleja del espíritu rosacruz. Que se sepa la Ufología nunca fue un tópico dominante en sus enseñanzas, salvo que Bernard se haya permitido un desliz, pero para ser sinceros lo dudamos. Debe saber el lector, que fueron enviados varios mails a las sedes Rosacruces tanto de Argentina como el exterior, con el objetivo de satisfacer nuestra dud a, no recibiendo jamás respuesta alguna a nuestra inquietud. No estamos seguros si debemos interpretar el desaire como “afirmación” o “negación”. Pero después de un largo coloquio con la almohada tenemos el presentimiento que el Gran Maestre no es el hombre en cuestión. Y la pregunta del millón es ¿quién? A no desesperar que en la manga escondemos un segundo candidato.

Para tratar de resolver el enigma acudimos a los escritos de Dennis Crenshaw, a quién ya conocimos, quién presenta el testimonio del que fuera secretario del misterioso Bernard, Guy C. Harwood, y a Walter Kafton Minkel, que realizó una extensa investigación sobre el caso, publicando sus conclusiones en un trabajo que diera a conocer en 1989: “Subterranean Worlds: 100.000 years of dragons, dwarts, the dead, los races & UFOs from inside the Earth”. También consultamos el libro de Alan Baker: “Invisible Eagle: The History of Nazi Ocultism” (2000). Estos tres autores consideran que tras la fachada de Raymond Bernard se esconde la personalidad del Dr. Walter Siegmeister.

Según los datos recogidos, Siegmeister nació en New York, EE.UU (1901). La familia de Walter eran inmigrantes judíos de origen ruso. Su padre se desempeñaba como cirujano, y eso tal vez explique la fascinación que desde temprana edad sintió por la “reproducción sexual del hombre , y el aparato reproductivo de la mujer”. Walter se convirtió más tarde en un aplicado estudiante de la Universidad de Columbia, donde se especializó en Eugenesia, Bioquímica y Endocrinología, obteniendo una beca de grado,

luego un Master y después un Doctorado en estas disciplinas. Durante su estadía en Alemania se interesó por las virtudes de la lecitina, utilizada en los alimentos como emulgente de las grasas. La lecitina era considerada como un suplemento nutricional y se la tenía como un excelente regenerador celular. De regreso a Estados Unidos decidió comercializar la sustancia presentándola en forma de jarabe líquido para consumo. De inmediato surgió la controversia. Una entidad gubernamental, la Administración de Comida y Droga (FDA), acusó a Siegmeister de fraude, y levantó una demanda en su contra por venta ilegal de lecitina, que decían no tenían ninguna propiedad terapéutica. A pesar de estos obstáculos Siegmeister fue absuelto por la justicia, lo cual no impidió que siguiera bajo sospecha oficial por sus actividades.

Después del entuerto legal, Siegmeister decidió tomar una nueva identidad, que desde entonces pasó a ser conocida como la de Raymond Bernard. Como la persecución no cesaba, el recién bautizado Bernard abandonó los Estados Unidos y viajó hacia Centroamérica, estableciendo cuartel en Puerto Rico. Por ese entonces las creencias de Siegmeister pasaban por un obsesivo interés en el rejuvenecimiento del cuerpo, equilibrándolo con una dieta sana. En un curioso ensayo, “Menstruación. Su Causa y Cura”, sostenía que ese proceso fisiológico femenino podía desaparecer si se reducía la frecuencia de relaciones sexuales, proponía una vez al año, e ingiriendo comidas naturales a base de vegetales.

Espiritualmente se sentía atraído por los Esenios, secta religiosa del siglo I (a.c.), que retirados a orillas del Mar Muerto (Israel), practicaban el naturismo y celibato. Rechazaba en cambio su ascendencia judía, y tampoco compartía el catolicismo.

