Con relación a las acciones que utiliza la Defensoría del Pueblo para prevenir los conflictos sociales
Como la Defensoría del Pueblo tiene el Simco, software con el que se monitorean los conflictos sociales entrecruzando información, sería ideal que en los casos de los conflictos más representativos, es decir, los conflictos donde hay expresiones de las partes en el ojo público, la Defensoría elabore un reporte diario de la evolución de este y que la información sea de fácil acceso a la opinión pública. Una de las plataformas en donde pueden informar a la población en tiempo real son las redes sociales y la web.
A pesar de que la Defensoría del Pueblo no tiene las facultades de intervenir en conflictos sociales, sino defender los derechos de las personas y supervisar el manejo de las demás instituciones, sería ideal que se valiera de sus mandatos constitucionales para intervenir de manera más activa en los conflictos recomendándoles a las instituciones –que si tienen el mandato de solucionar los conflictos sociales– cómo deberían seguir el curso del conflicto respetando los derechos de todos.
Según el Instituto de Opinión Pública, la mayoría de las personas considera que las protestas son un método efectivo para que las autoridades atiendan a los ciudadanos. Sería de mucha ayuda que la Defensoría del Pueblo promueva e incentive a que los partidos políticos, a través de los ministerios y comisiones del Congreso, sean los canales de comunicación entre gobernantes y gobernados creando condiciones para dialogar evitando que un hecho se torne tenso.
Con relación a las intervenciones en las diferentes etapas del conflicto Es importante iniciar los procesos de diálogo en la etapa formativa, ya que en esta los actores están abiertos a todas las posibilidades de diálogo. Cabe mencionar que para identificarla se tienen que analizar el comportamiento de los actores, es decir, si hay una percepción de malestar (reclamos de la sociedad,
171
desacuerdos, etc). Por ello, considero que la teoría de los stakeholders la cual menciona que se debe analizar a los actores en función a su poder, urgencia y legitimidad sí aplica en el presente estudio.
Sería de mucha importancia que la Defensoría incentive a las demás instituciones –que tienen el mandato de mediar los conflictos– a iniciar campañas sobre la importancia del diálogo donde se explique que con esta herramienta se pueden resolver los conflictos sociales, así como recomendar a las instituciones públicas, a no dejar que los conflictos lleguen a la violencia. Es decir, cuando exista un conflicto y esté en su fase de escalamiento obligar, de una u otra forma, a que las instituciones le pongan atención al caso y pongan a disposición de la población todas las facilidades para que expresen sus demandas y con esto llegar a acuerdos.
En la etapa más transcendental del conflicto, la Defensoría del Pueblo supervisa que las fuerzas del orden no hagan un abuso del poder. Por ello, sería recomendable que la Defensoría alerte al Ministerio del Interior y al Ministerio de Defensa sobre las posibles consecuencias que pueda traer el conflicto en daños materiales y físicos para que estas instituciones actúen respetando la integridad de las personas.
En la etapa del desescalamiento, la Defensoría del Pueblo –en el marco de sus acciones humanitarias– da información en tiempo real a través de plataformas online, las cifras de desaparecidos, heridos y detenido para que la información no sea tergiversada como ocurrió en el caso de Bagua, donde se tuvo que esclarecer todo a fin de que el conflicto no se reactivara.
Con relación al valor del diálogo
A pesar de que la Defensoría del Pueblo no tiene la competencia de dirigir las mesas de diálogo, la institución es bien vista por la sociedad civil, por ello sería de gran ayuda que la institución potencie la importancia del diálogo como única herramienta para gestionar los conflictos sociales.
Según el Instituto de Opinión Pública la Defensoría del Pueblo ocupa el primer lugar como institución en la que las personas más confían, sería ideal que puedan participar en mesas de diálogo porque tienen un perfil ético y
172
transparente ante la sociedad. Además, si en cada espacio de diálogo donde ellos participan, se redacta un informe final con el resumen de todos los acuerdos a los que se llegaron, reforzaría aún más su reputación gracias a la transparencia.
Con relación a la comunicación institucional y relacionamiento con los públicos
En cuanto a comunicación institucional, todas las acciones que desarrolla la Defensoría del Pueblo y su representante (Defensor/a) deben ser difundidas en todas sus plataformas de comunicación e incluso contratar espacios en medios de comunicación, a fin de fortalecer su identidad institucional, filosofía, reputación y, conocimiento y reconocimiento por parte de la sociedad, ya que sin comunicación no hay gestión.
Y, en lo relacional, la institución debe aconsejar a las grandes industrias a que –en sus decisiones– tomen en cuenta la opinión de sus entornos si su pretención en situarse sus territorios y utilizar parte de sus recursos naturales. Si ellos garantizan que las comunidades no se van a ver perjudicadas en su desarrollo y por el contrario, tendrán mejoramiento en su calidad de vida, eso garantizará el éxito del proyecto. Es básico para el éxito de una organización integrar la gestión de los grupos de interés en su filosofía, el cual sea medible para evaluar sus resultados.
En la misma línea se propone una estrategia de relacionamiento con los medios de comunicación porque a través de ellos se dan a conocer todas las acciones que la Defensoría del Pueblo va a desarrollar en cada conflicto social en el que intervengan (antes, durante y después), ya que ellos son los responsables de llevar las noticias a los ciudadanos. Asimismo, se sugiere entrenar a los voceros antes de cada aparición en un medio.
173