6.02 Instrumentos de Evaluación
6.04.1 Lugar donde se desarrolló el estudio 1 Características de la Ciudad de Tijuana.
6.04.3.1 Reclutamiento y entrenamiento de terapeutas.
Una de las primeras tareas en el estudio fue reclutar a los estudiantes en la última etapa de formación, y recién egresados de la licenciatura en Psicología, interesados en la atención a mujeres maltratadas por la pareja y en la adquisición o ampliación de habilidades psicoterapéuticas con la aplicación de estrategias de hipnosis ericksoniana. Por lo tanto, los interesados requerían de haber cursado, o estar cursando, la unidad de aprendizaje optativa “Hipnoterapia”, como parte del entrenamiento básico, ya que esta se basa en la hipnosis ericksoniana. Los beneficios adicionales a su participación, serían el aprendizaje de las estrategias específicas del tratamiento planteado y supervisión clínica, además de tener la posibilidad de completar las 480 horas requeridas del servicio social profesional.
Los estudiantes participantes, que desde ahora se les llamara terapeutas, fueron: 2 practicantes mujeres, cursaban el 7º semestre, 4
119 mujeres practicantes cursaban el 8º semestre de la licenciatura de Psicología, un hombre, y 5 mujeres más, que habían concluido recientemente la licenciatura.
1ª. Parte del entrenamiento a terapeutas: violencia en la pareja.
Las terapeutas y el terapeuta recibieron entrenamiento durante todo el período en que estuvieron dedicados al proyecto. Las reuniones de entrenamiento y supervisión eran grupales, con duración de dos horas. No obstante, siempre estuvo disponible en el CUAPI la investigadora principal, mientras los terapeutas llevaban a cabo las sesiones en caso de que alguna/o de ellas/él, necesitara asesoría en el momento.
La primera parte del entrenamiento se llevó a cabo durante 8 semanas, en las que se les proporcionó conocimientos sobre violencia contra la mujer por su pareja, y el manejo de los instrumentos. Al mismo tiempo, los practicantes llevaron a cabo la labor de difusión del estudio.
Se inició el entrenamiento con la presentación de las características generales de las mujeres maltratadas, con base a los patrones habituales de respuesta ante situaciones familiares y las formas generales de responder. Se llevó a cabo el análisis de distintas lecturas referentes a la violencia en la pareja, reportes de la violencia en México (ENDIREH, 2003 y 2006), el capítulo dedicado a este tipo de violencia contra la mujer del informe de la OPS (2003a), además de los siguientes libros: “Violencia familiar. Una
mirada interdisciplinaria sobre un grave problema social”, compilado por
Corsi, (1994); “Las mujeres que aman demasiado” de Norwood (2008); la publicación ocasional N° 6, género, equidad y salud “Violencia contra la
mujer: género y equidad en la salud” escrito por García-Moreno (2000),
bajo los auspicios de la Organización Panamericana de la Salud, y el
Harvard Center for Population and Development Studies; “La violencia en casa” de Torres (2001); “Los Rostros de la Violencia” (Fernández,
120 2001), entre otros. De igual forma se analizaron algunas películas como:
“Él” de Luis Buñuel (1951); “Te Doy Mis Ojos” de Icíar Bollaín (2003);
“Sleeping with the Enemy” (Durmiendo con el enemigo) de Joseph Ruben (1991), en donde se observa la dinámica que estas parejas, y el tipo de afrontamiento de las mujeres bajo estas circunstancias.
Posteriormente, se les informó acerca de los tipos de violencia, el ciclo de la violencia, el círculo del poder, cómo detectar el riesgo e intensidad de la violencia, las principales características de los maltratadores, algunas explicaciones teóricas que se le ha dado a este tipo de violencia, en qué consiste el plan de seguridad, cómo ponerlo en práctica, y acciones que estas mujeres podían emprender (interponer una denuncia contra el abusador, iniciar un proceso de divorcio, salir del domicilio conyugal por una noche o el tiempo necesario para mantenerse resguardadas del peligro al recurrir a un albergue o centro de acogida, o bien, pasar una noche en un hospital, o irse con un familiar). Esto último, implicaba que las terapeutas estuvieran informadas sobre los lugares a los que podían acudir las mujeres participantes para denunciar o recibir ayuda, como instancias gubernamentales y civiles, además de proporcionarles teléfonos de emergencia (ver anexo D).
De esta forma, se les instruyó en cómo elaborar un plan de seguridad y cómo apoyar a la participante a elaborar el suyo; en cómo detectar el riesgo si fuera el caso, y apoyar a la mujer a identificarlo, en función de la frecuencia y características del ciclo de la violencia que la participante estuviera experimentando. Asimismo, se incluyeron algunas indicaciones sobre cómo actuar ante ellas, percatarse de la dependencia que las caracteriza y prepararse para evitar algún tipo de rechazo hacia ellas, enfatizando la importancia de establecer una buena alianza terapéutica. A partir de lo anterior, se les instruyó para que tuvieran presente y siguieran los aspectos terapéuticos cuando se trata de mujeres que han sufrido de violencia en la pareja, descritos en la siguiente lista de normas.