En Puerto Rico se relacionó con una vidente, apodada Payita. Esta mujer tuvo una gran importancia en su vida e influyó en sus posteriores estudios. Según Payita, una entidad que se denominó la Diosa (Gran Madre), se le aparecía en sus visiones. Al parecer La Diosa creo una raza de supermujeres en Urano, que se reproducían por partogénesis, sin necesidad de contacto masculino. El problema se presentó cuando nació una “hembra defectuosa”, que resultó ser un hombre, posteriormente conocido como Lucifer. Su progenie de corrupción se expandió por todo el sistema solar, hasta alcanzar la Tierra. Allí fue establecida una raza de casi 4 metros de alto (Terras- uranitas), que se establecieron en la Atlántida. Después de un violento cataclismo se refugiaron en la Tierra Hueca. Los sobrevivientes serían los actuales homo sapiens que degeneraron por las radiaciones. Payita también predijo que en 1965 se produciría una hecatombre nuclear. Serían salvos aquellos que rechazaran el apego al dinero, no tuvieran sexo y solo ingirieran vegetales. Ayudados por los Terras del interior, serían llevados a Marte en sus discos espaciales. ¡Se prohíbe cualquier comentario, que esto aún no termina!

Estas revelaciones trascendentales llevaron a Bernard a marcharse al Ecuador,21 ingresando en el país en 1941. Allí tomó contacto con un viejo amigo, John Wierlo con el que decidió iniciar una comuna experimental. La idea era formar una nueva raza, que

21 Walter Siegmeister no estaba solo en su cruzada naturista. En esa misma época, y también residiendo en el Ecuador, se

encontraba un compatriota, Johnny Lovewisdom (1919-2000). Fanático vegetariano, amante de las dietas y verduras crudas, Lovewisdom fue iniciado en la Escuela Gnóstica de los Primeros Cristianos, que lo declaró su representante en aquel país, en calidad de Arzobispo. Su conversión tuvo lugar en una Caverna, por un representante, se dice, de la Gran Logia Blanca. Todo un símbolo. Tema para otro estudio.

apartada de la sociedad se erigiría como modelo a seguir. Junto con cuarenta seguidores, se establecieron en la selva ecuatoriana.

En las cartas que Siegmeister escribiera a su secretario Guy C. Harwood se revelan los objetivos perseguidos por la colonia.

“¡Una nueva raza nace! Una nueva esperanza para la Humanidad amanece en un mundo oscurecido por los horrores de la guerra, y por la reversión de una gran parte de la Humanidad civilizada en una nueva forma de barbarismo mecanizado. Cuando una vieja raza degenera y se dirige rápidamente a la destrucción, la mano benéfica de la Naturaleza viene a la ayuda de la Humanidad creando una nueva mutación de la especie humana en forma de pioneros de una nueva y mejor raza. Lo mismo ocurrió en épocas históricas pasadas, cuando civilizaciones más viejas se tambalearon, y sus razas degeneraron mientras nuevos pioneros surgieron para crear un futuro mejor en su medio, para acomodar en la existencia una nueva raza”. // “La civilización es verdaderamente como un barco en hundimiento; y al menos que una minoría sea llevada en un bote salvavidas, desarrollando gradualmente una nueva raza, no habrá esperanza para la Humanidad.

Necesitamos hoy una nueva Arca y un nuevo Noé, para salvar a los dignos de ahogarse con los demás, y de ellos encontrar una nueva raza. Nosotros nos damos cuenta que es imposible poner a toda la Humanidad presente en un Arca, para la mayoría como ésos, el día de Noé será sordo a tal apelación. Ello viven el hoy, y no pueden mirar más allá del mañana. Pero hay ciertos individuos aquí y allá, que escucharán y responderán a tal llamada, ellos serán salvados de la destrucción emigrando a una Nueva Tierra donde establecerán las colonias que serán Cunas de una Nueva Raza. Es a tales pioneros que este mensaje es dirigido”.

“Cada persona que se une a nuestro movimiento debe considerarse a sí mismo, creador potencial de una Nueva Raza, y debe prepararse para la paternidad eventual de nuevos niños de la Raza. Además debe consagrar su vida a traer Super- niños al mundo. Esta debe ser nuestra religión y nosotros debemos estar dispuestos a sacrificarnos para su realización”. // “No es que tratamos de salvar a la Humanidad presente trayendo un sin número de personas fuera de nuestra civilización para establecer colonias, pero nuestra meta es acercarlos a una nueva idea religiosa eugenésica de crear un nuevo Mesías para salvar a la Humanidad de la degradación y reversión al barbarismo”.

