• No se han encontrado resultados

Recorrido por plazas y calles del Centro Histórico de Cartagena:

CAPÍTULO 1: CENTRO HISTÓRICO DE CARTAGENA DE INDIAS 2.1.Centro Histórico

2.1.3. Recorrido por plazas y calles del Centro Histórico de Cartagena:

“En Cartagena la denominación de plazas y calles en el Centro Histórico, iban cambiando de acuerdo con sucesos, acontecimientos, decretos y personajes.” (Porto, 2011).

Para todo el que conozca las plazas y calles del Centro Histórico de Cartagena, las relacionan con la época de la colonia y su arquitectura característica que aún mantiene vigente. En un principio sus calles fueron construidas con distintos fines, como espacios para realizar actividades que iban desde desfiles militares, hasta convertirse en el punto de encuentro donde se encontraban las publicaciones y los avisos que tenían que ver con la ciudad.

Las plazas en Cartagena se construyeron al momento de establecerse las diferentes órdenes religiosas provenientes de España. Estas buscaban sitios privilegiados, en medio de las ciudades y muchas veces ocupaban una manzana completa cumpliendo con el requisito de construir una plaza frente a cada una de las edificaciones existentes. (Caballero, 2008)

En los primeros años funcionaron como el lugar para reuniones entre vecinos, amigos, comerciantes y miembros principalmente de la clase alta de la ciudad, que aprovechaban el atardecer para conversar. Además, que el uso de las calles y plazas era colectivo en el que se buscaba construir una identidad a partir de los residentes que comenzaron a establecer sus hábitos y gustos.

Con el paso de los años estas modalidades fueron cambiando considerablemente por diferentes factores, y desde la última década estos lugares son habitados por personajes como palenqueras, vendedores de frutas, lustradores de botas, quienes evidencian esta transformación que ha tenido el Centro Histórico y el hecho de que sus habitantes tradicionales no se encuentran en él.

El recorrido por las plazas y calles de Cartagena comienza en la Plaza Santo Domingo, un lugar netamente turístico. La Calle Santo Domingo, surge alrededor del convento que llevaba ese nombre, pero luego de unos años su nombre fue cambiado por la calle Nuestra Señora del Carmen. En abril de 2000, el pintor antioqueño Fernando Botero entregó a la ciudad una escultura de bronce para la plaza: la „Gorda Botero‟, pesa 650 kilos y se encuentra sobre un pedestal de piedra. Esta escultura es insignia para todos los visitantes que pasan por la plaza, los guías turísticos cuentan la historia y siempre está rodeada de personas que buscan tomarse una foto. En la actualidad, es un lugar bohemio, al aire libre en Cartagena, que cuenta con cafés ubicados afuera, y ha permitido a los turistas y visitantes tener un espacio para compartir en pleno corazón del Centro Histórico de la ciudad.

La plaza de Santa Teresa, en un principio fue llamada Baluarte de San Francisco Javier, a raíz del proceso de maltrato y destrucción que fue sometido en aquel periodo republicano. Esta plaza surge en el año 1921 cuando la edificación es entregada a la Policía para que funcionara el cuartel. Lo primero que se hizo fue demoler el claustro sur de la primitiva construcción con el fin de ocupar el espacio como parqueadero de los vehículos de la institución. (Porto, 2011)

En la plaza Santa Teresa se encuentran uno de los hoteles más tradicionales del Centro Histórico de Cartagena, en ella se concentra gran parte de los turistas. Al frente está el Museo Naval, construido desde el siglo XVI en el que está la historia militar naval de Cartagena: mapas, navegaciones y documentos de la Fuerza Naval Colombiana. Este museo se divide en dos zonas, La Colonia que funciona desde el siglo XVII y se ha convertido en la primera escuela de la sociedad jesuita, que también sirvió como Hospital y La Republicana, el primer batallón de marina colombiana, que conserva artefactos históricos y busca promover información relacionada con el museo.

El Hotel Charleston Santa Teresa es la estructura emblemática de esta plaza, la arquitectura republicana mantiene esa idea de la Cartagena antigua con ciertos toques de modernidad. Este hotel en un principio surgió como un convento, ya que una mujer de la aristocracia cartagenera quería pasar el resto de su vida en compañía de las monjas, sin embargo fue reformado y tomó la estructura que hoy se conoce. La Calle Santa Teresa luego de la independencia ha tenido varios usos: cárcel provincial, taller de cerrajería y hasta el Colegio de la Presentación. En la actualidad

se le conoce como la calle con mayor sabor e identidad colonial, por la originalidad que aún mantiene vigente sus construcciones.

