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Con la reaparición de lo común está claro que existe una tercera

de infraestructuras sostenibles. Este ejemplo no significa que las ciudades deban ser islas. Al contrario, se trata de organizar las cosas de forma adecuada en la escala correcta. El café seguirá viniendo de África, los trenes seguirán conectando las grandes áreas urbanas y las redes de ciudades y las ideas seguirán floreciendo y estando conectadas a través de fórums digitales a escala mundial. Podemos guiarnos por una iniciativa ciudadana inspiradora en Ecuador y compartirla con el resto del mundo.

5.5 Autonomía conectada como principio organizador

Siempre hay más soluciones a los problemas sociales de las que nos podemos imaginar. Los patrones fijos a menudo nos bloquean las vías para explorar nuevos caminos. Y quien grita más parece tener la mejor idea. Por ejemplo, examinando las propuestas sobre cómo solucionar el problema de la vivienda, todas parecen estar agrupadas en dos visiones opuestas. En la izquierda, predomina la idea de que es el gobierno quien puede organizar mejor un sistema justo. En el otro lado, la derecha arguye que solo el mercado puede hacerlo de una forma óptima. Muchos analistas consideran la caída del Muro de Berlín como una victoria de la derecha a nivel global. En países como Gran Bretaña, el sistema que proveía de vivienda social ha sido desmantelado y los pisos han sido transferidos del sector público al privado. Este tipo de discusiones están constreñidas a un espectro limitado por la dicotomía izquierda-derecha, en el que la izquierda radical, sin ningún análisis crítico, empuja al gobierno a que encuentre una solución mientras que desde la derecha, con la misma ceguera, solo se destacan los aspectos positivos de la gestión de las empresas privadas. Es como si la ciudadanía -la poseedora de la democracia- solamente pudiera mirar desde la barrera y fuera incapaz de proponer soluciones a las necesidades sociales. Cogiendo el ejemplo de la vivienda para la tercera edad, las iniciativas ciudadanas como las Viviendas de Abbeyfield tienen poca presencia en el debate general. Esta iniciativa nació en 1956 como respuesta al creciente problema en los barrios más desfavorecidos de Londres de personas ancianas incapaces de vivir solas con unos niveles dignos. Hoy, la British Abbeyfield Society gestiona 700 viviendas donde viven más de 7.000 personas de la tercera edad con la ayuda de 10.000 voluntarios. Es un concepto de vida en común que junto al movimiento de voluntariado ha enraizado en diversos países.

Este ejemplo no implica que las iniciativas ciudadanas sean la panacea para todos los cambios si no que pueden ser importantes elementos de ese nuevo futuro si estamos dispuestos a ampliar nuestra mirada. Esencialmente, tenemos tres opciones básicas para enfrentarnos a los retos y organizar la sociedad. Esta visión ensanchada de la sociedad puede ser representada en el siguiente triángulo. El espectro antes comentado solo es la base del triángulo. Cada esquina representa un extremo sobre cómo puede organizarse la sociedad: una sociedad orientada enteramente al mercado, otra 100% regulada por el Estado o, finalmente, una organizada exclusivamente en base a la gestión de una ciudadanía autónoma. Cómo responde una sociedad a cualquier necesidad social concreta -desde el cuidado de las personas mayores a la vivienda- puede situarse en algún lugar de este triángulo.

Ciudadanía/Autonomía

Público/Justicia Market/Competition

Las tres formas fundamentales de organización en una sociedad Fuente: Holemans, D, 2016: 140.

Con este punto de vista amplio, llegamos al núcleo de la ecología política, como ha sido señalado por el filósofo Philippe Van Parijs 15. Esta representación muestra los límites del

discurso dominante en nuestra sociedad (oscilando siempre entre más Estado o más mercado) que sólo tiene lugar en la base del triángulo. Cuando uno conceptualiza los tres ángulos del triángulo, con la autonomía como dimensión vertical, queda inmediatamente claro que cuando las lógicas liberales y socialistas subrayan la importancia del mercado o del Estado, no defienden únicamente mayor o menor mercado o Estado respectivamente, si no el empequeñecimiento de la esfera de la autonomía personal. Pero existe una tercera perspectiva que enfatiza las acciones autónomas y, por ende, menor presencia del Estado y del mercado. El eje “Estado-burocrático – mercado libre” es el típico de sociedades industrializadas modernas. La transición desde la base hacia la parte superior del triángulo es una característica de las actuales sociedades post-industriales que promueven otras formas de participación en la vida social desde la perspectiva de la autonomía y no desde el trabajo y el dinero.

La perspectiva de la autonomía es una pieza fundamental del ecologismo político. Igual que con las otras dos grandes corrientes de pensa- miento, no es deseable -desde una perspectiva verde- llevar a la sociedad a ninguna de las tres esquinas del triángulo. Al contrario que los fundamentalistas liberales, los ecologistas consideramos que se debe construir una nueva combinación de mercado, Estado y componentes autónomos.

Al mismo tiempo, el punto de vista de los ecologistas se diferencia claramente del liberal y del socialista. Para los liberales, la autonomía es la libertad que no debe ser coartada por la autoridad estatal, es un concepto puramente negativo de la libertad; para los ecologistas, la autonomía es la libertad positiva y representa el jubiloso potencial de modelar el mundo juntos dentro de los límites medioambientales. La autonomía se confronta con la individualización unilateral: la modelación jubilosa siempre se realiza junto a otros. Por ello, los ecologistas hablan de autonomía conectada, libertad con solidaridad, diversidad junto con igualdad: solo

Como fuente de la innovación