“La ubicación exacta de nuestra colonia será mantenida en secreto. Esto es por muchas razones. Primeramente no deseamos que meros buscadores de curiosidades violen nuestra intimidad. Nosotros no deseamos personas que malinterpreten nuestras enseñanzas, o que no tengan serias intenciones para aplicarlas. Admitimos que hay personas buenas que no desean hacer los sacrificios necesarios para alcanzar la meta en la que estamos trabajando”.

Dentro de la comuna no se utilizaba el dinero, muchos optaban por el celibato y la dieta era estricta. Como fiel soldado de su ideología, Siegmeister renunció al aseo personal, y la mayoría del tiempo organizaba expediciones en busca de una entrada alternativa a la Tierra Hueca. Según algunos rumores de la época, el excéntrico doctor frecuentaba maestros tibetanos residentes en la región y hasta se lo hizo protagonista de sucesos milagrosos, como por ejemplo la habilidad de caminar por el agua. Más tarde

Wierlo negaría esta “supuesta habilidad”, aduciendo un fraude orquestado por el propio Siegmeister.

Entrada la década de los 50’, Siegmeister abandona los placeres de la jungla para retomar a los Estados Unidos, donde se dedica a escribir sobre temas naturistas. Aún receloso por los antiguos problemas con la justicia de su país, opta por un nuevo alias para darse a conocer, el de Dr. Uriel Adriana. Esta vez decide vender el material por correspondencia. En 1955 fallece su madre , heredando un importante dinero. Ya sin preocupaciones materiales, Siegmeister-alias Bernard-Uriel, elige viajar a Brasil para continuar con su búsqueda espiritual, lugar que lo inspiraría a escribir su trabajo más famoso. Sin embargo antes de lanzarse a la redacción de Tierra Hueca, publica una antesala del tema bajo el sugestivo nombre de “Escape desde la Destrucción: como sobrevivir en la Era Atómica” (1956). Allí, alerta sobre el uso de la energía nuclear y las terribles consecuencias de producirse un abuso en la utilización, que mal empleada provocaría radioactividad en la atmósfera, envenenamiento de los alimentos y contaminación del agua. Propone como única posibilidad de supervivencia, refugiarse en el interior de la Tierra Hueca además que los extraterrestres intervendrán en la catástrofe atómica, trasladando algunos elegidos en sus platos voladores hacia Marte, para continuar con la raza humana.

Tal vez inspirado por los nuevos aires sudamericanos el doctor Siegmeister se transformó en un escritor voraz. De aquella época, mediados de 1956, datan: “Danger we all face: The Radioactive Peril”, “DeadScrolls and the Life of the Ancient Essene”, “Apollonius The Nazarene: Mystery Man of the Bible”, títulos de carácter apocalíptico, y donde da rienda suelta a viejas obsesiones espirituales. Luego de esta diversidad de temas decide dedicar todos sus esfuerzos al asunto de la Tierra Hueca. El despegue se produce en 1957. Según él mismo relata “mientras curioseaba las estanterías de una librería en San Pablo, fijó su atención en un libro intitulado “From the Subterraneam World to the Sky: Flying Saucer” (“Del mundo subterráneo hacia el cielo: los platos voladores”). El autor de este texto era O.C. Huguenin. Según la tesis por él propuesta, los OVNI no son naves espaciales procedentes de otros planetas, sino que son de origen terrenal y pertenecen a una raza que vive en el interior de la Tierra”. Huguenin del cual nada sabemos, estaba en relación con altos mandatarios de la Sociedad Teosófica de Brasil, quienes fueron los promotores en su país de esta corriente. Sus principales aliados eran el Comandante Paulo Justino Strauss y el profesor Enrique José de Souza. Strauss era un “oficial de la marina de guerra brasileña y miembro, del comité directivo de la Sociedad Teosófica”. Este militar estaba convencido que “el origen de los OVNIS es terrenal y que los mismos no proceden de ninguna de las naciones conocidas.