El baluarte San Francisco Javier es el más grande de esta zona. Construido en el año 1630, para proteger cualquier intento de ataque en el cubrimiento de Bocagrande. Hoy por hoy es la sede de eventos como matrimonios y fiestas, ya que transporta a los invitados a la antigua época. Cerca de ella, están los almacenes de los diseñadores colombianos más reconocidos y las boutiques más exclusivas, demostrando que la moda en Cartagena en los últimos años ha tomado más fuerza. Así como algunos de los restaurantes más exclusivos de la ciudad.

La plaza de San Pedro Claver es una de las más visitadas por turistas y la clase media- alta de Cartagena. Su historia surge en la calle de San Pedro Claver en tiempos de la Colonia, que anteriormente se llamaba Nuestra Señora de la Salud. Más tarde, las autoridades locales dispusieron que llevaría el nombre del Apóstol de los Esclavos, San Pedro Claver, quien fue canonizado en 1888 por el Papa León XIII. (Borge, 2008)

La plaza de San Pedro tiene forma rectangular y en ella emergen modalidades asociadas a actividades turísticas. La Iglesia San Pedro Claver fue construida entre los años 1580 - 1654, en piedras coralinas que para aquella época se utilizaban en grandes construcciones. Cuenta con un amplio museo, y en ocasiones especiales esta sirve como escenario para eventos relacionados con la música clásica, al igual que la misma plaza. En 1888 fue restaurada y se encuentra con la misma estructura que en la actualidad, y sus reliquias aún se mantienen intactas. En la iglesia se encuentran los restos de San Pedro Claver, el patrono de los cartageneros, por lo que la convierte en la iglesia más importante del lugar. En la parte exterior de la iglesia se encuentra un espacio que se ha convertido en el lugar de reposo de algunas palomas, los mismos habitantes y visitantes les dan maíz para que se acumulen en el lugar. Al borde de la iglesia y la plaza se encuentra un sinfín de artesanos que a diario sacan sus puestos por la alta afluencia de turistas en el lugar.

El restaurante San Pedro es uno de los más exclusivos de comida internacional en Cartagena, las mesas que están afuera lo vuelven más llamativo y curioso. Su diseño es republicano con detalles de la época de la colonia como los balcones con barrotes en madera y techos en tejas. El Museo de Arte Moderno, está justo al frente del restaurante San Pedro, con colecciones de arte moderno Latinoamericano, que se han ido ampliado y exhibiendo en varias salas del museo.

En 1997 se adoquinaron esas esculturas en hierro de personajes significativos de Cartagena, que tenían como propósito mostrar lo que fue en el pasado y lo que es en la actualidad. Esculturas como jugadores de ajedrez, un embolador y hasta el mismo vendedor de raspao. Estos trabajos realizados por escultores que constantemente mantienen las figuras para que no se dañen por el óxido y la sal. Es por eso que esta plaza hace parte del patrimonio civil de la ciudad, donde el espacio y los elementos que la acompañan satisfacen necesidades, expresan ideales, entre lo arquitectónico, lo urbano, lo antiguo y lo moderno. (Borge, 2008)

La plaza San Pedro Claver ha tenido algunas modificaciones en su entorno, sobretodo donde se lograron construir algunas otras edificaciones que le quitaban la comunicación más amplia con la plaza de la Aduana, exactamente donde está el restaurante San Pedro Claver. En la época colonial este espacio era mucho más amplio y la entrada se reducía a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, pero actualmente sigue siendo uno de los espacios más maravillosos que tiene Cartagena. (Borge, 2008)

Respecto al tema de los vendedores ambulantes, muchos turistas y los mismos habitantes han manifestado que es incómodo la insistencia que tienen los vendedores en lugares públicos como las playas, plazas del centro y las islas. Además, muchas veces se aprovechan para revender los productos a precios exagerados sobre todo en temporada alta. En esta plaza en particular es muy poca la presencia de los habitantes cartageneros, sin embargo en ocasiones especiales hacen uso exclusivo de ella, por su modalidad turística y comercial con sus valores arquitectónicos.

La plaza de Bolívar es un espacio donde se encuentran las instituciones más importantes de la ciudad. Se llamó Plaza de la Inquisición hasta el 11 de noviembre de 1896 cuando fuera adornado el Centro de la plaza con la estatua de Simón Bolívar en honor al Libertador, posteriormente se convirtió en un parque lleno de árboles, jardines, fuentes y bancas.

Los visitantes que acuden a la plaza son de todos los estratos sociales, se ven turistas, lustradores de zapatos, cuenteros, personas de la tercera edad, palenqueras, vendedores de comida, helados, raspaos, frutas, entre otros. Rodeada de árboles, la convierte en el lugar de los cartageneros que se encuentran trabajando cerca al parque y se sientan a descansar o reposarse del inclemente sol que la mayoría de veces ataca a la ciudad.

realizan presentaciones de música folclórica y sirve como escenario para demostrar la cultura tradicional de Cartagena en la época de la esclavitud.