121 Normas que los terapeutas debían acatar para el tratamiento de las mujeres participantes:
a. Asegurarse de que la mujer comprenda la naturaleza del proyecto y cuáles son las ventajas que puede tener su participación, pero también que estén conscientes del posible sufrimiento al recordar las situaciones traumáticas de violencia por la pareja.
b. Mantener una escucha activa y mostrar empatía. c. Mantener una actitud de aceptación incondicional.
d. Validar la expresión de sentimientos y emociones, así como el relato de las experiencias de las mujeres.
e. Nunca juzgar o poner en duda la verdad que ellas les presentan. f. Hacerles saber que ellas no eran, en ninguna forma, culpables de la
situación de violencia y siempre es el agresor el responsable de la misma.
g. Hacer hincapié en que el significado de la confidencialidad, pero de igual forma, hacerle notar que la terapeuta está bajo supervisión, y debe de hablar del caso con su supervisora, así como con el resto de los terapeutas, para poder ser guiada durante el tratamiento.
h. Respetar las necesidades de la persona, así como sus decisiones. i. Respetar el ritmo con el que la persona puede llegar a una decisión,
ya sea que se apegue o no a ella.
j. Ser sensible para atender las prioridades de la participante. k. Mantener siempre el apoyo incondicional.
l. Evaluar el riesgo en que se encontraba la mujer en cada sesión y, si se detectaba alguno, actuar en función del grado de gravedad.
Asimismo, se les dio a conocer el diseño de la investigación, los protocolos y los instrumentos de evaluación. Todo ello, se llevó a cabo en sesiones de discusión, modelado de la aplicación de los instrumentos (ver
122 Anexo A) y la secuencia en que debían ser aplicados en la forma que se expone más adelante en la descripción de la Fase I.
A continuación, se prosiguió con el formato de entrevista, dando lectura a las preguntas, y explicando cómo debían profundizar en función de las respuestas de las participantes. Hablamos de la aplicación del examen mental, y de los materiales de apoyo como la lista de cotejo del abusador, y las representaciones esquemáticas del ciclo de la violencia, el círculo del poder, el círculo de las relaciones equitativas y el plan de seguridad (ver Anexo B).
2ª. Parte del entrenamiento a terapeutas: estrategias de terapia breve e hipnosis ericksoniana.
Tras concluir esa primera parte del entrenamiento, y una vez que las terapeutas aprendieron los aspectos básicos sobre violencia en la pareja, el manejo de los protocolos e instrumentos de evaluación, así como los principios que debían de regular su comportamiento, se trabajó en la secuencia del tratamiento, las metas y el propósito de cada una de ellas. Esta segunda parte del entrenamiento fue más específica en cuanto a la supervisión de los casos y a la enseñanza de las estrategias terapéuticas del tratamiento con base a la terapia breve e hipnosis ericksoniana. Se efectuó en seis meses para cada período de intervención, en reuniones semanales de 2 horas y media.
De igual forma que en la primera parte del entrenamiento, se efectuó el análisis de distintas lecturas, ahora, referentes a la terapia breve y la hipnosis ericksoniana, que completaron los conocimientos y prácticas realizadas en la clase de “Hipnoterapia”, que como ya se ha mencionado, era requisito haber cursado. Algunas de las lecturas son de los siguientes libros: “Claves para la solución en terapia breve” (De Shazer, 1997), “Familias y terapia familiar” (Minuchin, 1979) “Hipnosis clínica: un
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enfoque ericksoniano” (Téllez, 2007), “Un seminario didáctico con M.H. Erickson” (Zeig, 1980); “Concierto para cuatro cerebros” (Robles, 1990), “La magia de nuestros disfraces” (Robles, 1993), “Autohipnosis: aprendiendo a andar por la vida” (Abia y Robles, 1993), “Raíces profundas: principios básicos de la terapia y de la hipnosis de Milton Erickson (O’Hanlon, 1989).
El entrenamiento de cada estrategia se comenzaba explicando el objetivo y la estructura de la misma; a continuación, se le aplicaba a él/las terapeutas/s. Con ello se perseguían dos propósitos: el primero, que experimentaran lo que de manera similar experimentarían las mujeres participantes; el segundo, que fueran capaces de reproducir la estrategia en la participante a su cargo.
Posteriormente, se comentaban las experiencias de cada terapeuta y se aclaran dudas. Al final de la reunión, se supervisaba los casos; donde el/las terapeutas/s explicaban la situación de la participante, se discutían los puntos clave y se formulaban hipótesis, y, finalmente, se concluía con los pasos que debían seguir el/las terapeutas/s, con comentarios acerca de qué aspectos se tomarían en cuenta, o lo que hacía falta por explorar aún más. En cada período del estudio se siguió la misma dinámica de entrenamiento y supervisión clínica. Los detalles de las sugestiones hipnóticas se describen en cada meta del plan de tratamiento, en el procedimiento de las sesiones.
6.04.3.2 Reclutamiento y entrenamiento del equipo de