En sus conferencias exclamaba que “debemos tomar en consideración la teoría más reciente y mas interesante que nos ha sido ofrecida para explicar el origen de los platos voladores: la existencia de un gran Mundo Subterráneo, con numerosas ciudades en las que viven millones de habitantes. Esta otra humanidad debe haber alcanzado un elevadísimo grado de civilización, una organización económica y social, un desarrollo cultural y espiritual con relación a los cuales la humanidad que vive en la superficie de la Tierra puede ser considerada una raza de bárbaros. Han de ser muchos los que se

sorprendan ante la existencia de tal Mundo Subterráneo. A algunos les parecerá absurdo e imposible porque si existiera verdaderamente –argüirán- hace ya mucho tiempo que habría sido descubierto”.”Muchos Otros críticos señalan que la existencia de un mundo habitado dentro de la tierra resultaría imposible debido a la creencia que la temperatura aumenta en razón directa de la profundidad, y por ende que el centro de la tierra es una masa de fuego. Sin embargo, este aumento de temperatura no significa que el centro de la tierra sea de fuego, ya que puede ser una extensión limitada y surgir de las cavidades subterráneas, como los volcanes y arroyos calientes, situados en determinados niveles. Debajo de éstos, la temperatura vuelve a bajar a medida que se desciende más. La hipótesis de que la

temperatura aumenta con el descenso en la corteza terrestre sostiene que esto ocurre hasta una profundidad de ochenta kilómetros (en la capa superficial de la tierra)”.

Huguenin quién prácticamente basó toda sus hipótesis en los postulados de Strauss decía “que el mundo subterráneo no se limita a cavernas, sino que es más o menos extenso y está situado en un hueco dentro de la tierra, lo suficientemente grande para contener ciudades y campos, donde viven seres humanos y animales de estructura física parecida a los de la superficie. Entre los habitantes, hay determinadas personas que vinieron de la superficie, descendieron y nunca retornaron, como el Coronel Fawcett y su hijo Jack”. ¡Textual!

Tratando de descifrar el misterio del mundo subterráneo, Huguenin se “pregunta como habrán surgido estas maravillosas ciudades subterráneas y la civilización avanzada. Responde que los constructores y la mayoría de los habitantes del mundo subterráneo son miembros de una raza antediluviana, proveniente de los continentes prehistóricos, sumergidos, Lemuria y Atlántida, que se refugiaron allí de la inundación que destruyó sus tierras de origen” “Sostiene que los habitantes de la Atlántida, mucho más avanzado que nosotros en desarrollo científico, volaron en aeronaves con el uso de una forma de energía directamente obtenida de la atmósfera, conocida como “vimanas”, idénticas a lo que, conocemos como platillos voladores. Antes de la catástrofe que destruyó Atlántida, sus habitantes hallaron refugio en el mundo subterráneo en el interior hueco de la tierra. Llegaron hasta allí con sus “vimanas”, o platillos voladores, por medio de las aberturas polares. Desde entonces, esos platillos voladores han estado en la atmósfera interior de la tierra y han sido utilizados, como medio de transporte de un punto a otro del cóncavo mundo inferior. En aquel mundo dentro de la corteza terrestre, una línea aérea recta es la distancia más corta entre dos puntos, sin importar a qué distancia estén. Después de la explosión atómica de Hiroshima, estas aeronaves salieron a la superficie por primera vez. Se las denominó platillos voladores”.

Tanto Huguenin como Strauss tenían como se dijo, activa vinculación la Sociedad Teosófica, de la cuales eran miembros regulares. Liderando la poderosa sociedad que en el siglo XIX fundara la esotérica rusa Helena Petrovna Blavatsky, se encontraba Henrique José de Souza.

Nacido (1913-1965) en San Salvador, Bahía, estado del norte de Brasil, Souza era hijo de una acomodada familia dedicada a la exportación, y actividades teatrales. Debido a la muerte de su padre, abandonó sus sueños de convertirse en médico, para pasar asumir el control de los negocios heredados.

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