En la plaza de Bolívar se dieron los conocidos autos de fe durante la inquisición en la que se castigaban a las víctimas. Estos actos eran muy solemnes, se realizaban en lugares públicos para dictar la sentencia de los acusados, el perdón o la condenación definitiva. A partir de 1890 se celebraron corridas de toros en esta plaza por disposición de la Junta de festividades del 11 de Noviembre, pero posteriormente se suspendió esta actividad. (Porto, 2011)

Es un espacio de afluencia pública, por personas que trabajan en la Gobernación, la rama judicial, el Palacio de la Inquisición, entre otros. Cerca de la plaza está el Palacio de la Inquisición, la Catedral, la oficina del Concurso Nacional de la Belleza, que dejan ver que a diferencia de otras, esta plaza no es tan turística como las demás. Los guías turísticos dan a conocer cierta parte de la historia de la ciudad en esta plaza y los que tienen mayor presencia en el parque son los adultos trabajadores independientes y desempleados que visitan la plaza para compartir con sus amistades, hablar de varios temas y pasar el día en un lugar público como se hacía anteriormente.

San Diego es un sector residencial y comercial del Centro Histórico de Cartagena, es un barrio típico donde siempre surgió la rebeldía de algunos de sus habitantes. Cada calle tiene historias y leyendas. También fue la sede de los cabildos negros para que los africanos reunieran e intercambiaran ideas con el fin de mantener su cultura. Las casas que se encuentran alrededor de esta plaza con colores fuertes y llamativos, balcones que cuelgan plantas vuelven esta plaza mucho más llamativa ya que mezcla la parte comercial con los restaurantes que allí se encuentran con casas de tejas y balcones antiguos que en su mayoría no han sido reformadas.

San Diego, anteriormente era el sitio de residencia de las familias de medianos recursos, con construcciones más pequeñas, es el lugar en que se asentaron artesanos, carpinteros, canteros, y constructores.” (Melero, 2006)

En horas del medio día es visitada por jóvenes que estudian en el Instituto de Bellas Artes, por habitantes que se sientan en los muros debajo de los árboles para tomar la sombra. También, con la presencia de vendedores ambulantes, como tinteros, los tuchines, que son los vendedores que tienen de todo: chicles, papas, cigarros, gaseosas entre otros, y hasta las palenqueras se hacen notar en el lugar con sus reconocidos cantos. Cerca de este sector es donde se encuentran los

pocos habitantes tradicionales que viven en el Centro Histórico, algunas de las casas se han convertido en pequeños hoteles reformados, acordes a las necesidades de los turistas incluso con piscinas y amplias terrazas.

En la noche la plaza de San Diego cambia su modalidad ya que funciona como espacio para tener una cena ya sea romántica, familiar o en compañía de los amigos. Los restaurantes abren sus puertas y sacan las mesas a la calle desde las 6:00 pm, cuando el sol se ha ocultado.

La Plaza Fernández Madrid es un espacio en el que no se ha dejado llevar por los procesos de modernización. Mantiene aún su condición de parque y en ella se encuentran vecinos del sector. Esta plaza poco a poco se ha convertido en la sede de varios restaurantes, al igual que la Plaza de San Diego, que se encuentra a menos de 5 minutos. (Caballero, 2008)

Es una plaza un poco más oscura que las demás, por eso muchas veces se cree que atrae la inseguridad, pero no es así, es cuestión de falta de alumbrado. En la actualidad tiene un alto interés recreativo para quienes la visitan, ya que alrededor de ella han ido llegado varios restaurantes, junto a la presencia de vendedores y bailarines que hacen espectáculos durante las noches.

En esta plaza se encuentra la Iglesia de Santo Toribio, conocida porque su altar está hecho en oro, en una calle importante por el comercio económico de la ciudad, lo que hace que tenga una circulación constante de peatones y vehículos. Antes la plaza era un sitio de convocatoria pública, ahora los parques son sitios para el ocio, entretenimiento, para la conversación de los vecinos, ya que se cambian los sentidos de uso de la plaza”. (Borge, 2008)

En esta plaza no se evidencian clases sociales como ocurre con la Santo Domingo y San Pedro, en las que los restaurantes son de alto costo para quienes las visitan. Al contrario, en el parque de la Fernández Madrid están la mayoría de sus habitantes, como la presencia de niños jugando con un balón, o mujeres con sus hijos sentados en las bancas que se encuentran alrededor del parque.

CAPÍTULO 2: PATRIMONIO Y BIENES ARQUITECTÓNICOS